Gracias Dios por la soledad

Sin embargo, yo siempre estoy contigo;

tú me has tomado de la mano derecha.

Con tu consejo me guiarás, y después me recibirás en gloria.

Salmo 73:23

¿Cómo agradecer la soledad si Dios consideró que no era buena? (Génesis 2:18-23). Él nos creó para relacionarnos. Sin embargo,

1. Vivimos en el intermedio de dos perfecciones, (i) la del Edén –que perdimos por el pecado de Adán y Eva- y (ii) la de la nueva Jerusalén –que ganamos por Jesús-.

2. Nuestro corazón pecaminoso termina idolatrando Sus buenas dádivas; y Él, en Su gran amor nos disciplina.

3. En “todas las cosas” que Dios hace obrar para bien de quienes Le aman y que son llamados conforme a Su propósito se encuentra la soledad;

4. Debemos dar gracias POR todo (Ef. 5:20) y EN todo (1 Ts. 5:18) y eso incluye la soledad.

En esta época de estar conectados y redes sociales, se ha catalogado la soledad como la “Enfermedad del siglo XXI”. Ésta no se refiere necesariamente a no tener una pareja, sino también ausencia de un núcleo familiar sólido y estable.

Dios es soberano. Él gobierna conforme a Sus propósitos quién y cuándo entra y sale de nuestras vidas. Mientras no dejemos de luchar con Él, la soledad nos resultará desagradable, nos provocará resentimientos, amargura, depresión. He estado ahí. El rey David también (Salmo 88:8, 18).

En una ocasión me invitaron a compartir mi testimonio sobre cómo manejar la soledad, al principio me negué sabiendo que “siempre me había sentido sola”; cedí ante la insistencia de las organizadoras y el Señor lo usó para grabar una dulce verdad en mi corazón “siempre me había sentido sola, pero YO NUNCA HABIA ESTADO SOLA”…fue un despertar como el de Asaf en el Salmo 73:23. Terminé agradeciéndole por la soledad con una paráfrasis de 2ª Co. 12:7-11:

“Y para que la compañía de las relaciones

No me mantuvieran lejos de Ti,

Me fue dado un aguijón en mi carne;

Un mensajero de Satanás que me abofetee

Para que siempre vuelva a Ti: la soledad;

Respecto a lo cual innumerables veces

Te he rogado Señor que lo quites de mí.

Y me has dicho: ‘Bástate mi gracia,

porque mi Presencia Manifiesta

se perfecciona en tu soledad’;

por tanto, de buena gana me gloriaré más bien

en mis soledades, para que repose sobre mí,

la presencia de Cristo…

porque cuando más sola me he sentido

Tu Presencia ha sido

MÁS QUE SUFICIENTE”

Aun el mundo sin Cristo le atribuye “bondades” a la soledad, motivando a aprovecharla para descubrirte a ti misma, pasar tiempo contigo misma, escuchar la voz de tu propio pensamiento. Sus “soluciones” están centradas en “mí misma”.

Sin embargo, estamos llamadas a agradecerle con una perspectiva bíblica sabiendo que Él usa la soledad para:

1. Que me parezca más a Jesús (Is. 53:3);

2. Mayor intimidad con Él (Mateo 14:13, Marcos 1:35, 6:46; Lucas 5:16)

3. Conocerlo como mi Ayudador y depender de Él (Salmo 121:1-2);

4. Conocerlo más a Él, no a mí misma (Jeremías 9:24);

5. Escuchar Su voz, no la mía (Oseas 2:14);

6. Sacar los ídolos de mi corazón (Jeremías 2:13);

7. Fortalecer mi fe en Sus promesas de que aunque mi padre, mi madre, o cualquier otra persona me abandone (Salmo 27:10) Él “nunca me dejará ni me desamparará” (Hebreos 13:5) pues “estará conmigo todos los días hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20);

8. Valorar la bendición de las relaciones (Proverbios 18:24); y,

9. Apreciar los beneficios de servirle (Hechos 20:35).

¡La soledad no se trata de “mí misma” sino de Aquel que experimentó el desprecio humano (Is. 53) y la mayor de las soledades al separarse del Padre Celestial cuando cargó con mi pecado en la cruz y murió para que yo viva y experimente Su eterna compañía!

¿Te sientes sola? Que Él nos ayude a vivir por fe y no por emociones. Él está con nosotras SIEMPRE hasta el fin del mundo y después nos recibirá en gloria.

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Sobre el autor

Isabel Andrickson

Isabel Andrickson

Abogada de profesión y aprendiz de Su Palabra por pasión y convicción; es madre de un adulto joven a quien crio  como madre sola desde que tenía 3 años. Concluyó esa etapa, consciente tanto de las luchas y obstáculos que enfrentan las madres solas, como de los múltiples tropiezos producto de malas decisiones. Ahora anhela orientar a aquellas que recorren ese trayecto para que abracen las verdades de Tito 2, Proverbios 31 y otras enseñanzas de la Palabra sobre nuestro diseño, pues, no son exclusivas para mujeres casadas, sino para todas aquellas que, por Su Gracia, somos llamadas hijas del Padre Bueno.