Equilibrando el Ministerio y las Demandas de la Vida

Hoy en nuestra serie de Preguntas y Respuestas estaremos hablando sobre una pregunta muy común con la que muchas de nosotras lidiamos en algún momento de nuestro servicio al Señor. Una hermana nos dice: Si deseas ser voluntaria en un ministerio que es flexible en lo que se refiere a sus plazos y fechas límites de entrega, ¿cómo puedes mantenerte motivada a ponerlo como una prioridad (por voluntad propia, no obligatoria), cuando la «vida» y las demandas de la familia se mantienen empujando tu voluntariado al final de tu lista de cosas por hacer? Para responder a dicha pregunta hoy nuestra hermana Heidi nos dice: 

Eres sabia al combinar el deseo de servir en un ministerio con sabiduría y discernimiento. Todas necesitamos ser tanto fieles como efectivas mientras servimos.

Lo primero que percibo es tu deseo de servir. Este no es un punto sin importancia. Tómalo de alguien que ha estado sirviendo en diversos ministerios dentro de la iglesia local. Cuando he tenido que pedir a otros que sirvan, este deseo de servir no es la respuesta frecuente.

La segunda cosa que noto es tu discernimiento. Te has dado cuenta de que equilibrar la vida y las demandas de la familia para servir bien y fielmente en un ministerio requerirá intencionalidad. 

Así que, con un ese buen punto de partida, esto es lo que yo podría recomendarte:

  1. Recuerda. Debe haber algo que te atraiga a este ministerio; ya sea una indicación del Espíritu Santo, una necesidad que veas claramente, una habilidad que tengas que pueda suplir una necesidad o una combinación de estas cosas. A medida que las necesidades de tu familia, amigos, trabajo y de tu vida diaria en general se avecinan, de manera intencional recuerda ese impulso o necesidad que inicialmente te acercó a este ministerio. Toma tiempo para recordar qué fue lo que te llevó a este ministerio en primer lugar. Esto te ayudará a ponerlo en su lugar de prioridad apropiado.
  2. Establece metas. Aún cuando no hay cronogramas o fechas de entrega establecidas por alguien más involucrado en este ministerio, ¡no quiere decir que no las puedas establecer por ti misma! Comienza estableciendo metas realistas y manejables, luego ajústalas según sean necesitados tu tiempo y esfuerzo en otro lugar. Establecer algunas metas y una línea de tiempo para estos objetivos te dará un patrón para tu servicio.
  3. Priorizar. En cualquier momento en que te des cuenta de que has empujado tu voluntariado al final de tu lista de cosas por hacer, no lo dejes permanecer allí. Recuerda que servir es una manera de mostrar a Cristo en nuestro hogar, vecindario, iglesia, y cualquier otro contexto donde utilizamos nuestro tiempo y energía. Es esencial que nuestros niños sean testigos de nuestro servicio. Esto también es un ejemplo para nuestros amigos, ayuda a las personas involucradas, y es necesario tanto para la iglesia como para el mundo que nos rodea.

Ya que te alenté a recordar regularmente aquello que te unió a este ministerio en primer lugar, te invito a tomar ese recordatorio y llevarlo unos cuantos pasos más lejos y que tengas presente aquello que te llama y capacita como seguidora de Cristo para hacer cualquier cosa:

«y con Él nos resucitó y con Él nos sentó en los lugares celestiales en Cristo Jesús, a fin de poder mostrar en los siglos venideros las sobreabundantes riquezas de Su gracia por Su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia ustedes han sido salvados por medio de la fe, y esto no procede de ustedes, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura Suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas» Efesios 2:6–10.

¡Qué seas avivada y veas claramente cada propósito que Dios tiene para ti!

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Sobre el autor

Heidi Jo Fulk

Heidi Jo Fulk

Heidi Jo desea conocer y vivir la Palabra de Dios para enseñar y retar a otras mujeres a hacer lo mismo. Ella y su esposo, Dan, viven en Michigan con sus cuatro hijos y ella dirige el ministerio de mujeres en su iglesia.

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