Diagnosticada con cáncer de seno: Vida después del impacto

Te encuentras en medio de una buena batalla:

Cáncer, es una palabra que puede hacer que se te congele la sangre en las venas. Las probabilidades de desarrollar cáncer de seno invasivo durante la vida de una mujer es una de ocho (es decir, un doce por ciento). Por años, fue catalogada como una enfermedad terminal. Pero la buena noticia es que gracias a los avances en el tratamiento y a la detección temprana, millones de mujeres sobreviven esta enfermedad en nuestros días.

Ya sea que estés preocupada pensando que puedes desarrollar cáncer de seno; o que ya estés tomando decisiones sobre el tratamiento o tratando de manejar las altas y las bajas de la quimioterapia, hay algunas cosas que puedes hacer para sacar el mayor provecho de esta batalla.

Sí, es una batalla. Estás en la batalla de tu vida (¡por tu vida!), pero hay esperanza.

Millones de mujeres han atravesado lo que ahora enfrentas, y ellas han sobrevivido. En cada comunidad en Estados Unidos, hay grupos de ayuda para mujeres con cáncer de seno. El mes de octubre se ha designado como el mes de sensibilización sobre el cáncer de mama. Existe mucha ayuda, información y esperanza en todos los medios.

En especial con Jesús siempre hay esperanza. Él nos dice que la lucha contra el cáncer puede ser buena (1ª Tim. 6:12). Aunque te puedas sentir como yo estuve en una ocasión, abrumada y desanimada, puedes encontrar el valor que necesitas. Es posible. Descubrí maravillosas anclas para mi alma que levantaron mi ánimo durante los días más difíciles y aún más allá de éstos. Estas reflexiones fortalecieron de tal manera mi alma que se me hacía necesario compartirlas con otras personas. Por eso quiero ofrecerte verdadera esperanza con las siguientes enseñanzas de la Palabra de Dios.

No estás sola

La noche anterior a iniciar mi primera quimioterapia, leí las palabras de Jesús en Juan 21:18 «extenderás las manos y otro te vestirá, y te llevará adonde no quieras.. La mañana siguiente Ken me vistió y me llevó adonde «yo no quería ir» – al temido centro de quimioterapia.

Cuando la enfermera insertó la aguja de la jeringuilla en el puerto que me habían colocado, de nuevo luché con sentirme abrumada: Señor, ya soy cuadripléjica y lucho con el dolor prácticamente a diario. Me siento tan sola, como si me hubieras abandonado.  Pero, mientras miraba el goteo constante del veneno que se me inyectaba vía intravenosa, la Biblia ya tenía una respuesta para mí: «porque Él mismo ha dicho: Nunca te dejaré ni te desampararé, de manera que decimos confiadamente: El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?» (Heb. 13:5-6). Jesús, el Hombre más olvidado por Dios que haya vivido, soportó temores y aflicciones para poder decirnos «No te dejaré ni te abandonaré».

Hubo momentos en que mi fe flaqueaba. Pero me anclé a la respuesta del salmista que también luchaba con el desánimo, «¿A quién tengo yo en los cielos, sino a ti? Y fuera de ti, nada deseo en la tierra. Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre.» (Sal. 73:25-26)

Luego de ese primer día de quimioterapia, empecé el hábito de orar buscando en la Palabra de Dios mi equilibrio emocional, así como una dosis saludable de la certidumbre de la realidad. Oraba, Señor gracias porque no estoy sola. Tú estás aquí, llevando mis cargas y teniendo cuidado de mis necesidades. No me has abandonado ni olvidado. ¡Dame Tu fortaleza para este reto!

Amiga, puedes soportar prácticamente todo, incluyendo hundirte en una gran silla de quimioterapia, cuando sabes que Dios está sentado junto a ti. Así que cobra ánimo porque el Señor del universo está contigo en esta batalla. Su amor es lo suficientemente poderoso como para sacarte de allí. Puedes ser más que vencedora. «Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Rom. 8:38-39).

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Sobre el autor

Joni Eareckson Tada

Joni Eareckson Tada

Joni Eareckson Tada es fundadora y CEO de Joni and Friends, una organización que promueve el ministerio cristiano en la comunidad de discapacitados. Joni presenta el programa de radio de corta duración "Joni and Friends", ha escrito más de cincuenta libros, ha recibido el Premio Medallion Gold Lifetime Achievement y ha sido incluido en el Salón de la Fama de las Emisoras Religiosas Nacionales.

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