Aviva Nuestros Corazones Podcast

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Abre la puerta a Su fuerza

Annamarie Sauter: ¿Cómo puede una esposa plantearle de manera respetuosa a su esposo temas que necesitan ser resueltos? Con nosotras Juli Slattery.

Juli Slattery: Cuando tu esposo empieza a confiar en que tienes un gran interés en él, que eres su mayor animadora, ya estás en su equipo. También empieza a ser más receptivo a las palabras de una «compañera de equipo». Algunas palabras serán alentadoras algunos días, pero también habrá palabras como: «Aquí hay algo que realmente me molesta. Hay un tema que necesitamos discutir».

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. La lectura de hoy de la Biblia es Isaías capítulos 57 al 60.

Hoy continuamos con el tercer programa en la serie, «La poderosa influencia de una esposa».

Nancy DeMoss Wolgemuth: Bueno, he estado disfrutando mucho esta conversación que estamos teniendo en Aviva Nuestros Corazones con mis amigas, Linda Dillow y Juli Slattery. Si te has perdido los primeros dos días de esta serie, desearás ir a AvivaNuestrosCorazones.com y escucharlos. Puedes leer la transcripción, o puedes escuchar el audio y aún puedes descargarlo. En especial si eres esposa, querrás escuchar esta conversación. Ha sido muy buena.

Gracias, Juli y Linda, no solo por ser mujeres sabias, sino por compartir e ilustrar de su propio andar con el Señor y de sus matrimonios. Lo he apreciado mucho. Así que bienvenidas de nuevo a Aviva Nuestros Corazones.

Linda Dillow: Gracias, Nancy. Es bueno estar de vuelta

Nancy: Hemos estado hablando acerca de todo este tema del respeto, y pensé que íbamos a pasar un día en esto –esposas mostrando respeto por sus maridos– pero ha habido mucho que desempacar aquí, así que nuevamente, estamos tratando esto hoy. Desafiamos a las mujeres en nuestro último programa a iniciar un reto de 30 días para esposas. Si no lo has hecho, espero que lo hagas, asegúrate y contáctanos aquí en Aviva Nuestros Corazones

Pero quiero realmente apoyar todo este tema de por qué el respeto es de tanta necesidad para los hombres. No estoy segura de que como mujeres lo entendamos plenamente ni que nos hagamos eco de eso. Juli, ayúdanos aquí.

Juli: Yo tampoco creo que lo entendamos realmente. Creo que la mayoría de las mujeres van por la vida asumiendo que sus esposos son básicamente como ellas, y cuando su esposo reaccione a algo que digas: «Bueno, ¿por qué es tan sensible al respecto?» o «yo no reaccionaría así». Y Dios ha diseñado hombres y mujeres diferentes, no solo física, sino también emocionalmente.

Puedo recordar un hombre que conocí y a quien ciertamente respetaba. Él era un poco mayor que yo. Él y su esposa vinieron donde mí para una consejería. Era un líder muy respetado en la comunidad, reconocido en su trabajo, exitoso atléticamente. Era un líder en la iglesia. Cuando empezamos a hablar acerca de su matrimonio, dijo algo que me tomó por sorpresa. Dijo: «Cada día siento como si estuviera a la distancia de una decisión para fracasar».

Ahora, miré a este hombre y le dije: «¿Tú fallando?, digo, eres tan respetado». Pero el verbalizó lo que creo que muchos sienten pero no saben cómo decir: «Cada día me levanto, y siento que estoy a la distancia de una decisión de perder el voto de confianza de mi esposa. Siento que estoy a un día de ser expuesto como un fracaso o fraude».

Las mujeres no somos tan vulnerables con eso. Tenemos vulnerabilidades diferentes. Pero cuando entiendes que tu esposo se levanta cada día con esta pregunta en la mente: «¿Cree mi esposa en mí? ¿Demostraré hoy que soy un perdedor, o le probaré que soy su héroe?» De repente, empiezas a ver la instrucción de Dios para ti como esposa, de respetar a tu esposo bajo una luz diferente.

No es algo arbitrario. Él necesita saber que no importa lo que haga, no importa que cometa un error aquí o allá, él tiene una esposa que consistentemente afirma: «Yo creo en ti. Creo en quien eres». Eso hace toda la diferencia en el mundo.

Nancy: Juli, quisiera regresar –y este es el tercer día corrido que hemos tocado esta ilustración. Si no estás al día, puedes escuchar los dos programas anteriores.

Juli: Volvemos a la limpieza.

Nancy: Sí Juli, quiero que volvamos a la limpieza, a tu historia. Gracias por compartir esto porque nos has dado una buena ilustración. Temprano en tu matrimonio, ustedes estuvieron de acuerdo en que ambos iban a limpiar la casa. Tu limpiarías el piso de arriba y él limpiaría el primer piso. Tú hiciste tu parte, pero él no hizo su parte. En tu caso, lo tomaste con mucha más seriedad que él, pero te enredaste en tu propio lazo, y tu actitud era… Dios te mostró que tu actitud fue equivocada, que fuiste autosuficiente, te enojaste y todo lo demás.

Pero quiero volver a ese punto y decir algo que nos trae de vuelta a la pregunta –él no limpió la parte de la casa que le correspondía; él no estaba haciendo su parte. Y cuando decimos que se supone que una esposa respete a su marido, ¿se supone que ella respete también el comportamiento irresponsable? ¿Termina ella reforzándole esa conducta? Creo que las esposas tienen temor de esto. Si le muestro respeto entonces, no se dará cuenta de las áreas en las que necesita cambiar.

Juli: Sí.

Nancy: ¿Así que solo lo dejas que se salga con la suya? Y al decir esto acerca de las esposas hacia sus esposos, estoy segura que si un hombre está escuchando, le podría sonar como que las mujeres nunca hacen nada mal –que no es lo que estamos sugiriendo, en absoluto. Pero, ¿estás tú permitiendo irresponsabilidad, mostrándole respeto a tu esposo si observas un comportamiento que no es digno de respeto?

Juli: Esa es la pregunta del millón de dólares.

Nancy: Pero, ¿qué podría haber hecho ella? ¿Qué podrías haber hecho tú? ¿Cómo podrías haber logrado el objetivo?

Juli: Es gracioso —porque compartí esa ilustración en una conferencia en la que participé recientemente y utilicé la historia en lo que estaba tratando de enseñar, y al final de la conferencia, se me acerca una señora y me dice, «tengo que preguntarte algo: ¿Cómo hiciste para lograr que él limpiara la casa a partir de entonces?»

Así que tenemos la apremiante pregunta de: «¿Cómo resolver esto?» Y después tenemos el dilema de: «Si llego a ser la mujer dominante que está diciendo: tú no has limpiado tu parte, ¿por qué no lo hiciste?» Eso está mal. Pero por otro lado, también está mal, como dije, permitirle eso a tu marido y contentarte con decir, «está bien, lo que sea que él haga, tengo que aguantarlo. No puedo confrontarlo por cualquier cosa».

Hace unos días, Nancy, hablábamos acerca de tres necesidades que tiene un esposo. Hemos dedicado mucho tiempo a la necesidad de respeto, pero la segunda necesidad de la que hablamos brevemente es que él también necesita una compañera. Necesita una compañera de equipo, una ayudadora. Y esto no solo significa alguien con quien vivir la vida. Significa compañía, compartir la vida juntos, pero además, hay algo en un acompañante o compañero de equipo que da como resultado que «el hierro con hierro se afila» y brinda esa responsabilidad.

Así que he aprendido que en mi relación con mi esposo, el respeto que yo le brindo, construye un puente. Es como si fuese una tabla de salvación que se construye con un tablón tras otro, tras otro tablón.

Solo podrás caminar sobre el puente tanto como hayas construido. Y una vez que comiences la construcción del puente de su confianza, como dice en Proverbios 31: «El corazón de su marido está en ella confiado»; cuando tu esposo empieza a confiar en que tienes un gran interés en él, que eres su mayor animadora, y ya estás en su equipo, también empieza a ser más receptivo a las palabras de su «compañera de equipo». Algunas palabras serán alentadoras algunos días, pero también habrá palabras como, «aquí hay algo que realmente me molesta. Hay un tema que necesitamos discutir».

En el ejemplo de la casa, ¿qué tan diferente lo hubiera hecho ahora? ¿De qué otra manera manejo situaciones como esa? En primer lugar, tienes que asegurarte de que has construido ese puente de respeto y aliento, para que tu marido no piense que tienes una lista de pendientes para él, ni que estás al acecho de cualquier error que pueda cometer, sino que la mayoría de tus palabras lo están afirmando, que tu actitud lo alienta.

Pero cuando llega ese momento, no lo haces con un espíritu de ira, yo habría dejado pasar todo ese día de la limpieza habiendo hecho mi parte y él sin hacer la suya sin decirle, «¿cuándo vas a hacerlo? ¿Por qué no has hecho tu parte? ¿Por qué no has limpiado el apartamento?» Si no, que probablemente al día siguiente le diría ...

Nancy: Y no lo habrías hecho por él

Juli: No, yo no lo habría hecho por él.

Nancy: ¿Qué fue lo que hiciste?

Juli: Hice el trabajo que le correspondía a él. No debí haberlo hecho por él.

Nancy: Debido a que esto es algo –para aquellas de ustedes que no lo escucharon– era algo que se había acordado en conjunto que se iba a hacer ese fin de semana.

Juli: Exacto. Simplemente hice la parte que le correspondía a él y estaba enojada por ello. Pero, al día siguiente, habría dicho: «Cariño, hay algo que tenemos que hablar. Me molestó que no limpiaras tu parte. Eso me hace sentir como que no hiciste lo que dijiste que harías». Y lo dejaría que respondiera a eso.

Ahora, existe una diferencia real –y esta es la clave para la comprensión de tu poder– es el mismo poder que tengo como esposa, pero ¿utilizaré ese poder en una manera que me coloque realmente en una situación de criticar a mi esposo, de hecho, convertirme en su madre y regañarlo?

Nancy: Su madre o su Espíritu Santo.

Juli: Absolutamente, sí. ¿O acaso utilizaré ese poder de una manera que saque el héroe que hay en él?

Linda: Me gustó eso que dijiste, Juli, sobre construir el puente de respeto, en pequeñas maneras durante meses y años para tener eso como parte de su relación. Porque entonces puedes venir y decir: «Hay algo que necesito hablar contigo».

Nancy: Así que has creado un clima, un ambiente en el que él no se siente amenazado, sino seguro.

Linda: Sí. Nancy, mientras hemos estado conversando, puedo visualizar Efesios 5 en mi mente. Recuerdo mirarlo una y otra vez, porque esto es sobre los mandamientos para el esposo y la esposa. Al esposo se le ordena amar a su esposa como a su propio cuerpo, como Cristo amó la iglesia. Y ahí no hay condiciones.

No le dice a mi esposo, «okey, Jody, si Linda es la mujer perfecta de Proverbios 31, entonces, ámala como Cristo ama la iglesia». Simplemente dice, ¡ámala!

Nancy: Y cuán doloroso sería para ti si él dijera, «solo te amaré, cuando seas merecedora de ello».

Linda: Y de la misma manera, en ese pasaje a la esposa se le dice que sea sumisa y respetuosa de su marido. Sin condiciones. No dice, «si él es tan piadoso como Billy Graham, si siempre limpia la casa, entonces, respétalo».

Dios solo me dice, «Linda, respeta tu marido».

Sí, hay momentos en el matrimonio cuando tú no encuentras mucho que respetar. Ahí es cuando vas a Filipenses 4 y dices, «bueno, si hay virtud alguna, entonces, voy a encontrar algo por lo cual respetarlo porque quiero seguir construyendo ese puente».

Juli: Hay una historia en mi pasado que realmente me enseñó esto. Fui lo suficientemente afortunada de crecer en un hogar viendo una madre que realmente hacía esto, quien fue una mujer muy fuerte casada con un hombre fuerte. Ella me mostró, a través de sus acciones, cómo usar su poder de una manera bíblica.

Recuerdo cuando tenía alrededor de veinticuatro o veinticinco años, yendo a caminar con mi padre. Y de la nada, me dijo, «Juli, ¿sabes cuál ha sido uno de los más grandes regalos que he recibido?»

Dije, «no»

Y él dijo, «tu madre me dio el regalo del amor de mis hijos». Nancy, tengo cinco hermanos –somos seis hijos– y él dijo, «cuando ustedes eran pequeños, yo estaba tan ocupado –viajando mucho, construyendo mi negocio. No sabía realmente cómo ser un buen padre. No pasaba mucho tiempo en casa. Y tu mamá pudo haberme criticado. Pudo haber dicho, “a su padre no le importa, él no pasa mucho tiempo aquí”. Pero en lugar de hacer eso, ella escogió dibujar una buena imagen sobre mí, quiero decir, ella siempre les decía, “su padre los ama tanto. Está proveyendo para nosotros”.

Y dijo, «ahora me doy cuenta, por sus palabras, ella dibujó una imagen de tal manera que todos mis hijos me aman y me respetan».

Nancy: ¡Wow!

Juli: ¡Y lo entendí! Cuando él describió con su boca desde la perspectiva de un esposo y padre, que fue el poder de mi madre el que pudo hacer que luciera o como un héroe o como un padre y esposo deficiente, y entonces empecé a comprender que yo tengo ese mismo poder en la vida de mi esposo y de mis hijos.

La manera en la que respondo cuando él cruza la puerta, la forma en que reacciono cuando comete un error, o cuando su pecado debe ser expuesto a los niños, o entramos en conflicto; cómo respondo es una elección consciente de la imagen que estoy dibujando de la relación que estoy construyendo. ¿Dirán mis hijos, «quiero ser como papá»? ¿O simplemente verán sus debilidades? Cada esposa tiene ese poder sea o no consciente de ello.

Linda: Nancy, quiero animar a las esposas que están escuchando, a que cuando oían a Juli contar su historia, reaccionen como yo: «Oh, ¡vaya!, desearía haber crecido en un hogar como ese». Sé que ustedes dos crecieron en hogares piadosos con padres que amaban al Señor y se amaban el uno al otro. Yo crecí con una madre maravillosa y un padre abusivo y alcohólico. Ninguno de nosotros conocía a Cristo como nuestro Salvador. El matrimonio de mis padres, a causa del abuso continuo de mi padre, terminó en divorcio.

Así que Juli y yo venimos de trasfondos muy diferentes, pero Dios ha sido capaz de enseñarnos y humillarnos, y nos mostró realmente cómo respetar a nuestros esposos, cómo ser una compañera para ellos, y cómo usar nuestros poderes.

Así que quiero animar a esas que nos escuchan, si vienes de una familia como la mía, Dios puede enseñarte también a ti, porque lo hizo conmigo.

Nancy: Puedes iniciar toda una nueva línea familiar.

Linda: Absolutamente

Nancy: Una línea de gracia en lugar de disfunción.

Linda: Sí.

Nancy: Hay esperanza a partir de tu propia relación con el Señor, y cómo eso impacta tu matrimonio.

Ahora, aún en los mejores matrimonios, como hemos estado diciendo, hay diferencias. Los estilos son diferentes, las fortalezas son diferentes. Hay debilidades. Hay filosofías de crianza distintas.

Juli, tienes tres hijos varones, y viendo las diferencias entre tú y tu esposo, puedo imaginar que existen algunas diferencias en la forma en que abordan la crianza de sus hijos. En algunos momentos, eso debe hacer difícil el mostrar respeto.

Juli: Sí, así es. Este ha sido uno de esos temas que ha sido punto de conflicto para mí y para Mike a lo largo de los años. Él creció en un hogar muy diferente al mío, valores distintos, personalidades distintas, como lo de la casa. Así que cuando llegamos a temas como: ¿A qué edad deben tener los muchachos celulares? ¿Pueden ellos ver esta película o no? ¿Qué tan importantes son las calificaciones? Tenemos perspectivas extremadamente diferentes.

Por supuesto, como la Dra. Juli Slattery, la psicóloga clínica, siempre pienso que mi perspectiva es la correcta.

Nancy: Y después de todo tú enseñas sobre paternidad.

Juli: ¡Así es! Y pude sacar esa tarjeta de presentación y decir. . .

Linda: ¡Has sacado la tarjeta!

Juli: ¡Acabo de sacarla ahora! Pero el Señor me ha mostrado que yo puedo tener todas las credenciales correctas e incluso, investigación y experiencia, y aún así, mis hijos necesitan la perspectiva de su padre. Hay ocasiones en que miro atrás y me digo: «Él tenía la razón. Yo estaba exagerando con esta o esa cuestión».

Nancy: Ellos necesitan ver que tú valoras la perspectiva de Mike.

Juli: ¡Correcto! Esa es la clave ahí. Me he encontrado a mí misma tan atrapada con un tema, sea si Michael puede ir a ver una película o no, por ejemplo. Leo las reseñas de la película, y ahí está este lenguaje, está esta área que me preocupa, pero Mike dice: «No, pienso que quiero llevarlo y poder hablar con él sobre alguno de esos temas». Puedo encerrarme tanto en esa sola decisión y al tratar de conseguir lo que considero correcto en esa decisión particular, destruyo algo mucho más grande e importante.

Destruyo mi matrimonio. Destruyo cómo mis hijos ven a mi esposo. Destruyo cómo me ven respetando a mi esposo. Destruyo la confianza que mis hijos tienen en la unidad que deben ver entre mamá y papá.

He encontrado diferentes momentos en que una esposa puede enfrascarse –aun si ella tiene razón en un tema– en, «tengo que lograr que se haga a mi manera en ese tema. Tengo que probar que estoy en lo correcto»– que logra destruir algo que ha estado construyendo por diez años en un día, porque tiene que hacerse a su manera, ella tiene que tener la última palabra.

Cuando el Señor empezó a mostrarme el panorama más amplio de cómo estoy comunicándome y cuál es la dinámica, y el hecho de que estoy tratando de construir y edificar un matrimonio y un hombre y edificar tres hijos; en lugar de obtener esta cosa correcta, cambió como abordaba algunos de los temas en los que estábamos en desacuerdo.

Nancy: Quizás hay alguien que nos escucha, y está pensando, «wow, acabas de hablar acerca de mí. He destruido y no en un solo día sino por más de diez años, he destruido nuestra unidad, mi matrimonio, mis hijos. He sido una esposa así de negativa e irrespetuosa». Quizás sus ojos han sido abiertos, mientras hemos sostenido esta conversación en estos días recientes. Así que, ¿cómo empezar a reconstruir?

Linda: Primero, hay que pedir perdón. Humillarse y decir, «Dios realmente me ha ayudado a entender algunas cosas que antes no veía claramente. Me doy cuenta que he estado destruyéndote, en lugar de edificarte. He tomado muy malas decisiones con respecto a ti en nuestro matrimonio. Quiero que sepas que he estado equivocada. Quiero pedirte que me perdones. Quiero ser diferente. Probablemente no cambie de la noche a la mañana, así que ¿orarías por mí? ¿Y serías paciente? Porque quiero convertirme en la esposa que Dios quiere que sea para ti».

Nancy: Y darse cuenta de que eso es imposible sin la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo.

Linda: Absolutamente.

Nancy: Si tratas de hacer tu propia renovación...

Linda: No funcionará.

Nancy: No funcionará. Tú no tienes la fortaleza para lograrlo.

Linda: No.

Juli: Hay tanto poder en lo que acabas de decir, Linda. Y para las que nos están escuchando, que están sintiendo esa convicción, les diría, «no esperes».

Linda: Sí.

Juli: Recuerdo hablar sobre este tema un par de años atrás. Algunas veces tus ojos se fijan en una mujer, incluso si hay cientos de mujeres en la audiencia. Y ahí estaba esta mujer sentada de brazos cruzados, con una especie de mueca en su rostro, ceño fruncido. Solo pensé, «caramba, no le estoy llegando a esta mujer, ella luce muy molesta con lo que estoy diciendo». La vi levantarse y retirarse en medio de la charla. Pensé, «vaya, acabo de perder su interés. Se fue».

Tuve la oportunidad de hablar con esta mujer uno o dos días después. Me dijo que el Espíritu Santo trajo tanta convicción mientras ella escuchaba, que tuvo que ponerse de pie en ese momento para ir a llamar a su esposo, sollozando por la manera en que había estado utilizando su poder. Ella reaccionó en ese preciso momento.

Si tú no reaccionas hoy, si dices, «okey, me tomaré un tiempo para reflexionar acerca de esto», e ignoras la convicción de Dios en tu vida hoy, te estás perdiendo la oportunidad de que Él haga cosas maravillosas.

Te animo a que des ese paso, tan difícil como es, que te humilles ante el Señor y ante tu esposo y veas lo que Dios hará con eso.

Linda: Julie, hay mujeres que me han dicho, «nuestra relación es tan mala, es tan negativa. Si tan siquiera empiezo a decirle algo así a él y decirle que estaba equivocada, él solo me haría reclamos».

Y les he dicho: «Bueno, entonces, ¿por qué no se lo escribes y se lo entregas y le permites un tiempo para pensar al respecto y luego hablar de ello?»

Y con una gran sonrisa en su rostro me dicen: «Yo puedo hacer eso, puedo hacer eso».

Siempre hay pasos que podemos dar.

Nancy: Creo que Dios le está hablando al corazón de las mujeres ahora mismo, trayendo esa convicción de Su Espíritu. Unamos nuestros corazones y oremos por esas mujeres. Linda, ¿Nos dirigirías y orarías para que esto sea un despertar en los corazones de las mujeres hacia sus esposos, hacia el Señor? Y eso no quiere decir que todo cambiará de la noche a la mañana– pero sí quiere decir que habrá un nuevo enfoque, una nueva dirección de respetar a los maridos de una manera que satisfaga sus necesidades y construya intimidad y unidad en ese matrimonio.

Oremos juntas, y Linda, ¿podrías dirigirnos?

Linda: Me encantaría.

Mi Padre, sé que he tenido que humillarme delante de ti y admitir que he utilizado mis palabras erróneamente, que he sido orgullosa. Solo quiero traer delante de ti, la querida esposa que está escuchando en este momento y que siente la convicción del Espíritu Santo, y que dice, «quiero dejar de decir: ¡Dios, cámbialo!, y estoy lista para decir, Señor, ¿por favor me cambiarías a mí?»

Señor, háblale a su corazón. ¿Le mostrarías cómo humillarse a sí misma delante de ti y de su esposo e ir a decirle: «Yo quiero ser lo que Dios quiere que yo sea para ti?»

Señor, habla personalmente con cada mujer que está escuchando y que necesita Tu ánimo hoy.

Te doy gracias que Tú eres un Dios que transforma el matrimonio, que Tú estás a favor del matrimonio, y que estás a favor de cada uno de los matrimonios de cada persona que está escuchando esta transmisión. Te doy gracias porque les darás, por el poder de Tu Espíritu Santo, la fuerza y el coraje que necesitan hoy día. Así que gracias por eso, en tu maravilloso nombre. Amén.

Annamarie: Has estado escuchando a Linda Dillow. Ella y Juli Slattery han estado conversando con Nancy DeMoss Wolgemuth acerca de cómo las esposas honran a Dios al respetar a sus esposos.

Espero que te animes a dar el primer paso en crear un hogar diferente, tomando El reto de 30 días para esposas que Nancy ha mencionado a lo largo de esta serie. Encuéntralo hoy mismo en AvivaNuestrosCorazones.com. Hemos leído y escuchado muchos testimonios de mujeres que lo han hecho. Una de ellas dijo: 

«Yo había escuchado del Reto de 30 días para las esposas, pero nunca lo había hecho. Me surgió la idea de crear un grupo de chat donde amigas asumiéramos el reto ¡y así sucedió! Fueron añadiéndose cada vez más mujeres hasta llegar a más de 50 participantes, me emocionó mucho eso... Empezamos y fue algo que tocó los corazones. Tuvimos testimonios de mujeres que iban a dejar sus hogares y gracias a que pusieron en práctica las actividades que proponen en el reto, hubo transformaciones MUY SORPRENDENTES. Quiero contarles que durante todo este tiempo, yo misma he tenido paz en mi casa, el cambio comenzó con nosotras mismas (lo dicen muchas mujeres que participaron) y luego nuestros esposos fueron impactados por ese cambio, y ellos también han empezado a hacer cambios. Alabo a mi bello y amado JESÚS por hacer cosas nuevas en nosotras a través de estos valiosos recursos que ponen a nuestra disposición. Recomiendo a las esposas que realicen el reto, puede salvar sus matrimonios. DIOS bendiga el ministerio de Aviva Nuestros Corazones. ¡Abrazos!»

¡Anímate tú también y hazlo! 

Y para aquellas que están solteras, también hemos desarrollado un reto para solteras, tanto adultas como jóvenes. ¡Estoy segura que no se lo querrán perder! Este también está disponible en AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Has pensado qué sucedería si en nuestras naciones, cada familia cristiana comenzara a vivir conforme al propósito de Dios para su hogar? En nuestra próxima serie escucharás de Bill y Holly Elliff. Ellos nos retarán con verdades bíblicas y pasos de sabiduría práctica que nos ayudarán a perseguir la asombrosa agenda de Dios para nuestros hogares. Te esperamos aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Adornando el evangelio juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Acerca de los oradores

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a …

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Juli Slattery

Juli Slattery

La Dra. Juli es una psicóloga clínica, autora, oradora y profesional de los medios de difusión ampliamente conocida que ama al Señor con todo su corazón. Después de ser copresentadora …

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