Jesús cumplió Su Palabra

…«Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (Mateo 28:20).

La primera vez que escuché acerca del COVID-19 fue en el mes de Febrero; y creo que ni yo ni ninguna de las que está leyendo este escrito teníamos idea de lo que vendría sobre nuestro planeta Tierra. Cada día las noticias eran más numerosas hasta que de un momento a otro nos vimos envueltas bajo una misma ola que nos alcanzó, por momentos nos desconcertó, turbó, trajo ansiedad y preocupación.

Tengo amigos en varias partes del mundo y a través de conversaciones y noticias pude observar como estábamos viviendo en forma simultánea (sin distinguir países ni continentes). Cada día experimentamos circunstancias, luchas y necesidades similares que nos recuerdan que mientras estemos en este mundo tendremos aflicción y es ahí donde debemos poner nuestra confianza en aquel que ya ha vencido el mundo: Jesucristo.

En Juan 16:33 leemos: «Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo». Jesús, antes que llegara la hora de padecer en la cruz, habló con sus discípulos; Él sabía la realidad de vivir en este mundo y todo lo que esto conlleva (sufrimientos, angustia, tristeza, decepción, incertidumbre, etc), podemos ver su amor y preocupación al recordarnos que en Él podemos tener paz y confianza.

Esta actitud de Jesús me hace recordar a papá. Días antes de morir nos dejó a mi hermana y a mí varios cassettes grabados con su voz, donde expresaba su gran amor por nosotras. Él sabía que moriría y no quería partir sin darnos sus consejos. Nos dió consejos prácticos para la vida y cómo manejarnos en ella. Yo tenía 1 año y medio y mi hermana nació al mes de morir nuestro papá. Crecimos escuchando su voz y queriendo seguir sus consejos; que fueron buenos, pero los casettes se perdieron y dejamos de escuchar su voz ya casi ni recuerdo lo que decía; pero he descubierto cómo Jesús, a través de Su Palabra nos dejó consejos y palabras vivas de ánimo y guía muchísimo más valiosos pues tienen vigencia y valor eterno.

Al leer la oración que hizo Jesús antes de comenzar su camino a la cruz, podemos ver verdades maravillosas que hemos podido experimentar en este tiempo sin importar en qué país o continente nos encontremos.

Nuestro Salvador ha estado con nosotras 

Juan 17:3 «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.» Hemos pasado esta pandemia de dos maneras: siendo hijas de Dios o no. Si eres su hija; has podido experimentar cómo a pesar de las circunstancias, las dudas, la incertidumbre, el desánimo y algunas veces el rechazo; ahí ha estado nuestro Padre diciéndonos: «En este mundo tendrás aflicción, pero CONFIAD, yo he vencido al mundo», también hemos experimentado cómo su presencia se hace real cada día haciéndonos recordar su promesa: «…Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» ( Mateo 28:20)

Dios nos ha dado oportunidades únicas de estar en medio del mundo para hablar de Jesucristo. Juan 17: 18 «Como tú me enviaste al mundo, yo también los he enviado al mundo.»

Personas han vuelto a acercarse al Señor; se han arrepentido de sus pecados y han dado un giro a sus vidas al conocer a Jesucristo.

Juan 17: 20 «Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos» Ha sido más fácil hablar de Jesucristo a quienes no lo conocen; Dios ha abierto y sigue abriendo puertas para hablar del Evangelio de Jesucristo.

Nuestro Salvador nos ha llevado a cuestionar nuestro paso sobre la tierra

Juan 17:4 «Yo te glorifique en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste que hiciera». Así como Jesús Glorificó a Su Padre, terminando la obra que ÉL le había encomendado mientras estaba en esta tierra; El Señor nos ha llevado a cuestionar nuestro paso en esta tierra. Preguntas como: «Y si muero?» han llegado a nuestra mente y junto con esa pregunta han llegado otras: «¿He cumplido mi propósito acá en la tierra?», «¿He glorificado al Señor?».

Este tiempo nos ha llevado a evaluar nuestras vidas y enfocarnos en quien debemos hacerlo; Jesucristo y lo que Él quiere de nosotras mientras se nos conceda vivir en esta tierra. “Glorificar Su nombre”.

Nuestro Salvador ha orado por nosotras

Juan 17:9 «Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos». Qué tranquilidad saber que no hemos estado solas; saber que Jesucristo ha orado por nosotras. ¿No trae esto gozo a tu vida? Cuando en estos días no hemos sabido cómo orar y nos vemos en confusión e incertidumbre ante el futuro; que tranquilidad y paz trae saber que nuestro precioso Salvador, intercede ante Su Padre por nosotras.

Hemos experimentado ataques del maligno, queriendo debilitar nuestra fe, pero Jesús ha intercedido por nosotras.

Juan 17:15 «No te ruego que los saques del mundo, sino que los guardes del maligno»

Nuestro Salvador nos ha mantenido unidas

Juan 17:11 «Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, el nombre que me has dado, para que sean uno, así como nosotros.»

Hemos tenido la oportunidad de ser testimonio de unidad y enseñar en formas prácticas lo que significa ser miembro de una iglesia. Juan 17: 21-23 «Para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno: yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfeccionados en unidad, para que el mundo sepa que tú me enviaste, y que los amaste tal como me has amado a mí.» 

Hemos visto al cuerpo de Cristo moverse para ir en ayuda de los hermanos que han quedado sin trabajo, hemos crecido en comunión y hemos valorado lo que en este momento no tenemos; la posibilidad de reunirnos presencialmente a adorar a nuestro Señor y experimentar la comunión unos con otros. 

Al mismo tiempo Dios nos ha bendecido con la oportunidad de poder conectarnos a través del Internet para confortar nuestros corazones al poder ver y comunicarnos con nuestros hermanos y escuchar a nuestro pastor alentandonos a través de la Palabra de Dios.

Nuestro Salvador nos ha recordado a donde pertenecemos

La vida es frágil y en cualquier momento podemos partir. Este es el recordatorio que Dios nos ha hecho en estos días. 

Juan 17: 16 «Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.»

No somos de este mundo; nuestro reino está en los cielos; y es por eso que estos meses Dios nos ha recordado que nada de lo material que tenemos acá en la tierra es importante. Hemos perdido planes, trabajos, negocios, sueños y muchas cosas más que dábamos por sentadas, recordándonos que la vida es frágil, que todo es pasajero y lo que realmente importa es nuestra relación con Dios. No somos de este mundo. No debemos temer a morir pues esto significa estar con Jesucristo.

Juan 17: 24 «Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo». El partir de este mundo, si soy Hija de Dios, si he entendido el Evangelio, significa que ¡estaré con Jesucristo! Y cuando estemos con Él, ¡veremos Su Gloria!

Nuestro Salvador nos ha hecho crecer espiritualmente

Hemos buscado más del Señor. El hecho de estar en la casa, nos ha llevado a unirnos a diferentes grupos de estudio Bíblico. El Señor de una u otra manera nos ha inquietado a crecer espiritualmente. Editoriales han regalado recursos para que podamos leer en este tiempo de cuarentena y poder ser edificadas. Su Palabra nos ha llevado a buscarle y nos ha mostrado pecados que no sabíamos eran parte de nuestra vida.

Juan 17:17 «Santifícalos en la verdad; tu palabra es verdad.» La oración de Jesucristo ha sido estando contestada en estos días de pandemia. No somos las mismas que éramos los primeros meses de este año. Su palabra, Su verdad ha abierto nuestros ojos de muchas maneras; hemos sido santificadas en Su verdad.

Jesús ha derramado su amor, cuidado y misericordia sobre nosotros en este tiempo. Le hemos podido conocer más de cerca. Juan 17: 25-26 «Oh Padre justo, aunque el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el amor con que me amaste esté en ellos y yo en ellos.»

Dios ha usado Su Espíritu y Su Palabra en nuestras vidas para enseñarnos en este tiempo. Juan 16:13-15 

A pesar de estar en diferentes países, diferentes continentes; Su Palabra ha sido la misma para todos; Su amor, consolación, provisión, cuidado y misericordia ha sido evidente. Hemos sufrido pérdidas de diferentes tipos como muerte de familiares, amigos, trabajos, planes, y hasta sueños; pero Dios sigue siendo Dios y esta pandemia nos ha llevado a mirarlo a Él y poner toda nuestra confianza en la persona de Jesucristo, quien es el que ya pagó un precio por nuestra vida; su propia vida fue dada para darnos vida, una vida Eterna y una vida en abundancia. 

¡Gracias Señor! Hemos experimentado que estás con nosotras todos los días, hasta el fin del mundo, como Jesucristo lo prometió.

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Sobre el autor

Consuelo Catalán

Consuelo Catalán

Consuelo es originaria de Bogotá, Colombia. Está casada con Joaquín y tienen dos hijos, Laura y Nicolás. Junto a su esposo han servido al Señor tiempo completo desde 1993 cuando se casaron. Estuvieron como misioneros en Chile y Colombia durante 17 años. A partir del año 2009 Joaquín, su esposo, ha sido pastor de la Iglesia Bautista de Pontevedra en Bogotá.

Consuelo ama enseñar a las mujeres acerca de las verdades Bíblicas que las hacen libres y apoya en consejería de mujeres, discipulado y el grupo de alabanza de su iglesia.

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