Gracia para obedecer

Nunca pensé que sería capaz de hablar con mi antiguo empleador. Robé dinero de la compañía y unos años más tarde, Dios realmente trajo convicción a mi vida. Conduje por espacio de 10 horas para encontrarme con mi jefe anterior. Le confesé todo.

Nancy DeMoss de Wolgemuth: El llamado de Dios al arrepentimiento no siempre es una experiencia placentera. No obedecemos por nuestra propia habilidad, sino a través de la gracia de Dios.

¿Hay algo que Dios te esté llamando a hacer, pero piensas que no puedes? Tú no puedes. Pero si le pides a Dios por Su gracia y Su ayuda, es asombroso lo que Él puede hacer a través de ti.

Considera Hebreos 4:16 Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna.

“Nunca hubiera podido confesarlo si no fuera por la fortaleza y el poder de Dios para ayudarme”.

 

Nancy: Dios nos da gracia para obedecer cuando empezamos a buscarlo

Ayúdanos a llegar a otras

Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Mujer Verdadera?

Donar $3

Sobre el autor

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

Únete a la conversación