¿Gracia vs queja?

Escrito por Claudia Sosa

Nada se me hace más pesado que una persona quejumbrosa. Bueno, a menos que yo sea esa quien se lamenta sin parar. Hace unos días hablaba con una queridísima amiga sobre esto, sobre cómo algunas personas no tienen nada bueno que decir de nada, siempre ven el lado negativo de los asuntos, siempre critican... Aunque en realidad, sin querer queriendo, eso era justo lo que estábamos haciendo ella y yo. Quejarnos y criticar.

Y es que es bien sencillo caer de ese lado. Es casi un deporte el contar nuestras penas y frustraciones, nuestras carencias y anhelos y, por supuesto, nuestro derecho a estar molestas o enojadas cuando nuestros deseos no se hacen realidad en  en nuestras vidas…Y claro, nos frustramos.

«Estoy harto de mi vida. Dejen que desahogue mis quejas abiertamente; mi alma llena de amargura debe quejarse». Job 10:1 

¿Cuál es el problema con quejarse? Uno muy sencillo: es pecado. Refleja ingratitud, falta de contentamiento, y falta de fe.

Ingratitud porque si eres una verdadera hija de Dios, sabes que todo lo que recibes, absolutamente todo, viene de Dios. Tus bienes y tus males. Tu riqueza y tu pobreza. Tu salud y tu enfermedad. Si solamente agradecemos lo bueno, tenemos una gratitud sesgada, parcial, contaminada. Si alabamos a Dios únicamente en la bonanza y en la escasez nos quejamos de Él, no hacemos lo que dice la Palabra.

«Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús». 1 Ts. 5:16 -18.

Falta de contentamiento al pensar que merecemos más, pero así le ha placido a Dios. En su voluntad buena, agradable y perfecta, elige dar o quitar según su soberana voluntad. Secretamente pensamos, y tal vez hasta decimos, Dios se ha equivocado, cuando en realidad ¿quién puede entender la mente de Dios? 

Nuestro ejemplo es Cristo, el Dios que se hizo hombre, se humilló y nos modeló lo que es estar contento. ¿Se quejó? Nunca. ¿Cuestionó al Padre? Nunca. ¿Se atrevió a clamar por misericordia? Sí. Pero no pidió que se hicieran sus deseos, sino que se cumpliera la voluntad de Dios. Así debemos vivir tú y yo. Buscando hacer la voluntad del Padre teniendo a Cristo de ejemplo y a Pablo como consejero:

«No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.» Flp. 4:11-12

Y la clave de su contentamiento fue: 

«Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo, quien me da las fuerzas.» Flp. 4:13 

En Cristo está la victoria. Él es suficiente y fuera de Cristo no necesitamos nada.

El problema es que en realidad nuestros ojos carnales no lo ven y, por tanto, no lo creen. Se nos olvida que estamos llamados a andar por fe, no por vista. Y si Dios ha prometido que en Cristo todo lo podemos, es porque es así.

Entonces, querida amiga, es una cuestión de elegir: gozo o queja. No quiero menospreciar el dolor de nadie, porque sin duda hay circunstancias bien difíciles que llegan a nuestra vida siendo creyentes. Mas es ahí, cuando nuestra fe es probada, que no sabemos cómo reaccionar. ¿Agradecer una muerte?, ¿alabar a Dios por una pérdida?, ¿seguir confiando en Él cuando todas las puertas se han cerrado? Sí.

Oro para que nuestra vida sea llena de gratitud y esperanza en Cristo y podamos vivir así:

Aunque las higueras no florezcan

y no haya uvas en las vides,

aunque se pierda la cosecha de oliva

y los campos queden vacíos y no den fruto,

aunque los rebaños mueran en los campos

y los establos estén vacíos,

¡aun así me alegraré en el Señor!

¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! Hab. 3:17-18 

Deja de quejarte por las cosas que no tienes, por los sueños no cumplidos, y echa mano de la vida eterna. Confía, Dios es fiel.

*Todas las citas bíblicas utilizadas en este artículo son de la versión Nueva Traducción Viviente (NTV).
Una versión de este artículo fue publicado primero en https://vestidadesugracia.wordpress.com/2016/08/03/gracia-vs-queja/

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Sobre el autor

Claudia Sosa

Claudia Sosa

Claudia Sosa es mexicana, de la ciudad de Mérida, para ser más especifica. Nacida de nuevo, por gracia de Dios, en Enero de 2009. Casada con Rubén, su novio de toda la vida, desde hace casi 28 años. ¡Matrimonio rescatado para gloria de Dios! Bendecidos con tres preciosos hijos, adultos todos. Escribe desde niña, pero hasta que el Señor Jesucristo vino a su rescate y le hizo nueva, sus letras tuvieron propósito real. Tiene un blog personal, el cual es:  vestidadesugracia.wordpress.com
«Porque de Él, por Él y para Él son todas las cosas. A Él sea la gloria por los siglos. Amén».  Romanos 11:36

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