¿Me discipularías?

Por: Susant Hunt

Sucedió en una conferencia de True Woman (Mujer Verdadera). En un seminario sobre el discipulado de Tito 2, una joven me dijo llorosa: «Después de mucha oración le pedí a una mujer de mi iglesia que me discipulara, y ella inmediatamente estuvo de acuerdo. Pero eso fue hace seis meses, y no he sabido nada de ella».

Se oyó un suspiro colectivo en el cuarto.

Fue un momento lleno de ternura. Con vacilación comencé: «Querida, solo puedo imaginar lo devastada que debes sentirte, pero sospecho que la mujer a quien le pediste que te discipulara se encuentra aún más devastada. Accedió con entusiasmo a discipularte porque quiere hacerlo, pero puedo visualizarla levantándose cada día preguntándose qué se supone que debe hacer. No sabe cómo discipular a una joven, y se siente vencida por la culpa». Todas asintieron.

Esto no debería ser así. Dios nos ha dado una solución magnífica y simple.

Tito 2:1, 3-5:  «Pero en cuanto a ti, enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina… Asimismo, las ancianas deben ser reverentes en su conducta: no calumniadoras ni esclavas de mucho vino, que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.»

Considera los cinco principios en este pasaje:

  1. Pero en cuanto a ti, «a ti» se refiere a Tito, el pastor de la iglesia en Creta. El mandato a que las mujeres discipularan mujeres, fue dado a los líderes de la iglesia.
  2. Enseña lo que está de acuerdo con la sana doctrina. El mandato del evangelio de que las mujeres discipulen mujeres, debe llevarse a cabo en el contexto de predicar la sana doctrina
  3. Las ancianas…enseñen

Este no es un nuevo mandamiento. Esta es la gran comisión (Mat. 28:18-20), pero especifica en cuanto al género. No todo discipulado ha de ser específico de género, pero debe haber ocasiones en la vida de la iglesia cuando las mujeres enseñen a las mujeres y los hombres enseñen a los hombres.     

Enseñar (o formar) a las jóvenes

La palabra enseñar o formar incluye demostrarlo o modelarlo. Es un ministerio de nutrir y de maternidad espiritual. Pablo captura esta idea cuando les escribe a los tesalonicenses:

1ª Ts. 2:7-8 « …demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos. Teniendo así un gran afecto por vosotros, nos hemos complacido en impartiros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, pues llegasteis a sernos muy amados.»

Para que la palabra de Dios no sea blasfemada

No logro asimilar esta declaración en toda su extensión, pero sí entiendo esto: si desobedecemos este mandamiento, la Palabra de Dios será blasfemada.

Una manera en que la iglesia cumple la gran comisión es equipando a mujeres maduras espiritualmente para nutrir o ser madres espirituales de otras mujeres. No es suficiente con simplemente decir a las mujeres que deben discipular a otras. Debe haber una capacitación, identificación intencional, agrupando a las mujeres en espacios para compartir su vida y el evangelio, unas con otras. Hay varias maneras en que esto puede hacerse: grupos pequeños, relaciones de uno a uno, como parte de estudios bíblicos; pero lo más importante es que debe hacerse de una manera en que la Palabra de Dios sea honrada.

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