El ingrediente que no puede faltar en tus recetas

“Y todas vuestras cosas sean hechas con amor”

1° Corintios 16:14

Me casé a los 19 años y recuerdo que lo único que sabía cocinar eran salchichas con puré. La cocina no era un área que dominara bien, de hecho estaba tan enamorada que solo me quería casar, aunque no sabía con exactitud lo que implicaba, en mi mente solo aparecía el vestido blanco, la boda y esas cosas que soñamos para ese día.

¡Sí! Era una niña y por la misericordia de Dios mi esposo permaneció a mi lado porque en realidad no sabía nada en lo concerniente a un hogar, estudiaba y trabajaba y no tenía muy en claro de qué se trataba llevar adelante una casa.

Aunque mi madre se esforzó por enseñarme, nunca le puse mucha atención, y debo confesar que cocinar no era lo único que no sabía hacer bien, tampoco asear, mantener el orden, planchar, etc. No solo no tenía idea; tampoco tiempo ya que casi no estaba en casa.

Pero un día, que aun aún recuerdo, TODO cambió, aunque asistí a la iglesia desde niña no fue hasta adulta que el Evangelio me alumbró. Un pastor me dijo estas palabras que en verdad sucedieron “A medida que vayas conociendo el Evangelio, van a ir cambiando las cosas en tu vida, aun hasta lo más cotidiano” y así fue que Juan 8:32 se hizo una realidad en mí. Conocí la verdad y fui libre. Conforme fueron pasando los días aprendí a cocinar, probablemente mi esposo tuvo que soportar comidas desabridas o quemadas pero ahí estaba yo aferrada a Jesús que me enseñaba.

Lo cierto es que Dios hizo que Su gracia abundara en mí y aprendí. Ahora ¿qué tiene de espiritual saber cocinar? Pues la Biblia nos anima en 1° Corintios 16:14 a hacer todas las cosas con AMOR. Cocinar es algo rutinario, es más debemos cocinar al menos tres veces por día, te pusiste a pensar cuál es tu actitud a la hora de hacerlo. ¿Lo hago con amor y servicio o lo hago con queja y agotamiento? ¿Qué le transmito a mi familia cuando cocino? La actitud se refleja en nuestras comidas por eso siempre digo que el mejor ingrediente que le pongo a mis recetas es el amor. Y eso para cada tarea que tenemos en casa.

No solo estamos amando a nuestras familias estamos sirviendo al Rey de reyes en nuestro rol como amas de casa. Abrazamos el diseño de Dios al servir con gozo dentro del hogar, aunque el mundo lo vea como algo retrasado.

La mujer de Proverbios 31 sirve comida a su familia y lo hace diligentemente, el Señor nos anima en Romanos 12:11 a ser fervorosas en el servicio a los demás. Y no les estoy diciendo que ahora seamos cocineras perfectas o las mejores amas de casa, les estoy animando a poner sus vidas en las manos de Dios quien nos capacita para toda tarea. El puede hacernos crecer aun en las tareas más cotidianas, que aunque parecen menos espirituales no lo son, ya que Dios deja muy explícito su deseo hacia las mujeres en Tito 2:4-5.

Y por último, que aprendamos a desarrollarnos en las diversas áreas dentro del hogar no significa bajo ningún modo gloriarnos a nosotras mismas. TODO lo que hagamos debe glorificar al Padre. A Él pertenece la gloria y el imperio (1°Pedro 4:11). Si algo hacemos bien es por Su gracia y debe ser hecho para SU gloria, los halagos deben dirigirse a Él, quien nos da todo lo suficiente para que abundemos en buenas obras (2° Corintios 9:8).

“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón como para el Señor…”

Colosenses 3.23

 

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Sobre el autor

Débora Dilge de Peralta

Débora Dilge de Peralta

Débora esta casada desde hace 16 años con Victor Peralta, Pastor de la Iglesia Cristiana de la Gracia, en Bahía Blanca, Argentina. Tienen dos hijos a quienes educan en el hogar y juntos como familia alojan niños con necesidad de abrigo transitorio, a quienes instruyen cada día con el deseo de imprimir el evangelio en sus corazones. 

Débora abrazó el llamado del ser esposa y madre a tiempo completo y dirige un estudio bíblico para madres en su casa donde concurren mujeres de diversas congregaciones, también enseña junto a otras mamás en la escuela bíblica de niños. 

Gozosa de servir como representante de Aviva Nuestros Corazones en su país, Débora siente un fuerte compromiso de extender y anunciar el diseño de Dios para las mujeres, animándolas a conocer la verdadera libertad, plenitud y abundancia en Cristo.