22 de junio de 2026

Lee la Biblia, Día 173

Nuestro recorrido por los Salmos continúa hoy con el Salmo 86, donde David describe a un Señor bondadoso, dispuesto a perdonar y abundante en amor fiel. Regocíjate en que Él es el mismo Dios que te amó primero.

Leer

Salmos 86-90

Reflexión

En el Salmo 90, Moisés ora para que el Señor nos enseñe a contar cuidadosamente nuestros días «para que traigamos al corazón sabiduría» (v. 12). Considera la etapa de vida en la que te encuentras actualmente y pídele a Dios sabiduría para discernir con claridad la obra que Él ha puesto delante de ti hoy.

Devocional

¿Notaste todos los atributos del Señor (Adonai) que destaca el Salmo 86?

Él es bueno, perdonador, grande, hacedor de maravillas, abundante y grande en misericordia, compasivo, lleno de piedad, lento para la ira, fiel, ayudador y consolador. En medio de su dolor, David oró al Dios que oye y responde, pero hay más: todo lo que Él es, tiene y nos otorga de gracia, es grande, pleno y abundante. Esto debe producir en nosotras una santa alegría y una firme confianza. ¿No lo crees?

Ciudadanía significa ser miembro de una comunidad. Indica pertenencia. Como hijas de Dios, pertenecemos a la ciudad Celestial, en la cual Él nos tiene inscritas desde la eternidad. Por la perfecta obra de Jesucristo somos parte de la misma, y como Su Presencia mora allí, encontramos la fuente del gozo. ¿Vives a la luz de esta ciudadanía?

El Salmo 88 es conocido como el más desconsolador de todos. Vemos el sentir de uno al borde de la muerte. Se cree abandonado por Dios y por los suyos. Pero como muestra de que había un indicio de esperanza, él ora al «Señor, Dios de mi salvación», ante quien derrama todas sus perplejidades. A veces también nosotras nos sentimos así. Pero hubo Uno que experimentó el abandono total, a fin de que los Suyos jamás lo experimentaran. ¿No es esto consolador?

«Por siempre» y «para siempre» se mencionan 9 veces en el Salmo 89. Significan algo perpetuo, de duración indefinida. La palabra original es «Olam» usada para nombrar a Dios como el «eterno», quien hizo pacto eterno con David, jurando por Su santidad. Somos hijas del pacto, así que, «desde ahora» y «para siempre» gozamos y gozaremos de Sus bendiciones. ¿Lo agradeces?

Escrito por Moisés, el Salmo 90 es el más antiguo. Contrasta la eternidad de Dios y la fugacidad del hombre. Quizás fue escrito en el desierto, donde vio morir a toda una generación incrédula, él pidió:

  • Aprender a contar sus días con sabiduría.
  • Ser saciado de Su misericordia.
  • Recibir alegría conforme a los días de aflicción.
  • Y que la obra de sus manos fuera confirmada.

¿Cómo estos pasajes te muestran tu necesidad de la obra de Cristo; Su vida, muerte, resurrección, ascensión e intercesión?

¿Cómo vives y qué pides en tu corta vida?

Transforma lo que aprendiste en una oración.

«¿Qué mensaje estás enviando sobre quién es Dios con tus acciones y reacciones cuando la vida es difícil y la obediencia es costosa?». 

(Elisabet, Cómo lidiar con la desilusión, p. 43) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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