Las líderes necesitan mentoras

Por: Christina Fox

¿Has escuchado cómo pelean los niños entre ellos? Uno dice, “¡Tú empezaste!” El otro contesta, “¡No es cierto!” El primero insiste, “¡Claro que sí!” Y así pueden continuar hasta que intervenga uno de los padres.

Hace poco tuve una conversación con una mujer mayor en mi iglesia que comenzó con un intercambio parecido, ella decía, “Eres una líder.” Yo respondí, “No. No lo soy.” Ella insistía, “Claro que lo eres.” Gracias a Dios no se requirió que un adulto se involucrara para impedir que esto continuara interminablemente.

Una líder no está sola

¿Qué viene a tu mente cuando piensas en la palabra líder?  ¿Te imaginas a alguien que tiene todo bajo control y siempre sabe qué hacer en cada situación que se le presenta? ¿Piensas en alguien que toma el mando? ¿Alguien independiente que puede manejar todo por sí sola?

Aunque algunas líderes puedan tener tales cualidades, la verdad es que Dios no nos creó para ser independientes y solitarias. De hecho, somos criaturas que necesitan unas de las otras.  No hay nada en nosotras que nos capacite a hacer todas las cosas por nosotras mismas. Dios diseño para vivir en comunidad donde aprendemos una de la otra mientras somos refinadas y moldeadas por las relaciones con otros. Es por medio de estas relaciones que Dios nos va formando para ser esa líder que Él nos llamó a ser.

Uno de los primeros recursos que Dios utiliza son las relaciones de discipulado tipo Tito 2, donde las mujeres jóvenes aprenden de las mujeres mayores. Tito 2:3-5 dice:

“Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios nos sea blasfemada”.

Dios nos discipula y capacita a través de estas amistades de la vida-diaria, una-a-una, cara-a-cara, con mujeres piadosas maduras. Él nos equipa para el liderazgo a través de estas relaciones de mentoría.

Toda líder necesita mentoras

Fue por medio del consejo de una mujer mayor en mi iglesia que me di cuenta que estaba actuando como una líder, aun cuando no lo podía reconocer.  Al platicar, mi mentora me mostró que Dios estaba desarrollando en mí, cualidades de liderazgo y me estaba usando para dirigir nuestro ministerio de mujeres. Esta misma anciana tenía décadas de experiencia en el ministerio de mujeres, los cuales vertió sobre mí para que yo pudiera aprender y crecer.

Amigas líderes, todas nosotras necesitamos de mentoras.  No importa en qué ministerio servimos como líderes, todas necesitamos de la sabiduría de otras. Si estamos dirigiendo un estudio bíblico, necesitamos mentoras que han enseñado la Biblia para que nos dirijan y guíen en cómo enseñar. Si estamos discipulando mujeres jóvenes, necesitamos mujeres mayores que nos aconsejen sobre lo que significa el discipular a otras. Si somos esposa de pastor, necesitamos a una esposa de pastor que sea mayor que nosotras, que pueda hablar a nuestra vida y animarnos a amar y servir a nuestra iglesia.

¿Cómo iniciamos una relación de mentoría? ¿Nos anunciamos en una revista de Mentoría para Hoy, o ponemos un aviso en el boletín de la iglesia que diga, “Se solicita mentora”? ¿Hay algún servicio que se encargue de hacer parejas de mentoría donde podamos registrarnos?

Ora. Como en todas las demás cosas, el primer paso es la oración. Necesitamos pedir a Dios que nos provea una mujer mayor, sabia, que pueda aconsejarnos en el ministerio.  Necesitamos orar por corazones humildes que deseen una relación así. Necesitamos orar a Dios que use esa persona para animarnos y equiparnos en el ministerio.

Considera las relaciones que ya tienes. A veces una mentora es alguien que ya está en tu vida, pero hemos pasado por alto esa relación.  Generalmente las mejores mentoras no son aquellas con un letrero, o las que te entregan sus tarjetas de presentación anunciando su experiencia en mentoría sino aquellas que son humildes, con un corazón de siervas.  Busca a esas mujeres en tu vida.

Pregunta a otras a quiénes podrían recomendarte. Platica con otras en el ministerio para ver a quien podrían recomendarte.  Pregunta a tu pastor o a otras líderes en la iglesia.  Quizás la mentora que necesitas no es alguien que esté en tu iglesia, sino en una iglesia hermana cercana.

Considera múltiples mentoras. Quizás suceda que no existe una sola persona que pueda proveerte con la mentoría en liderazgo que necesitas.  Una opción puede ser la mentoría múltiple. Cuento con varias mujeres que me aconsejan en el ministerio de mujeres.  Cada una de ellas aporta áreas de conocimiento, sabiduría y experiencias diferentes.

El liderazgo no es algo que debamos hacer por nuestra cuenta. No es algo que podamos hacer por nosotras mismas.  Ni siquiera deberíamos desear que así fuese.  Pero como fue Dios quien nos dio el mandato de Tito 2, Él mismo no dejará de proveer las mentoras que necesitamos para cumplirlo.

Como líder ¿Cuentas con una mentora? Si no es así, ¿Cómo puedes, en oración, buscar el tener una relación así?

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