Cuando un pastor está en un pecado que lo descalifica para el ministerio ¿Qué debe hacer la esposa?

Sin duda alguna, esta es una de las situaciones más dolorosas y difíciles por la que una esposa de pastor tiene que pasar. Como cualquier caso de pecado, en los que se ven involucrados ancianos y líderes, es un tema que se debe tratar con la adecuada discreción.

La esposa del pastor es una miembro de la iglesia y, como cualquier otro integrante, tiene la responsabilidad de tratar el pecado según vemos en Mateo 18. Esto se dice fácil, pero hacerlo requiere de una madurez que no muchas esposas poseen. Aun así, lo correcto bíblicamente es lo que ordena la Palabra que ella debe hacer; aunque repito, siempre resultará doloroso.

El pecado que descalifica a un pastor nunca se debe ocultar y debe ser traído a la luz, para ser tratado conforme a lo que dice la Palabra, con el propósito de una posible restauración, tanto para el pastor, como para su esposa e hijos (si los tienen), y para la iglesia.

Los consejos que le daría a esa hermana son: primero, orar y segundo, estar completamente segura que el pecado que está cometiendo su marido lo descalifica para el ministerio. Esto a veces no es fácil de detectar, porque requiere de pruebas contundentes. Le recomendaría que confronte en amor a su esposo. Nosotras estamos llamadas a ser ayuda idónea y somos sus hermanas en Cristo, así que debemos confrontar su pecado con la Palabra.

En tercer lugar, la esposa está llamada a llevar esta falta grave ante el resto de los pastores o líderes de la iglesia para que los ayuden a navegar esa situación tan delicada.

«Mejor es reprensión franca, que el amor encubierto» - Proverbios 27:5.

Teniendo en cuenta que estamos hablando de un pecado que descalifica al pastor, la iglesia y las esposas deben tener bien claro ¿cuáles son esos pecados?.

Generalmente en estos casos el pastor es recurrente en el pecado, se puede evidenciar que existen grietas profundas en su carácter, las cuales deben ser tratadas. 

La mujer que tiene conocimiento de tal pecado ¡no puede callar!, ya que la Palabra de Dios nos enseña que el que sabe hacer el bien y no lo hace, le es pecado. El silencio de ella, sería encubrir lo que el Señor condena. 

Recuerden «A aquel, pues, que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado»- Santiago 4:17

Ella debe pensar: si ella fuera miembro de una iglesia, donde su esposo no fuese el pastor y el pastor estuviera pecando de una forma que lo descalifique para el ministerio, ¿qué debe hacer como miembro de esa iglesia?

Si tenemos claro el concepto y lo que representa la iglesia, «columna y baluarte de la verdad», procuraremos que la misma sea testimonio de lo que Dios dice acerca de ella. Una esposa que encubre el pecado de su esposo pastor, no está sirviendo a la causa de Cristo correctamente. Y de nuevo, sé que debe ser muy doloroso, pero estoy segura que el Señor honrará la honestidad de la hermana.

Amada hermana, una de las cosas más importantes en nuestra vida cristiana es obedecer primero al Señor antes que a los hombres; pues daremos cuenta de ello. Así que debemos responder a esta situación bíblicamente «Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo.»- Gálatas 1:10.

Recordemos lo que dice Proverbios 28:13  «El que encubre sus pecados no prosperará, mas el que los confiesa y los abandona hallará misericordia».

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Sobre el autor

Liliana Llambés

Liliana Llambés

Liliana Llambés es colombiana, casada con Carlos Llambés, cubano quien es pastor-misionero. Tienen tres hijos adultos, dos casados. Sirve como misionera desde el 2003 en República Dominicana, y desde el 2005 con la IMB (International Mission Board) desde el 2014 en Ciudad de México. Sirve como consejera bíblica, mentora, discipuladora en el ministerio de mujeres de su iglesia local. Es ayuda idónea en la Plantación y replantación y fortalecimiento de Iglesias junto a su esposo. Consejera de esposas de pastores, Conferencista Internacional, fue coproductora del programa “Mujer para la Gloria de Dios” por cuatro años. Es Contador Público, terminó una Maestría en Estudios Teológicos en el Southern Baptist Theological Seminary y a la par esta siendo entrenada en Consejería Bíblica en las conferencias de Faith Church Lafayette, IN. Colabora escribiendo en los ministerios de Coalición por el Evangelio y Soldados de Jesucristo.

Autora junto a su esposo de “Viviendo la Gran Comisión: Su Gracia es Más que Suficiente”. Su pasión es llevar el mensaje de salvación donde el Señor la envía y hacer discípulos por la gracia y misericordia del Señor a mujeres de todas las edades, con el fundamento bíblico de la Palabra de Dios.

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