Yo soy la que sostiene las cuerdas

Por Shannon Popkin

Dios me ha bendecido con tres niños. Yo tengo mucho que hacer con tres, ya que quiero que cada uno alcance su máximo potencial.

Me veo como un ancla para mis hijos; la que sostiene las cuerdas de cada una de esos cometas (chichiguas). Cada año yo desenrollo un poco las cuerdas que están en mis manos y observo como los niños se elevan y se elevan alejándose mucho más que el año anterior. ¡Es tan divertido ver a las personas a mí alrededor mirar hacia arriba y admirar los bellos colores que vuelan y que indiscutiblemente están ligados a mí!

Él me dice que Él no quiere que yo esté empujada por el viento de aquí para allá. Él me quiere ver libre de mi papel como ancla. El quiere que yo le de los hilos a Él.

Claro está, hay mucho movimiento impredecible que arrastra cuando el viento cambia soplando de aquí y de allá, pero yo veo esto como una oportunidad para alcanzar mayor altura. Hay veces que siento un jalón de ese viento para ayudar a mi hijo a mejorar su apariencia con ropa nueva y corte nuevo de pelo. Otras veces el viento cambia y me lleva a ser de ayuda para lograr éxitos académicos, con mejores colegios y mejor tecnología. Si noto que él no está encajando en su ambiente, soy movida a trabajar en sus destrezas sociales y manejo de contactos Si le falta dinamismo en el campo o la pista, yo soy empujada a llevarlo a lecciones privadas y mejorar su entrenamiento.

El viento es impredecible, y yo nunca me siento totalmente estable en mi papel ahí, sosteniendo las cuerdas, yo siempre estoy en guardia, no puedo relajarme nunca. Y siempre estoy preocupada de los inconvenientes que puedan surgir que les impidan a mis hijos volar más alto en el espacio.

Atascada en un árbol

Entonces sin previo aviso, el viento arrastra una de mis cometas hacia un árbol. Quizás sea fallando un examen, o siendo objeto de burla por parte de los bravucones del área de juego, o lo sacan del equipo. Desde mi perspectiva de abajo sosteniendo las cuerda, yo me irrito, me avergüenzo y me frustro. Yo tengo otras dos cuerdas más que sostener, pero esta, ¡se ha atascado! Me pongo impaciente queriendo que el cometa vuele de nuevo donde pueda elevarse y ser admirado.

¿Dios qué debo hacer? Necesito sabiduría acerca de mi hijo que está atascado. Ayúdame a poderlo desenganchar para que él de nuevo esté libre y pueda elevarse otra vez. Voy hacer lo que tú digas. ¿Subo al árbol? ¿Busco una escalera? ¿Corto la rama? O ¿Lo trato de desenredar?

Pero Dios dice no. Él tiene un plan diferente. Él dice que Él no quiere que yo sea llevada por el viento de aquí para allá. Él me quiere ver libre de mi papel de ancla. Él quiere que yo le entregue las cuerdas a Él.

¿Darle a Él las cuerdas? ¿Cómo—los tres? Yo ahora estoy confundida. Dios no me entendió bien. Yo lo único que necesito es Su sabiduría para este que está atascado en el árbol. Yo sé cómo sujetar estos tres muchachos y mantenerlos elevados bien alto. Lo he estado haciendo ya por tanto tiempo. ¡Realmente soy buena en eso!! ¿Ves como vuelan los otros dos? Además ¿que será de mí si me libero de ellos?

Dándole a Dios las cuerdas

Dios dice que Él solo quiere que yo esté libre de tratar de controlarlos a ellos.

Él quiere verme libre para disfrutarlos como nunca lo he hecho antes. El me invita a confiar en Su sabiduría y Su bondad en lugar de la mía. Pero El dice que una vez le entregue a Él los hilos, yo no puedo volver a tomarlos. Yo debo de tener fe en Él; sin dudar.

Hmmm…..Esto me pone un poco incómoda. Con mis cuerdas en las manos de Dios, ¿qué va a suceder con los que están volando alto? ¡Ya no van a estar anclados en mi, así es que me voy a perder del placer de estar ligada a su éxito! ¿Y qué si Dios no sabe mantenerlos volando alto?

Dios promete que mi familia alcanzará nuevas alturas, sin ser molestados por los que los observan o por la impresión que estemos dando. Estaremos firmes.

Además, ¿y qué va a pasar con el que está atascado? ¿Y si ni siquiera Dios puede desenredarlo? O, ¿Y si él también se enreda? Si yo le doy estas cuerdas a Dios ya no serán míos para yo elevarlos. Esto me hace sentir insegura e incierta.

Yo decidí pedirle a Dios una garantía. ¿Podría Él asegurarme de que si le entrego a Él las cuerdas de mis cometas volarían mucho más alto que antes? ¿Y que nunca se atascarían o enredarían? ¿Y siempre todos mirarían hacia arriba admirando mis preciosos hijos? ¿Sentiré aun más orgullo de lo que hasta ahora he sentido?

Firme y estable

Dios dice no. Este no es Su camino. Por lo contrario, yo me sentiré libre. Yo podré contar todo como gozo, aun cuando mi hijo esté enganchado bajo las ramas sin poder elevarse. El dice que las personas a mi alrededor verán gozo y paz en mi rostro. Y en lugar de admirarme a mí, ellos podrán notar Aquel que ha tomado las cuerdas de mis preciosos cometas y nos sostiene a ambos, a ellos y a mí. Dios promete que mi familia se elevaría a nuevas alturas, sin ser molestadas por los que los observan o por la impresión que estemos causando

Estaremos firmes. Sin ser llevados de aquí para allá por el viento. Estables.

A medida en que consideraba la propuesta, Yo sentí el viento que cambiaba nuevamente. Adapte mi posición, tratando de que los cometas aprovecharan el viento y se elevaran más alto. Pero al yo responder al aumento del viento, accidentalmente tiré muy fuerte y oí un snap. ¡Oh no! ¿He quebrado su vela? ¿Qué fue lo que hice?

Siento una nueva ansiedad. Una nueva inyección de adrenalina. Estoy furiosa. Dios me dio más cometas de la cuenta. No estoy equipada para manejar esta cantidad de presión. No lo estoy haciendo bien, y todo el mundo se ha dado cuenta de eso. Las cuerdas en mis manos se están cortando, y yo no estoy segura que es lo próximo que deba hacer. Estoy cansada. Llevada de aquí para allá.

Gentilmente, generosamente, y sin reproche, Dios extiende sus manos. ¿Confiaré en Él?

Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia……Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios y Él se la dará. Pero pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. (Santiago 1:2-6)

¿Cómo está Dios pidiéndote que sueltes las cuerdas —ya sea las de tu familia o las de otra área de la vida?

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