La Biblia es el vehículo principal de Dios para conocerlo

Mi padre podía extraer un pulmón con un cuchillo de mantequilla y volver a colocarlo mejor que antes.

Quizás exagero, pero era un cirujano brillante. Me quedé a su lado en la sala de operaciones una o dos veces (en los días previos a la protección de la privacidad) con los ojos fijos en él, hasta que la enfermera le entregaba el bisturí. Luego estudiaba las paredes, el techo y las costuras de las cubiertas de mis zapatos verdes hasta que escuchaba las palabras: «Puedes mirar ahora».

Con los ojos fijos en las hábiles manos de papá, observaba cómo señalaba la delicada red de venas y nervios y el corazón palpitante del paciente, misterios que pocos tienen la oportunidad de presenciar. Todo me parecía un desastre, pero no para papá. Después de treinta años de practicar la medicina con la máxima devoción, conocía tanto el interior del cuerpo como el exterior.

Cuando se trata de realizar una cirugía, queremos un médico real, no su hija que lo ha visto operar una o dos veces o incluso un estudiante de medicina de cuarto año. Cuando nuestro cuerpo está sobre la mesa de operaciones, queremos un cirujano que conozca tanto el interior como el exterior del cuerpo.

De manera similar, cuando se trata de vivir con paz, valor y gozo continuos (especialmente en tiempos turbulentos), se necesita un cristiano real. No alguien que solo posea una Biblia o haya leído algo de ella, sino alguien que conozca su Biblia de adentro hacia afuera.

La Biblia es el vehículo principal de Dios para conocerlo

Dios transforma a Sus hijos mientras leemos toda la Biblia. Incursionar en las Escrituras o dominar partes de ellas, pero ignorar el resto no lo hará. Necesitamos leer la Biblia entera.

«La Palabra de Dios bien entendida y obedecida religiosamente es el camino más corto hacia la perfección espiritual, no debemos seleccionar algunos pasajes favoritos con exclusión de otros. Nada menos que una Biblia entera puede hacer a un cristiano completo». -A.W. Tozer

Así como Cristo terminó la obra de salvación en la cruz, Dios terminó la obra de la revelación divina a través de la Palabra que inspiró a Sus autores elegidos a escribir. Cuando sostenemos nuestras Biblias, sostenemos las palabras divinas de Dios y el misterio revelado que los ángeles y profetas anhelaban comprender (Mateo 13:16-17; Juan 19:30; 2 Timoteo 3:16-17; 1 Pedro 1:10-12).

La Biblia entera conecta las piezas y partes aparentemente aleatorias

«Lo Antiguo es lo Nuevo oculto; lo Nuevo es lo Antiguo revelado». -San Agustín

Sin el Nuevo Testamento, el Antiguo Testamento puede parecer un conglomerado confuso de tragedias y triunfos sin una victoria final. Génesis se abre en gloria y se cierra con un ataúd. Si no fuera por el libro victorioso de Apocalipsis, Génesis podría dejarnos con nuestra esperanza detenida.

Del mismo modo, sin el libro fundamental de Génesis, Apocalipsis es casi imposible de entender. Incluso con Génesis y todos los demás libros de la Biblia, Apocalipsis es difícil. Pero no es imposible cuando todas las Escrituras nos han instruido.

Cada libro desde Génesis hasta Apocalipsis revela una pieza vital del rompecabezas en el glorioso plan de redención de Dios. Todo importa.

Afortunadamente no es necesario leer toda la Biblia para convertirse en un verdadero cristiano. No es un requisito previo para la salvación. Tampoco obtenemos un «nivel de oro» con puntos de recompensa para canjear en el cielo después de leer todas las páginas. Alguien que nunca ha visto una Biblia puede convertirse en un verdadero cristiano. El evangelio es el que salva.

La Palabra de Dios realiza una cirugía

Un cirujano contribuye a la curación eliminando los tejidos enfermos de varias formas: con bisturíes, láseres o mezclas de medicamentos. De la misma manera, Dios tiene Sus maneras de llevarnos a una salud espiritual completa. Su Palabra es una de Sus herramientas principales para eliminar nuestro pensamiento enfermo, nuestro orgullo venenoso y nuestros hábitos destructivos que obstaculizan nuestra confianza en Él (Heb. 4:12).

Aquellos que se dedican a conocer a Dios a través de Su Palabra eventualmente se parecerán a Pablo, uno de los cristianos más grandes de la historia.

Pablo comenzó como el incrédulo Saulo, sin idea de la verdadera identidad de Cristo, un enemigo de la Iglesia (Hechos 7:54-60; 8:1-3). Pero entonces Dios abrió los ojos de Pablo y lo transformó, con el tiempo, de un nuevo cristiano que ahora veía pero antes estaba cegado por la luz, a un nuevo cristiano que camina en la luz y adora mientras está en la cárcel (Hechos 9:1–30; 16:16–34).

Dios hace este mismo trabajo en nosotras. Debe hacerlo porque nosotras no podemos. Si Él no pone el deseo en nuestro corazón, nunca nos importará. Nuestra naturaleza pecaminosa quiere que ignoremos nuestras Biblias y nunca le prestemos atención a Cristo (Juan 15:5; Rom. 3:10-18). Satanás quiere lo mismo. Nos tienta a ignorar y subestimar la Biblia porque sabe que Dios nos cambia de adentro hacia afuera con cada Palabra en cada página.

Tres consejos que te ayudarán a disfrutar de la lectura de la Biblia entera

  1. Busca a Cristo

Si te ha resultado difícil entusiasmarte por leer toda la Biblia, mira más allá de los 1,189 capítulos y busca a Cristo. Busca al Salvador de tu alma en cada página. Escribe en un diario las emocionantes verdades que ves desde Génesis hasta Apocalipsis.

  1. Invita una amiga

Pídele a una amiga que te acompañe en este viaje a través de la Palabra de Dios. Háganse responsables una de otra para no darse por vencidas ni distraerse con las preocupaciones del mundo. Pregúntense una a otra las maravillosas verdades que les reveló Dios a través de las páginas que leen. Oren la una por la otra.

  1. Establece el objetivo correcto

No establezcas una meta para conquistar la Biblia. Fija una meta para dejar que la Biblia te conquiste.

Nunca te rindas: el bondadoso cirujano está contigo

No fue fácil para mi papá (un estudiante de bajas calificaciones en la escuela secundaria) convertirse en un renombrado cirujano torácico cardiovascular. Se dedicó a sus estudios porque estaba convencido de que el trabajo duro valdría la pena. Sus pacientes estaban de acuerdo. Ellos y sus familias apreciaron su perseverancia.

Nuestros corazones (y familias) apreciarán nuestra diligencia en la Palabra de Dios. Profundicemos y dejemos que cada página realice una cirugía láser en nuestros corazones y mentes.

Si nos dedicamos a leer y estudiar la Biblia, seremos recompensadas con verdades maravillosas que pocos testifican porque la mayoría de las personas no están dispuestas a mirar larga y profundamente las Escrituras.

A veces el viaje será duro. Es posible que incluso desees apartar la mirada de lo que estás leyendo. Algunas cosas de Levítico son repugnantes, las secciones de Jueces son horribles y gran parte de la Palabra de Dios nos pide mucho. Pero no te rindas. Ora y sigue adelante. El Cirujano bondadoso está contigo (Mateo 28:20).

«A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo». -Colosenses 1:28

1 A. W. Tozer, Of God and Men: Cultivating the Divine/Human Relationship [De Dios y los hombres: cultivar la relación divina / humana] (Chicago, IL: Moody Press, 2015), 67.

2 Traducido libremente de San Agustín de Hipona, “QUAESTIONES IN GENESIM,” Augustinus Hipponensis - Quaestiones in Heptateuchum, consultado el 28 de enero de 2021, https://www.augustinus.it/latino/questioni_ettateuco/index2.htm

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Sobre el autor

Jean Wilund

Jean Wilund

A Jean Wilund le apasiona guiar a las mujeres hacia una mayor comprensión de la Biblia y una relación más profunda con Dios. Trabaja en Revive Our Hearts como parte del equipo de blogs, en especial para 'Leader Connection'. También es la  moderadora del grupo de Facebook de líderes del ministerio de mujeres. Sigue a Jean en su página web JeanWilund.com y su canal de YouTube en la medida que recorre la Palabra de Dios y responde preguntas sobre la Biblia y una vida entregada a Cristo.

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