¿Mami, a qué huele el amor?

Que rico huele el amor...

“…gracias a Dios…que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de Su conocimiento. Porque fragante aroma de Cristo somos para Dios..” 2ª Cor.2:15

Si eres como yo, madre de niños pequeños, o has pasado ya por la etapa de tener a tus hijos haciendo preguntas de todo lo que pasa a su alrededor, las cuales muchas veces requieren poner todas tus neuronas en funcionamiento, entonces te puedes identificar con la siguiente:

¿Mami, a qué huele el amor?

 Si estuvieras en mi posición, ¿qué responderías? ¿Harías igual que yo y te limitarías a contestar: “el amor mi niño, es un sentimiento, por eso no tiene olor?"

Y si ahora te dijera que estás equivocada, ¿me creerías? Pues yo así lo estaba, tan pero tan equivocada con el amor.

No fue sino hasta la siguiente mañana, cuando se fueron desarrollando mis obligaciones de esposa, madre, hija, amiga que pude meditar en la pregunta del día anterior y darme cuenta de qué tan rico huele el amor.

Huele a olvido del Yo. Cuando al levantarte, aun con pocas horas de sueño, tienes que estar atenta a las necesidades de tu esposo, tus hijos, su desayuno, despedirlo para salir al trabajo, preparar loncheras, llevar los niños al colegio, pararte al súper, resolver algunas cuentas, etcétera ...  Y todo eso sin haber tomado tu café.

Huele a sacrificio. Cuando tienes que seguir en los quehaceres de limpieza de tu casa, arreglar las habitaciones, recoger los juguetes, organizar la despensa, lavar, fregar…con el propósito de  ahorrar en tu presupuesto familiar.

Huele a chocolate. Cuando entre las tareas del día, te tomas un momentico para hornear unos  brownies, porque  sabes que es el postre preferido de tus niños.

Huele a compasión. Cuando a pesar de tu agenda diaria sacas tiempo para visitar una amiga convaleciente y  ayudarla con sus hijos.

Huele a servicio. Cuando recorres muchos kilómetros solo para llevar una medicina y dar un beso a tus padres.

Huele a romance. Cuando te alistas sin ningún motivo solo porque vas a recibir a tu esposo con una sonrisa y un corazón dispuesto a servirle.

Huele a Jesucristo, quien sacrificialmente dio su vida por nosotros; sí, por amor y compasión por nosotros.

¡Qué rico huele el amor cuando ponemos los ojos en Aquél que nos amó primero!.

Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia. (Salmos 16:7 RVR60)

¡Qué buena lección he aprendido! ¡Qué buen ejemplo Dios puso en mi mente y corazón ese día! No solo  para mí,  sino también para mi chiquito a quien más tarde pude hablarle de estas cosas... ¡A mi Dios sea la gloria!

Oración: Le pido a mi Señor tener presente Su Palabra cuando me encuentre en medio de mis obligaciones diarias, con mi cuerpo  cansado y me vea tentada a murmurar o a quejarme.   ¡Oh!, Que pueda yo ser siempre de testimonio para mi familia de un amor desinteresado. Que ellos puedan siempre tener ricos olores a su alrededor,  fruto del amor de Cristo por ellos a través de mí. En Su Nombre. Amén.

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.”

(Col. 3:23)

Dime ahora, ¿A qué huele el amor en tu vida? ¿A qué huele el amor en tu familia?

 

Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas está casada con Armando Rojas Mañón.  Es madre de dos varones, Timothy Adrian de 10 años y Armando Javier, de 6. Es Psicóloga de profesión, decoradora por habilidad y madre y esposa de corazón, labores últimas a las cuales se ha dedicado desde su hogar, invirtiendo la mayor parte de su tiempo y a las cuales cuenta como gran bendición.  Al igual que su esposo, quien sirve al Señor en el ministerio de la música, es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) donde ha servido al Señor y ejercitado sus dones en los ministerios de Cuna, Corral, Escuela Bíblica y Escuela Bíblica de Verano y otros, durante hace ya casi una década. Pide al Señor no le permita nunca apartar su vista  de Sus caminos en los cuales anhela seguir creciendo en gracia y conocimiento.