El cortejo: Una herramienta de santificación (Parte 2)

“Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”. 2 Co. 3:2-3.

Basado en lo compartido en el post de ayer, quisiera contarles que estos 7 meses de noviazgo que hemos disfrutado, se debe a que todo ha sido como en las novelas, con mariposas en el estómago, chocolates y muchas sonrisas. Pero no. La confrontante y santificadora historia ha sido otra para la gloria del Señor.

En este tiempo de noviazgo hemos tenido momentos difíciles, donde ha pasado por nuestra mente ¿Habrá sido buena idea iniciar esta relación? Pero, ¿Se equivocó Dios al permitir que estemos juntos hoy? No, lo que ha pasado es que relacionarte más de cerca con alguien que es como una Biblia abierta, una carta viva de Cristo todo el tiempo frente de ti, te permite vivir en un ambiente donde tu pecado es enfrentado y eso duele, y mucho. Es como una lija en tu corazón, que te pule para prepararte y hacer que te acerques más a la imagen de Cristo y dejes de mostrar tu propia pecaminosa imagen.

Wikipedia define al papel de lija como una herramienta usada para quitar pequeños fragmentos de material de las superficies para dejar sus caras lisas, como en el caso del detallado de maderas, a modo de preparación para pintar o barnizar. También como aquella que se emplea para pulir hasta eliminar ciertas capas de material o en algunos casos para obtener una textura áspera, como en los preparativos para encolado.

Ahora desde mi posición de novia, puedo entender que toda persona que Dios trae a nuestras vidas es una lija en Sus preciosas manos para quitarnos grandes fragmentos de pecados -y esto incluye a nuestro novio-. Asimismo, es una herramienta que nos ayuda a identificar nuestros propios pecados, aquellos que son ocultos para nosotras en nuestra soltería, o que no queremos reconocer, y que hoy cuando el pecado pretende dominar nuestra carne, dicen a nuestro corazón con la ayuda de la Palabra de Dios ¡Escrito está! Y otra vez como Jesucristo, cuando Satanás era insistente en el desierto, ¡Escrito está también!

A través de esto doy gloria al Señor y vivo con un corazón agradecido, porque Dios cumple lo que dice en Su Palabra en Filipenses 1:16, y hoy testifico de eso, “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo”

Dios en Su infinita misericordia y Su gracia inmerecida en esta etapa de mi vida, ha elegido a un hombre apartado por Él y para Él, para mostrarme Su amor, para   santificarme y vivir una vida centrada en Jesucristo y Su Reino. Y antes de vanagloriarme en esto, sólo puedo decir que no lo merezco, y con lágrimas de agradecimiento pido a Dios que me ayude a ser la herramienta en Sus manos que lo acerque más a Él.

Aunque no es como en las novelas donde todo es “felicidad”, sí somos felices, porque Cristo es nuestra felicidad, no nosotros mismos, ni nuestras circunstancias.

¿Reconoces el valor de la lija (novio o esposo) que Dios ha puesto a tu lado? ¿Nos podrías compartir cómo ha sido ese proceso?

 

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Sobre el autor

Yuliana Fragozo Bermúdez

Yuliana Fragozo Bermúdez

La gracia y la misericordia de Dios la alcanzó cuando se encontraba sedienta buscando agua en un pozo. Esa misma gracia inmerecida le permitió casarse con Andrés Aguilar, quien es uno de los pastores fundadores de la Iglesia Cristiana Vida en Su Palabra en Riohacha, La Guajira Colombia. Dios les ha encomendado guiar y enseñar diligentemente Su Palabra a sus dos pequeños, Samuel y Abbie.

Actualmente se dedica tiempo completo a servir a su esposo, hijos y hogar. Y le apasiona animar a otras mujeres a seguir a Cristo, obedecer Su Palabra y a leer libros.

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