¡Gracias a Dios por el caos!

Hablando en estos días con un grupo de amigas tratamos el tema de la gratitud y una de ellas comentaba de un artículo que le habían compartido sobre una manera positiva de ver la vida en general, sus palabras me hicieron pensar que ciertamente no muy a menudo doy gracias a Dios por el caos en mi vida.

Me imagino que pensarás, "¡se está volviendo loca!"; bueno, ahora te explico:
Como madres, mucho del día a día se convierte en un hermoso desorden por lo que implica, y cada caos es diferente según la estación de tu vida, pudiendo originar peculiares motivos de gratitud:

- Gracias a Dios por los montones de juegos y caminos de legos regados por el suelo, porque esto me indica que ellos son niños sanos y alegres que gozan su edad.

- Gracias Señor porque cada mañana debo entrar al cuarto desordenado de mis hijos, pues esto es señal de que ellos no solo tienen lo que necesitan sino que tienen todas sus facultades para desarrollarse en la vida.

- Gracias Padre por la comida regada en la mesa, el agua derramada y los platos rotos, ellos son el resultado de tu provisión diaria y el desarrollo de las destrezas físicas de mis hijos que todavía no han madurado.

-Gracias Jehová por los desvelos que sufro cuando los niños están enfermos, porque me has dotado de la capacidad para cuidarlos y amarlos lo cual debido a mi falta de tiempo, significa que me has dado más gracias.

- Gracias porque debo invertir mis horas ayudando a los míos, porque esto me permite aprender a imitar a nuestro Señor Jesús Quien no vino para ser servido sino para servir.

- Gracias por las paredes sucias, el piso mojado, la ropa manchada, los juguetes rotos o dañados, ellos simplemente son una estación temporal que me dan la oportunidad de disfrutar y que por tanto pasará.

- Gracias por no poder dormir todo lo que quiero, porque esto me da la oportunidad de levantarme temprano y preparar alimento a mi familia.

- Gracias por lo cansada que me siento al final de algunos días, porque me diste la energía que necesité durante el día y las fuerzas se agotaron para un buen descanso.

Mi lista de gratitud pudiera seguir, pero ahora quiero animarte a que tú también identifiques en la etapa de tu vida en la que te encuentres (casada, soltera, con hijos, sin hijos, nido vacío, etc.) los hermosos caos que te pueden lleven a dar gracias a Dios .

Dad gracias al Señor, porque Él es bueno. Sal 118:1

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Rafaela Luciano de Viñas

Rafaela Luciano de Viñas

Está casada con Mario Viñas con quien tiene tres hijos: Mariela, Claudia y Mario Rafael. Es mercadóloga de profesión. Esposa y madre a tiempo completo, labores que entiende son un privilegio y hermoso regalo de Dios. Le encantan las artes manuales, pasión que comparte con sus pequeñas. Disfruta la lectura sobre temas de paternidad y familia cristiana, en su interés por servir mejor al Señor en el ministerio de su hogar.

Es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo desde 1989, donde  junto a su esposo sirve en diferentes ministerios. Es su anhelo seguir creciendo en el conocimiento del Señor y   poder traspasar su fe a las siguientes generaciones.