Toma en cuenta a las nuevas

Por: Christina Fox

Nos acabamos de mudar a otro estado. Dondequiera que llego, soy nueva. Soy nueva en el vecindario, en la iglesia, en las actividades de mis hijos. Los caminos son nuevos para mí. La manera en que se hacen las cosas -dondequiera que voy- es nueva para mí. Cada vez que hablo, me encuentro introduciéndome con la frase “Soy nueva aquí ¿podrías ayudarme?”

Inscribí a mi hijo más pequeño en el equipo de natación del vecindario, y a pesar de que les expliqué que somos nuevos y que nunca antes había participado en un equipo de natación similar, múltiples veces fue necesario que preguntara sobre el proceso y los procedimientos. Esto así, debido a que, simplemente, todos asumieron que ya conocía la gran cantidad de información que existía. Yo solo me sonreía y decía “Somos nuevos aquí.”

Cómo se siente ser la nueva

Ser nueva es un poco abrumador. Hay un lenguaje común que todos usan pero que la persona nueva no conoce. No está al tanto de las expectativas ni de las reglas no escritas. Una persona nueva puede terminar sintiéndose abrumada y fuera de lugar.

Para mí, estar en un lugar nuevo ha abierto mis ojos a cosas que no había considerado antes. Me ha llevado a pensar en aquellas mujeres que son nuevas en nuestros ministerios. ¿Cómo se sentirá alguien que entre por primera vez a nuestro estudio bíblico o que participe en un evento de mujeres, o se registre para un grupo de discipulado? ¿Cómo se les recibe? ¿Se sienten tan abrumadas, perdidas y confundidas como me he sentido al mudarme a una nueva ciudad?

En el ministerio, cuando hemos hecho algo por mucho tiempo, adoptamos cierto ritmo. Nos acostumbramos a la manera en que se hacen las cosas, al igual que todos los demás en la iglesia. No nos detenemos a pensar dos veces en las reglas no escritas ni en la manera en que hacemos las cosas.

Por supuesto… todas saben que en realidad no iniciamos a las 9:30. Primero hablamos por espacio de media hora.

Por supuesto… todas saben que no se ofrece cuidado de niños en el estudio bíblico de la tarde.

Por supuesto… todas saben que necesitas registrarte en el sitio web antes de acudir al almuerzo anual del grupo de mujeres.

Por supuesto… todas saben manejar la Biblia y cómo se lleva a cabo el estudio bíblico de mujeres.

Por supuesto… todas saben que Sue es la persona con quien se debe hablar para todo lo relativo a los eventos de mujeres.

Claro, todas lo saben. Todas… excepto la nueva.

Toma en cuenta a la nueva

A veces resulta útil dar un paso atrás y pensar cómo se siente ser la nueva. Echa un vistazo a tu ministerio con una mirada fresca. Considera cuáles pueden ser otras maneras de hacer que el ministerio sea más accesible para las nuevas.

1. ¿Es de fácil acceso?

¿Qué puedes hacer para que tu ministerio resulte de fácil acceso para las mujeres nuevas? ¿Hay múltiples lugares donde ellas pueden obtener información del ministerio? ¿Tienes un sitio web, una página en las redes sociales, folletos o boletines? ¿El proceso para registrarse en un estudio o reunión resulta claro? ¿Hay un listado de contactos? Si hay procedimientos ¿son éstos claros?

2. Asigna personas que presten atención a la nueva

Imagina que eres nueva en una iglesia y quieres integrarte al ministerio de mujeres y una mujer bondadosa se te acerca, se presenta y te comparte información sobre el ministerio de mujeres en la iglesia. Un contacto tan cálido y personal puede hacer la gran diferencia en lograr que alguien se sienta bienvenida. Considera tener varias mujeres asignadas para estar pendientes de las nuevas. Tal vez puedan invitar a las mujeres nuevas a un almuerzo para presentarles todo lo que ofrece el ministerio de mujeres. Quizá puedan tomar a esas mujeres nuevas bajo sus alas y ayudarles a orientarse en el ministerio.

3. Considera el léxico

Cada iglesia y ministerio tienen sus propios acrónimos, abreviaturas y jerga particular. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Cómo puedes explicarlos a las mujeres nuevas? Esto es particularmente cierto del cristianismo en general. ¿Qué pasa si alguien es nueva creyente? ¿Cómo puedes ayudarle a entender los conceptos teológicos que usamos sin siquiera pensarlo?

El día en que nos mudamos a nuestra nueva casa, la vecina de al lado llegó con una caja de pastelillos y su número de teléfono celular; me dijo que la contactara si necesitábamos ayuda. Ella ha sido un recurso esencial para ayudarme a ubicarme en nuestro vecindario y en la ciudad. Una cara amigable y amable que saluda y ofrece ayuda para ubicarse en el nuevo lugar, puede hacer toda la diferencia. Consideremos cómo podemos hacer lo mismo para aquellas que son nuevas en nuestro ministerio de mujeres.

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