4 de julio de 2026

Lee la Biblia, Día 185

A medida que continuamos en Proverbios, Salomón personifica la sabiduría como una mujer, compartiendo su invitación, sus enseñanzas y su valor. Su festín contrasta con el de la señora Necedad, quien puede parecer atractiva, pero no puede proporcionar una satisfacción duradera.

Leer

Proverbios 8-11

Reflexión

Cuando la sabiduría llama, ¿cómo respondes? ¿Te detienes, escuchas y actúas, o la ignoras?

Devocional

Continuamos leyendo el libro de Proverbios. Hoy leemos capítulos con muchos contrastes para que examinemos nuestro corazón. Algo importante, hermana, es que no leas el libro de Proverbios como si fuera una ley, son consejos de la observación y sabiduría que Dios le dio a Salomón y al resto de autores. 

Un corazón que desea a Dios se dispone a entender la verdad de la Palabra y la procura como el mayor tesoro alcanzable sobre la tierra.

«Porque mejor es la sabiduría que las joyas, y todas las cosas deseables no pueden compararse con ella». – Proverbios 8:11

En este capítulo aprendemos que la Palabra de Dios hace sabio al simple y convierte en necio, al que lleno de conocimiento, no anda en sus caminos. 

En el capítulo 8 podemos ver que Jesucristo es la Palabra, en Él están los tesoros de la sabiduría.

Leemos en el comentario de Matthew Henry:

«Toda prudencia y destreza son del Señor. A través de la redención por la preciosa sangre de Cristo abundan las riquezas de Su gracia en toda sabiduría y prudencia. El hombre encontró muchas invenciones para su ruina; Dios encontró una para nuestra recuperación. Él aborrece el orgullo y la arrogancia, los malos caminos y la conversación pervertida; estos hacen que los hombres no quieran oír sus instrucciones santas, vivificadoras y humildes». 

Siempre hay tiempo para reflexionar en lo que leemos. Meditemos en ella de día y de noche, para que nuestros corazones sean entendidos de las profundas riquezas y el conocimiento de Dios.

Capítulo 9

Nuestro Salvador vino a buscar a los pecadores y hace un llamado a todo el quiera venir a Él. Este capítulo nos hace una advertencia de evitar los placeres necios del impío y procurar la compañía de aquellos que buscan la sabiduría.

«La mujer insensata es alborotadora, es simple y no sabe nada». – Proverbios 9:13

Necesitamos conocer la Palabra de Dios porque la falta de entendimiento y de sabiduría puede convertirnos en una mujer insensata y alborotadora debido a nuestro pecado. No podemos confiar en nosotras mismas. La simpleza de la que habla este versículo no se refiere a sencillez o humildad, sino a la falta de conocimiento de la verdad. Amar la sabiduría nos ayuda a ser mujeres sabias, prudentes, que se conducen con gracia, que hablan con entendimiento y no con palabras huecas.

Posiblemente conocemos a más de una mujer que cumple las características aquí descritas, sin embargo, más importante que ver la paja en el ojo ajeno, necesitamos ver la viga en nuestro ojo.

  • ¿Eres insensata? ¿Irritas a quienes están a tu alrededor? ¿Eres llevada de tu parecer? ¿Sometes tu voluntad a la Palabra de Dios?

Algo es cierto, Dios ha extendido Su misericordia para perdonar nuestros pecados en Cristo, limpiarnos y restaurarnos de nuestra maldad. No importa lo profundo que hayamos podido llegar, en Cristo siempre hay esperanza para arrepentirnos y transformarnos.

Los capítulos 10 y 11 son una larga lista de enseñanzas que vale la pena leer y recordar continuamente, pues en ellas encontramos muchos consejos sabios que nos ayudarán incluso en momentos específicos a tomar decisiones correctas.

 «Pero los necios mueren por falta de entendimiento». –Proverbios 10:21

Que no nos pase que, teniendo la fuente de la sabiduría en nuestras manos, fallemos hasta la muerte por falta de entendimiento. Si caminamos de la mano con lo que está escrito en la Palabra, aprenderemos a pensar, hablar, escribir, a conducirnos con prudencia, trabajar con diligencia, integridad, responsabilidad, a ser esforzados, a saber afrontar las dificultades que vengan y, sobre todo, a procurar la sabiduría como el mayor tesoro que podemos alcanzar en este peregrinar por la tierra. 

¿Con qué figuras o ilustraciones te identificas?

¿Qué áreas en tu corazón necesitas rendir al Señor? 

Si quieres profundizar más en los temas que hemos visto hasta ahora, te recomiendo estos recursos:

  • Chicas sabias en un mundo salvaje.
  • Me ha sido confiado el corazón de un niño, con Betsy Corning

«Reducir la cantidad de nuestras palabras disminuye la oportunidad y la tentación de calumniar». 

(Adornadas, editorial Portavoz) —Nancy DeMoss Wolgemuth1



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