10 rasgos para maestras en las Bienaventuranzas

Shakespeare dijo una vez: «Algunas nacen como grandes maestras de ministerios de mujeres, algunas alcanzan la grandeza al dirigir un ministerio de mujeres, y algunas tienen la posición impuesta sobre ellas mientras patalean y gritan».

William Shakespeare nunca dijo eso. La pobre y anciana Wilhemina Shakespeare de Christ Bible Church en Everytown, EE. UU. lo dijo después de que su pastor la eligiera para dirigir el ministerio de mujeres.

Wilhemina ha amado a Jesús desde que Paul vio la luz por primera vez, pero trató de correr hacia la puerta más cercana cuando su pastor la eligió para dirigir, diciendo: «Nunca he dirigido nada más que la canción de “Feliz cumpleaños” en nuestras cenas de cumpleaños familiares!».

Afortunadamente para las mujeres de su iglesia, Wilhemina fue demasiado lenta para huir. Y conocía su Biblia. En lugar de dejarse vencer por el miedo, recurrió a la Palabra de Dios y recordó el discurso divino de Jesús en Mateo 5 sobre cómo debían vivir sus verdaderos discípulos.

Ella vio en las bienaventuranzas un diseño divino, no solo para una vida piadosa, sino también para ser una maestra piadosa. Ella eligió depender de Dios y abrazar estos diez rasgos de una maestra piadosa.

10 rasgos de una maestra piadosa

  1. Ella se inclina continuamente ante Dios.

«Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos» (Mat. 5:3).

Una maestra piadosa recuerda que el verdadero éxito de un ministerio depende de Jesús, no de ella ni de nadie más. Ella está en bancarrota sin Él. Antes de dirigir algún ministerio, se inclina ante el Señor con total entrega y busca Su voluntad y sabiduría.

  • Ella hace de la oración una prioridad en el ministerio de mujeres, no una ocurrencia tardía (1 Tesalonicenses 5:17).
  • Ella camina en humilde quebrantamiento ante Dios y el hombre, dando la bienvenida a la guía y la crítica sin sentirse ofendida ni buscar discutir (Miqueas 6: 8).
  1. Ella muestra compasión.

«Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados» (Mat. 5:4).

La maestra piadosa envuelve a todos en una compasión paciente, recordando que todos pasamos por pruebas y sufrimientos.

  • Se recuerda a sí misma que Dios está obrando en cada corazón (Fil. 2:13) pero no al mismo ritmo (Fil. 1: 6).
  • Ella llora con los que lloran y se regocija con los que se alegran (Rom. 12:15).
  1. Ella dirige con gentileza.

«Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra» (Mat. 5:5).

La maestra piadosa se considera esclava de Cristo y de las mujeres de su rebaño. Él la ha llamado a servirlas y amarlas, no a dominarlas. Mientras sirve, estudia e imita la mansedumbre de su Señor.

  • Antes de hablar, ella considera si sus palabras son verdaderas, útiles, inspiradoras, necesarias, amables y claras (Prov. 31:26).
  • Ella persuade e inspira, en lugar de exigir (2 Cor. 5:11).
  1. Ella sirve con justicia.

«Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados» (Mat. 5:6).

La maestra piadosa tiene hambre y sed de que el ministerio refleje la justicia de Cristo. Ella es celosa (y ferviente) por el nombre de Dios. Ella está comprometida a permanecer fiel a Su Palabra.

  • Ella busca hacer lo que es bueno y correcto, pase lo que pase (Rom. 12:1; Ef. 4:1).
  • Ella protege a las mujeres de la falsa enseñanza, investigando los recursos que utiliza su ministerio para asegurarse de que se adhieran fielmente a la verdadera doctrina bíblica (Rom. 16:17-18; 2 Tim. 1:13-14).
  1. Ella es rápida en mostrar misericordia.

«Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán misericordia» (Mat.5:7).

La maestra piadosa recuerda la misericordia que recibió a través de Cristo y se apresura a extender misericordia a todas. Ella protege a aquellas que Dios le ha confiado a su cuidado.

  • Ella busca restauración para aquellas atrapadas en el pecado (Gálatas 6: 1).
  • Ella extiende misericordia cuando alguien lucha o falla en hacer su trabajo en el ministerio y considera la mejor manera de ayudarlas a tener éxito (Lucas 6:36; Romanos 12: 8).
  1. Ella protege su corazón del pecado.

«Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios» (Mat. 5:8).

La maestra piadosa cree en el Señor cuando Él dice que su corazón es «Más engañoso que todo es el corazón, Y sin remedio» (Jer. 17:9). Ella no se rehúsa a exhortar a las mujeres de su iglesia a huir del pecado y buscar la santidad.

  • Ella estudia la Palabra de Dios a diario para conocerlo. Ella sigue sus mandamientos (Josué 1:8).
  • Tiene discernimiento sobre la cultura moderna para ayudar a las mujeres a superar sus tentaciones y trampas (Mat. 10:16).
  1. Busca ser pacificadora.

«Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios» (Mat. 5:9)

La maestra piadosa sabe que, incluso entre las mejores amigas, pueden surgir desacuerdos. Busca traer reconciliación y recuerda que solo Dios puede juzgar el corazón.

  • No evita las conversaciones difíciles, pero, después de mucha oración y con compasión, confronta cuando es necesario (2 Cor. 7:8-10).
  • Hace preguntas y escucha bien, afirmando y confrontando a las personas, para ayudar a las mujeres a vivir en paz con todos (Rom. 12:18).
  1. Ella muestra fe y contentamiento en las pruebas.

«Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos» (Mat. 5:10)

La maestra piadosa sonríe al futuro y mantiene su mente en Cristo cuando ella y otros son atacados. Ella representa la Verdad, incluso si debe estar sola.

  • Ella imita a Jesús, que nunca atacó cuando fue amenazado, difamado y golpeado. En cambio, se encomendó a Dios (1 Pedro 2:23).
  • Entrena a las mujeres en apologética y las ayuda a conocer el carácter de Dios. Les enseña cómo defender su fe con gentileza y respeto (1 Pedro 3:15).
  1. Considera un privilegio sufrir por Cristo.

«Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí» (Mat. 5:11).

La maestra piadosa espera enfrentar la persecución y toda forma de maldad, y lo hace con gracia, considerando un privilegio sufrir al servicio de su glorioso Salvador.

  • Teme a Dios, no al hombre (Mat. 10:28; Prov. 29:25, Sal. 27:1).
  • Ella se mantiene firme en toda la armadura de Dios (Efesios 6:11-18).
  1. Ella es bendecida.

«Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes» (Mateo 5:12).

La maestra piadosa es bendecida. Considera a los grandes profetas de la antigüedad y se regocija con ellos de que cualquier sacrificio o sufrimiento que ella sufra palidece en comparación con el gozo y recompensas en el cielo, incluso mientras se deleita con las bendiciones de hoy.

Se compromete a diario en el estudio de la Palabra de Dios, manteniendo los ojos fijos en Jesús, el fundador y consumador de su fe (Heb. 12:2).

  • Disfruta de innumerables bendiciones mientras construye relaciones sólidas con las muchas mujeres maravillosas que Dios envía a su iglesia y ellas glorifican a Dios juntas (Sal. 34:1–5).

Acepta el llamado al ministerio

Algunas de nosotras sentimos el llamado a dirigir un ministerio de mujeres casi desde que nacimos. Otras aceptaron el puesto con el tiempo. A otras, como a la pobre y anciana Wilhemina, nos lo impusieron y queríamos escapar.

Ya sea que estés ansiosa o renuente, puedes convertirte en la maestra de mujeres que tu iglesia necesita. Sigue el llamado de Cristo a una vida piadosa como lo describió tan bellamente en las Bienaventuranzas y aplica estos diez rasgos de una maestra piadosa. Serás bendecida de igual manera que las mujeres a las que Dios te ha llamado a servir. Si bien habrá días en los que te sentirás tentada a correr hacia la puerta, no lo hagas. En su lugar, busca tu Biblia, descansa en Jesús y abraza Su llamado, porque «Fiel es Aquel que los llama, el cual también lo hará» (1 Tes. 5:24).

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Sobre el autor

Jean Wilund

Jean Wilund

A Jean Wilund le apasiona guiar a las mujeres hacia una mayor comprensión de la Biblia y una relación más profunda con Dios. Trabaja en Revive Our Hearts como parte del equipo de blogs, en especial para 'Leader Connection'. También es la  moderadora del grupo de Facebook de líderes del ministerio de mujeres. Sigue a Jean en su página web JeanWilund.com y su canal de YouTube en la medida que recorre la Palabra de Dios y responde preguntas sobre la Biblia y una vida entregada a Cristo.

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