Una maestra de Su Palabra

Si continuamente tienes deseos de conocer más a Dios, estudiar las Escrituras, te aplicas a ello y arde en tu corazón el compartir con otras lo que aprendes para que ellas también sean atraídas al Señor y se conviertan en Mujeres de la Palabra… pudiera ser que Dios te esté preparando para ser maestra. De hecho, todo creyente debe estar involucrado de cierta forma en enseñar, tenga un llamado específico o no a hacerlo (Mt. 28:20, Heb. 4:12).

Los consejos del mundo sobre el arte de enseñar son muy diferentes a los que Dios presenta en Su Palabra, por reflexionemos sobre los aspectos importantes de una Maestra de la Palabra según la Biblia.

Si eres maestra de la Biblia para tus hijos, el grupo de niños en la iglesia, otros grupos de mujeres de tu iglesia local, si enseñas a nivel ciudad, estado o país o incluso internacionalmente, es muy importante considerar lo que dicen las Escrituras respecto a su enseñanza, aprendamos del Maestro de maestros (Lc. 6:20).

Te invito a visitar cada versículo de los puntos siguientes para adquirir más riqueza del consejo de Dios, es la mayor riqueza de este artículo, por favor estúdialos.

El enfoque principal siempre debe ser Dios.

Nuestro objetivo y ambición debe ser agradar a Dios (2 Co. 5:9-10).

Debemos procurar diligentemente, esforzarnos y hacer todo lo posible para presentarnos a Dios aprobadas, manejando con precisión Su Palabra (2 Ti. 2:15).

Mantengamos el asombro, respeto y temblor ante Su Palabra. ¡El Señor puede girar la cabeza en tu dirección! Él mira el espíritu contrito y humillado (Is. 66:2).

Cristo tenía la habilidad de sorprenderse (Lc.7:6-9) ¿Le sorprenderemos?, pidamos que nos encuentre llenas de fe al escudriñar, estudiar y enseñar Su Palabra.

La motivación debe ser servir y equipar el cuerpo de Cristo.

Una maestra bíblica existe para capacitar, edificar, traer unidad y crecer. (Ef. 4:11-16). Por eso es importante la actitud, ser paciente y compasiva con los estudiantes, alguien que se llena de ira fácilmente, o es impaciente, explosiva, falta de entendimiento, puede hacer más mal que bien. Cuida tu carácter, una maestra sabia, una maestra del bien deberá amar y valorar las almas.

No es sabio ser negligente y descuidar los dones de Dios, debemos reflexionar en ello y usarlos para Su gloria (Ro 12:6-7, 1 Ti. 4:13-14).

En todo tiempo debemos mostrar integridad, ser ejemplo de buenas obras, pureza de doctrina y dignidad (Tit. 2:7).

Hay un juicio más estricto para quienes enseñan Su Palabra. Oremos que seamos encontradas fieles (Stg. 3:1).

Nuestro mensaje debe estar siempre alineado a las palabras de Jesús (1Ti. 6:3-5).

El interior y exterior debe reflejar un corazón recto.

Debemos ser ejemplo, humildes (la falsa humildad es en realidad arrogancia), recordar que todo es por gracia, prefiriendo a los demás, no exigiendo reconocimiento sabiendo que absolutamente todo proviene de Él (1 Co. 15:10).

Conservar un corazón contrito y humillado (Sal. 51:17).

Vivir de continuo en la Palabra, con sabiduría, enseñanza, amonestación, con agradecimiento y alabanza (Col. 3:16).

Llenas de sabiduría, presentando a nuestras estudiantes como maduras en Cristo (Col. 1:28).

Ser obedientes y respetuosas de la autoridad establecida por Dios (1 Ti. 2:12, 1 Co. 14:34-35).

Enfocadas en seguir a Jesús hasta el final y enseñar lo mismo a otras (Jn. 1:37).

Te invito a buscar continuamente retener la palabra fiel, considerar importante el memorizar escrituras, para que seas capaz de exhortar con sana doctrina e incluso refutar a los que contradicen (Tit. 1:9). Recuerda que toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia (2 Ti. 3:16).

Busca que la audiencia esté comprometida para que en todo Dios sea glorificado (1 P. 4:11). Procura aprender cómo realizar con excelencia tu tarea, reflexionando y buscando siempre lo más importante.

Día 18. Toma Viaje de los 30 días a través del Manifiesto de una Mujer Verdadera, pide a Dios que te transforme en una #MujerDeLaPalabra y así enseñarla a otras.

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Sobre el autor

Lucy Reyna Orozco Meraz

Lucy Reyna Orozco Meraz

 

Reyna es esposa de Raúl Orozco, radica en Chihuahua, Chih., México. Juntos pastorean y educan a
su hijo (JR) e hija (RG) en casa, siendo su deseo formarlos e instruirlos para la gloria de Dios.
Ambos son Ing. Industriales y de Sistemas pero El Señor los llamó radicalmente, cambiando sus
prioridades y deseos por completo para amarle y servirle a Él y a los demás, en toda manera
posible dentro de su iglesia y comunidad. Es su deseo permanecer satisfecha en Cristo, enfocarse
en lo eterno, deleitarse en Su palabra y animar a otras por cualquier medio posible a atesorarlo
sobre todas las cosas. Disfruta en gran manera leer y escribir, tiene un corazón para las mujeres y
la familia, desea envejecer como una mujer de Tito 2 ayudando a otras en su camino.
Regularmente comparte diversos recursos en su blog (LucyReyna.blogspot.com) y redes sociales.
@LucyReyna

Reyna es esposa de Raúl Orozco, radica en Chihuahua, Chih., México. Juntos pastorean y educan a su hijo (JR) e hija (RG) en casa, siendo su deseo formarlos e instruirlos para la gloria de Dios. 
Ambos son Ing. Industriales y de Sistemas pero El Señor los llamó radicalmente, cambiando sus prioridades y deseos por completo para amarle y servirle a Él y a los demás, en toda manera posible dentro de su iglesia y comunidad. Es su deseo permanecer satisfecha en Cristo, enfocarse en lo eterno, deleitarse en Su palabra y animar a otras por cualquier medio posible a atesorarlo sobre todas las cosas. Disfruta en gran manera leer y escribir, tiene un corazón para las mujeres y  la familia, desea envejecer como una mujer de Tito 2 ayudando a otras en su camino. 
Regularmente comparte diversos recursos en su blog (LucyReyna.blogspot.com) y redes sociales. @LucyReyna

 

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