Podcast Aviva Nuestros Corazones

Abogado

Carmen: Si te sientes condenada, Nancy DeMoss de Wolgemuth tiene buenas noticias para ti. Cuando eres perdonada por medio de la fe en Cristo…

Nancy DeMoss Wolgemuth: . Dios está por ti. Debido a que la intercesión, la defensa de Cristo es continua, porque Él vive para siempre para interceder por nosotras, sabemos que Él siempre está hablando a la diestra del Padre a nuestro favor. Así es como Dios puede estar por nosotras.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

¿Sabías que tienes un abogado—Alguien que da la cara por ti? Nancy DeMoss de Wolgemuth te habla acerca de tu abogado, al continuar con la serie "La maravilla de Su Nombre: 32 nombres de Jesús que cambian la vida."

Nancy: En el sistema de justicia Norte Americano, todos los ciudadanos de los Estados Unidos tienen el derecho de ser representados por un abogado en la corte. Si supuestamente has cometido un delito, si eres acusada de un crimen, tienes el derecho de tener un abogado. Y ese abogado puede ser seleccionado por el acusado o puede ser designado por el tribunal.

A través del tiempo hemos visto casos de procesos penales de alto perfil. Y que han estado en las noticias por todas partes. Y algunos de estos acusados ​​han sido atrapados en el mismo acto del crimen por cámaras y otros tienen varios testigos oculares que testifican en su contra.

¿No te has preguntado alguna vez cómo estos abogados de los criminales pueden defender algunos de estos clientes y luego someter una apelación de "no culpable" en su nombre, cuando ellos saben que son culpables? Pero ese es el sistema de justicia que tenemos y en su mayor parte es realmente una bendición, ¿no es así? y es también una bendición el tener la oportunidad de ser representado en el tribunal.

Bueno, ese sistema judicial es una imagen imperfecta de un sistema judicial increíble que Dios ha establecido. Y en la última sesión pasamos algún tiempo viendo a Jesús como nuestro Gran Sumo Sacerdote. Hoy quiero que veamos el otro aspecto de ese ministerio sacerdotal que me recuerda nuestro sistema judicial.

Como dijimos en la última sesión, la obra de Jesús por nosotras no terminó en la cruz. Él no está simplemente dando vueltas en el cielo, tomándolo con calma, y esperando el momento en que Él regrese a la tierra en un caballo blanco. Él tiene un ministerio activo hoy y todos los días a favor nuestro. No podemos sobrevivir o vivir esta vida cristiana sin ese ministerio sacerdotal de Cristo.

Y en la última sesión hablamos sobre el hecho de que Él intercede por nosotras. Él ofrece oraciones a nuestro favor. Pero en el día de hoy, quiero centrarme en otro aspecto de su ministerio sacerdotal a favor nuestro. Y para darte un poco del contexto acerca de esto, permíteme invitarte si tienes tu Biblia a ir a 1 de Juan, no el Evangelio de Juan, sino la primera epístola de Juan, al capítulo 1, es un pequeño libro ya casi al final del Nuevo Testamento. Primera de Juan capitulo 1 fue escrito por el mismo apóstol que escribió el Evangelio de Juan, por cierto. Y voy a empezar a leer en el versículo 3, de 1 Juan 1:

Lo que hemos visto y oído, os lo proclamamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros. . .

 

Ahora, a medida que estudias la Palabra de Dios, cuando ves palabras o frases repetidas, subráyalas, porque te dicen algo sobre el punto de lo que estás leyendo, y sigue diciendo;

. . . y nuestra comunión [segunda vez que se utiliza esa palabra] es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.

Ahora bien, en este contexto, Juan está hablando sobre el hecho de que hemos sido llamadas a tener una relación con Dios. Él nos llama "hijos de Dios" en este libro. Su preocupación no es tanto acerca de cómo tener relación con Dios, su preocupación es cómo mantener la comunión con el Padre una vez que tienes una relación con él.

Y él habla en este primer capítulo acerca de cómo tienes que caminar en la luz. Como Dios es luz, tienes que caminar en la luz de Su presencia y de Su palabra, si vas a tener comunión con Él. Así que el versículo 6 dice:

Si decimos que tenemos comunión con Él, pero andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como Él está en la luz, tenemos comunión los unos con los otros, y la sangre de Jesús Su Hijo, nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

"Si confesamos nuestros pecados..." Y eso es lo contrario de decir que no tienes pecado. estás diciendo que no has pecado o estás confesando tu pecado. Esas son las únicas dos opciones, ¿No es cierto?

Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (vv. 6-9).

Pero ahora, ve al Capítulo 2, versículo 1: "Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis." Pero él dice aquí, "¡no peques! Camina en la luz. ¡No peques!" Pero el hecho es, y el problema es que a veces pecamos. Por mucho que no queramos pecar o pensar que no debemos pecar, a veces pecamos. Nuestra carne es débil. Aun como creyentes en Jesucristo, todas tropezamos. Y Santiago 3 nos dice esto. Hemos heredado tendencias pecaminosas y patrones obstinados de pecado Por lo menos a mi me pasa en mi vida. ¿Y a ti, te pasa?

He estado caminando con el Señor ahora por más de cincuenta años, y a veces me pregunto, "¿Cómo es que todavía hago esto? ¿Cómo es que todavía caigo en lo mismo? "Y cuando pecamos, ¿qué vamos a hacer entonces? Porque él dice, "no peques!" Pero lo hacemos. Entonces, ¿qué hacemos cuando pecamos?

Bueno, nuestra tendencia natural cuando pecamos muchas veces no es la correcta. Una de estas tendencias es a ser indiferente acerca de nuestro pecado. A ignorarlo. Bueno, eso no es gran cosa. ¡Todo el mundo peca! Y esa es la forma en que muchos cristianos actúan sobre sus pecados. No es gran cosa.

Algunas no son indiferentes, y caen en lugar de esto, en otra tendencia en la desesperación. Se golpean a sí mismas. Y quedan enterradas en la culpa y algunas de ustedes, mujeres, viven con una gran carga de culpa y desesperación debido a los patrones pecaminosos en sus vidas. "No puedo creer que haya hecho esto. Lo hice de nuevo. Lo hice de nuevo. "Desesperación.        

Y luego hay otras, muchas de las primogénitas, que se esfuerzan más. Se esfuerzan más. "Y voy a dejar esto aún si me muero." Bueno, podrías morirte, podrías matarte porque tu propio esfuerzo no es la forma de caminar en santidad. Y después de haber estado en desesperación o esforzándote cada vez más, esto es lo que muchas personas hacen. ¡Se dan por vencidas! quedan derrotadas y entonces se vuelven indiferentes. Y es como un círculo vicioso en muchas vidas de las creyentes.

Bueno, todas esas formas de responder cuando pecamos son maneras de ir al monte Sinaí donde fue dada la ley. Ahí es donde o no tomamos el pecado en serio, o nos desesperamos sobre él, o tratamos de hacerlo en nuestro propio esfuerzo, o nos rendimos. Y eso es lo que hacemos cuando vamos al monte Sinaí donde fue dada la ley. Eso nos pone en esclavitud. Nos pone en la cárcel. Nos ayuda a seguir viviendo con miedo y con terror de Dios.

¿Cuál sería entonces la alternativa? Bueno, tenemos que ir a otra montaña, al monte Calvario, donde fue dada la gracia, y donde Cristo murió por nosotras. Y eso es lo que el apóstol Juan dice aquí, mientras continúa el en el capítulo 2. El dice no pequen.

Pero si alguno peca, [y esto es lo que hay que hacer entonces] Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados [Aquel que satisface la justa ira de Dios contra nuestros pecados], y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero (vv. 1-2).

Y esa es la palabra que quiero que veamos en el dia de hoy. Jesús, es nuestro Abogado. Abogado. En algunas traducciones de la Biblia dice “intercesor”, La palabra en el idioma griego es parakletos Tal vez has oído que se pronuncia "paraklete." Es alguien que viene al lado de otra persona, para ayudar o consolar. Es un defensor para nosotras. El apóstol Juan es el único autor del Nuevo Testamento que usa esta palabra griega.

Se usa cuatro veces en el Evangelio de Juan. Pero es posible que no diga "abogado" en el Evangelio de Juan. En cada uno de esos casos en Juan se refiere al Espíritu Santo y la palabra se traduce como "ayudador " o "Consolador". "Les enviaré otro Ayudador. Les enviaré otro Consolador. "Pero es la misma palabra que en 1 Juan se traduce "abogado"

Un abogado es una persona que está al lado de otra y se presenta en su nombre para defender su causa. Un abogado ayuda a la persona necesitada al defenderla - un abogado defensor, si quieres llamarlo así. Y Jesús aboga por nosotras ante el Padre mediante la aplicación de Su propio mérito a nuestro favor y la suficiencia del sacrificio de Su muerte.

Él es nuestro abogado defensor, y Él va delante del Padre y defiende nuestro caso, no basado en nuestra inocencia, porque somos culpables - éramos culpables. Sino que Él le suplica al Padre basado en Sus propios méritos, en Su propia vida sin pecado y la suficiencia del sacrificio que Él hizo por el pecado. Así que por eso Juan dice: "Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero" (1 Juan 2: 2).

Y en el Antiguo Testamento encontramos algunos destellos de esa obra de defensa, de intercesion de Cristo. Aunque solo se insinuan. Vemos, por ejemplo, en Job, capitulo 16, versículo 19, Que dice; "He aquí, aun ahora mi testigo está en el cielo, y mi defensor está en las alturas." Ahora, no creo que Job sabía realmente lo que estaba diciendo, pero fue una percepción bajo la inspiración del Espíritu Santo de la obra defensora de Cristo a nuestro favor. El que testifica por mi, "mi defensor está en las alturas."

Y hay un personaje, también, del Antiguo Testamento que en muchos sentidos prefigura a Cristo como nuestro abogado. Y es Moisés. El lo hizo en muchos aspectos diferentes. En Éxodo capitulo 3 puedes leer acerca de cómo Moisés fue enviado por Dios para interceder, para intervenir a favor de Israel delante de Faraón por su liberación. Moisés se convirtió en un defensor del pueblo de Israel.

Y luego en el monte Sinaí en Éxodo 19, fue la posición de Moisés como intercesor, como abogado defensor, como intermediario que representaba al pueblo delante de Dios, lo que libró al pueblo de Israel de ser consumido por la presencia de Dios como fuego en el monte Sinaí porque Moisés era un intermediario. El representó al pueblo ante Dios.

Y a medida que avanzas en Éxodo en el capítulo 32 tienes el incidente del becerro de oro y cómo la gente de manera tan significativa pecó contra Dios, y Dios amenazó con acabar con ellos. ¿Y qué hizo Moisés? Una vez más se desempeñó como abogado. Él intercedió por el pueblo. Él dijo, "¡Señor, no, por favor! ¿Qué van a decir las naciones cuando vean que Tú sacaste a este pueblo y luego los mataste. ¡Dios, por favor, no! Toma mi vida. Bórrame ahora de tu libro. Y dice: "Y oyó Dios la intercesión de Moisés. Dios perdonó a su pueblo, y Él renovó su pacto con ellos sobre la base de como Moisés abogó a favor de estas personas.

Así que hay una serie de conceptos relacionados aquí: Jesús como Abogado; Jesús como nuestro Mediador; Jesús como nuestro Intercesor. Y juntas, esas palabras describen Su ministerio constante a nuestro favor como creyentes al día de hoy.

Piensa por un momento en esa palabra "un mediador." Un mediador es alguien que interviene entre dos partes que tienen un desacuerdo que no pueden resolver. ¿Y cuál es el objetivo del mediador? Bueno, es que las dos partes se unan, si es posible reconciliarlas.

Y tuve una conversación con un empresario en nuestra zona la semana pasada que estaba en una mediación con un ex empleador y asociado de negocios. Se fueron a la mediación porque tenían diferencias que no podían resolver. Y el objetivo de esa mediación era resolver esas diferencias, y llegar a un acuerdo en relación a su conflicto. Así que hubo un mediador que estaba tratando de unirlos.

Ahora, el resultado de ese tipo de mediación puede ser que lleguen a un acuerdo financiero, y para eso ambos hayan tenido que estar de acuerdo con lo que el mediador dijo. Pero humanamente hablando, basándome en lo que sé acerca de esa situación, estos dos hombres probablemente, no van a convertirse en amigos. Puede que tengan que resolver o pagar una cierta cantidad de dinero el uno al otro o uno de ellos al otro. Pero probablemente ellos no van a reconciliarse entre sí sobre la base de esa mediación. Porque eso va a requerir que Dios intervenga en esa relación. Pero lo que hace Jesús como nuestro mediador, como nuestro Abogado, es que Él nos reconcilia con Dios, y Él restaura nuestra comunión con Dios.

Ahora, en el sistema judicial, si tú quieres ser un defensor o un abogado penal, tú tienes que estar certificada en ese estado y en ese tribunal para representar a la persona acusada. Leí un artículo en la prensa asociada acerca de algo que ocurrió hace varios años en Missouri donde un hombre en juicio trato de manipular al juez. Él pidió tener a Jesús como su abogado.

El juez le negó la petición y le dijo: "Usted puede consultar con Jesús, si quiere, pero Jesús no puede ser su abogado en esta sala, porque el abogado tiene que obtener una licencia para ejercer la abogacía en el estado de Missouri." Y él dijo: "Jesús no tiene estatus para ser un abogado en este tribunal." Bueno, Jesús es el único abogado defensor, el único abogado, que tiene licencia para representar a sus clientes en el tribunal del cielo. Él tiene estatus ahí. ¡Y alabado sea Dios! Que Él lo tiene, Él si lo tiene.

Ahora, el trabajo de un abogado es defender a su cliente. Y no importa qué tan grave sea el presunto delito, no importa que tan obvio parezca a todos los demás que esta persona es culpable, el abogado normalmente no empieza admitiendo la culpabilidad de su cliente en el tribunal, aunque parezca obvio para todos los demás. El abogado va a hacer todo lo posible para demostrar que el acusado no es culpable, o si se demuestra que es culpable, él quiere estar seguro de que ese cliente no sea tratado injustamente - sino que obtenga el máximo beneficio posible de la protección de la ley.

Pero la defensa de Jesús por nosotras es diferente a eso. Él sabe que somos culpables de quebrantar la ley de Dios. Él no niega este hecho en el tribunal en los cielos. El no pretende que somos inocentes. Jesús es la verdad, como estudiamos en de nuestras sesiones anteriores, y vimos a Jesús como la verdad. Él siempre dice la verdad. Y la verdad es que éramos rebeldes. Éramos enemigas de Dios, y aún a veces lo negamos y le desafiamos y nos rebelamos contra él. Entonces, ¿cómo es que Jesús nos defiende, aboga, sabiendo que somos culpables?

Bueno, el hecho es que Jesús murió por nosotras. Él pagó el precio por nuestros pecados. Y ahora Él nos defiende ante el trono de Dios en el cielo. Y, sorprendentemente, nos defiende como si fuéramos inocentes. Sabiendo que hemos pecado, Él va delante del trono de Dios y le dice: "Son inocentes." ¿Y cómo hace eso? No está mintiendo; No está quebrantando la ley; Él no está violando la justicia para decir eso. El lo hace porque el precio ha sido pagado, y ahora hemos sido justificadas en Cristo. Y estamos delante de Dios por medio de Cristo, como si nunca hubiéramos pecado. Sólo en las matemáticas de Dios esto puede suceder. Ese es una gracia maravillosa.

Oswald Sanders lo dice de esta manera en su libro, The Incomparable Christ (El Cristo Incomparable). Él dice: "Él aparece como nuestro defensor, no para apelar a la clemencia, sino para reclamar justicia para nosotros - para reclamar a lo que tenemos derecho en virtud de Su sacrificio en el Calvario." ¡Aleluya, que gran Salvador!

Ahora, tenemos un acusador. Otra razón por la que necesitamos un abogado. Tenemos nuestros propios corazones que con frecuencia nos acusan, pero aparte tenemos un acusador. Su nombre es Satanás. Se llama el "acusador de los hermanos" (Apocalipsis 12:10). Es un fiscal incansable contra los hijos de Dios. Él aparece, a veces, en el tribunal del cielo y delante del trono de Dios el Juez. Y trae cargos en tu contra y en mi contra. Él trae pecados que hemos cometido y deficiencias y fallas y fracasos. Y quizás tu digas : "Bueno, es que yo no necesito a Satanás para qué haga eso, porque yo lo hago yo misma”.

Bueno, pero Jesús es nuestro abogado defensor, el es nuestro Abogado. Y Él se pone de pie y se acerca al Juez al estrado, y le dice: "Mi cliente ha sido completamente perdonada. Mi cliente es completamente inocente. La justicia se ha llevado a cabo. Deja que la prisionera se vaya. Ella es inocente." Debido a su vida sin pecado, su muerte en la cruz en nuestro lugar, se nos garantiza el hecho de que somos inocentes que podemos ser absueltas debido a Su vida sin pecado, a Su muerte en la cruz en nuestro lugar, al hecho de que nuestro pecado le fue imputado a Él, le fue contado a Su cuenta y Su justicia nos fue imputada o contada a nuestra cuenta,

Ninguna acusación puede proceder en contra de nosotras en el tribunal de los cielos si somos hijas de Dios, si estamos en Cristo. Cómo dice Romanos 8, versículo 1 "no hay ahora ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús." No hay condenación. Ya no hay condenación.

Algunas de ustedes necesitan aconsejar sus corazones de acuerdo a esta verdad. Todas lo necesitamos. Pero hay algunas de ustedes en las que sus conciencias están siempre trabajando tratando de acusarlas de cosas que ya se han puesto bajo el manto de la sangre de Cristo. Esas cosas han sido olvidadas. Han sido perdonadas. Dios te ve como inocente. Pero sin embargo tu sigues trayendolas a tu memoria. ¿Y por qué haces eso? Aconseja tu corazón. Ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús.

Ahora, una cosa diferente es si estás insistiendo en persistir en tus pecados, si niegas que has pecado, y si no estás dispuesta a arrepentirte de ese pecado, entonces tienes otro problema. Pero si ya te has arrepentido de ese pecado, ya ese pecado ha sido puesto bajo la sangre de Cristo, si ya recibido y has pedido Su perdón, entonces tú tienes un Abogado que está ante el Padre y dice: "No hay condenación. Ella no es culpable. Es absuelta." Y como nuestro Abogado, Jesús lleva nuestra causa ante el trono de Dios en el cielo. Y si no lo hiciera, si no tuviéramos ese Abogado ante el Padre, nuestro pecado traería juicio sobre nosotras.

Asi que como Pablo continúa diciendo en Romanos 8 comenzando en el versículo 31:

Dice; ¿Qué, diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? . . . versículo 33, ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios [hoy, ahora mismo], el que también intercede por nosotros (vv. 31, 33-34).

 

Él es nuestro abogado defensor, el es nuestro Abogado.

Ese pasaje dice que Dios es "por" nosotras. ¿Te has detenido a pensar en eso? Dios es por nosotras? Dios no está en contra tuya si tú estás en Cristo. Dios está por ti. Debido a que la abogacía de Cristo es constante, porque Él vive para siempre para interceder por nosotras, sabemos que siempre está hablando a nuestro favor a la diestra del Padre. Así es como Dios puede ser por nosotras. Y es por eso que podemos correr a Él en busca de ayuda, de perdón, de gracia, de misericordia y no tener temor de Su juicio. El Salmo 56 dice así: "Esto sé, que Dios está a favor mío" (v. 9.)

Ahora, no puedes decir que Dios es por ti si estás fuera de Cristo. Dios está en contra tuya si estás fuera de Cristo. La única manera en la que Él puede ser por nosotras es una vez que encontramos nuestro camino a Cristo por medio del arrepentimiento y la fe, confiando en Él, en Su justicia, Su vida sin pecado, no confiando en nuestra propia justicia, ni en nuestras propias obras, ni en nuestros propios esfuerzos.

Escucha, si tú conoces y confías en Cristo como tu Mediador y como tu Abogado, nunca, nunca experimentarás el juicio de Dios o Su ira -sólo Su misericordia. Y si Jesús no es tu Mediador ni tu Abogado, un día te enfrentarás a Dios como tu Juez y serás declarada culpable. Culpable. No habrá misericordia a menos que hayas encontrado a Jesús para que sea tu defensor y tu Mediador.

El propósito de la primera venida de Cristo a la tierra fue para traer salvación, y no juicio. Pero el propósito de Su segunda venida será el juicio eterno sobre todos los que no creyeron. ¿Es Jesús tu Abogado? ¿Estás en Cristo? ¿Es Él tu mediador? ¿Has puesto tu fe en Él y en Su justicia? ¿Has confiado en que tus pecados fueron colocados sobre Él para que Su justicia fuera acreditada a tu cuenta? Si es así, entonces tú puedes alegrarte de que no hay ninguna condenación en Cristo para ti.

Y tú puedes tener una gran paz sabiendo que no tenemos que temer la muerte, el juicio, o la condenación , o la ira de Dios por causa de Su obra eterna a favor nuestro, y por el sacrificio que Él pagó en la cruz y ahora su intercesión y su defensa constante por nosotros en la sala del trono del cielo. Eso también significa que nada puede hacer que Dios te ame menos, y nada de lo que hagas va a hacer que Dios te ame más. Dios es por nosotras, porque Cristo es nuestro Abogado.

Sí, nosotras pecamos. Pero tenemos un Gran Sumo Sacerdote, un Abogado, Cristo Jesús, el hombre. Y debido a Su defensa contínua ante el Padre por nosotras, podemos ser perdonadas. Podemos ser restauradas a comunión con Dios y declaradas inocentes, no culpables!

Charitie Bancroft lo dijo de esta manera en 1863. Quizas puedes estar familiarizada con este himno en un entorno contemporáneo, pero en realidad fue escrito a mediados de la década de 1800. Las palabras son quizás familiares para ti, así que regocíjate en ellas y deléitate en ellas mientras escuchas estas palabras cantadas.

Ante el trono celestial Él intercede hoy por mi. Gran Sacerdote es Jesús, quien por siempre vivirá. Y en Sus manos por Su amor mi nombre ya grabado está. Y mientras en Su trono esté, nadie de Él me apartará, nadie de Él me apartará.

Carmen: Nadie de Él me apartara, Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado mostrando lo maravilloso que es tener un Abogado intercediendo por ti ante Dios. Ella regresará para concluir en oración.

Ese mensaje es parte de la serie titulada, "La maravilla de Su Nombre: 32 nombres de Jesús que cambian la vida."

Es posible que hayas oído a Jesús ser llamado el Alfa y la Omega. ¿Sabes lo que esto significa? Esto afecta cada área de tu vida. Nancy te explicará por qué mañana. Por favor únete a nosotros aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Aquí está Nancy para cerrar nuestro programa de hoy, acerca de Jesús, nuestro Abogado.

Nancy: Oh, Señor, oro por aquellas en el dia de hoy que nunca han conocido a Jesús como su Abogado. Que en este momento, en este preciso momento, se arrepientan y se conviertan y que en fe invoquen el nombre del Señor y digan: "Señor, sálvame. Quiero estar en Cristo. No a través de cualquier justicia que yo haya tratado de hacer, sino que Tu justicia, Señor, sea aplicada a mi cuenta. "

Y Señor, para aquellas de nosotras que hemos confiado en Cristo, abre nuestros ojos para que contemplemos la esplendorosa maravilla de quién Tú eres y lo que has hecho a favor nuestro y lo que continúas haciendo a favor nuestro en el cielo hoy. Y por todo eso te damos gracias. Te adoramos. Te bendecimos, Señor Jesús, nuestro defensor, nuestro Abogado. Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, y Darla Wilkinson han proporcionado asistencia útil en la investigación para esta serie.

Canción: Ante el trono celestial, Banda Horizonte, Movimiento acústico ℗ 2015 Banda Horizonte

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.