Resuelta a ser equipada

"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro". Hebreos 4:16

Como cualquier otro día en casa, las mañanas tienden a ser un poco agitadas. Esta no fue diferente a las otras. Tenía un compromiso muy cercano a la hora del almuerzo, lo que implicaba que debía preparar la casa y dejar todo listo para cuando llegaran mi esposo y mis hijos. 

Mientras iba caminando por el pasillo disponiéndome a iniciar el almuerzo ese día, comencé a repasar mentalmente mi despensa. Por más que traté, no me fue posible completar ningún platillo qué preparar con los artículos que tenía.  ¡Justo en esa semana había ido al supermercado para abastecerla!

Corta de tiempo y con la apremiante situación, pedí al Señor que derramara Su gracia, porque no sabía qué hacer.

¡Obviamente tenía opciones! Simplemente pude haber tomado las guías de comida rápida y ordenado una pizza, ¡a mis hijos les hubiera encantado! pero Dios tenía un plan diferente.

Es impresionante cómo Él trabaja en nuestros corazones y trae reposo. Según comencé a sacar los ingredientes de la que pensaba que era una despensa vacía, el Señor me fue llenando de gozo y alabanza. El  tomó  ese tiempo para ministrarme mientras cortaba, movía y aderezaba.

"Tu corazón es como una despensa. Si no te preocupas por abastecerla, no podrás agradarme y bendecir a otros". ¡¡Que hermosa verdad!! y no vino de mí, fue una convicción de Dios directamente a mi corazón. 

¿Cómo puedo llevar gracia a otros sin antes haberme equipado con ella? ¿Cómo puedo practicar el fruto del Espíritu, si no lo he abrazado de corazón? ¡Imposible!

Es sobrecogedor meditar en la gracia y provisión de Dios para nuestras vidas.  Sin merecerlo, sin haber hecho nada para ganarlo, Él está pendiente de nuestras necesidades; no sólo de alimento, abrigo o techo, sino también de las espirituales.

Esa mañana el Espíritu de Dios estuvo en mi cocina, abrió la despensa de mi corazón, y me señaló las provisiones que son indispensables para mi vida como creyente...

¿Cómo está tu despensa material? ¿Abastecida, limpia y organizada? ¿Tienes algún producto que necesite ser desechado?

Y… ¿Cómo está tu corazón? Al igual que nuestra despensa material,  nuestros corazones necesitan estar limpios por la sangre de Jesucristo, sin rencor, amarguras, descontento y muchos otros pecados que vamos acumulando. Solo así podremos equiparlos con los frutos de la gracia y del Espíritu de Dios.

He elaborado una lista de las provisiones con las que comenzaré a equipar mi corazón en este nuevo año. Es muy probable que allí haya alguna que ya esté ejercitando, pero reconozco que necesito que Él lo remoce por completo con Su gracia.

Te invito a elaborar tu lista, a ir a la Palabra a equiparte. A implorar al Señor por Su asistencia y gracia como cual esclava en busca de libertad.

¡Oh mi Dios, perdona mi incredulidad y las tantas veces que he querido depender más de mis planificaciones que de Tu gracia! Ayúdame a mantener mi corazón abastecido con el fruto de Tu  Espíritu. Dame la valentía de ir sustituyendo aquellos pecados arraigados en mi  corazón, por frutos visibles, que te den honra y bendigan a otros. ¡Amen!

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com 

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Sobre el autor

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas

Keren Ossers de Rojas está casada con Armando Rojas Mañón.  Es madre de dos varones, Timothy Adrian de 10 años y Armando Javier, de 6. Es Psicóloga de profesión, decoradora por habilidad y madre y esposa de corazón, labores últimas a las cuales se ha dedicado desde su hogar, invirtiendo la mayor parte de su tiempo y a las cuales cuenta como gran bendición.  Al igual que su esposo, quien sirve al Señor en el ministerio de la música, es miembro de la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo (IBSJ) donde ha servido al Señor y ejercitado sus dones en los ministerios de Cuna, Corral, Escuela Bíblica y Escuela Bíblica de Verano y otros, durante hace ya casi una década. Pide al Señor no le permita nunca apartar su vista  de Sus caminos en los cuales anhela seguir creciendo en gracia y conocimiento.