¿Podría el Coronavirus llevarnos a un avivamiento?

Escrito por Dr. John Avant

Nota de la editora: El artículo de hoy es del Dr. John Avant, presidente de nuestro ministerio hermano Life Action.

Coronavirus.

Es asombroso cuánto miedo y pánico ha causado esa palabra.

De hecho, es difícil entender qué conexión hay entre el coronavirus y el avivamiento; para eso, una visita al pasado nos puede ayudar. Durante los primeros días del cristianismo hubo tres grandes plagas en el Imperio Romano. Cada una de esas plagas coincidió con un rápido crecimiento de la iglesia, tanto en número como en poder espiritual. ¿Cómo es que eso tiene sentido?

Bueno, los cristianos de ese día siguieron a Jesús y vivieron Mateo 25:34-40.

«Entonces el Rey dirá a los de Su derecha: “Vengan, benditos de Mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del mundo. Porque..., estuve enfermo, y me visitaron… Entonces los justos le responderán, diciendo: “Señor... ¿Cuándo te vimos enfermo... y vinimos a Ti?”. El Rey les responderá: “En verdad les digo que en cuanto lo hicieron a uno de estos hermanos Míos, aun a los más pequeños, a Mí lo hicieron”».

¡Los cristianos romanos trataban a los enfermos como si estuvieran tratando a Jesús! Mientras que los paganos huían de los enfermos, los cristianos corrían hacia ellos. Como resultado, un gran número de personas llegaron a la fe. Vieron algo que era real en los peores tiempos.

El ejemplo de los primeros cristianos

Alrededor del año 250 d.C., durante una plaga en la que morían 5 mil personas al día, Cipriano, un obispo del norte de África, describió la enfermedad en detalle. Es horrible de leer, pero sin descanso, ¡llamó a la iglesia para regocijarse y aprovechar una oportunidad que nunca habían tenido antes! Escuchen sus palabras:

«¡Qué grandeza de espíritu es luchar con todos los poderes de una mente inmutable contra tantos estallidos de devastación y muerte! Qué sublime, permanecer en pie en medio de la desolación de la raza humana, y no quedar postrado con aquellos que no tienen esperanza en Dios; antes bien, regocijarse, y abrazar el beneficio de la ocasión; que de esta manera, mostrando valientemente la fortaleza de nuestra fe, y al soportar el sufrimiento, ¡nos acercaremos a Cristo por la estrecha vía que Cristo trazó, podremos recibir el premio de Su vida y fe según Su propio juicio!».

¿Podría Dios estar dándonos una oportunidad similar hoy? En el momento en el que escribo esto, no parece que el Coronavirus vaya a ser algo parecido a la plaga de Cipriano. Pero si lo es o no, ¡ahora mismo tenemos una tremenda oportunidad de allanar el camino para los movimientos de Dios!

¿Cómo hacemos esto?

No temas; en vez de eso muestra compasión. El mundo tiene miedo. Mostrémosle cómo los creyentes enfrentan el miedo. Es más, «¡No temas!» es el mandato más repetido en la Biblia. Así que, en tiempos de miedo, pidamos al Espíritu de Dios que nos ayude a vivir el Salmo 56:3-4:

«El día en que temo, Yo en Ti confío. En Dios, cuya palabra alabo, En Dios he confiado, no temeré. ¿Qué puede hacerme el hombre?».

El mundo está huyendo del sufrimiento. Así que como cristianos, ¡corramos hacia él! Que el mundo nos vea llevando las cargas de los demás, y si se nos da la oportunidad, que nos vean cuidando a los enfermos. Amemos más de lo que tememos.

Tal vez, la pregunta más importante que cada uno de nosotros puede hacer sobre todo esto es: «¿Tengo una fe genuina para enfrentar tiempos como estos?». Si no, ¡Dios está esperando para avivarte! Él nos está llamando a una fe que es adecuada para los tiempos difíciles. Escúchalo, y di que sí a ese llamado. ¡Un sí lo cambia todo!

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