Descansando en la presencia de Emmanuel esta Navidad

No debe sorprendernos que el Dios infinito del universo tenga muchos nombres, nombres que no son meramente títulos o designaciones, sino nombres que describen Su carácter y le atribuyen la gloria que se merece.

Dios muestra Su atención en los nombres cuando Isaías profetiza de la venida de Jesús en Isaías 7:14 «Por tanto, el Señor mismo les dará esta señal: una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel».

El cumplimiento de esa profecía y la asignación del nombre (esta vez, con una definición) se menciona en Mateo 1:23:

«He aquí, la virgen concebirá y dará a luz un Hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel», que traducido significa: «Dios con nosotros».

Dios con nosotros es una profunda y ridículamente humillante realidad que Dios, el Creador y Señor de todo, vino a la tierra para vivir entre nosotros, personas impías y pecadoras. Pero, no solo vino para estar con nosotros, sino para salvarnos y dar Su vida en lugar de nosotros.

Dios con nosotros, en la persona de Jesús, también nos brinda contemplaciones prácticas. Si eres como yo, probablemente te has preguntado cómo era realmente sostener al recién nacido Emmanuel, verlo cuando era niño, caminar por caminos polvorientos con Él como adulto, presenciar milagros asombrosos o simplemente comer, hablar y servir con Él. 

Hay momentos en los que anhelo ese tipo de presencia física de Jesús, pero luego soy rápidamente movida por Su presencia en mí a través del Espíritu Santo. Cuando Jesús resucitó y dejó la tierra para regresar al Padre en el cielo, prometió que Su presencia continuaría al venir el Espíritu Santo a quienes creyeran en Él, y esta es verdaderamente una ventaja (Juan 16:7).

Dios con nosotros no es simplemente una verdad navideña; es una realidad tan eterna y multifacética, tal como Él es. La presencia de Dios con Su pueblo comenzó en el jardín con Adán y Eva, y continuó de formas únicas a lo largo del Antiguo Testamento, Su presencia física en la venida de Jesús y Su presencia continua en Su pueblo a través del Espíritu Santo.

¿Eres consciente de la presencia tan real y verificable de Dios en tu vida como cristiano? ¿Su presencia afecta tu vida diaria en tus pensamientos, emociones, actitudes y acciones? No importa cómo podamos responder a estas preguntas, aprovechemos la oportunidad de considerar juntas la presencia de Dios en esta temporada en la que celebramos a Emmanuel.

Descansa en la presencia de Dios

Descansar en la presencia de Dios puede ser un descanso físico, pero involucra mucho más que eso. Es un descanso de la lucha, el asombro, la preocupación y el esfuerzo humano inútil. Dios invitó a Moisés a este tipo de descanso en Éxodo 33:14: «Mi presencia irá contigo, y Yo te daré descanso», le contestó el Señor.

En medio de la enorme tarea de guiar a los israelitas a través del desierto donde el descanso físico era probablemente imposible, el Señor amablemente ofreció y dio Su presencia a Moisés y a los israelitas de manera única. Y Él nos ofrece un tipo de descanso similar en Mateo 11: 28-30:

«Vengan a Mí, todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes y aprendan de Mí, que Yo soy manso y humilde de corazón, y hallarán descanso para sus almas. Porque Mi yugo es fácil y Mi carga ligera»

Si vamos humildemente a Jesús y descansamos en Él, aprenderemos nuevas formas de descansar que tal vez no disminuyan la realidad de nuestra vida cotidiana, pero nos aliviarán de tratar de descubrir nuestro propio camino o de esforzarnos en nuestra propia fuerza débil.

Vive y sirve en la presencia de Dios

¿Por qué necesitamos encontrar descanso en la presencia de Dios? Para así poder vivir y servir en Su presencia.

Mientras somos alimentadas descansando en la presencia de Dios, aprendemos a reorientar nuestra perspectiva hacia la Suya. En nuestras relaciones, trabajo y responsabilidades, podemos darnos cuenta de que el mismo Espíritu de Dios está en nosotras como creyentes. Vivir en Su presencia significa que no estamos solas en conversaciones extrañas. El Espíritu está contigo mientras completas el enorme proyecto en el trabajo. Dios mismo está conmigo mientras lavo la ropa sucia por cuarta vez hoy.

Dios está conmigo mientras le sirvo a Él y al prójimo. Es Su presencia a través de Su Espíritu y Su Palabra viva en mí lo que me permite servir. ¿No necesitas ese recordatorio en esta temporada navideña?

Como mujer que dirige a otras mujeres de alguna manera, así como en todos los roles de su vida, comprende que estás sirviendo en la presencia de Dios. Eso cambia no solo cómo pienso y me siento, sino también lo que pienso y siento acerca de aquellos a quienes sirvo. 

Mi actitud sobre el evento de la Navidad que estoy planeando para un par de cientos de mujeres y la lista gigante de tareas pendientes que viene con ello, cambia cuando considero la presencia de Dios. Mi forma de relacionarme con la mujer abrumada por el dolor durante esta temporada festiva se caracterizará por un sincero cuidado y amor cuando recuerdo la presencia de Dios. Las galletas que necesito hornear para la reunión de mi vecindario estarán mezcladas con mucho más amor cuando sirva en la presencia de Dios.

La llegada de Emmanuel lo cambió todo. Eso es lo que recordamos y celebramos en Navidad. Pero reconoce y recuerda, quizás ahora de una manera nueva, que Dios está contigo. Ahora. Siempre. Así que, descansa, vive y sirve en Su presencia.

 

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Sobre el autor

Heidi Jo Fulk

Heidi Jo Fulk

Heidi Jo desea conocer y vivir la Palabra de Dios para enseñar y retar a otras mujeres a hacer lo mismo. Ella y su esposo, Dan, viven en Michigan con sus cuatro hijos y ella dirige el ministerio de mujeres en su iglesia.

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