"Tú te lo mereces"

Uno de los aspectos fundamentales de la publicidad es que trata de irse a lo emocional del individuo para convencerlo; identificando sus necesidades y de alguna manera tratar de satisfacerlas. Una de las estrategias mercadológicas últimamente empleada en los medios de comunicación es darnos a entender que nosotros nos merecemos las cosas; si estoy muy agotada, merezco una refrescante bebida; si trabajo mucho, merezco alimentarme con el mejor cereal o vestirme con la mejor marca de ropas.

Posiblemente cada una de nosotras en algún momento se ha dicho a sí misma o a alguien "Tú te lo mereces" con muy buenas intenciones, ya sea producto de alguna bendición o regalo que haya recibido. El punto de esto no es que nosotras en algún momento digamos, me merezco un descanso, merezco ir de vacaciones, u otra cosa… sino que nos lleguemos a creer que somos merecedoras de cosas buenas.

Frases tales, como: "Era justo que Dios me bendijera" "Yo me esfuerzo mucho, yo me lo merezco", "Dios a mí me tiene que bendecir, porque atravieso por muchas pruebas". ¡Cuidado! Por más "fieles" que pensemos que somos en esta vida, no hay obra nuestra que sea tan perfecta, que demande de una paga realmente buena porque yo la merezca.

Al final, si hacemos todo lo que teníamos que hacer, solo nos cuesta decir: Sierva inútil soy. ¡Oh! Cuanto anhelaría ese título.

Cuando las Escrituras se refieren al resultado de nuestras acciones, dicen: "Porque la paga del pecado es muerte…" (Ro. 6:23a) - lo que tú y yo merecemos, realmente no es nada bueno. "Más la dádiva de Dios, [el favor inmerecido de Dios] es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro." (Ro. 6:23b). Por Su infinita y grata misericordia, Él se place en bendecirnos, en contestarnos peticiones, y en darnos aún un poco más allá de lo que pensamos o entendemos. Otras veces, nos consiente como padre a hija, y de vez en cuando nos regala algún hermoso "juguete", y Le place ver cómo disfrutamos del mismo.

¿Sabes? En este día solo me resta decir: "No a nosotros (mí), oh Jehová, no a nosotros (mí), sino a tu nombre da gloria, por tu misericordia, por tu verdad." Salmo 115:1

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Este artículo procede del Ministerio Aviva Nuestros Corazones ® www.avivanuestroscorazones.com

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Sobre el autor

Rosanna Ramírez de Rosario

Rosanna Ramírez de Rosario

Rosanna Ramírez de Rosario es esposa de Smaily Rosario. Residen en la ciudad de La Romana. Está convencida de la inmensa capacidad con la que Dios ha dotado a la mujer para desempeñar la función que El le asignó en Su Creación, pero también está consciente de las consecuencias que el desconocimiento de Su Plan pudiera acarrearnos, por eso sirve al Señor discipulando mujeres de diferentes edades para guiarlas en sus primeros pasos en la fe;  y ayuda a su esposo en el Ministerio de Jóvenes en la Iglesia Bíblica Cristiana Ebenezer de San Pedro de Macorís.

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