Cuando el ministerio te deja seca

¿Te sientes agotada, drenada o sin gozo en tu servicio? En Revive ’19, Nancy DeMoss Wolgemuth, Mary Kassian, Dannah Gresh (y otras) abrirán junto a nosotras la Palabra de Dios para descubrir lo que necesitamos desesperadamente: más de Jesús y el gozo transformador del avivamiento personal. Únete a nosotras para buscarlo a Él, del 27 al 28 de septiembre, en Indianápolis.

Revive ’19 es un evento que nos llama a unirnos para buscar a Dios por un avivamiento. Habrá mujeres que se reunirán en Indianápolis para el evento EN DIRECTO o se reunirán en iglesias y salas de diferentes hogares para un tener un evento LOCAL. ¡Puedes unirte a un evento u organizar el tuyo! Comienza a planificar ahora porque el refrigerio y la renovación espirituales están cerca, ¡y no quiero que te lo pierdas! —Yamell de Jaramillo— Blog Maestra Verdadera.

Recientemente tuve el privilegio de recorrer las onduladas carreteras y colinas del valle de Sonoma, California. Mientras nuestras bicicletas recorrían la región vinícola, viñedos de color verde brillante que goteaban con uvas de color rojo oscuro resaltan contra las colinas arenosas y secas, llenas de matorrales. La sequía hizo que los incendios forestales fueran una gran amenaza, los cuales se extendieron rápidamente. 

Casi todas nosotras tenemos temporadas en el ministerio, totalmente secas. Estas son las estaciones en las que aprovechas el pozo dador de vida de las Escrituras, solo para terminar con la sensación de que tu alma sediente apenas bebió un poco la fuente de las delicias de Dios.

Durante una reciente sequía espiritual, tomé mi diario y me escabullí para pasar un tiempo de oración muy necesario. En palabras escritas, confesé lo cansada que estaba. Dios escuchó pacientemente mis pensamientos quejumbrosos, y luego un pequeño y silencioso susurro bajo tan gentilmente como la lluvia fuera de la ventana: «Cisternas rotas».

Pasé al segundo capítulo de Jeremías y me dio escalofrío ante el título: Israel Abandona a Dios.

Ouch.

Seguí leyendo.

«Dos son los pecados que ha cometido mi pueblo: Me han abandonado a mí, fuente de agua viva, y han cavado sus propias cisternas, cisternas rotas que no retienen agua» (Jer. 2:13 NVI).

Aunque las palabras de Jeremías no fueron fáciles de escuchar, tal vez revelaron la razón de mi agotamiento. Quizás también puedan mostrar algo de luz, sobre la causa del tuyo.

El problema de las cisternas rotas

Intentar conseguir que cisternas rotas retengan el agua es como llenar una llanta con un agujero hecho por un clavo. Puede parecer que retiene el aire, pero al final es un ejercicio bastante inútil y una pérdida de tiempo.

En el clima árido del antiguo Israel, la escasez de manantiales hacía necesario recolectar agua de lluvia en tanques y cisternas. Se utilizaban receptáculos llamados cisternas para recoger el agua de lluvia directamente desde los canales de riego. Primero el agotador trabajo de cavar zanjas y montar cisternas. Luego venía la larga espera de que cayera la lluvia para poder recoger el agua. Finalmente, imagina caminar hacia las cisternas para descubrir que casi toda el agua fresca se había drenado de los recipientes rotos. ¡Qué fórmula para la frustración y el cansancio!

El comportamiento pecaminoso de los israelitas en Jeremías 2 era igualmente inútil. Al recurrir a los ídolos, se habían cansado, tal como mi comportamiento pecaminoso había provocado el agotamiento y el cansancio en mi propia vida. La reprension de Dios a ellos puede parecer dura al principio, pero solo por un momento. «Ninguna disciplina resulta agradable a la hora de recibirla». Al contrario, ¡es dolorosa! Pero después, produce la apacible cosecha de una vida recta para los que han sido entrenados por ella » (Heb. 12:11). Gran libertad espera a cualquier hija de Dios que esté dispuesta a reconocer su pecado.

¿Regresas una y otra vez a un comportamiento, fuente de fuerza o resistencia, en lugar de sacar tiempo para dejar que Jesús te encuentre en el pozo de su agua viva?

Aquí hay algunas maneras prácticas de abrazar la libertad y ministrar desde un lugar de plenitud abandonando tus cisternas rotas.

Abandonando las cisternas rotas

1. Identifica tu cisterna rota.

Reflexiona sobre a ¿cuáles cisternas recurres?. Escríbelos y pídele a Dios que te ayude a resistir la tentación de recurrir a estos «dioses que no son dioses» (Jer. 2:11). El enemigo de nuestras almas, que habla con fluidez su lengua materna de mentiras, puede atraernos fácilmente con cisternas de solución rápida que no retienen el agua. Echemos un vistazo a algunos.

Cuando te sientes agotada, seca y vacía, ¿a dónde vas?

  • Exceso de libros, televisión, películas o videojuegos
  • Maratones de noticias
  • Compras
  • Comida, especialmente dulces o alimentos grasos con calorías vacías.
  • Una amiga o cónyuge que es bueno para escuchar.
  • Preocupación excesiva sobre tareas aparentemente urgentes pero sin importancia (limpieza de la casa, trabajo de jardinería, etc.).
  • Trabajo excesivo
  • Ejercicio

Pero espera . . . ¿ejercicio? ¿leer libros? ¿limpiar la casa? ¿No se supone que debemos dedicar tiempo a estos buenos esfuerzos? Cualquier cosa, incluso algo que sea bueno, se vuelve peligrosa cuando se convierte en nuestra fuente de suministro o refrigerio en lugar de Aquel cuyo suministro nunca se agota.

2. Recupera tu asombro.

Jeremías 2:19 dice: «Reconoce, pues, y ve que es malo y amargo el dejar al Señor tu Dios, y no tener temor de mí». ¿Has perdido tu asombro y temor de Dios? Una visión pequeña de Dios realmente puede interferir con nuestro ministerio al engañarnos y hacernos caer en hábitos de control. Cuando mantenemos nuestro asombro y temor santo de Dios, tendemos a pecar contra Él o a abandonarlo mucho menos.

Confiesa tu pequeña y limitada visión de Dios y pídele que te recuerde su poder, soberanía y grandeza más allá de lo que cualquiera pueda imaginar. (Aquí hay algunas Escrituras para comenzar: Jeremías 5:22; 10:7; Salmo 119:120; Lucas 12:5; Apocalipsis 15:4.)

3. Regresa a la fuente.

No pienses simplemente en tomarte un tiempo; bloquea tu calendario y planea un retiro personal. Mi pastor a menudo le recuerda a nuestro equipo: «Lo que se programa, se hace». Si no puedes escapar durante un fin de semana, sé creativa. Dedica doce horas o incluso medio día para disfrutar de un tiempo prolongado de cuidado del alma. Cuatro horas en el tranquilo rincón de una cafetería pueden hacer maravillas para rejuvenecer un alma cansada. Ten en cuenta este principio básico de descanso que aprendí de mi pastor: «Medita diariamente, descansa, renuévate semanalmente y haz un retiro mensualmente».

Usa tu tiempo libre para pedirle al Señor que le devuelva a tu alma las mismas cosas que estás buscando en otros lugares.

4. Descansa a tu propio ritmo.

Algunas personas están programadas para correr más rápido. Otras prosperan con un ritmo de ministerio más lento. Conoce el ritmo del ministerio que es más fructífero para ti. Toma nota de los días u horas del mes en que es más probable que te desgastes y bloquea proactivamente los tiempos de descanso. Cuando se te pida que programes algo durante ese tiempo, responde «Tengo un compromiso durante ese tiempo» o «No estoy disponible».

5. Predica el evangelio a ti misma.

Reconoce diariamente que tu posición en Cristo, no tu ritmo o desempeño, te da valor. Cuando nuestra visión de Dios está alineada con su grandeza inconmensurable y nuestras almas se restablecen, Él se place en usarte y el ministerio fluye. Continúa en el ministerio cediendo a tu ritmo establecido descanso y regresando diariamente a la Verdad del evangelio que da vida. Tomarse el tiempo para aplicar diariamente su Verdad a nuestras vidas restaura nuestra gratitud y nos libera para ministrar por deleite y no por deber.

¿Está germinando fruto de tu vida o el ministerio te ha dejado seca? ¿Necesitas programar un tiempo para regresar a la Fuente de agua viva y orar a través de estas preguntas? Si vas atrasada, haz una cita con Jesús hoy y deja que Él refresque tu alma.

¿De qué otras formas estás abandonando cisternas rotas para restablecer tu alma? El Señor te guiará continuamente, saciará tu deseo en los lugares áridos y dará vigor a tus huesos; serás como huerto regado y como manantial cuyas aguas nunca faltan (Isaías 58:11).

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Sobre el autor

Maresa De Puy

Maresa De Puy

Maresa DePuy ha servido en los ministerios de oración y de mujeres por espacio de quince años. Ama caminar junto a las mujeres hacia Cristo, escribir acerca de su fe, y cualquier otra cosa que combine con estas metas. Ella reside en las afueras de  Charleston, Carolina del Sur, donde vive su misión como esposa de uno y madre de dos, en un nido que está próximo a quedarse vacío, al mismo tiempo que supervisa los discipulados de mujeres en una iglesia que ella ama.

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