«Amados, no se sorprendan del fuego de prueba que en medio de ustedes ha venido para probarlos, como si alguna cosa extraña les estuviera aconteciendo». - 1 Pedro 4:12
A menudo quedamos desconcertadas cuando las pruebas meten sus narices en nuestra vida. Nos encogemos ante su presencia no deseada, sorprendidas de tener que experimentar dolor, molestias o inconveniencias. Vivimos bajo la suposición equivocada de que, por ser hijas del Todopoderoso, Él nos protegerá de todo tipo de sufrimiento. Por lo general, estamos mal preparadas y nos sentimos molestas por todo ello.
La comparación que viene a mi mente es la de una mujer embarazada que se sorprende ante la perspectiva de entrar en trabajo de parto. Aunque ha estado esperando un bebé durante nueve meses, de pronto se siente desconcertada ante la idea de que el intenso trabajo de parto y el alumbramiento realmente forman parte de este proceso del embarazo. Pensaríamos que está completamente fuera de lugar si dijera: «¡No puedo creer que Dios me pida entrar en trabajo de parto!». Sonamos igual de absurdas si presumimos que el sufrimiento no es parte integral de la vida cristiana.
En ese mismo sentido, el apóstol Pedro se dirige a nosotros con ternura llamándonos «amados» y nos exhorta a esperar pruebas. Debemos anticipar que las dificultades llegarán de una forma u otra y, en última instancia, entender que son una prueba que Dios ha permitido. Ningún estudiante se sorprende de que los exámenes sean una parte habitual de la escuela. Tampoco ningún cristiano debería sorprenderse por esto.
Cuando Él nos pone a prueba, Dios nos está revelando lo que hay en nuestro corazón y la fortaleza de nuestra fe. Pedro experimentó una cuota abrumadora de pruebas y se encontraba en la posición perfecta para desafiarnos a estar preparados para las nuestras. Las pruebas y los tiempos de examen son inevitables; el Maestro nos está advirtiendo para que podamos estar preparados.
En cierto modo, Dios nos está diciendo: «¿Sostendrás esta carga? Puede que ahora no entiendas por qué te estoy pidiendo esto. Realmente no necesitas entenderlo. Pero habrá bendición de lo que estás soportando. Mis Escrituras están llenas de muchos resultados como este. Si me lo permites, traeré gloria a Mi nombre a través de esto. Mientras soportas esta prueba pesada y no deseada, ella te formará en un instrumento que usaré para un propósito eterno. Confía en Mí en esto. Quita el enfoque de lo que te está sucediendo a ti y mira hacia adelante, al propósito que cumpliré».
A la luz de esto, Pedro concluye esta parte de su carta con un recordatorio necesario:
«Así que los que sufren conforme a la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, haciendo el bien». -1 Pedro 4:19
Nuestro Creador tiene un propósito claro para todo lo que ha diseñado. Él se asegurará de que incluso las pruebas encajen conforme a ese propósito.
Este artículo que estás leyendo fue publicado originalmente en la página oficial de la autora: Elizabeth A. Mitchel https://elizabethamitchell.com/2017/09/19/surprise-surprise/
Ayúdanos a llegar a otras
Como ministerio nos esforzamos por hacer publicaciones de calidad que te ayuden a caminar con Cristo. Si hoy la autora te ha ayudado o motivado, ¿considerarías hacer una donación para apoyar nuestro blog de Mujer Verdadera?
Donar $3
Únete a la conversación