Cuando los desafíos nos conducen a la gratitud

Jeremías 29:11

“Porque yo se los planes que tengo para vosotros, planes de bien y no de mal para daros un futuro y una esperanza”

Cada noviembre con mi familia construimos el árbol de la gratitud, en el que colgamos pétalos con agradecimientos a Dios. Los motivos son muy variados, imagina eso con niños pequeños, desde familiares, juguetes hasta el pajarito que viene a comer semillas a nuestro jardín.

Usualmente damos gracias por todas las cosas buenas a nuestro alrededor, pero ¿qué tan a menudo agradecemos por aquellos desafíos, personas o circunstancias difíciles o inesperadas?

Este año hemos atravesado uno de los retos más desafiantes como familia. Dios nos permitió abrigar en nuestro hogar a una niña en situación de abandono. Oramos por ella aun sin conocerla casi un año y soñamos con el momento en que llegaría a casa. Sin embargo, jamás imaginamos el desafío que significaría ni los propósitos que Dios tenía.

El Señor nos llamó a dar mucho más allá de nuestras fuerzas. Como dijo una amada hermana. Nuestra casa se convertiría en el campo misionero. Nuestros esfuerzos se doblaron, había que reeducar cada aspecto de su vida a través de una evangelización continua y a la vez velar por la vida de nuestros pequeños hijos. Una tarea interminable y muchas veces agotadora, pero con un profundo sentido de gratitud por los desconocidos planes que Dios orquestó para traerla a nuestras vidas en el tiempo justo. Por las misericordias de Dios sobre ella, al ver que, aunque para las personas ella era una niña sin esperanza, Dios nos daría a nosotros la gran oportunidad de sembrar el AMOR de Cristo en su roto corazón.

Un reto impensado con el fin de transformar una vida y modelar cada parte de nuestros corazones.

No ha sido fácil, aun no lo es, pero Sus propósitos exceden nuestro entendimiento y Sus intenciones están finamente diseñadas para llevar adelante Su voluntad.

Quiero compartirte siete retos que enfrenté en ese tiempo y que hoy agradezco al Señor:

  1. Morir a mi comodidad para que Su voluntad se lleve a cabo.

Flp.2:4-5 “No buscando cada uno sus propios intereses, sino mas bien los intereses de los demás. Haya pues en vosotros esta actitud que hubo en Cristo Jesús…”

  1. Practicar buenas obras aún más allá de mis propias fuerzas.

Efesios 2:10 “… creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas."  

Gá. 6:9 “No nos cansemos de hacer el bien...”

  1. Ceder el control y permitir que sus verdades resuenen más fuertes.

Fil 4:8 “…Todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable si hay algo de virtud en esto pensad."

  1. Agradecer por los retos difíciles.

1ª Ts. 5:18 “Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús."

  1. Que Su evangelio sea manifestado en y a través de mi vida, alzando la voz de las buenas nuevas de salvación.

Mateo 5:16 “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”

  1. Fijar mis ojos en El, y no concentrarme en lo terrenal sino en lo eterno y verdadero.

Hebreos 12:2 “…puestos los ojos en Jesús…” 

Colosenses 3:2 “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”

  1. Necesidad de gracia continuamente.

Hebreos 4:16 “Acerquémonos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y gracia para el oportuno socorro.”

¿Estás atravesando algún desafío que requiera un esfuerzo extra, o te encuentras en una circunstancia difícil que te cueste soportar? piensa en esto: es de suma importancia que aceptemos los planes formativos del Señor, aunque no lo comprendamos. Si Él corre nuestros límites es con fines redentores.

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Sobre el autor

Débora Dilge de Peralta

Débora Dilge de Peralta

Débora está casada hace trece años con Víctor Peralta, Pastor de la Iglesia Cristiana de la Gracia en Bahía Blanca, Argentina. Tienen dos hijos, Efraín y Ana a quienes educan en casa y les instruyen cada día con el deseo de imprimir el Evangelio en sus corazones.

Convencida del diseño de Dios para las mujeres, Débora siente el llamado a llevar el mensaje de libertad, plenitud y abundancia en Cristo a las mujeres que la rodean. Además, comparte estudios bíblicos con mujeres en su iglesia local, y enseña en la escuela bíblica de niños.

Gozosa de servir como embajadora de Aviva Nuestros Corazones en su país, Débora siente un fuerte compromiso por extender el mensaje a las mujeres para que se unan al movimiento de Mujer Verdadera.

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