La mejor enseñanza que una madre puede darle a su hija

¿Qué crees que es lo más importante que debes enseñarle a tu hija joven en casa? (Tómate unos minutos para responder esta pregunta.)

Hace dos meses visité una iglesia en Texas en la cual había servido por 2 años. Ese fin de semana, Paulina Torres y su esposo fueron los charlistas de un retiro para matrimonios. La iglesia aprovechó la visita para que el domingo, a la hora de la escuela dominical, Paulina compartiera con las mujeres, y su esposo con los hombres.

En la introducción a la charla, Paulina, hizo una pregunta a las jóvenes en la audiencia, les dijo: ¿qué te gustaría aprender en esta etapa de tu vida? Recuerdo que mencionaron el ejemplo de una «típica» ama de casa (es decir cocinar, coser, ordenar la casa, etc.), pero hubo una respuesta en específico que me llamó la atención. Una joven respondió:

«Me gustaría que me enseñaran a confiar y a depender de Dios en diversas circunstancias de mi vida»

Quizá no esperabas esta respuesta, ¿cierto? Yo tampoco la esperaba. Y es porque creemos que esto no es algo relevante para las jóvenes hoy en día. No es normal que escuches que muchachas estén por ahí pidiendo a sus madres que les enseñen acerca de quién es Dios o del evangelio de Jesucristo (al menos no es común). Pero a pesar de esto, tienes que saber que hay una necesidad grande en el corazón de tu hija, y es justamente de esa necesidad de la que te quiero hablar. Primero...

¿Qué estás enseñando?

Actualmente, el feminismo ya es parte «natural» de nuestra cultura. Antes, ser feminista era algo que se enseñaba a las mujeres, ahora es algo que simplemente está en nuestro chip. Funciona así... muchas jóvenes tienen como aspiración principal el estudiar una carrera profesional y ser alguien en la vida, trabajar y ganar su propio dinero. Esto resulta en que se vuelvan autosuficientes y busquen viajar, conocer, desarrollarse personalmente, etc... Si en determinado momento se llegan a casar, por el hecho de ser autosuficientes demandan igualdad dentro del matrimonio y se sienten ofendidas si su trabajo no es valorado.

Colocar la «realización personal» como aspiración principal, ha causado un mal entendimiento acerca de la sumisión, la honra, la obediencia, y la feminidad bíblica entre las jóvenes y mujeres de estos tiempos.

No me malinterpretes...

Con lo que acabo de decirte no intento dejarte un mensaje entre líneas, yo:

  • NO estoy diciendo que estudiar una carrera es malo.
  • NO estoy diciendo que el que tu hija ejerza lo que estudió es feminista.
  • NO estoy diciendo que si tu hija trabaja no está viviendo su modelo bíblico.
  • NO estoy diciendo que viajar, conocer o desarrollarse sea un deseo egoísta en sí mismo.

Pero quizás, como madre, muchas veces has motivado a tu hija a pensar que su superación o realización como mujer debe ser su aspiración principal cuando en realidad hay algo más importante que ella debe buscar. Hay una necesidad superior ante el argumento de «realización personal» que como jóvenes en este tiempo (y tan influenciadas por lo secular) necesitamos saber, y la joven de la que te hablé al principio lo expresó bien; necesitamos que nos enseñen a confiar y a depender de Dios.

Mamá, necesito el evangelio

Te seré sincera, es hasta este momento de mi vida (a los 23 años) que me estoy dando cuenta, cuán importante es que yo entienda el evangelio. Es decir, que entienda que soy una pecadora rescatada por la gracia de Dios, el cual entregó a su Hijo unigénito como sacrificio para redención de mis pecados, quien me ha amado desde la eternidad y me ha dado a su Espíritu Santo para santificarme día a día y seguir así hasta la venida de Jesucristo. Y todo esto para Su gloria, no para la mía.

Ciertamente el que tu hija entienda lo que te acabo de mencionar es mera obra del Espíritu Santo en su corazón, mas tú como madre puedes preferir enseñarle a tu hija las verdades del evangelio en lugar de enseñarle cuán grande puede llegar a ser en este mundo si busca «superarse» por ella misma y realizarse como mujer antes de cualquier cosa.

Elyze Fitzpatrick, en su libro «Porque él me ama» dice:

«El cristianismo no es un programa de superación personal; es el reconocimiento de que se necesita más que una mera superación personal. Se necesita muerte y resurrección: predicar el evangelio, edificar sobre el evangelio, ser motivado por el evangelio, creer en el poder del evangelio, y en el amor de un Redentor.»

No tienes idea del gran peso que se quita uno de encima al saber, entender y vivir que, «Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.» Esto es libertad, esto es realización, esta es la verdadera superación ¡Esto es vida y tu hija necesita saberlo!

Deseo con todo mi corazón que entiendas mi clamor como hija joven. Quizá nosotras no digamos abiertamente, ¡mamá, necesito el evangelio! Pero… cuando hay una ruptura con algún chico o tenemos una relación perfecta; cuando llega la carta de rechazo o aprobación de la universidad; cuando sufrimos una traición de la que decía ser «mejor amiga» o nos sentimos felices por haber ganado a una nueva amiga; cuando hay confusión en cuanto a nuestra identidad sexual o todo está bien claro en cuanto al tema... nosotras – creadas a imagen de Dios con la necesidad de un salvador– no necesitamos palabras motivacionales de superación personal (las cuáles son pasajeras), sino la verdad de que Cristo puede transformar toda nuestra vida (lo cual es eterno).

Medita en esto

  • Al educar a tu(s) hija(s), en qué valores te tiendes a enfocar más, ¿los terrenales, como «realización personal» o los bíblicos, como atesorar cada día más a Cristo y su evangelio?
  • ¿Deberías introducir más el «cómo Cristo transforma nuestras vidas» en tu hogar?

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Sobre el autor

Débora Cázares

Débora Cázares

Débora es originaria de Coahuila, México. Con un deseo y convicción grande de preparar su vida para el servicio del Señor, a los 18 años salió de su casa para ir a estudiar al Seminario Bíblico Río Grande en Edinburg, TX, del cual es egresada con énfasis en Ministerios Femeniles. El estar expuesta al ministerio le ha llevado a ver la necesidad que tienen las mujeres, jóvenes y niñas dentro de la Iglesia de entender el evangelio (notando esto incluso en su vida). Esto mismo le ha llevado a ser sensible y específica en aprender y enseñar del mismo.

Actualmente está trabajando como asistente de contenido digital y media en Aviva Nuestros Corazones.

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