Preguntas a una líder de ministerio: ¿Y si nuestro ministerio de mujeres no es valorado?

Una seguidora nos escribió recientemente con esta pregunta:

Uno de los retos más grandes en nuestra área para del ministerio de mujeres, en general, es que lo vean como valioso. De las cuarentas líderes con quienes me relaciono, solo una realmente ejecuta su presupuesto con fondos de su iglesia. Ninguna de las líderes recibe un pago por su servicio y ni siquiera asisten a reuniones de su iglesia en representación del ministerio. Muchas de esas líderes quieren que el ministerio de mujeres esté centrado en el Evangelio y en discipular, pero no cuentan con el apoyo de sus iglesias porque los líderes tienen una visión anticuada del ministerio de mujeres. ¿Cómo puede romper con el estigma una líder del ministerio de mujeres que está tratando de darle un giro al ministerio hacia un programa más sólido?

Puedo escuchar la frustración detrás de su pregunta ¿tú también? El ministerio es un reto aun en medio de las circunstancias más románticas, y servir en la iglesia o en un área donde el ministerio de mujeres es malentendido es todavía menos que ideal.

Ya sea que estés lidiando con el liderazgo masculino o con una población de mujeres que malentiende el propósito del ministerio, no siempre resulta fácil cambiar el curso a esa tendencia.

Te comparto cuatro estrategias que te servirán mientras haces el cambio:

  1. “Nunca te quejes. Nunca expliques”

Me gusta esta estrategia honesta, originalmente acuñada por el Primer Ministro británico Benjamin Disraeli. Se hace eco de una verdad bíblica.

Primero, somos llamadas a vivir y a servir sin quejarnos.

Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo,sosteniendo firmemente la palabra de vida, a fin de que yo tenga motivo para gloriarme en el día de Cristo, ya que no habré corrido en vano ni habré trabajado en vano (Flp. 2:14-16)

Podemos adoptar esta postura porque sabemos que solo Dios es nuestro Defensor.

El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios,mi roca en quien me refugio;
mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable. Salmo 18:2

Ser cristiano significa ser malentendido. Y estar en el ministerio significa una dosis doble de malentendidos. Tratar de convencer a todos que es necesario tener un ministerio de mujeres, te dejará en un estado de aturdimiento perpetuo porque cada vez que convences a alguien, surgen otros a quienes convencer. En lugar de hacer eso, lleva tus preocupaciones al Señor. Pídele que cambie los corazones y las mentes de las mujeres de tu iglesia y de tu comunidad con relación al ministerio de mujeres. Él es un experto en cambiar corazones. ¿Nosotras? ¡no tanto!

Nuestra tarea es ser fieles; la Suya es hacernos fructíferas. En lugar de permitir que las percepciones falsas te corroan, ocúpate en hacer tu tarea, trabajando dentro de los parámetros que te han fijado, confiando en que el Señor multiplicará y expandirá el ministerio en Su tiempo.

  1. Guarda bien tu puerta.

¿Quieres levantar un ministerio de mujeres enfocado en el Evangelio, saturado de la Palabra? ¡Hurra! Imagíname batiendo los pompones y dándote ánimo desde las gradas. ¡Adelante! Aunque los grandes presupuestos y las posiciones pagadas podrían facilitar las cosas, no son esenciales para crear un ministerio enfocado. Lo que se necesita es una visión clara y un compromiso de que esa visión se cumpla.

Si Dios te ha puesto como una líder del ministerio de mujeres, aunque el alcance de éste parezca limitado ahora, Él te ha colocado en una puerta importante. Guarda bien la misión.

Toda área de ministerio es susceptible de desviarse de la misión. Es común que surjan malentendidos acerca de la misión central y la presión para enfocarse en algo diferente de Lo Más Importante, no es exclusivo del ministerio de mujeres. Por eso debemos depender completamente del Espíritu y de la Palabra para mantener nuestro enfoque en regla.

No te dejes llevar de dónde sopla el viento. No dejes que las percepciones de otros te distraigan de tu enfoque. Si estás sirviendo en el ministerio de mujeres, entonces debes cuidar esa puerta, como una guardiana. Debes enfrentar el hacerte esta pregunta ¿las cosas que estoy haciendo/planificando nos conducen a un enfoque mayor en el Evangelio/la Palabra o contribuyen a que se malentienda nuestra misión?

  1. Abre el diálogo.

Jesús nos enseñó que nuestro tesoro está atado a nuestros verdaderos sentimientos (Mt. 6:21), la falta de recursos de la iglesia no indica necesariamente que no se perciba cuál es el valor del ministerio. Debes abrir los canales de comunicación con el liderazgo de la iglesia y pedirles lo que necesitas en lugar de asumir que las necesidades son obvias y que la falta de fondos significa una desvalorización del ministerio de mujeres.

Haz una cita con tu pastor y comparte tu visión. Entonces (¡y esto es importante!) dile que necesitas escuchar cómo él quiere que luzca el ministerio de mujeres en tu iglesia. Haz lo mismo con los ancianos y demás miembros del liderazgo. Pide participar en las reuniones del liderazgo en lugar de asumir que no eres invitada porque no eres bienvenida.

Unos meses atrás, me acerqué a los ancianos de mi iglesia y les pedí que sostuviéramos reuniones trimestrales. Tomar esa iniciativa no pretendía usurpar la autoridad sino colocarme de una manera más segura bajo ésta.

En esas reuniones, los ancianos hicieron preguntas muy esclarecedoras y soñamos juntos acerca de hacia dónde queremos llevar el ministerio juntos.

Con frecuencia tengo la tentación de hablar con mi lenguaje emocional en esas reuniones, comunicando principalmente cómo siento que las cosas marchan. Pocas veces esto ayuda. En contraste, estos encuentros con el liderazgo me han forzado a articular la base bíblica para el ministerio de mujeres y a pedir ayuda para implementar la visión.

Si no pedimos ayuda, la respuesta siempre será “No”. Pide ayuda. Solicita recursos. Pide que contribuyan a crear y ejecutar la visión. Pide ser parte de la visión y misión de la iglesia. Los hombres y las mujeres están hechos para roles complementarios dentro del hogar y de la iglesia. Otra forma de decirlo es…el trabajo en equipo hace que la visión funcione. Colabora con frecuencia, con manos abiertas acerca de cómo opera el ministerio, escuchando las sugerencias de otros.

  1. Sé fiel.

Simplemente no hay sustitutos para la fidelidad.

¿Cómo puedes lograr que se cambie la percepción del ministerio de mujeres? Haciendo fielmente aquello que Él te ha llamado a hacer. Semana tras semana, mes tras mes, año tras año.

Enseña el Evangelio. Levanta la Palabra. Dales a las mujeres lo que ellas necesitan, aunque no sea lo que ellas quieran. No te distraigas con lo que no es importante y atiende el talón de Aquiles.

Las mejores vallas publicitarias del ministerio de mujeres dentro de la iglesia son las vidas transformadas de las mujeres. Incluyendo la tuya.

Amo esta reflexión de la misionera Helen Roseveare:

Vas a fracasar si piensas que has venido al campo misionero porque eres mejor que otras, o porque eres parte de la crema y nata de la iglesia o porque tienes un título médico, o por el servicio que puedes realizar por la iglesia africana o aún por las almas que lleguen a ser salvas, vas a fracasar. Recuerda que el Señor solo tiene un propósito supremo, hacernos más como Jesús. Él está interesado en tu relación con Él. Déjalo tomarte y moldearte como Él quiera; el resto ocupará el lugar que le corresponda.

En otras palabras, Pero buscad primero sureino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

Promete lealtad al reino. Ocúpate en hacer el trabajo del reino de manera enfocada. Quizás Él desea transformarte antes que cambiar la manera cómo otros te ven. Sírvele fielmente, amiga, rindiendo tus esperanzas de un presupuesto más alto o de más ayuda, y levanta la Verdad de que ésta es Su iglesia, ellas son Sus mujeres, y tú eres Su sierva.

Con los ojos fijos en Él, ocúpate.

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Sobre el autor

Erin Davis

Erin Davis

Erin ama a las mujeres jóvenes. Fundó Ministerios Graffiti en respuesta a su exposición a las niñas adolescentes que luchan en las áreas de la identidad, la autoestima, y la verdadera belleza. Erin es la autora de varios libros que aplican la verdad de Dios a grandes temas como la belleza, la pureza y la maternidad. Erin y Jason son padres de dos niños adorables, Eli and Noble.

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