Dejemos que los héroes de la fe nos enseñen

Por: Colleen Chao

Esta mañana me desperté en una cama calientita y con un techo sobre mi cabeza.  Me duché con agua caliente, preparé una jarra de café, y con lo que encontré en mi alacena y mi bien abastecido refrigerador, disfruté del desayuno. Electricidad, teléfono, y plomería funcionando a mi entera disposición.

Estas ventajas y comodidades son tanto un regalo como un inconveniente.  Regalo porque Dios nos asigna un lugar particular en la historia, geografía y cultura (Hechos 17:26-27). De manera que este lugar y las circunstancias vienen de Él. Pero el regalo se vuelve de pronto en un inconveniente, y esto es porque mi pasión hacia las realidades eternas se enfría debido a una existencia en la cual todas las necesidades son suplidas. Las riquezas físicas pueden adormecer mi alma, por tanto, a diario me encuentro viviendo en riesgo de caer en pobreza espiritual.

¿Y de qué me sirve tener a mi alcance todo lo que necesito si destruyo la mismísima esencia para la que fui creada? (Lucas 9:25)? Fui hecha para amar y servir a otros para Cristo, para que en mi rinconcito del mundo y más allá difunda gozosamente la gloria de Dios.

Que arda mi alma

Cuando comienzo a sentir aletargamiento del alma –ese anhelo porque todo resulte conveniente, esa resistencia a que las cosas resulten difíciles- vuelvo a visitar “viejas amistades,” mujeres y hombres cristianos que hace mucho que pasaron hacia la gloria, pero cuyas vidas han dejado indeleble huella en la mía. Cuando aún era una adolescente ya sentía una fascinación por las biografías de cada uno.  La lectura de biografías cristianas reavivó un fuego en mi alma cuya chispa encendería innumerables deseos y decisiones en los años por venir.

Estas eran personas reales con debilidades y fragilidad (algunas veces con cuestiones que les avergonzaban), pero que vivieron de tal manera que mostraban la incomparable grandeza de Cristo. Su fe fue resistente y robusta, valientemente arraigada en la esperanza del Evangelio. Ellos consideraban que bien valían la pena sus sufrimientos y sacrificios por las recompensas eternas que les esperaban, y lo demostraban dejando atrás todo tipo de comodidades, éxito e incluso la vida misma.

No esperaban que la vida fuera fácil, plena o exitosa.  Ellos esperaban rendir sus vidas en nombre de Dios y la obra en Su reino.

Un punto de vista más amplio

En una cultura que promueve lo opuesto, es difícil concebir una vida desinteresada, de absoluta autonegación. Valoramos y defendemos vehementemente nuestra autonomía, nuestros derechos, nuestra salud, nuestras comodidades.  Somos tentadas a vivir en lo superficial y a actuar como si éste fuera nuestro hogar permanente.  Por amor a nuestras almas necesitamos un punto de vista más amplio, una perspectiva histórica, y la compañía de aquellos que se nos han adelantado.

Sin embargo, la historia del cristianismo ha sido relegada en gran manera (y tristemente) a seminarios teológicos y colegios bíblicos, y la mayoría de nosotras dependemos totalmente de metodologías y consejos modernos, descuidando una riqueza de consejo sano y sabiduría probada en lo que Hebreos 12 llama “tan grande nube de testigos”.  Si somos honestas, muchas de nosotras admitiríamos que nuestra cultura, colegas, y la sociedad tienen una influencia en la trayectoria de nuestra vida mayor a como fue antes de los 80’s.

El día de hoy existen miles de blogueros, escritores cristianos en escena, y muchos de ellos tienen cosas buenas que decirnos. Conocimientos bíblicos que compartir.  Consejos que impartir. Pero una dieta consistente en su mayoría de blogs y libros escritos por hombres y mujeres modernos que apenas han vivido tres, cuatro o cinco décadas en la próspera América es una receta para malnutrición espiritual. Estamos saturadas con escritos sobre el amor de Dios, nuestras aflicciones y la aventura de la recuperación, aplicando el Evangelio al caos del mundo moderno, con estas expresiones en boga, comunidad, autenticidad e integridad.  Pero ¿cuándo fue la última vez que leíste a un autor cristiano que escribiera así?

Nada parecerá mucho sufrimiento, ni muchos logros, cuando al final le veamos a Él y las marcas de Sus heridas; nada parecerá suficiente. Hasta el agotamiento de la esperanza aplazada quedará en el olvido, substituido por un gozo que no es terrenal. –Amy Carmichael, 1867-1951.

¿O qué tal este?

Recuerdo cuando he predicado en distintas ocasiones en el país, y a veces aquí, en que toda mi alma ha agonizado por los hombres, cada nervio de mi cuerpo se ha distendido y todo mi ser podría haber salido por mis ojos y llevado todo mi cuerpo en una inundación de lágrimas, si tan solo pudiera ganar almas. –Charles Spurgeon, 1834-1892

Un espejo hacia Cristo

No solo armamos de hierro a nuestras almas leyendo estas biografías cristianas, sino que también es de extrema practicidad para la vida diaria –dándonos una perspectiva más amplia y enriquecida sobre las relaciones, educación, carrera, matrimonio, paternidad, disciplinas espirituales, política, y ministerio. Como dijo C. S. Lewis, nos da ojos para ver “las controversias del momento en su propia dimensión”. Lewis argumentaba a favor de la lectura de libros antiguos, diciendo…

Mis propios ojos no me son suficientes, sino que veré a través de otros.  Como el cielo nocturno en un poema griego, veo con una infinidad de ojos, pero sigo siendo yo el que ve.

Estos fallidos –aunque fieles- creyentes no son el objeto de nuestra mirada, sino que más bien sirven como un espejo a través del cual vemos a Cristo más claramente.

Nuestras miradas se elevan más allá de nuestras circunstancias presentes, y somos fortalecidos a correr bien nuestro camino.

Dios nos ha dado una nube de testigos –porque nuestros propios ojos no son suficientes.  No dejes que el testimonio de estas vidas se te pierda en el olvido.  Camina con ellos por un tiempo, aprende de sus errores, considera su consejo, imita su amor y obediencia a Dios.

Y para animarnos en esta búsqueda, el blog de Mujer Verdadera estará presentando una nueva serie, “25 Mujeres que Impactaron el Mundo para Cristo,” cada miércoles.  Miriam Huffman Rockness, autora de la biografía de Lilias Trotter nos dará el arranque mañana.  Durante las semanas siguientes ¡No vas a querer perderte el artículo semanal!

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