El sacrificio y la promesa de la gratitud

¿Estás enfrentando una circunstancia que no te inclina a la gratitud? Tratas de ser valiente. Quieres hacer lo correcto. Sientes el gozo y la energía drenándose de tu espíritu. Pero tratar de ser agradecida por lo que Dios está haciendo ahora… Es duro. Realmente duro. De hecho, parece imposible. En nuestras propias fuerzas, ¡es imposible!

La elección para ti y para mí, hoy es: ¿Solo damos Gloria a Dios por la parte de nuestra vida que marcha cómo queremos? ¿O lo alabamos, confiamos en El, le damos gracias, solo porque Él es Dios - sin importar los lugares oscuros, dolorosos e incomprensibles que encontramos en el camino?

Mira, es un sacrificio de todas maneras. Si continuamos sin gratitud, eligiendo estar amargadas, constantemente lamentándonos de nuestro destino-nos forzamos a vivir en nuestras circunstancias que de por sí no nos hacen felices, añadiéndole nuestra actitud melancólica. Cuando no queremos estar conscientes de las bendiciones que disfrutamos ni de la fortaleza y sensibilidad que Dios trabaja en nosotras a través de las dificultades y en su lugar nos enfocarnos en los problemas, sacrificamos la paz. Sacrificamos el contentamiento. Relaciones -y libertad y gracia y gozo.

¿Qué tal si pudiéramos mantener todas estas cosas - y hasta aumentarlas más allá de cualquier experiencia que hayamos tenido antes, al hacer un solo sacrificio: el sacrificio de acción de gracias?

En mi caminar he aprendido que, sin importar cómo pueda sentirme, todo lo que me haga necesitar a Dios (en su sentido más preciso) es una bendición. Ya sea que se trate de decepción. Sufrimiento físico. Angustia mental o relacional.

Y si de todas formas tienes que atravesar la situación que enfrentas ahora (a menos que Dios no elija quitártela milagrosamente, lo que siempre podrá hacer y por lo cual tenemos la libertad de orar) ¿por qué hacerlo más difícil al apartarnos de Su Gracia y comunión, haciendo más dura la vida sin confiar en El para que nos ayude? ¿Por qué no ver lo que podría pasar si dejas que el dolor te acerque más a Él?

Sí, dar gracias en "todas las cosas" puede requerir un sacrificio. No, puede que no cambie tu situación, quizás ni siquiera un poco. Pero te pondrá en la única posición posible para experimentar todo lo que Dios desea para ti a través de este duro estiramiento de tu vida.

Y - más allá del pequeño pedazo del horizonte que puedes ver en este lugar y tiempo momentáneos- la Gloria y gracia de Dios se verán aún más brillantes como resultado de tu disposición de decir como el salmista

" Bendeciré al Señor en todo tiempo;
continuamente estará su alabanza en mi boca" (Salmo 34:1).

Esa es la promesa de la gratitud.

Derechos de autor Moody Publishers. Adaptado de Sea agradecido: su camino al gozo., pp. 137-140. Escrito por Nancy Leigh DeMoss. Usado con permiso.

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es infeccioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias, y sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito diecinueve libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adorned: Living Out the Beauty of the Gospel Together. Sus libros han vendido más de tres millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.