Coloca la feminidad bíblica en el lugar correcto

En los últimos años, mujeres hispanas en diferentes partes del mundo han experimentado un avivamiento al volverse a las verdades centrales del Evangelio. Muchas han encontrado libertad al rendir sus vidas al señorío de Cristo y uno de los resultados ha sido un descubrimiento de la belleza del diseño con el cual fueron creadas. ¡Esto ha creado un movimiento revolucionario y contracultural!

Sin embargo algunas de las que hemos sido parte de este despertar, hemos tomado uno de dos extremos: o hemos visto la feminidad bíblica como un fin en sí mismo, haciendo de ella nuestro único tema de estudio, o hemos pensado que se trata solo de un paso en la escalera cristiana, una cuestión elemental que debe ser tachada de la lista de tópicos pendientes por aprender.

Ambos extremos están basados en un entendimiento erróneo de lo que realmente es la feminidad bíblica. A continuación intento reflexionar por qué la feminidad no lo es todo, pero tampoco es un tema más, con el fin de que podamos colocarla en el lugar que pertenece en nuestras vidas.

La feminidad bíblica no es un fin, es un resultado

Podemos llegar a pensar que la mayor necesidad de la mujer cristiana es convertirse en la mujer de Proverbios 31 y desarrollar las cualidades de Tito 2. Pero hacer de la feminidad bíblica una serie de reglas por las cuales regir nuestra vida, es convertirla en una carga muy difícil de llevar.

El Evangelio es el mensaje central de las Escrituras, cuya meta final es la gloria de Dios. Si cada creyente centra su vida en el Evangelio y la gloria de Dios, la feminidad bíblica será un resultado de poner esas cosas en su lugar. La feminidad bíblica resulta en una mujer que ha creído y entendido el Evangelio y pone su vida al servicio de Cristo para hacer lucir al Evangelio hermoso. Es una respuesta viva que hace lucir la gracia salvadora atractiva y creíble.

La gloria de Dios es la meta final de todo creyente; el Evangelio es el poder de Dios para alcanzarla, y la feminidad bíblica es un resultado.

La feminidad bíblica no es un escalón, es un caminar

Erramos si llegamos a pensar que por ya saber lo suficiente sobre el rol de la mujer, la sumisión y el matrimonio, podemos avanzar a “todo lo demás”. Nuestra falta ha sido ver la feminidad bíblica como un tema desconectado de todos los demás. La feminidad bíblica no se reduce a un paso, a una lección que debemos aprender, o a una conferencia; más bien, es el reflejo del poder del Evangelio en la vida diaria de una mujer a través de toda su vida.

De modo que la feminidad bíblica no es algo que puedo desligar de mi caminar como discípula de Cristo. Tampoco es algo que debo abrazar solo en algunas etapas de la vida; está intrínsecamente ligado con quien soy porque nunca dejaré de ser mujer.

La feminidad bíblica es esencial porque no habrá un momento en el que yo no sea mujer.

La feminidad bíblica no pone a un lado la Escritura, se centra en ella

Una mujer que anhela conformarse a la imagen de Cristo y darlo a conocer con su vida, se centra en la verdad de su Palabra. No se limita solo a los pasajes que están dirigidos a mujeres (aunque le presta mucha atención). Ella navega en las profundidades de la sabiduría de Dios, y lo hace tomando en cuenta que ella es mujer, aunque sabe que hay mil maneras en las que ella puede obedecer a Dios al igual que un hombre. Ella está buscando diligentemente cómo aplicar la Escritura sin olvidar cómo y para qué Dios la creó. ¿Por qué? Porque no hay forma de desligar todo el consejo de Dios del hecho de que es una mujer. Esas obras preparadas desde la eternidad, en las que Dios nos ha llamado a andar, no están separadas del diseño que Él nos ha dado como mujeres.

Dios me hizo mujer; eso es bueno, y responder a su Palabra como mujer también lo es. Ese es el corazón de la feminidad bíblica, la expresión de mi fe como mujer.

Mujer bíblica es un sinónimo de feminidad bíblica.

Hay mucho en juego

Finalmente, la feminidad bíblica no es el centro ni la meta. El centro es el Evangelio y la meta es la gloria de Dios. Es el Evangelio que redime nuestro concepto torcido de la feminidad y nos capacita para expresarla de una manera bíblica. Tampoco este es solo un tema más, porque mientras tengamos vida seremos mujeres. Así que no la reduzcamos o menospreciemos, ni tampoco la idolatremos. Pongámosla en el lugar correcto. Hay mucho en juego porque la feminidad bíblica es el resultado del poder del Evangelio en una mujer.

Dile a tu corazón: ¡Dios me hizo mujer y eso es bueno! ¡Soy una mujer pecadora salvada por gracia para buenas obras, ¡y eso es bueno en gran manera!

¿Te identificas con uno de los dos extremos? ¿Cómo los lentes del evangelio nos ayudan a ver la feminidad bíblica en el lugar correcto?

1 Tito 2:10

2 Efesios 2:10

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Sobre el autor

Betsy Gómez

Betsy Gómez

Hija y sierva de Dios por gracia, esposa de Moisés, madre de Josué y Samuel, portadora de un ferviente anhelo por llevar el evangelio a las siguientes generaciones. Forma parte del ministerio para mujeres Aviva Nuestros Corazones, administrando los blogs Mujer Verdadera y Joven Verdadera. Además supervisa el área de Media. Actualmente está cursando un M.A. en Ministerio a Mujeres en el Southeastern Baptist Theological Seminary. Escribe en Aviva Nuestros Corazones, en su blog personal y contribuye en Coalición por el Evangelio.

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