Cristo, la luz en medio del apagón

Cuando pasas una larga noche en oscuridad, comprendes el valor y el poder de la luz. No solo para poder ver y no caerte si chocas con algún objeto, sino también para refrescarte. Cuando caminas por una calle en total oscuridad y sin luna, un pequeño resplandor te basta para disipar el miedo al peligro. El valor de la luz es más considerable cuando se hace más necesaria. Ahora podemos comprobarlo. Este tiempo en nuestro país (Cuba) ha sido duro por muchos factores, entre ellos, los extensos apagones que traen consigo otras cargas pesadas; su peso se duplica cuando se extiende en el tiempo, pero es increíble cómo luchamos por tratar de minimizar los duros efectos de la oscuridad. Nos impulsa ese deseo de luz.

No solo hay apagones físicos, sino también apagones espirituales. Prolongadas interrupciones del fluir del Espíritu a causa de la sombra oscura del pecado que lleva a miseria y ruina. Como Sansón cuando se dejó dominar por su lujuria; como David cuando abrió la ventana de la codicia sexual; como Miriam y Aarón cuando sus lenguas se deslizaron en la liviandad de la murmuración; o como Ananías y Safira cuando consintieron con la mentira para mostrar apariencia de generosidad. 

¡Cuán penoso es contristar al Espíritu! Por eso el llamado en 1 Tesalonicenses 5:19 dice: «no apaguen el Espíritu», antecedido por «oren sin cesar» y precedido por «no desprecien las profecías». 

Gracias a Jesús, la luz verdadera, las tinieblas no han prevalecido en mi vida. Su Palabra ha sido una lámpara inapagable, ¡sí que lo es! ¡Está viva y funciona sin batería! No importa a qué profundidad esté sembrada, siempre brotará, y resplandecerá el Lucero de la mañana. Incluso si tienes un cajón encima, se verá su reflejo y será puesta en alto para guiar no solo tu vida, sino la de muchos.

Así como una fuente de energía ayuda a sobrellevar un apagón, necesitamos conectar con la fuente de luz para resplandecer en tiempos de apagón. El Salmo 43:3 dice: «Envía Tu luz y Tu verdad; que ellas me guíen, que me lleven a Tu santo monte y a Tus moradas».

Pide correctamente y a la persona correcta

Si pedimos alguna cosa conforme a Su voluntad, Él nos oye. Nuestra petición debe ser buena y santa, alineada con la Palabra de Dios. Debe ser hecha a la persona indicada, a quien es la fuente de luz, a tu más alto socorro. No es un ser humano mortal que no puede conservar aliento en su nariz; es el Creador de los cielos y la tierra, el Padre de luces y de toda buena dádiva.

Los hombres mienten, edifican esperanzas con ladrillos de polvo contaminado con medias verdades o mentiras, que es igual, vanagloria y egoísmo; pero Dios es veraz y se puede confiar en Él, es inmutable y Su poder no disminuye.

Los sabios del oriente vieron la estrella que los guio a la luz. Fue largo su viaje; no necesitaban saber el final ni los detalles del destino; solo confiar, mirar y seguir esa luz. Finalmente, llegaron a Su morada. Le vieron, le adoraron, se dieron por satisfechos; no fue en vano la espera, la aventura, el peligro del viaje, el sacrificio de dejar la comodidad. Todo por conocer al Rey. 

Qué gran consuelo que no seguimos luces mundanas y pasajeras que se apagarán, ni mentiras que nos llevarán al oscuro callejón de la decepción y la confusión. Seguimos a Aquel que nos lleva a una moda donde no hay oscuridad. 

Espera con esperanza y certeza

«¿Por qué te desesperas, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues lo he de alabar otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios!». - Salmos 43:5

Muchas veces nos cansamos de esperar porque dejamos de mirar y escuchar al Dios que nos ha sostenido. Retrocedemos cuando no estamos conociendo al Señor continuamente. Incorporamos ideas en nuestras mentes que nos llevan a renunciar. Ideas que nacen de la duda y la incredulidad, porque nacen como malas hierbas cuando la Palabra hace tiempo no moja la tierra. Las promesas deben ser pulidas en el ejercicio de la memorización y la oración. Deben ser contempladas a través de la historia bíblica por las maravillosas obras del Señor, las cuales son buscadas por todos los que las quieren.

Como María, que creyó.

Como Pablo, que dijo: «Yo sé a quién he creído».

Una espera que no tiene que ver para creer. Una espera que primero cree y después ve. Nosotros amamos al Señor sin haberlo visto, y le esperamos. Porque el que ha de venir vendrá y no tardará. 

Es una espera sobre un cimiento firme y no suspendida en un péndulo de ilusiones fluctuantes. Sus manos son suficientemente grandes para sostenerte y como para que ningún aspecto de tu vida quede flotando. Él te conoce; mejor aún, eres de sus conocidas. Si eres Su hija, eres muy dichosa, pero si no, aún estás a tiempo de decirle que quieres serlo, porque si no, no estás en Sus manos paternas, sino en manos de arenas construidas por tu pobre justicia.

Un día todo sufrimiento terminará. No habrá más noche ni oscuridad. Pero mientras tanto, en medio de los apagones de esta vida, puedes resplandecer.

¿Cómo?

Conectándote a la Fuente. Pidiendo Su luz y Su verdad. Esperando con fe. Incluso en la prueba, hay un propósito mayor. Nada es en vano. El Señor va delante de ti y también te guarda. Él traerá victoria. Así que, mientras el mundo permanece en oscuridad, brilla.

Brilla reflejando a Aquel que te sostiene. Brilla porque Su luz ya está en ti. Brilla, porque la noche está avanzada… y el día se acerca. Y vendrá el momento en que no habrá más oscuridad, porque la gloria del Señor será tu luz para siempre.

Oh Señor, solo puedo brillar cuando estoy de frente al resplandor de Tu faz; concédeme la gracia para no menguar la energía de mi fe cuando conecto con Tu Palabra que me mantiene en pie; ella es mi consuelo en la aflicción porque Tus dichos me han vivificado. Mientras estoy en mi labor del día a día, sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de Ti para poder brillar en medio de la oscuridad de este mundo. Hasta ese día en que veré Tu rostro y despertaré a Tu semejanza. Amén.

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Sobre el autor

Yeiner Matos

Yeiner vive en un pueblo costero del municipio de Mariel en la provincia Artemisa en Cuba. Está dedicada a su hogar y la crianza de sus dos hijas al lado de su esposo, quien está a cargo del ministerio pastoral … leer más …


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