Agradecida por lo que no merezco

Una vez más, en este año Dios nos ha llenado de tantas bendiciones. Y lo mejor de todo es que al madurar en nuestra fe hacemos mejor consciencia de que realmente ¡nada merecemos!

A simple vista nada extraordinario ha sucedido en este 2014. Sin embargo, como cada vez estoy más convencida de que nada merezco, más son las razones para testificar y dar gracias.

-Gracias Señor por darnos mayor entendimiento de Tu Palabra y de cómo ponerla en práctica.

-Gracias porque cada vez me es más claro mi rol como mujer de acuerdo a Tu diseño y ¡qué liberador ha sido esto!

-Gracias porque cada vez se hacen más evidentes las bondades de someterme a mi esposo y el privilegio de servirle a mis hijos y a todos los que me rodean.

-Gracias porque mi ego sigue decreciendo y mi YO sigue mermando.

-Veo hacia el 2013 y para Su gloria puedo decir que seguimos avanzando en la carrera de la fe.

Veo hacia adelante con los ojos fijos en El y sé también que resta mucho por hacer.

¡Dios es siempre bueno!

¿Y tú, reconoces que nada bueno mereces y que todo lo recibimos por Su Gracia? ¿O todavía sigues en constantes quejas en lugar de contar tus bendiciones?

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Aileen  Pagan de Salcedo

Aileen Pagan de Salcedo

Por la sobre abundante gracia de nuestro Dios, es Su hija desde los 15 años; esposa desde hace 13, y madre de una pequeña niña de 8 y unos entretenidos mellizos (varón y hembra) de 5 años.  Es miembro, fundadora y diaconisa, de la iglesia a la que asiste, Iglesia Bautista Internacional (IBI), donde ha servido en diversas funciones, sirviendo actualmente como parte del cuerpo de consejeros y como líderes de grupo parejas junto a su esposo. Psicóloga de profesión, con estudios posteriores concentrados en terapia familiar.  Eterna estudiante de la Biblia: el máximo manual para vivir una vida plena.