Podcast Aviva Nuestros Corazones

Alguien morirá por tu pecado

Annamarie Sauter: ¿Dónde estás acumulando tesoros?

Nancy DeMoss de Wolgemuth: ¿Deseas poner las cosas importantes para ti en aquello que es pasajero, que se va a quemar, y que será juzgado por la ira de Dios? ¿O deseas poner tus intereses en la eternidad, en Cristo, en aquello que nunca nadie podrá quitarte?

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

El día de hoy Nancy concluye la serie titulada, «Acuérdate de la esposa de Lot». Si te perdiste los programas anteriores en esta serie, encuéntralos en AvivaNuestrosCorazones.com. Aquí está Nancy.

Nancy: Hace algunos programas hablamos sobre la ciudad de Pompeya en Italia, que fue destruida por una masiva erupción volcánica del monte Vesubio en el 79 A.D. Los arqueólogos comenzaron a excavar las ruinas de Pompeya a mediados de los 1700. En 1860, hubo un arqueólogo italiano que descubrió cenizas blandas al menos treinta pies por debajo de la superficie de ese lugar.

Esas cenizas eran realmente cavidades que habían quedado por los cadáveres. El tejido suave de aquellos cuerpos se había descompuesto como es natural, con el pasar de los cientos de años, pero algunos de los huesos todavía estaban allí. Estaban en estas cavidades, y estas debido a las cenizas blandas, habían mantenido la forma de los cuerpos.

Así que los trabajadores de las excavaciones llenaron estos huecos con yeso, en lo que ha resultado hoy en día lo que se conoce como «los cuerpos preservados de Pompeya». Si no sabes de lo que estoy hablando, ve a Google y podrás ver fotos increíbles de estos cuerpos en yeso, en las posiciones en las que fueron encontrados cuando el desastre les llegó por sorpresa, porque la ciudad quedó enterrada en menos de veinticuatro horas.

¡Fue una destrucción masiva! Miles de personas murieron. Y estos cuerpos en yeso increíblemente se ven bastante reales. Podrías determinar cómo era la vida en esa época. Incluso ahora puedes saber hasta la estatura de las personas y cómo era su higiene bucal. Ha habido muchas investigaciones para conocer sobre la civilización de esa época.

Pero lo que más me intriga es que a medida que observo estas fotografías, veo que estas personas murieron mientras estaban ocupadas en las actividades normales de todos los días. Fueron tomados por sorpresa. No estaban listos para morir. Cuando se despertaron esa mañana, no tenían ni idea de que ese sería su último día; que al caer el sol esa noche, no iban a estar respirando más. Les tomó totalmente por sorpresa.

La muerte usualmente es así, y de seguro para el juicio final será de la misma forma. Permíteme invitarte a buscar en tu Biblia, si me acompañas al Evangelio de Lucas, capítulo 17. En este pasaje (y lo cogeremos a la mitad del pasaje), Jesús les está advirtiendo a Sus oidores acerca del juicio que vendrá. Él lo llama, «el día del Hijo del Hombre».

Ahora, al final «los días del Hijo del Hombre» serán días gloriosos para aquellos que han creído en Cristo. Pero también serán días de devastación, de destrucción y juicio cataclísmico increíble para aquellos que han resistido el evangelio y han rehusado creer en Cristo.

Así que Jesús se remonta a dos historias del Antiguo Testamento –una de las cuales hemos estado viendo en los últimos días. Deseo darte una perspectiva del Nuevo Testamento sobre esta historia de Lot. Pero primero veamos el versículo 26:

«Tal como ocurrió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del Hombre. Comían, bebían, se casaban y se daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos» (vv. 26 y 27).

Así que algunos fueron salvos, pero la mayoría no lo fue. Ellos simplemente estaban ocupados en las cosas ordinarias, cotidianas, como aquellas personas en Pompeya en el 79 A.D. Y llegó el diluvio y los destruyó a todos. Versículo 28:

«Fue lo mismo que ocurrió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían (estaban haciendo lo de siempre, el comercio de siempre, simplemente pensando que era otro día ordinario) pero el día en que Lot salió de Sodoma, fuego y azufre llovió del cielo y los destruyó a todos» (v. 28).

¡En ambos casos puedes ver que hubo salvación para el remanente, para los pocos que creyeron, pero hubo devastación y juicio para la mayoría… y pasó en un día!

¡Ocurrió rápidamente! Las personas estaban ocupadas con sus vidas ordinarias, y de hecho, no hay nada de malo con esas actividades, con lo que estaban haciendo. Eran cosas que las personas hacen todos los días. Estaban comiendo, bebiendo, teniendo familia, iban a sus trabajos.

Y mientras tanto, estaban totalmente ajenos al peligro en que se encontraban… el hecho de que sus vidas estaban a punto de extinguirse. Y por lo tanto, nada de lo que estuvieron haciendo antes del juicio tendría importancia.

Jesús les relató a sus discípulos estas historias recordándoles sobre estos hechos históricos, para prepararlos y prepararnos para lo que vendrá. Él les estaba diciendo: «¡No quiero que los agarren desprevenidos! ¡No quiero que los sorprenda! ¡No quiero que se descuiden! Sí, coman y beban, cásense, tengan hijos, tengan familia, vayan al trabajo… Sí, hagan todas estas cosas, pero háganlas sabiendo que esto no lo es todo». Hay un juicio que viene. Unos cuantos se salvarán –aquellos que han creído en el evangelio y se han arrepentido de sus pecados– todos los demás sobre la tierra serán destruidos.

De modo que Él les continúa diciendo, así como fue en los días de Noé, como fue en los días de Lot, versículo 30: «Lo mismo acontecerá el día en que el Hijo del Hombre sea revelado». Ahora, incluso cuando estoy leyendo esto, estoy pensando en cada uno de esos versículos que dice, «pero el día», cuando Lot salió de Sodoma y fuego y azufre cayó del cielo, y los destruyó a todos, ¡pasó todo muy rápidamente! Y Él dice, «Acontecerá lo mismo cuando el Hijo del Hombre sea revelado».

«En ese día, el que esté en la azotea y tenga sus bienes en casa, no descienda a llevárselos; y de igual modo, el que esté en el campo no vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot» (vv. 31-32).

Jesús no dijo, acuérdense de Lot, Él dijo, «Acordaos de la mujer de Lot»

Y una vez más, la palabra «acordaos» significa, «estar pendiente de, mantener en la memoria, traer a la mente» ¡que no se te olvide! ¡Que nunca, nunca se te olvide la mujer de Lot! ¿Cuándo fue la última vez que pensaste en la mujer de Lot antes de hoy? Acordaos de la mujer de Lot. ¿Y no es cierto que somos tan propensas a recordar las cosas que debemos olvidar y a olvidar las cosas que debemos recordar?

Es importante recordar los ejemplos, ya sean positivos o negativos. El escritor de los Hebreos habla así: «Recuerda a los que te guiaron espiritualmente. Recuerda su fe, sigue su fe y serás bendecido» (ver Hebreos 13:7). Pero ahora Jesús dice, «aquí tienen un ejemplo negativo: acuérdense de la mujer de Lot».

1 Corintios 10:6, nos dice, hablando sobre algunas de estas historias del Antiguo Testamento: «Estas cosas sucedieron como ejemplo para nosotros, a fin de que no codiciemos lo malo, como ellos lo codiciaron».¿No fue eso lo que hizo la mujer de Lot? Ella deseó lo malo, porque lo malo estaba arraigado en su corazón. Ahí es donde estaban sus afectos, eso es lo que ella deseaba, era lo que ella amaba; a eso fue a lo que ella regresó, ella miró atrás.

Así que ella regresó. Y Jesús está diciendo, «¡no mires atrás! No te distraigas con las cosas de este mundo. No se te olvide que hay un juicio». Tendremos que enfrentar a Dios. Le daremos cuenta de si hemos creído y confiado en Él para que nos perdone nuestros pecados. Toda persona que comparezca ante Dios al final, tendrá que haber sido un pecador.

No voy a ir al cielo ni seré aprobada en el juicio de Dios porque fui buena persona o porque enseñé estudios bíblicos o porque hice radio para Aviva Nuestros Corazones. Eso no es lo que permitirá mi entrada al cielo. Soy una mujer pecadora.

Somos pecadores, y necesitamos desesperadamente el perdón y la gracia de Cristo. Por lo que Él dice: ¡huye de la ciudad de los hombres, del mundo que está siendo destruido y corre hacia Cristo para encontrar gracia!

Bueno, no es suficiente con saber y recordar los hechos de la mujer de Lot y su pecado y las consecuencias que ella experimentó. Porque si has escuchado los últimos programas, todas conocemos la mujer de Lot.

Pero cuando él dice, «acordaos», no es suficiente simplemente saber sobre el hecho. «Acordaos» implica aprender algo sobre su experiencia, llevarlo al corazón, dejar que su experiencia impacte la forma en que pensamos, en que sentimos, en que actuamos, en que respondemos, la forma en que vivimos.

Deseo cerrar esta sesión hoy, meditando en algunas cosas que necesitamos recordar cuando nos acordamos de la mujer de Lot. Cuando recuerdes a la mujer de Lot, primero, recuerda que el pecado y el dolor vienen juntos.

El enemigo no quiere que recuerdes eso. Él desea que pienses que el pecado y la alegría vienen juntos. El pecado y el placer vienen juntos por un tiempo, pero al final, el pecado y el dolor vienen juntos. El pecado no es el camino a la alegría y a la libertad que las personas creen y usualmente piensan que es. El pecado y el dolor vienen juntos.

Recuerda, entonces, que el pecado trae consigo la muerte… siempre. Dios le dijo a Adán, «pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, (¿qué pasaría?) tú ciertamente morirás» (Gén. 2:17).

Romanos 6:23: «Porque la paga del pecado es muerte». Ezequiel 18:20: «El alma que peque, esa morirá». Cada pecador que rehúsa arrepentirse y creer en el evangelio será jugado por Dios.

Y por cierto, hasta donde sabemos el pecado de la esposa de Lot fue mucho menos grave que el pecado del pueblo de Sodoma, pero ella también terminó siendo destruida por el justo juicio de Dios.

Algunos dirán, ¡eso no es justo!

Pero, «el Juez de toda la tierra, ¿no hará justicia?» (Gén. 18:25). Eso fue lo que Abraham le dijo a Dios antes de que Dios enviara juicio sobre Sodoma y Gomorra. ¡El Juez de toda la tierra impartirá justicia! El pecado trae consigo la muerte, todo pecado trae muerte. La mujer de Lot pecó, ella siguió su propio camino.

Ella resistió y rehusó recibir la gracia que Dios tenía para librarla de Sodoma, y esto fue debido a que Sodoma estaba en su corazón.

Ahora, si Dios la hubiera dejado continuar así, habría significado que ella hubiera traído consigo a Sodoma, y Dios quería que el pecado de Sodoma fuera borrado del mapa.

Ahora, toda persona nace con una inclinación hacia el pecado, así que el pecado no fue quitado –todavía nacemos así– pero en el juicio final, el pecado será eliminado. Porque Dios únicamente perdonará a aquellos que han recibido vida eterna a través de creer en la muerte de Cristo para remisión de sus pecados.

Cuando recuerdes a la mujer de Lot, recuerda que el pecado y el dolor vienen juntos. Recuerda que el pecado trae consigo la muerte. Y luego recuerda que el juicio final cataclísmico llegará al mundo entero. ¡El juicio viene a este mundo! El juicio de Sodoma y Gomorra fue una microfotografía. Fue enorme, pero es simplemente un vistazo, un destello, un recordatorio de que el juicio viene a toda la tierra.

En el Salmo 11 versículo 6, ves este tema, y en toda la Escritura: «Sobre los impíos hará llover carbones encendidos; fuego, azufre y viento abrasador será la porción de su copa». El juicio no es un tema agradable de conversación. No podemos hablar sobre el juicio final con alegría y deleite. ¡Todos los impíos, serán juzgados! ¡Esto debería romper nuestros corazones!

¡Esto entristece el corazón de Dios! ¡Él desea que todos se arrepientan! ¡Él no quiere que nadie perezca! ¡Y de hecho, es algo sobre lo que nunca, nunca deberíamos bromear! No tomes el infierno como una broma; nunca bromees sobre alguien siendo condenado. ¡Esto es algo muy, muy serio! Cuando el juicio final llegue, vendrá rápido y será una hecatombe.

Y así como con Lot, su esposa y sus hijas, no habrá tiempo para que empaques tus posesiones más preciadas. Necesitamos asegurarnos de que las cosas que apreciamos y atesoramos ahora son cosas que sobrevivirán al fuego, que son eternas. Dios es paciente no queriendo que nadie perezca, sino mostrando su misericordia, al darles a las personas en todo el mundo la oportunidad de creer en el evangelio. Pero que el juicio se retrase, no significa que el juicio no vendrá. El juicio viene.

¡Y luego, cuando recuerdes a la mujer de Lot, recuerda que Dios proveyó un medio de escape! Él nos urge, nos manda a huir de la ira venidera (ver Mateo 3:7). ¡Corre a Jesús!

1 Tesalonicenses 1:10, habla de que Jesús es quien nos libra de la ira venidera. Hay salvación en Cristo. ¡Hay rescate, hay liberación!

Y de esta manera, mientras Dios continuaba diciéndole a Lot y su familia, «¡salgan de la ciudad! ¡Se van a quemar! ¡Será juzgada! ¡Todos van a morir, pero hay tiempo para que puedan escapar!» Ellos titubearon y se demoraron en salir, pero si se hubieran demorado más, ¿quién sabe cuántos minutos u horas hubiesen tenido hasta ser consumidos por el juicio?

Tú no sabes si tienes hasta el próximo año para arrepentirte y creer en el evangelio. Tú no sabes si tienes hasta el próximo mes; tú no sabes si tienes hasta la próxima semana; ¡tú no sabes si tienes hasta mañana! Es por esto que las Escrituras repiten: «Si escuchas hoy su voz…no endurezcas tu corazón…cree en el evangelio!»

Él ha provisto un medio de escape, ¡y que maravilloso y grandioso es eso! La gente dice, «Dios no es un Dios de amor porque Él juzga a las personas». ¿Cómo puedes decir que Dios no es un Dios de misericordia? Él ha extendido, ha abierto la puerta, el camino de la salvación. Él dijo: «¡Jesús es el camino! Cree en Él y sé salva de la ira de Dios y sé librada de la ira venidera».

Escucha, la manera en que tú respondes a la invitación del evangelio, revela la inclinación de tu corazón, si está inclinado a Dios o hacia el mundo pecador. Tus afectos, lo que amas, revelan dónde se encuentra tu corazón. Y lo que amas y dónde se encuentre tu corazón determinará en cuál dirección caminarás, y el resultado de tu vida; ya sea que camines hacia Sodoma o que camines en dirección opuesta.

Todo depende de lo que amas. Lo que amas está determinado por a quién le perteneces, lo que hay en tu corazón, la inclinación de tu corazón. La mujer de Lot representa a aquellos que profesan conocer, seguir y amar a Dios, pero sus corazones y afectos pertenecen al mundo.

De esto es de lo que habla el apóstol Pablo en 2 Timoteo 4:10, cuando se refiere a un hombre llamado Demas, «quien habiendo amado este mundo presente, me ha abandonado». Él volvió atrás. La mujer de Lot amó a su mundo, y ella volvió atrás y fue destruida.

Es por esto que el apóstol Juan dice en 1 Juan 2:15-17:

«No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, la pasión de la carne, la pasión de los ojos y la arrogancia de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y también sus pasiones (no va a durar), pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre».

¿Deseas poner las cosas importantes para ti en aquello que es pasajero, que se va a quemar, y que será juzgado por la ira de Dios? ¿O deseas poner tus intereses en la eternidad, en Cristo, en aquello que nunca nadie podrá quitarte?

Jesús dijo: «Acordaos de la mujer de Lot». Entonces, deseo llevarte a Lucas 17, el versículo 33: «Todo el que procure preservar su vida, la perderá; y todo el que la pierda, la conservará». Ahora, probablemente hayas escuchado este versículo anteriormente, pero quizás no te has dado cuenta de que es la continuación del versículo que sigue después de recordarte, «Acordaos de la mujer de Lot».

Así que en la mujer de Lot obtenemos una ilustración de este versículo. Es por esto que debemos recordarla. Porque muchas veces, recordamos mejor las historias, que el asunto que alguien nos está enseñando, ¿no es cierto? De modo que aquí tenemos el punto que Jesús nos está señalando, y Él está diciendo, «para ayudarte a recordar este punto, ¡acuérdate de la mujer de Lot!»

La mujer de Lot trató de aferrarse a su vida, ¿y qué pasó? Ella lo perdió todo, incluyendo su propia vida. Dios tenía algo mucho mejor para ella, así como lo tiene para nosotras, pero para poder obtener lo que Dios tenía para ella, ella debía estar dispuesta a dejar atrás su vida pasada.

Ella casi lo logró. Ella casi llegó al lugar, salió de la ciudad, casi llegó a la villa que Dios le había dicho que fuera, pero cuando el juicio llegó, ella miró atrás. No fue solamente algo visual, ni se dio la vuelta físicamente, en realidad fue así; pero fue un giro de su corazón hacia donde su corazón estuvo antes. En su corazón ella nunca salió de Sodoma. Ella volvió atrás.

Ella escogió mirar a su pasado, mantenerse conectada a él en vez de mirar hacia adelante, hacia el futuro que Dios le estaba escribiendo. Y como resultado, ella se convirtió en «una columna de sal». Una estatua permanente, una montaña de sal. En Israel, en Tierra Santa hay un lugar llamado, «la mujer de Lot». (Aunque en realidad no creo que sea la mujer de Lot).

Se encuentra cerca al mar Muerto donde se encuentra una gran concentración de sal. Es una gran formación de sal que es bastante alta. Es más alta de lo que pudiera haber sido la mujer de Lot, pero ellos la llaman «la mujer de Lot» porque tiene la forma de una mujer que se quedó atrapada allí; incrustada, sepultada en sal. Es un recordatorio visual, aunque probablemente no sea el lugar exacto o no sea realmente ella.

Esta columna de sal, ¿para que serviría? Para nada, cero, sin uso. Ahora, contrasta esto con lo que Jesús dice en Mateo 5:13: «Vosotros sois la sal de la tierra». Así que debemos ser útiles. La sal la utilizamos para dar sabor (algunas de nosotras usamos mucha sal para dar sabor). Antes de la refrigeración, la sal era sumamente importante para preservar.

Jesús dice que la vida de los creyentes en nuestra Sodoma actual, en nuestro mundo actual, está supuesta a ser de utilidad, preservando, evitando la podredumbre. Estamos llamadas a ser útiles en este mundo. Pero si no estamos dispuestas a dejar atrás nuestra vida pasada, si en nuestros corazones continuamos volviendo atrás a Sodoma; seremos más como esa columna de sal, sin uso; y no como la sal de la cual Jesús habla en Mateo, que debíamos ser, que es útil al mundo en que vivimos.

Un comentarista hizo esta oración que me pareció un buen resumen de lo que estamos hablando:

Necesitamos ver hacia adelante, hacia nuestra liberación, no mirar atrás a un mundo que está por morir y que está listo para el juicio. ¿Hacia dónde estás mirando? ¿Hacia dónde estás caminando? ¿Dónde se encuentran tus afectos? ¿Quién o qué es aquello que amas? ¿Qué estás persiguiendo? ¿A qué le estás dando prioridad? ¿En qué piensas?

¿Estás mirando hacia atrás, hacia un mundo que está pasando y está listo para el juicio, o estás mirando hacia adelante hacia nuestra salvación y liberación de la ira de Dios?

Anoche, mientras trabajaba en este programa, pensaba en el Progreso del Peregrino. Sé que había algo en ese libro, similar a lo que estaba pensando sobre la mujer de Lot, pero no encontraba exactamente lo que era. Así que fui y encontré mi hermosa copia que me regalaron del Progreso del Peregrino. (Robert y yo desde que nos casamos hemos leído mucho del Progreso del Peregrino).

Busqué el libro. Recuerda que el Progreso del Peregrino fue escrito en el 1678 por Juan Bunyan. ¡Nunca ha estado fuera del mercado! ¡Nunca se ha agotado! ¡Nunca se ha dejado de imprimir! ¡No hay otro libro, además de la Biblia, que haya estado en imprenta constante—nunca— por todos estos años! El Progreso del Peregrino es una alegoría de la vida cristiana. Se encuentra en el contexto de un sueño; no es para tomarlo literalmente, es una alegoría.

El título original de el Progreso del Peregrino es un poco más largo que el título que usamos hoy en día. El título era: El Progreso del Peregrino de este mundo hacia el que vendrá. El «progreso» del peregrino es un viaje, un caminar. Tú no simplemente sales de Sodoma e inmediatamente te encuentras en la tierra prometida (para hacer una combinación de metáforas aquí). Es un progreso de este mundo al mundo que vendrá, el venidero.

Y el peregrino, al comienzo de la historia, que más adelante descubrimos que su nombre es Cristiano, ha estado leyendo un libro que le dice que él ha sido condenado a morir y luego de eso tiene que enfrentar un juicio. Al darse cuenta de ello siente una gran carga. Y justo en ese momento, se le acerca un hombre llamado Evangelista.

Peregrino le explica a Evangelista el miedo que le tiene a la muerte y al juicio. Él sabe que él no se encuentra preparado para enfrentarse a ninguno de estos dos eventos; él se encuentra aterrado por esto. Más personas necesitan pensar sobre la muerte y el juicio; más personas necesitan sentirse aterradas, para que les ocurra lo que le pasó a Peregrino en el libro.

(Voy a citar parte de los capítulos anteriores, aquí).

Y Evangelista dijo, -si esta es tu condición, ¿por qué sigues parado allí?-

¡Esa es una buena pregunta! Si tienes miedo a la muerte y al juicio, ¿por qué sigues parado allí? Entonces él le entregó un rollo que decía: «Huye de la ira venidera». Evangelista le dijo a Peregrino que fuera hacia «una puerta angosta, y el resplandor de una luz». Allí él encontraría todo lo necesario para su viaje.

Y luego, esto es lo que dice el Progreso del Peregrino.

-El hombre comenzó a correr. Ahora bien, no había corrido lo suficientemente lejos de su propia puerta, cuando su esposa y sus hijos, le vieron, y le comenzaron a gritar que regresara. Pero el hombre se tapó sus oídos con sus dedos y siguió corriendo gritando, «¡Vida! ¡Vida! ¡Vida eterna!» Él no volvió a ver atrás, más bien huyó hacia el centro de la llanura.

Los vecinos también salieron al verle correr y mientras él corría, algunos se burlaban de él, otros le amenazaban y otros le gritaban que regresara.

–Este siempre es el llamado de este mundo: «¡Regresa, regresa! ¡Vuelve!» Ese era el llamado que Sodoma le hacía a la mujer de Lot, «¡vuelve! ¡Regresa»–

Y entre aquellos que así lo hicieron, hubo dos personas que resolvieron tomarlo a la fuerza y hacerlo regresar. Uno se llamaba Obstinado y el otro Flexible.

Estos dos hombres persiguieron a Cristiano y finalmente lo abordaron…y trataron de persuadirlo de que regresara con ellos a la ciudad de la Destrucción.

(Pero esto fue lo que Cristiano les contestó:) «Imposible, de ninguna manera, porque ustedes viven en la ciudad de Destrucción, el lugar donde yo nací... Morir allí tarde o temprano, te hundirá más hondo que el sepulcro, en un lugar que arde con fuego y azufre. ¡Ea pues vecinos, ánimo y vengan conmigo!»

-¡¿Qué?! Dijo Obstinado, ¡y dejar atrás a nuestros amigos y nuestras comodidades!

-Sí, dijo Cristiano, (y esto es lo que quiero que recuerdes) «porque todo lo que debes abandonar no es digno de ser comparado con un poco de eso de lo que busco disfrutar».

-¡No regresaré!, dijo, he decidido seguir a Jesús; no vuelvo atrás. La cruz delante y el mundo atrás; no vuelvo atrás. ¡Porque todo lo que debes abandonar si deseas venir conmigo no es digno de ser comparado con tan solo un poco de lo que busco disfrutar!

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han entrado al corazón del hombre, son las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le han dicho «sí» a Él (ver 1Cor. 2:9), aquellos que han creído el evangelio, que se han arrepentido de sus pecados y le siguen, ¡no regresan atrás!

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth regresará para orar. Ella ha estado explorando una historia bíblica que creo que ha impactado nuestros corazones. Esta nos ha recordado el poder devastador del pecado y la maravillosa obra de gracia que Jesús ha hecho a nuestro favor.

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Bien, Nancy regresa con nosotras para concluir este programa en oración.

Nancy: Oh Dios, gracias por el ejemplo de la mujer de Lot. Quiero decir que de una manera extraña estamos contentos de tener su historia. No nos alegramos por lo que pasó, pero necesitamos conocer su historia. Gracias por el recordatorio de acordarnos de la mujer de Lot. Que no olvidemos que el pecado y el dolor siempre van de la mano; que el pecado trae muerte; que un juicio eterno, cataclísmico vendrá para todos aquellos que se rehúsan a creer en el evangelio.

¡Gracias porque tú has provisto un medio de escape! Oro, Señor, que Tú escudriñes nuestros corazones. Oro por algunas personas que están escuchando que quizás han estado escuchando a Aviva Nuestros Corazones por semanas, meses o años, pero Sodoma aún se encuentra en su corazón. Aún todavía te sientes atraída como imán a la ciudad de Destrucción, la ciudad del hombre.

¡Oro para que Tú las saques de allí! Las tomes de la mano, como aquellos ángeles hicieron con Lot, su esposa y sus hijas. Sácalas de la ciudad y que puedan volverse a ti y correr hacia a ti. Que puedan correr a Cristo para salvación y que nunca, nunca vuelvan atrás.

Oh sí, hay veces que todas nosotras somos tentadas a volver atrás, nos sentimos tentadas a volver hacia lo que nos es familiar y cómodo, a lo que extrañamos de este mundo presente, aquello que quizás amamos más de lo que debiéramos. Pero la evidencia de que te pertenecemos es que nuestros corazones no se quedan allí, sino que deseamos continuar siguiendo a Jesús.

Por aquellos corazones que continúan regresando a Sodoma, oro que Tú te muestres a ellos, que no tengan ninguna razón para creer que ese es su hogar y su destino final.

Así que antes de que sea demasiado tarde, Señor, redime y rescata a los pecadores por Tu misericordia y Tu gracia; para que el día del juicio de este mundo sea el día de salvación para muchos que han estado escuchando este programa; ¡que hoy ellos se arrepientan y crean en el evangelio! Oramos en el nombre de Jesús, amén.

Annamarie: Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth te recuerda la misericordia de Dios disponible en Cristo, este es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras han sido tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

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