Arraigada en Cristo

Hoy queremos iniciar el mes con este hermoso poema que nuestra amada Alejandra Cardoza de Slemin compartió en la pasada conferencia y que se llama Arraigada en Cristo. Te invito a meditar en sus palabras y que juntas oremos y pidamos a nuestro Creador que nos ayude a refugiarnos en Él para poder estar siempre firmes en Él. -Yamell de Jaramillo | Blog Mujer Verdadera

Arraigada en Cristo

Formada de una costilla 

Por las manos del Creador, 

La primera mujer llamada Eva

Portó la imagen de Dios.

En nuestro cuerpo llevamos 

La huella que testifica 

Que fuimos hechas

Con un diseño y misión específica.

Ayuda idónea, posicionada

Para dar vida y construir,

Siendo diferentes a los hombres y únicas

sin necesidad de competir. 

Comió Eva, comimos todas

De aquel fruto prohibido y podrido

Abriendo con ímpetu la puerta a un exilio

Cubriendo nuestro pecado 

Con un matorral de higos. 

Caída nefasta y sin esperanza 

En la que el dragón buscó destruir 

La Divinidad y su Palabra. 

Mas Dios con misericordia

E incomparable gracia

Estableció un nuevo pacto

En el que inmerecidas vestimentas

Nos serían dadas. 

Y de ese árbol de muerte 

Dios creó un pesebre de vida 

En el que un día nacería el Mesías

Quién derrotaría al enemigo

Y a la muerte vencería. 

Fue Cristo, fue Cristo

con potestad de tirar la piedra

Y acusarnos por lo que habíamos hecho

Decidio extender Su mano

Para con el tener un encuentro. 

Fue Cristo y es Cristo

La imagen del Dios invisible,

El primogénito de toda creación

Quien formó los cielos y la tierra 

Y los sustenta en toda su expansión. 

Fue Cristo y es Cristo

La cabeza de la iglesia,

El primogénito de los muertos, 

Y el todopoderoso.

Quien nos libró del dominio de las tinieblas 

Y nos plantó en el reino de luz

En quien encontramos redención y perdón,

Quien nos reconcilió con Dios Padre

Por medio de la cruz.

Fue Cristo y es Cristo 

El que hace de necias, sabias

De enfermas, sanas

De débiles, fuertes

De cautivas, libres

Y de moribundas, redimidas. 

¡Cristo en nosotras la esperanza de gloria!

Sin Cristo no tengo nada y en Cristo lo tengo todo. 

Su sacrificio fue el terreno

En donde arraigamos raíces profundas, las buenas noticias, el evangelio, 

Él nos dice: permanece, muere 

Y obtendrás libertad absoluta. 

Un terreno que hace crecer mujeres firmes

Arraigadas en Cristo como fundamento 

Con fruto de pies, manos

Alma, voluntad y cuerpo 

Que se extiendan y cuiden a los portadores 

De la imagen del Dios eterno. 

De raíces profundas en la Biblia,

como el pan diario a devorar, 

manjar inagotable de sabiduría

Ancla segura en un mundo de tempestad. 

Y cuando el tentador busque 

Hacerme replantar 

Raíces en Sodoma y Gomorra

Y las promesas de mi Señor olvidar

Pediré auxilio oportuno

A la tercer persona de la Trinidad. 

Es Cristo y solo Cristo

Quien nos mantiene alerta,

Para no ser idólatras de las pantallas 

Que el mundo venera. 

Mansas al presentar defensa

Contra toda corriente que se levante

Con palabras «agradables»

Mas no verdaderas.

Él nos nutre para ser fructíferas 

Con el fruto y poder del Espíritu

En cada estación de nuestras vidas 

Porque nunca incierto es nuestro destino. 

Es Cristo y solo Cristo 

Quien afirma nuestra identidad

no vistiéndonos de marcas con particularidad

más bien de Su Armadura

Que nos cubre con verdadera autoridad.

Cuando me llama a ser sierva, ¡Sí  Señor!

En fidelidad, ¡sí Señor!

En el dolor, ¡sí Señor! 

A perdonar, ¡sí Señor! 

Humillada, ¡sí Señor!

En fe y amor, ¡sí Señor!

Cada paso, contigo Señor. 

Y son los caminos y testimonios 

Recorridos en obediencia los que 

Mostrarán fielmente 

Dónde está nuestra confianza y fuerza. 

Con convicción canto 

Corramos esta carrera

Sin ser cautivas constantes 

De la corrupción que carga el cuerpo

Capitaliza y encierra.

Y cuando el Novio vuelva a su novia a buscar 

Que nos encuentre arraigadas en Cristo¡Solo Cristo!

Y nada más.

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Sobre el autor

Alejandra Cardoza de Slemin

Alejandra Cardoza de Slemin

Que la foto no te engañe, Alejandra es una pecadora que esta siendo transformada por Cristo y Su Palabra. Fue atrapada en la montaña rusa del matrimonio y la maternidad, re-definiendo el mandato de tomar su cruz y seguir a Cristo. Comprometida con discipular y aprender a deleitarse en Dios junto a otras hermanas. Con la ayuda del Espíritu Santo está mostrando que ser cuidadosa de su marido, casa e hijos es un regalo glorioso de Dios.  Esposa de su amado David Slemin y madre de 4 niños, juntos colaboran en la plantación de una iglesia en la ciudad donde viven en Canada.  Sus días son una mezcla de escuela en el hogar,  amamantar, cocinar,  limpiar la casa y en todo mostrar a Cristo. Alejandra ama la lectura, caminar en la montaña y servir en su comunidad.  Su misión es vivir una vida centrada en Cristo y compartir el evangelio con otras personas.

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