Gracias por criar el hombre de mis sueños

Por Maryanne Helms

Amo a mi suegra.

De hecho, estoy eternamente en deuda con ella.

Mi suegra, incansablemente crió a su hijo desde los inicios hasta ser el hombre que más amo en el mundo, y esa es una deuda que nunca puede pagarse. Siempre voy a deberle honor y gratitud por los años que ella ha invertido en el hombre que ahora es nuestro.

En la medida en que envejezco y paso más tiempo en la crianza de mis propios hijos, más me entristece la manera en que en la cultura actual se acostumbra a referirse a las suegras. La forma en que son criticadas y deshonradas. La forma en que las mujeres jóvenes les hablan en tonos impacientes porque no valoran lo que les han dado estas mujeres mayores.

Tal vez te encuentras en esa situación. Tu relación con tu suegra está  tensa por múltiples razones. Quizás has luchado por entenderla, y concederle acceso a tu vida. Aun así, ¿considerarías estas verdades conmigo?

Debemos honrarlas

Cuando somos jóvenes, a menudo solo vemos lo inmediato, a costa de mucho más. No hay suficiente vida detrás que nos ayude a tener una perspectiva humilde. Y mucho por delante, que aún no ha sido enseñado. Esta combinación puede prestarse a orgullo que fácilmente puede convertirse en cruel. Y en mi experiencia, las suegras se convierten en el blanco de bromas demasiado crueles, historias y cuentos de las noches de chicas.

Si tienes un momento, haz clic y googlea suegra.

Verás que los primeros enlaces que encontrarás son todos negativos, implicando una relación tensa, difícil y poco atractiva.

Ahora, googlea Escritura o Biblia.

Echa un vistazo a lo que Dios impone al hombre en el principio de los tiempos. Éxodo 20:12 es un pasaje muy antiguo, pero revelador. Dios ordena a la nación israelita: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que el Señor tu Dios te da".

Tan grande era el deseo de Dios de que Su pueblo honrara a sus ancianos que se utilizaba el castigo de lapidación para desalentar la maldición y el rebelarse contra los padres. Y el Nuevo Testamento nos recuerda que honrar a los padres y madres "es el primer mandamiento con promesa" (Efesios 6:2). Dios quiere que honremos a nuestros padres. Él diseñó la familia, y en ese diseño se incluye el buen plan para los suegros.

Me temo que nos olvidamos fácilmente de la humanidad de nuestras suegras. Que ella es una persona con sentimientos. Tu suegra responde al amor, ella desea aprecio, y ella ama a su hijo con cada pedacito de la ferocidad con que lo amas tú. Después de todo, ella es su madre.

Por supuesto, ninguna suegra es perfecta, y la tentación de criticarla puede ser fuerte. Pero tenemos que recordar que ella es una pecadora, igual que nosotras. Y así como la gracia de Dios se ha extendido a nosotras, debemos extender la gracia y el perdón a los demás, y eso incluye nuestras suegras.

Ama y aprecia su sacrificio

He oído hablar de nueras que llevaron a sus esposos hacia el atardecer de su territorialismo, nunca permitiéndoles regresar. He oído historias de mujeres de mi edad que han impedido a sus suegros la comunicación con sus hijos y nietos durante meses, incluso hasta años.

Reconozco que hay excepciones en cada regla, y ciertamente no todas somos bendecidas con dinámicas familiares agradables. Pero creo que tenemos que tener cuidado de que las excepciones no se conviertan en excusas. La Palabra de Dios es escrita por la regla, y Sus reglas son las que honramos. Siempre, honra.

Las suegras son como nuestras madres, y como tal, debemos honrarlas.

Honramos la suegra que Dios nos dio a través del buen regalo de nuestros maridos, ya que la obediencia es agradable y buena. Y siempre animamos a nuestros maridos a invertir amor en sus madres, porque eso las honra a ellas, y también a ellos.

Cualquiera de nosotras que tenemos hijos, un día puede convertirse en suegra. ¿No esperas que cuando llegue el momento, tu hijo elija a una mujer que sea amable? ¿Que sea agradecida? ¿Qué no se envuelve en un sudario de crítica, sino que ve todos los años que le diste a su marido? Yo lo espero. Oro por dos mujeres así, incluso ahora.

Evaluando nuestros corazones

Como cristianas, tenemos que ser cuidadosas en evaluar siempre las tendencias culturales a través del lente de la Escritura. Y la Palabra de Dios es clara en donde aterrizar en el tema de nuestros suegros. Ellos son nuestros padres, y como tales, estamos debemos honrarles. Proverbios 31:28 habla de la respuesta que los hijos deben tener a los años de sacrificio que las madres hacen: “Sus hijos se levantan y la animan, al igual que su marido, que la alaba”.

Tu suegra ha pasado noches y días, meses y años amando y dando forma a tu marido. Ella ha invertido toda una vida de maternidad, llenando necesidades infinitas, viviendo el mismo llamado en el cual, muchos días te encuentras ahogada. Es muy probable que la experiencia le ha enseñado una cosa o dos. No permitas que la cultura te diga que ella tiene menos valor o un lugar menor ahora que tienes a su hijo.

Y si has luchado para honrarla y amarla, ¿pasarías un poco de tiempo permitiendo que la Palabra de Dios  despegue el pecado y la frustración y la ira en tu corazón? ¿Permitirías que la gracia lave las heridas de su relación rota? Es humillante; pero es lo que Jesús nos llama a hacer.

Amala. Defiéndela.  Anímala. Y por supuesto, ¡da gracias por ella!

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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