Examinemos nuestros corazones

Hace unas semanas encontré un libro con un título interesante: “Los peligros de una fe superficial” de A. W. Tozer. Tozer fue un pastor norteamericano reconocido por sus libros “El conocimiento del Dios Santo” y “La búsqueda de Dios”. No conocía este título sobre la fe superficial y a medida que avanzo en él, compruebo que estoy frente a una joya que puede ser de mucho beneficio para nuestras almas.

En el capítulo 5 titulado “El proceso de deslizarse”, Tozer expone algunas características de un corazón que se ha descarriado o ha iniciado el proceso de descarriarse. Muchas de las señales son tan sutiles que entiendo que pueden servirnos como alarmas para nuestras almas. Te animo a leerlas con un espíritu de oración pidiéndole al Señor que te ayude a ver el estado real de tu corazón.  

¿Qué sucede en una persona con un corazón que ha empezado a descarriarse?

  1. Pierde interés en Dios: Su amor por Dios se va enfriando y gradualmente regresa a sus costumbres antiguas y a “pecados refinados”.

  2. Poco a poco va perdiendo interés en su comunión con Dios: “Descarriarse es perder nuestra comunión individual con Dios” dice Tozer. Para las creyentes apasionadas, la comunión con Dios es dulce. Si antes amabas orar, ahora también lo amarás igual. Pero si ya no oras como antes, esto es un signo claro de que tu salud espiritual está en problemas.

  3. Las cosas espirituales tienden a aburrirle: “Si cuando te encuentras en un grupo y alguien trae un pensamiento acerca de Dios y eso te aburre o te avergüenza, es mejor que examines tu corazón. Si las conversaciones acerca de Dios, Su Palabra o Su obra te aburren, puedes estar segura que te encuentras en el lado incorrecto”. En este punto Tozer es muy honesto, admitiendo que existen personas que “aburrirían a los arcángeles”; sin embargo, si las conversaciones de cristianos honestos y alegres te aburren, lo mejor es confesarlo y admitirlo delante de Dios.

  4. Tiene un espíritu crítico hacia los predicadores: A menos que se trate de una “celebridad”, esta persona siempre tendrá algo que objetar. El autor nos recomienda orar pidiendo: “Señor, dame un corazón tan sensible, que yo reciba ayuda de cualquier persona”.

Tozer incluye otras señales en ese capítulo, como la inasistencia a la iglesia o la falta de un espíritu generoso para ofrendar. Sin embargo, el propósito de presentar estas características no es dejarnos hundidas en la desesperación, sino que seamos restauradas: “Hermanos, aun si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo en un espíritu de mansedumbre, mirándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).

El Señor nos manda a “considerar bien nuestros caminos” (Hageo 1:6) por lo que constantemente debemos autoevaluarnos y nunca pensar que ya hemos llegado a la perfección espiritual o que somos inmunes a las tentaciones, pues nuestros corazones son débiles y engañosos.

Tozer concluye el capítulo con el ejemplo de la negación de Pedro:

“Momentos antes de morir, Jesús se volvió y miró al Pedro que acaba de maldecir… lo que Pedro vio en esa cara llena de amor, dolor y sufrimiento fue demasiado para él. Se apresuró a salir de la casa y en algún lugar, con la cara entre sus manos, lloró amargamente. El lenguaje griego indica un torrente descontrolado de lloros; sin embargo, Jesús no había pronunciado una palabra. Simplemente miró a Pedro. Me pregunto, si el tierno Jesús te mirara—simplemente te mirara, eso es todo… ¿Cómo responderías?”

¿Te viste a ti misma en algunas de estas características? ¡No te quedes aplastada! Cristo es un Salvador suficiente, “poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos” (Hebreos 7:25). Corre a los brazos de Jesús, deja que Su Palabra te empape y tu alma será vivificada.

Referencias:

  • Tozer, A. W. "The Backsliding Heart." The Dangers of a Shallow Faith. Ventura: Regal, 2012. 61-70. Electrónico.
  • Tozer, A. W. "The Backsliding Heart." The Dangers of a Shallow Faith. Ventura: Regal, 2012. 69. Electrónico.

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Sobre el autor

Massiel Zapata

Massiel Zapata

Massiel conoció al Señor a los dieciocho años y al presente trabaja en educación cristiana como profesora de lengua española, lo cual considera como un privilegio y una enorme bendición. También sirve en el Ministerio de Jóvenes Adultos de su iglesia local. Su anhelo es poder compartirles a mujeres de todas las edades que conocer al Señor a través de Jesucristo es el mayor deleite que podemos alcanzar en este mundo.