Un corazón quieto en un mundo ruidoso

¡Ping! Recibes una notificación de «última hora». Otro tiroteo en una escuela. Suspiras, tomas tu celular y lees la noticia. Tus ojos se llenan de lágrimas al enterarte de las víctimas de un crimen tan despiadado.

¡Ping! Otra notificación. Una amiga te acaba de escribir para preguntarte a qué hora te gustaría reunirte para cenar. Empiezas a responderle.

¡Ping! Esta vez es Instagram. Hay una nueva publicación de una de las cuentas que más te gusta seguir. Envías rápidamente tu mensaje y abres la aplicación. Miras la publicación, le das un «me gusta» y comienzas a deslizar. Ves actualizaciones de amigas, notas un producto nuevo que quieres agregar a tu lista de compras y encuentras varias publicaciones sobre aquel tiroteo en la escuela. Esta vez, un político hizo un comentario insensible sobre la situación. Sientes cómo la indignación empieza a crecer dentro de ti.

¡Ping! Un correo electrónico. La maestra de tu hijo te informa que olvidó su tarea por tercera vez esta semana. ¿Podrían tú y tu esposo asistir a una reunión, por favor? La frustración aumenta mientras apagas el celular y lo dejas caer sobre el escritorio.

¡Ping! 

¿Te resulta familiar?

Puede ser difícil disfrutar de un momento de paz en medio del ruido del mundo. Bombardeadas constantemente con notificaciones, actualizaciones, correos, mensajes, pódcasts y videos, muchas veces permitimos que todo ese «ruido» se apodere de nuestros pensamientos y de nuestro corazón. Como consecuencia, vivimos ansiosas, con falta de sueño, inquietas e incluso airadas de manera pecaminosa.

Dios no es autor de corazones perturbados ni agitados. Él es el Dios de paz (Ro. 15:33) y promete «abundante paz» a quienes aman Su ley (Sal. 119:165). Esto significa que podemos tener un corazón sereno en medio del ruido del mundo. Aquí hay algunas ideas sobre cómo puedes hacerlo. 

1. Elimina el ruido innecesario

El 29 de junio de 2007, el mundo cambió para siempre. Ese día no hubo invasiones, no terminó ninguna guerra, no tomó posesión ningún presidente ni ocurrió un desastre natural. El acontecimiento monumental que transformó nuestra forma de vivir fue el lanzamiento del primer iPhone. Poco después, otras marcas siguieron el mismo camino.

En los últimos dieciocho años, prácticamente todos nos hemos sumado a la fiebre de los teléfonos inteligentes. Según una fuente, actualmente hay 4.88 mil millones de usuarios de smartphones en el mundo.1 ¿El resultado? Hemos convertido en ídolo ese rectángulo que llevamos en el bolso y nos hemos vuelto esclavas de cada notificación que emite.

Amiga, si te sientes especialmente abrumada por el ruido del mundo, considera eliminar el ruido innecesario que llega a ti a través de tu celular (o tableta). Tal vez sea momento de borrar las aplicaciones de redes sociales. Si no deseas desconectarte por completo, intenta revisar tu perfil únicamente desde tu computadora personal.

Otra opción es limitar las notificaciones automáticas. ¿Realmente necesitas enterarte de cada oferta del supermercado o tienda departamental? ¿Es indispensable recibir alertas sobre cada huracán al otro lado del planeta? ¿Hace falta que te avisen de todo correo no deseado que llega a tu bandeja? Da pasos intencionales para reducir el ruido innecesario.

Sin embargo, eso no será suficiente.

2. Reemplaza lo que elimines

Aunque es importante advertir sobre los peligros del uso excesivo del celular, no creo que ese sea el único problema. Cuando creemos la mentira de que nuestro problema está fuera de nosotras, empezamos a creer que la solución está dentro de nosotras. 

Sin embargo, esa manera de pensar está invertida. El problema es que nuestro corazón ya está lleno de ruido. Y se agrava cuando permitimos que el bullicio externo nos invada. Reducir distracciones ayuda, pero, en última instancia, necesitamos una transformación interior.

Ese cambio proviene de la Palabra de Dios:

«Mucha paz tienen los que aman Tu ley, y nada los hace tropezar». - Salmos 119:165

¿Deseas abundante paz? Apaga tu celular y sumérgete en la Palabra. Sustituye el tiempo de estar en las redes sociales por momentos en la Palabra inspirada por Dios, que puede penetrar hasta lo más profundo, revelando los pensamientos y las intenciones del corazón (Heb. 4:12).

Permíteme sugerirte que uses una copia física de la Palabra de Dios. Aunque las aplicaciones bíblicas son una bendición, también pueden distraernos. Deja el celular en otra habitación por un tiempo y abre tu Biblia impresa.

3. Ora y alaba

Aunque a veces quisiéramos aislarnos por completo, no podemos vivir desconectadas del mundo. Para la mayoría, el celular ya forma parte de la rutina diaria y no es posible eliminarlo totalmente. Necesitamos estar informadas; no obstante, no tenemos que cargar solas con ese peso.

Si hoy sientes tu corazón especialmente agitado, lleva las cargas que te abruman al trono de la gracia. Tenemos plena libertad para echar todas nuestras preocupaciones sobre el Dios de paz, porque Él tiene cuidado de nosotras (1 Pd. 5:7). El salmista lo expresa con mayor fuerza:

«Echa sobre el Señor tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido». -Salmos 55:22

Necesitamos admitir nuestra limitación. El soberano Señor de señores sí puede. Deposita tu carga sobre Él.

Luego transforma tu oración en alabanza. Haz una lista de todo aquello por lo cual puedes glorificar a Dios. Si no sabes por dónde empezar, abre tu Biblia en el Salmo 103 y permite que tu alma «bendiga al Señor».

4. Toma tiempo para estar tranquila

En lugar de ponerte audífonos cada vez que tengas oportunidad o encender la radio del auto, abraza el silencio. Combate el ruido metafórico del mundo con quietud real. Esto puede ayudarte a poner en práctica varios de los otros puntos mencionados en esta lista.

5. Guarda la Palabra en tu corazón

Pasar tiempo en la Palabra es maravilloso: necesario, imprescindible e irremplazable. Pero también necesitamos que la Palabra permanezca en nosotras (Jn. 15:7). Haz de ello un hábito: guarda la Palabra de Dios en tu corazón (Sal. 119:11).

¿Es un proceso lento? Sí, en ocasiones exige mucha perseverancia. ¿Es difícil? Con frecuencia lo es. Sin embargo, ¿vale la pena? Sin duda alguna. Dedícate a esta disciplina y notarás cómo el ruido del mundo comienza a desvanecerse.

6. Escribe en un diario

Otra práctica de quietud consiste en plasmar por escrito el ruido de tu corazón. Permite que salga a través de tu pluma o del teclado. Anota tus oraciones. Registra lo que aprendes al meditar en la Palabra. Lleva un seguimiento de las respuestas recibidas a esas oraciones. Expresa tus preguntas, inquietudes, temores o ansiedades. Este ejercicio puede ayudar a que la paz habite en tu corazón.

7. Sal al aire libre y camina

Es una sugerencia sencilla y muy práctica; sin embargo, el ruido del mundo suele parecer menor cuando estamos en la creación de Dios. Deja el celular o los audífonos en casa y sal a caminar. Aprovecha ese momento para orar, repasar tus versículos memorizados o simplemente agradecer a Dios por la hermosura de Su creación.

8. Canta

Estar ansiosa mientras cantas al Señor es tan posible como darle un beso a tu propio codo. Simplemente no sucede. Puede sonar extraño, pero intenta entonar en voz alta tu himno favorito. Si te cuesta hacerlo sola, ponlo en tus altavoces y acompaña a la voz que canta.

9. Lee un libro

En serio. Toma un libro que edifique tu corazón. La lectura es un regalo que con frecuencia se menosprecia en esta cultura de contenidos breves y videos cortos. No obstante, podrías sorprenderte al redescubrir cómo esta disciplina contribuye a aquietar tu interior.

10. Busca una mentora de corazón sereno

Se podría hablar mucho sobre el valor del discipulado. Sin embargo, al estar concluyendo esta publicación, te invito a que busques a una mujer «mayor» en la fe que demuestre tener un corazón tranquilo. Invítala a tomar un café y pregúntale cómo afirma su alma en tiempos de turbulencia. Tal vez sus respuestas no te sorprendan, pero el tiempo que compartan será de gran bendición para tu propia alma.

No podemos eliminar todo el ruido de nuestra sociedad; sin embargo, sí podemos «estar quietas» y disfrutar de la «paz que sobrepasa todo entendimiento» (Sal. 46:10; Flp. 4:7). ¿Por dónde comenzarás hoy?

«Y el Dios de la esperanza los llene de todo gozo y paz en el creer, para que abunden en esperanza por el poder del Espíritu Santo». —Romanos 15:13

  1. Suni Gill, How Many People Own Smartphones in the World? (2024–2029), Priori Data, January 1, 2025, https://prioridata.com/data/smartphone-stats/.

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Mujer Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

Cindy Matson

Cindy Matson vive en un pequeño pueblo de Minnesota con su esposo, su hijo y su ridículo perro negro. Le gusta leer libros, tomar café y entrenar baloncesto. Puedes leer más de sus reflexiones sobre la Palabra de Dios en … leer más …


Únete a la conversación