Lo que toda adolescente necesita de una mentora

Existen muchas razones por las que te puedas sentir mal equipada para ser mentora de niñas y adolescentes. Christina Fox remueve el miedo y la intimidación al compartirnos cinco cosas que las adolescentes más necesitan. En realidad, las adolescentes necesitan lo mismo que nosotras necesitamos: ¡el evangelio! Este es el gran nivelador para superar el vacío que existe en las mentoras de adolescentes. Esperamos que esta publicación te motive a alcanzar a alguna joven para caminar con ella durante estos años cruciales de su vida en los que está descubriendo su identidad en Cristo. -Yamell de Jaramillo Blog Maestra Verdadera

Hace un par de años, nuestro director de jóvenes se puso en contacto conmigo y me preguntó si podía dirigir un grupo de discipulado de chicas adolescentes. «Tienes mucho que ofrecer», dijo. Mi primer pensamiento fue: «Ya han pasado décadas desde que fui una adolescente, ¿cómo podría identificarme con ellas?». Sin embargo, yo había estado orando por una oportunidad para servir en mi nueva iglesia, y creo en la exhortación de Tito 2, así que acepté.

La brecha entre las mentoras y las adolescentes

Ser maestra de mujeres más jóvenes puede ser intimidante y abrumador, pero ser mentora de adolescentes puede serlo aún más. Seamos honestas, los años que se extienden entre su generación y la nuestra son muchos. Algunos de los asuntos que ellas enfrentan no los tuvimos cuando teníamos su edad.

Cuando era adolescente, solamente podía hablar por el teléfono que estaba pegado a la pared fuera de la puerta de mi habitación. ¡Nunca imaginé que podría llevar uno en mi bolsillo y que podría publicar fotos y actualizaciones de estado para que todos las vieran! Cuando era adolescente, disfrutaba ver televisión, y si había una serie que disfrutaba, tenía que esperar cada semana para que emitieran un nuevo episodio. Nunca imaginé la tentación de ver todos los episodios de un programa de una sola vez, ¡sin mencionar la habilidad de ver todas las ocurrencias de otras personas en YouTube!

Para algunas de nosotras, puede ser difícil recordar cómo era ser una adolescente con los desafíos, tentaciones y presiones que se enfrentan cada día en esa etapa. Muy probablemente hemos olvidado lo que se siente estar atascadas en medio de la niñez y la adultez. Hemos olvidado los grupos populares y las chicas pesadas. Hemos olvidado lo que se siente estar afuera, mirando hacia adentro. Hemos olvidado los conflictos con los padres, las relaciones tensas con compañeros y el estrés por las calificaciones.

Aunque hay muchas diferencias entre las experiencias de vida entre una mentora y una adolescente, lo que ellas más necesitan no depende de tu capacidad para entender el lenguaje popular o de lo actualizada que estés en las últimas tendencias tecnológicas. Lo que una adolescente necesita más que ninguna otra cosa es: el evangelio. Y eso es lo que una mentora puede ofrecerles.

Cinco cosas que las adolescentes necesitan de una mentora 

1. Aprender la Palabra de Dios

Una adolescente necesita aprender la Palabra de Dios. La Biblia enseña que la Palabra de Dios: 

Como maestras, podemos enseñarles la Palabra de Dios ayudándoles a aprender cómo estudiar, memorizar y vivir por ella; podemos mostrarles a Jesús en cada página, quién es Él y lo que ha hecho por ellas en el evangelio, y podemos equiparlas para que lean la Escritura. Esta es una de las cosas más grandiosas que puedes hacer por ellas.

2. Conocer su identidad en Cristo

La identidad es un aspecto significativo para las adolescentes. Ellas están navegando el difícil terreno de descubrir quiénes son como individuales aparte de su familia; buscan la afirmación de sus compañeros; buscan significado en los deportes, en las calificaciones, en la belleza externa y buscan significado en sus logros también. La sociedad les dice una cosa, y sus amigos otra. Sus padres pueden decirles algo diferente. Lo que necesitan saber es que lo que ellas hacen no es lo que las define. En lugar de esto, su identidad se encuentra en Cristo y en lo que Él es para ellas. Su unión con Él a través de la fe provee la identidad segura que ellas anhelan encontrar.

3. Estar equipadas para involucrarse en el mundo que las rodea 

Las adolescentes también luchan por comprender cómo el evangelio se aplica a la vida diaria y a las situaciones que enfrentan en la escuela con maestros y amigos, así como también en lo que ocurre en la cultura que las rodea. ¿Cómo responden al ateísmo? ¿Cómo responden a la creencia postmodernista que dice que la verdad es individual en lugar de universal? ¿Cómo pueden vivir su fe en un mundo anticristiano? ¿Cómo pueden compartir el evangelio con sus amigos? Una mentora puede ayudarles a entender cómo el evangelio se relaciona con la vida diaria y la cultura.

4. Ser escuchadas

Una relación de discipulado efectiva es segura. Es un lugar donde las mentoras escuchan a sus discípulas compartir sobre su vida, luchas, tentaciones, esperanzas y sueños. Aun cuando una mentora de adolescentes no necesita tener todas las respuestas, ella sí necesita escuchar. Necesita prestar atención y escuchar las cosas que se expresan sin palabras. Necesita ser confiable para que la adolescente sepa que es seguro compartir su vida con ella.

Sin embargo, hay momentos cuando una jovencita puede estar involucrada en algún tipo de actividad que es insegura para ella o inclusive peligrosa. Cuando ella comparte eso con su mentora, su mentora necesita estar preparada para saber cómo responder, siempre animándola a ser abierta y honesta con sus padres, aun ofreciéndose a acompañarla para hablar con ellos. (Si una iglesia tiene un programa de discipulado para adolescentes organizado, es importante tener directrices sobre las cosas que un mentor debe compartir con los padres. Es importante que las jovencitas conozcan cuáles son estas cosas desde un inicio.)

5. Ser animadas a través de la oración

Sobre todas las cosas, una mentora puede orar con y por las adolescentes. La oración es una manera poderosa y significativa de vivir nuestra unión con Cristo y las unas con las otras. Nos ayuda a aprender a confiar y depender de nuestro Padre en los cielos. Las adolescentes aprenden acerca de la oración al escuchar a sus mentoras orar en voz alta, y les anima saber que estás orando por ellas. Al reunirte con ellas, todas pueden compartir las maneras en las que Dios ha obrado en la vida de cada una y pueden responder en oración y alabanza. También pueden comprometerse a orar las unas por las otras durante la semana. Así que, tus oraciones pueden ayudar a moldear la vida y la fe de las adolescentes.

Una necesidad común del evangelio

Debo admitir que me sentía intimidada con la idea de ser mentora de un grupo de chicas adolescentes. No estaba segura de cómo me relacionaría con ellas, y me preguntaba qué tenía para ofrecerles. Pero después de dos años de discipulado junto a ellas, he aprendido que lo que más necesitan es algo en lo que estoy equipada para proveer. Nuestra necesidad común del evangelio es un gran nivelador. Puede que no conozca mucho acerca de ser una adolescente de estos días, pero sí sé a quién acudir en busca de refugio y ayuda: Jesús. 

¿Y tú? ¿Qué estás aprendiendo de la mentoría con chicas adolescentes? ¿Cómo te anima esta publicación a perseverar en ello o a comenzar a ponerla en práctica?

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Sobre el autor

Christina Fox

Christina Fox

Christina recibió su título de licenciatura del Covenant College y de maestría en consejería, de la Universidad Atlantic de Palm Beach.  Escribe para varios ministerios y publicaciones incluyendo Desiring God y Gospel Coalition.  Es la editora de un blog de un ministerio de mujeres de PCA y es autora de Un corazón hecho libre: un viaje de esperanza a través de los Salmos de Lamento. (Disponible solo en inglés). Christina sirve en la Junta Directa de Covenant College y dirige el equipo del ministerio de mujeres de su iglesia. Prefiere el café negro y de una cafetera francesa, disfruta las antigüedades, escalar, viajar y leer. Vive con su esposo desde hace 20 años, en la soleada Florida con sus dos hijos

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