Madres agotadas, un Dios fiel

Seguro estarás de acuerdo conmigo en que la maternidad es una tarea muy ardua, no tienes vacaciones. Más ahora, con el tema de la pandemia, sé que puedes estar sumamente agotada física y espiritualmente como yo lo estuve hace apenas unos meses. Por eso quiero animarte a que nademos juntas en Gálatas 6:5-9, y podamos animarnos. 

1. Agotamiento espiritual y físico. 

«No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos». -Gálatas 6:9, NVI

Este es un versículo refrescante para mi alma. Este domingo, mientras iba a escuchar la predicación en la iglesia, me sentía cargada espiritualmente porque fue una semana con muchas tareas, sumándole una noche difícil con mis hijos, no por enfermedades gracias a Dios, sino por situaciones de disciplina constante en la casa. Así que, el Señor me regaló ese recordatorio para mi vida.

Y no sé si eres como yo, pero siento en muchas ocasiones que la maternidad es una tarea que no puedo realizar. Muchas veces he orado a Dios (y tal vez tú también) diciendo: «Señor, esta es una tarea que está por encima de mí, yo siento que no puedo hacer más». Cuando termino esta oración, es como si el Señor me hablara audiblemente: «Es así Massiel, en tus fuerzas no puedes». 

Así que, querida hermana, te recuerdo que no puedes en tus propias fuerzas realizar esta hermosa tarea de la maternidad porque es sumamente demandante. Si te sientes cansada físicamente, te animo a que puedas sacar unas horas solamente para ti, de ser posible busca que puedas solicitar alguna ayuda para dejar a tus hijos por unos minutos y recargarte en oración y en la Palabra. Y sí, también para descansar físicamente ¡porque es necesario!

2. Sirviendo de buena voluntad

Esta es un área un poco complicada para mí. Son muchas las ocasiones que debo acercarme a mi esposo y a mis hijos con un: «¡Perdóname!», porque cuando suelo estar muy cansada, estallo con mucha facilidad. La paciencia es un área de mi vida en construcción. Pero nuestra responsabilidad es servir con buena voluntad, aun en la maternidad. 

Recordemos Efesios 6:6: «No para ser vistos, como los que quieren agradar a los hombres, sino como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios».

No sé si tus hijos son como los míos, de carácter difícil, pero es drenante pasar un día completo disciplinando a mis hijos, corrigiéndolos, tratando de mantener la casa organizada y sobre todo, sacar tiempo de calidad para ellos y para mi esposo. Pero este es un recordatorio para ti y para mí. No debemos servir para ser elogiadas o aplaudidas. La maternidad en muchas ocasiones es un trabajo que no se percibe, que no es valorado por esta generación. Pero para el Señor, nuestro trabajo no es en vano, tiene una trascendencia eterna. «Sabiendo que cualquier cosa buena que cada uno haga, esto recibirá del Señor, sea siervo o sea libre» (v. 8).

Entonces, ¿cómo debemos servir, queridas madres? «Como siervos de Cristo, haciendo de corazón la voluntad de Dios» (v. 6). Debemos servir de buena voluntad como para el Señor y no para los hombres. 

Según el autor Kevin Deyoung en su libro Haz Algo, una de las primeras razones por las que buscamos la voluntad específica de Dios en cuanto a su dirección es porque queremos agradarle. Pero debemos dejar de sobre espiritualizar cada decisión, porque al esperar plena satisfacción en esta vida, no anhelamos la recompensa en la vida eterna. 

3. Recompensa al final de nuestra maternidad y su fidelidad

Quisiera recordarte que tienes un Dios fiel. Cuando miro hacia atrás y veo todo el proceso de la pandemia con mi familia, puedo decir: «¡Wow, eres un Dios fiel!». A pesar de mi cansancio, a pesar de muchas veces no poder asistir a la iglesia físicamente, a pesar de mi disposición de no buscar en primer lugar Su alimento, puedo decir que Dios ha sido y seguirá siendo fiel. 

Así que, a ti, madre, que tal vez no has podido seguir con tu ritmo de vida después de la pandemia o que no has podido asistir de manera tranquila a escuchar la Palabra de Dios cada domingo por motivo de las restricciones de pandemia en tu país, a ti te quiero recordar lo que dice el Señor:

«Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza». -Efesios 6:10

«Porque el Señor es bueno; para siempre es Su misericordia, y Su fidelidad por todas las generaciones». -Salmos 100:5

Nuestro Dios es siempre bueno y fiel. Él te proveerá de las fuerzas que necesitas.

Hoy te animo a lo siguiente:

  1. Ora pidiéndole perdón a Dios si tu servicio no ha sido de buena voluntad, como para el Señor. 
  2. Anima a otras madres que tal vez tengan menos tiempo que tú en la maternidad. 
  3. Ayuda a aquella madre que tiene varios hijos y tal vez puedes apoyarla para su descanso, o simplemente puedas acompañarla una hora algún día para juntas ser llenadas del Señor.

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