¿Cuál es rol del discernimiento a la hora de aconsejar?

Quisiera comenzar definiendo lo que es el «discernimiento». A veces lo interpretamos como algo «emocional» o quizás dependiente de alguna visión o un sueño porque «así es como Dios me habla». Mi consejo es que no confíes en esto. El discernimiento es algo mucho más profundo que simplemente una emoción o un presentimiento. 

Me gusta esta definición que encontré en www.gracia.org sobre qué es el discernimiento: Es la habilidad de poder decidir entre la verdad y el error, lo bueno y lo malo. El discernimiento es el proceso de hacer distinciones cuidadosas en nuestra mente sobre la verdad. En otras palabras, la habilidad de pensar con discernimiento es sinónimo a la habilidad de pensar bíblicamente.

Así que a la luz de esta definición quiero que vayamos a la pregunta neurálgica acerca de este tema:

¿Qué es el discernimiento Bíblico? ¿Cuál es el rol del discernimiento a la hora de aconsejar? 

  1. Nos permite pensar bíblicamente con la ayuda del Espíritu Santo sobre cualquier acontecimiento o situación que debamos enfrentar o analizar. El discernir nos da la habilidad de emitir un juicio adecuado basado en la Verdad de la Palabra a la hora de aplicarlo a una consejería con otro creyente.

En 1 Reyes 3:9 vemos esa necesidad:

«Da, pues, a Tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar a Tu pueblo y para discernir entre el bien y el mal. Pues, ¿quién será capaz de juzgar a este pueblo Tuyo tan grande?».

  1. Nos ayuda a distinguir entre lo santo y lo pecaminoso. La búsqueda de lo santo es algo que debemos hacer constantemente para poder tener un discernimiento bíblico. 

«No pierdas el tiempo discutiendo sobre ideas mundanas y cuentos de viejas. En lugar de eso, entrénate para la sumisión a Dios. El entrenamiento físico es bueno, pero entrenarse en la sumisión a Dios es mucho mejor, porque promete beneficios en esta vida y en la vida que viene». (1 Timoteo 4:7-8)

  1. Nos ayuda a evaluar todas las cosas de acuerdo a las verdades de la Palabra. Salomón suplica ayuda a Dios en poder aplicar las verdades como la sabiduría divina.

«Oh Dios, da tus juicios al rey, y tú justicia al hijo del rey. Juzgue él a tu pueblo con justicia, y a tus afligidos con equidad. Traigan paz los montes al pueblo, y justicia los collados. Haga él justicia a los afligidos del pueblo, salve a los hijos de los pobres, y aplaste al opresor». (Salmo 72:1-4) 

Esta súplica nos deja ver la necesidad de depender de la Palabra.

En la Palabra de Dios tenemos muchos versículos que hablan acerca de buscar consejo y de aconsejarnos unos a los otros. Aquí te comparto algunos: 

  • «Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria». (Proverbios 11:14)
  • «El camino del necio es recto a sus propios ojos, mas el que escucha consejo es sabio» (Proverbios 12:15)

Es muy importante que como mujeres, estudiemos la Palabra de Dios para tener la sabiduría divina, conocimiento y discernimiento para proveer a las hermanas con un consejo sabio, reconociendo que somos solamente instrumentos en las manos de nuestro Señor por medio de la Palabra. El siguiente versículo nos deja ver claramente la importancia de la Palabra, ya que ella es útil para enseñarnos.

«Toda la Escritura es inspirada por Dios y es útil para enseñarnos lo que es verdad y para hacernos ver lo que está mal en nuestra vida. Nos corrige cuando estamos equivocados y nos enseña a hacer lo correcto. Dios lo usa para preparar y capacitar a su pueblo para que haga toda buena obra. » - (2 Timoteo 3:16-17)

Características para cultivar el discernimiento:

En Génesis 3 vemos que entró el pecado a la tierra por la desobediencia de Adán y Eva y nos mancha a todos. Somos pecadores por naturaleza, de manera que a la hora de tomar decisiones hacemos juicios o asumimos cosas que no son, y esto sucede aunque nos hayamos arrepentido de nuestros pecados y hayamos reconocido a Cristo como Señor y Salvador. Somos pecadoras redimidas y mientras estemos en este lado de la gloria esto seguirá sucediendo pues solo hay perfección en el cielo.

Debemos cultivar la humildad

Como cristianas deseamos tener discernimiento y para ello debemos ser humildes con Dios y humildes con los hombres pues el Señor nos dice cuál es el primer y segundo mandamiento más importante. La humildad nos lleva a un amor por Dios y el prójimo.

«Y Él le contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo». (Mateo 22:37-39) 

1) Humildad ante la presencia de Dios:

Lo más importante es reconocer nuestros pecados delante de Dios y recibir de Su gracia y misericordia. Debemos tener la humildad para reconocer que la sabiduría y el discernimiento solamente provienen de nuestro Dios y que no tenemos por nosotros mismos la capacidad para hacerlo. Solamente por medio de la Palabra inspirada tenemos la ayuda necesaria y el conocimiento de un Dios tres veces Santo, quien a fin de cuentas todo lo sabe.

«Todo esto lo hizo mi mano, y así todas estas cosas llegaron a ser -declara El Señor. Pero a este miraré: al que es humilde y contrito de espíritu, que tiembla ante mi palabra» Isaías 66:2.

2) Humildad delante de los hombres:

Aun cuando la humildad ante Dios es importante sobre todo, también debemos ser humildes ante los hombres. Una de las cosas más hermosas de ser miembros de la iglesia local donde nos encontremos es recordar que todos sus hijos necesitamos la ayuda de otros hermanos en la fe en nuestra vida para crecer en sabiduría, conocimiento y discernimiento. La vida cristiana debemos vivirla en comunidad dentro de una iglesia donde hay diferentes personalidades y diferentes dones y talentos puestos al servicio del Señor. Necesitamos pastores, líderes y mentoras con los cuales podamos rendir cuentas, reconocer nuestro pecado, ser confrontadas, recibir amonestación, exhortación; donde seamos animadas y podamos recibir sabios consejos que provengan de la Palabra de Dios. 

«Porque todo el que se engrandece, será humillado; y el que se humille será engrandecido» (Lucas 14:11)

De la misma manera que la Palabra es importante para el discernimiento en la consejería bíblica también lo es la oración ellas van entrelazadas, puesto que necesitamos de la sabiduría divina así que debemos pedírselo al Señor, tal y como nos instruye el libro de Santiago 1:5. «Y si alguno de ustedes le falta sabiduría que se le pida a Dios, quien da a ustedes todo abundantemente y sin reproche, y le será dada».

Recuerda que esto no se trata de métodos que podemos usar en la consejería Bíblica, se trata de la vida espiritual de una persona, y nosotras somos simplemente instrumentos en las manos del Redentor. 

Querida hermana, mi oración y consejo es que puedas ser una mujer que viva Coram-Deo: 

  • En la presencia de Dios.
  • Bajo la autoridad de la Palabra.
  • Para la gloria de Dios.

Un gran ejemplo lo tenemos en la Biblia: Esdras era un hombre que estudiaba la Palabra, la ponía en práctica y la enseñaba. Si leemos la Palabra, si la estudiamos y meditamos, si buscamos pertenecer a una iglesia local donde se enseñe y se viva la Palabra de Dios, podremos cultivar discernimiento mientras vivimos en obediencia a la Palabra. Entonces podremos dar el consejo bíblico a nuestras hermanas que nos rodean. 

Mi oración es que muchas iglesias sean plantadas con el fundamento sólido de la Palabra para poder vivir de una manera que glorifique al Señor.

«Porque Esdras había dedicado su corazón a estudiar la ley del Señor, y a practicarla, y a enseñar Sus estatutos» (Esdras 7:10)

Para profundizar más en este tema escucha el siguiente podcast:

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Sobre el autor

Liliana Llambés

Liliana Llambés

Liliana Llambés, misionera por más de 15 años con la IMB.  Su pasión es llevar el mensaje de salvación donde el Señor la envíe y hacer discípulos a mujeres de todas las edades, con el fundamento bíblico de la Palabra de Dios. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos en el Southern Baptist Theological Seminary.  Autora del libro 7 disciplinas espirituales para la mujer. Esposa del pastor-misionero, Carlos Llambés, y madre de 3 hijos adultos. Miembro de la Iglesia Highview en Español, Lousville, KY.

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