No hay nada mejor

Porque tú formaste mis entrañas;
me hiciste en el seno de mi madre.
Salmo 139

Yo tenía otros planes, había empezado algunos proyectos, muchas ideas en mi mente, pero de pronto, un día cualquiera, llegó la noticia, y en una prueba de embarazo salió lo inesperado, se pintaron dos rayitas, ¡estaba embarazada!

Parecía raro, pues no era la primera vez, a esas alturas ya tenía dos hijos, hacía algunos años que ya era mamá, pero esta vez fue diferente, pues aparentemente, si ya tienes dos hijos, está claro que sabemos la bendición que es cada uno; entonces ¿cuál era el susto?

Nos cuesta pensar que lo que planeamos ya no podrá ser, nos cuesta renunciar a nuestros "sueños" porque ahora tendremos muchas "responsabilidades" pero esto es solo un pensamiento egoísta, y ese egoísmo egocéntrico no es más que vanidad, pura vanidad.

Pregunto a aquellas que tienen hijos ¿cambiarías a tu hijo por algo mejor en la vida? (fuera de Cristo, claro está) dicho de otro modo ¿hay algo en la vida mejor que un hijo? y si acaso tu preocupación es que vas a tener un hijo, quiero decirte ¡Alégrate! ¡Eres privilegiada! y también puedo responder: ¡No! ¡No hay nada mejor! Un hijo es una de las mayores muestras del amor, la misericordia y la gracia de Dios.

Un tiempo atrás había tomado la decisión de ser mamá a tiempo completo, difícil decisión, cuesta mucho hacerlo y no es tarea fácil, hacerlo significa renunciar a todo y en mi caso, realmente he podido saber lo que significa "todo".

No tenemos muchas comodidades, o dicho de otra manera, tenemos pocas comodidades, no tenemos carro, casa, lujos; sí tenemos deudas, dificultades; sin embargo, no nos falta nada. Hemos vivido momentos maravillosos, hemos viajado y conocido nuevos lugares y también hemos pasado aprietos, días de abundancia y también de mucha escasez; días felices y tristes, para algunos vivimos como si fuéramos pobres, pero como dice Manuela (nuestra hija mayor) "somos ricos porque somos una familia que ama a Dios".

Después de tantas experiencias vividas, entiendo que los pensamientos de Dios son mayores que los míos. A través de mis hijos he entendido que la vida tiene sentido cuando no vives para ti mismo sino cuando te gastas para alguien más. Como mamá me siento feliz de cumplir mi responsabilidad de "ser mamá" con todo lo que eso implica, y que no ha sido fácil, muchas veces me canso y quisiera salir corriendo.

Doy gracias a Dios por el privilegio de ser mamá, por cada uno de mis hijos, por mi esposo, no cambiaría ninguno de mis días porque sé que Dios no se equivocó. Cuando pienso que algo fue un error o no debió pasar, recuerdo que mi vida se trata de glorificar a Dios cada día, en Sus manos están mis tiempos, y sé que cada minuto de mi vida estuvo planeado por Él, "La bendición del Señor es la que enriquece, y El no añade tristeza con ella" (Proverbios 10:22)  y Dios me ha enriquecido con la bendición de tener hijos, me ha enriquecido con Su grande misericordia y gracia y es ahí donde está mi felicidad.

¡Qué privilegio saber que Dios los formó dentro de mí y que privilegio verlos crecer cada día y cada minuto! Que Dios me ayude a llevarlos por el camino del Señor para que aprendan el verdadero valor de la vida. ¡Gracias Dios por permitirme ser mamá!

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Diana Cardona de Figueroa

Diana Cardona de Figueroa

Diana recibió su llamado a salvación a los 20 años, y desde entonces tendría claro su deseo servir a la iglesia en el ministerio de música y adoración donde estuvo por más de diez años, hasta que en 2009 vió la necesidad de dedicarse tiempo completo a su hogar. Es realizadora de Cine y TV de profesión, cantante por vocación, esposa y madre por amor, sierva de Jesucristo por la gracia de Dios. Es colombiana, y vive en República Dominicana desde el 2010 junto a su esposo Andrés Figueroa y sus tres hijos: Manuela, Benjamin y Helena.

Desde el 2014 hasta la actualidad, trabaja medio tiempo como productora audiovisual en Aviva Nuestros Corazones.

 

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