Podcast Aviva Nuestros Corazones

Amigo de pecadores

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy DeMoss Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Tenemos este concepto que, de alguna manera, Dios está pendiente de la gente respetable, de la  gente buena. Pero el hecho es que Cristo Jesús vino a este mundo a salvar pecadores.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

A lo largo de esta semana, Nancy ha continuado con la serie, “La maravilla de Su Nombre: 32 Nombres de Jesús que cambian la vida.” Si te has perdido alguno de los programas de la serie, te animo a escucharlos en AvivaNuestrosCorazones.com.

Cuando visites nuestra página, aprovecha para enterarte de todos los detalles de nuestro próximo evento— la conferencia Mujer Verdadera “En busca de Dios”, para Latinoamérica. Únete a nosotras en este tiempo especial la próxima semana. Puedas asistir físicamente o no, oremos en un mismo sentir y busquemos al Señor juntas.

Bien, aquí está Nancy con la enseñanza de hoy,

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hoy quiero que veamos el nombre que le fue  dado a Jesús por Sus enemigos. No tenía la intención de ser un cumplido. Más bien implicaba una crítica. De hecho fue dicho con desprecio.

Vemos este nombre en el Evangelio de Lucas en el capítulo 7. Déjame darte un poco del contexto. Jesús ha estado alabando el ministerio de Juan el Bautista, y en este pasaje vemos que ese día había hay dos grupos de personas en la audiencia. Hay dos reacciones hacia Jesús. En  Lucas capitulo 7, versículo 29 dice:

Cuando todo el pueblo y los recaudadores de impuestos [y quiero que recuerden esto] le oyeron, reconocieron la justicia de Dios, siendo bautizados con el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los intérpretes de la ley rechazaron los propósitos de Dios para con ellos, al no ser bautizados por Juan. (V 29-30)

 

Entonces, tenemos ahí  a aquellos que creían, el pueblo, los recaudadores de impuestos, y también estaban los que rechazaban ese mensaje, los fariseos, los abogados, los teólogos, y ellos eran los críticos de Jesús. Entonces Jesús se vuelve hacia ellos  se dirige hacia Sus críticos, y les dice en el versículo 33:

Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan, ni bebe vino, y vosotros decís: "Tiene un demonio." Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad, un hombre glotón y bebedor de vino, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores."

 

Ahora cuando escuchamos el término “Amigo de pecadores,” pensamos ¡Oh, pero qué bien! Pero en el contexto original en el cual ocurrió, ese epíteto, era una crítica –glotón, borracho, amigo de recaudadores de impuestos y de pecadores.

Bueno, quisiera sugerir que quizá no haya un nombre más precioso dado a Jesús que ese, Amigo de pecadores. Pensar que el más puro de los puros sea amigo de aquellos que son totalmente tan diferentes de Él.

Mira a Marcos capítulo 2, y verás ese concepto. El término no se usa ahí, pero verás el concepto de Marcos capítulo 2, cómo Jesús va a cenar a la casa de Mateo el publicano,  recaudador de impuestos. Y el versículo 15 nos dice:

“Y sucedió que estando Jesús sentado a la mesa en casa de Leví, muchos recaudadores de impuestos y pecadores estaban comiendo con Jesús y sus discípulos; porque había muchos de ellos que le seguían.” Hay están los mismos dos grupos. Ahí están los recaudadores de impuestos y los pecadores, y luego el versículo dieciséis dice:

 

Al ver los escribas de los fariseos que El comía con pecadores y recaudadores de impuestos, decían a sus discípulos: “¿Por qué El come y bebe con recaudadores de impuestos y pecadores?”

 

De nuevo lo que tenemos ahí como una crítica es una crítica

Ahora vamos a ver quiénes eran estas personas tan diferentes. Primero, los recaudadores de impuestos. Estos eran judíos que trabajaban para los romanos. Y como ustedes saben, ellos explotaban a los de su nación, pues al recaudar impuestos ellos le añadían un margen de ganancia que se iba a sus propios bolsillos. Ellos eran considerados como la mafia judía, eran deshonestos y despreciados.

Kent Hughes en su comentario sobre Marcos, dice:

 

Los recaudadores de impuestos judíos eran los hombres más odiados en la sociedad hebrea. Ellos eran considerados como alimañas despreciables… ¡Ellos eran lo más bajo de lo más bajo!

Así es como se consideraba a los recaudadores de impuestos.

Y entonces la otra palabra ¿quiénes eran estos pecadores –estos recaudadores de impuestos y pecadores con quienes Jesús comía? Bueno, “los pecadores” eran los marginados en la sociedad judía. Esto podía incluir a aquellos que ignoraban las diversas leyes religiosas. Por ejemplo, podían haber sido aquellos que eran ceremonialmente impuros, o prestamistas que cobraban un interés excesivo a sus compatriotas judíos, lo cual, según el libro de Levítico, no le era permitido hacer. Pudieron también haber sido prostitutas, o personas que vivían de ganancias deshonestas, gente con una moral dudosa de alguna manera. Este grupo de personas completo quebrantaba la ley. Eran pecadores.

De manera que tenemos recaudadores de impuestos, tenemos pecadores, y luego tenemos a los fariseos. Cuando usamos ese término hoy en día pensamos en los chicos malos. Pero en realidad en aquellos días, cuando se escuchaba ese término ellos pensaban en los chicos buenos. Ellos eran la gente ultra religiosa de esos días. Eran moralistas, separatistas. Se enorgullecían de no asociarse con pecadores con malhechores. Y la razón era que, ellos no querían contaminarse rozándose con estos pecadores.

Por lo tanto, para ellos era escandaloso que Jesús comiera y se juntara con “pecadores” – con las personas que no vivían de acuerdo a las reglas. Los ponía furiosos que al comer con estos recaudadores de impuestos y pecadores, Jesús de hecho los estaba invitando a ser parte de Su Reino.

Los fariseos se pasaban la vida marcando límites y levantando cercas, y manteniendo a la gente lejos del Reino. Y aquí está ahora Jesús comiendo con ellos y diciendo “Bienvenidos a Mi Reino.” ¡auch! Esto que Jesús hizo, era una violación cultural del protocolo. El versículo 17 nos dice,

 Al oír esto, [esta crítica, “Por qué él come con recaudadores de impuestos y pecadores?”] Jesús les dijo* [A quiénes está hablando. Él le habla a los fariseos –los que estaban furiosos contra él. Y les dice]: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos; no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.”

 

Verás, Jesús vino a sanar a aquellos que estaban enfermos espiritualmente, con la dolencia del pecado. Ahora, lo que  Él está dejando implícito es, “Ustedes fariseos creen que están bien, por eso no necesitan un doctor. Pero estos pecadores están enfermos. Ellos necesitan un médico.” Pero lo que los fariseos no se daban cuenta es que ellos tenían tanta necesidad de sanidad espiritual como esos recaudadores de impuestos y pecadores  que tan  escrupulosamente evitaban. Pero los fariseos no podían ver su propia necesidad espiritual.

Igual que muchas de nosotras que hemos crecido en la iglesia, y nunca hemos conocido algo diferente. Somos primogénitas, desde el nacimiento somos  unas guardas de la ley. ¿Sí entiendes de lo qué estoy hablando? Yo soy una de ellas –yo soy una farisea en recuperación.

Ellos no podían ver su propia necesidad. Ellos pensaban que estaban bien. No se daban cuenta que eran enfermos “terminales” de pecado y que solo Jesús, el Gran Médico, podía sanarlos.   Y así estos fariseos que pensaban estar “bien,” menospreciaban y despreciaban a aquellos que no vivían de acuerdo a sus estándares. Ellos no pensarían en comer o en compartir la mesa en comunión con estos recaudadores de impuestos y pecadores – esta era una plaga despreciable.

Pero una y otra vez el Salvador recibe y le daba la bienvenida a los pecadores. Él se acercaba a ellos. Una y otra vez, los pecadores recibían y le daban la bienvenida al Salvador y respondían a su llamado. Piensa en quiénes eran algunas de estas personas:

  • Zaqueo, el recaudador de impuestos que era despreciado
  • María Magdalena la que había tenido siete demonios
  • El endemoniado gadareno
  • Judas el traidor
  • La mujer de mala reputación en Lucas 7
  • La mujer sorprendida –en el mismo acto de adulterio en Juan 8
  • La mujer samaritana en el pozo que se había casado cinco veces y estaba viviendo con un hombre que no era su marido
  • Extorsionistas, alías recaudadores de impuestos
  • El ladrón condenado en la cruz

Reflexiona sobre cómo iniciaba Jesús la comunión, las relaciones con estos y con tantos otros, cómo es que Él se acercaba a ellos y cómo ellos eran atraídos a Él.

Permítanme  de nuevo citar a mi amigo, Charles Spurgeon, que dice:

Algunas personas parecieran tener un amor filantrópico hacia los caídos, pero no los tocarían ni con un par de pinzas. Ellos los levantarían si pudieran, pero debería ser hecho con algún mecanismo externo –algún tipo de invento por medio del cual ellos no tuvieran que degradarse o contaminar sus propias manos. Pero no así el Salvador. Él parece sumergir sus brazos bondadosos y ensuciarse hasta los codos en el lodazal, para rescatar a los perdidos del lodo cenagoso.1

Jesús fue intencional acercándose a la gente que era considerada indeseable por aquellos santos, o así llamados, gente santa religiosa –esos parias indeseables, pecadores, los marginados, despreciados, los débiles, los pobres, necesitados, desprestigiados, gente quebrantada, gente que estaba atrapada en pecado

Y la realidad es – que TODOS estamos en esa categoría. Sea que nos veamos limpios o no, y justos por fuera, cuando miras el corazón con el que hemos nacido, todos estamos en esa condición caída.

Entonces, esa imagen de Jesús comiendo con pecadores es un cuadro maravilloso del mismísimo corazón de la redención. Anuncia y anticipa el Día cuando aquellos de toda tribu, lengua y nación y de cualquier trasfondo, que han experimentado su gracia escandalosa, maravillosa, transformadora, se sentarán juntos y tendrán comunión con El, comerán con Él, en la Cena de las Bodas del Cordero.

Ese corazón que era amigo de quienes se dirigían por el camino equivocado, para ser  amigo de pecadores, Jesús lo extendió aún al discípulo que lo traicionó con una expresión hipócrita de amistad.

Recuerdas cómo en Mateo capítulo 26 siendo de noche Judas dirigió a una multitud airada de líderes religiosos judíos, armados con espadas y garrotes, y vinieron a arrestar a Jesús en el jardín donde Él había estado orando. Y el versículo 48 de Mateo 26, nos dice:

Y el que le entregaba [uno de los discípulos de Jesús que había caminado con Él esos tres años. El traidor]  les había dado una señal, diciendo: Al que yo bese, ése es; prendedle. Y enseguida se acercó a Jesús y le dijo: ¡Salve, Rabí! Y le besó. [y ¿Qué fue lo que Jesús le dijo?] Amigo, haz lo que viniste a hacer. Entonces ellos se acercaron, echaron mano a Jesús y le prendieron. (vs 47-50)

Dios nos creó para la amistad, para las relaciones, para acompañarnos. Pero es el pecado el que ha creado aislamiento y separación de Dios y de los demás. Y Jesús vino a restaurar esa amistad, esa relación –primero verticalmente nuestra relación, nuestra amistad con Dios, y horizontalmente nuestra amistad y nuestra relación unos con otros.

 Jesús fue un amigo. A Él le preocupaba la gente, sin importar su pasado, sin importar sus fallas.  Él pasó tiempo con ellos.  El comió con ellos. Visitó sus hogares. Llegó a conocerlos. Lo imagino conociendo sus nombres y los nombres de sus hijos y sus intereses. El les mostró amistad.

Por cierto, déjame decir, quizás hoy puedes estar entre una multitud de personas pero realmente sintiéndote sin amigas. ¿Te has sentido aislada, desolada en medio de una multitud? Sé que me he sentido así alguna vez. Eres una persona pública y la gente siente como si te conociera. Pero se conoce a la gente solo  de manera muy superficial. Y en ocasiones mi corazón siente como, “Wao necesito una verdadera amiga.” Bueno, tenemos un Amigo en Jesús.  ¡Qué amigo nos es Cristo!

Pero quizás  sientas como que, “Yo soy una de esos pecadores. Soy una marginada. Si la gente que me conoce conociera mi pasado o supiera lo que he hecho, o supiera lo que estoy haciendo en el internet, o en esa relación en el trabajo en que estoy jugando con fuego, nunca me permitirían estar cerca de ellos. No tendrían comunión conmigo, ni comerían conmigo, ni me brindarían su amistad.” Bueno, ¿podría decirte que si tú eres esa pecadora –¿y quién de nosotras no lo es? Tú tienes un Amigo en Jesús –quien lleva nuestros pecados y nuestro dolor.

En nuestras mentes tenemos este concepto de que, de alguna manera, Dios está pendiente de la gente buena y respetable   . Pero el hecho es que Cristo Jesús vino a este mundo a salvar a los pecadores de los cuales yo soy la primera. Un comentarista dijo:

El primer lazo entre mi alma y Cristo no es mi bondad, sino mi maldad; no es mi mérito, sino mi miseria; no mi levantarme, sino mi caer; no mis riquezas, sino mi necesidad (Kent Hughes.

Justamente es nuestra misma necesidad, nuestras debilidades, nuestro pecado, nuestra falta de todo lo que nos calificaría para ser Su amiga,  lo que lo hace ser nuestro Amigo.

Ahora todo este concepto de Jesús como Amigo de pecadores levanta algunas preguntas y problemas. No tenemos el tiempo para profundizar en esto, pero solo quiero mencionarlo. En Hebreos 7 leímos que Jesús es “santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores” (Heb 7:26). Entonces ¿Cómo es que a Jesús le gusta compartir  con prostitutas y adúlteras y gente como los de la mafia y aún ser santo? Y llevándolo a un término más  práctico, ¿hasta qué punto nosotras  debemos pasar tiempo con personas que son evidentemente  pecadoras?

¿Qué hay de las Escrituras que nos advierten que debemos escoger nuestras amistades sabiamente, para evitar la tentación y las malas influencias? ¿Qué hay de versículos como 1era a los Corintios 15:33 que dice que “las malas  compañías corrompen las buenas costumbres”?

Recientemente platicaba con una mamá que estaba batallando con el tipo de límites que iba a establecer para sus hijas adolescentes, en relación con las amistades con las que salen. Hablamos con una mujer hace algunos días respecto a cómo ser amiga de personas no piadosas sin deshonrar de manera alguna al Señor y sin actuar como si su pecado estuviera bien.

Bueno, no tengo respuestas para todas   esas preguntas, y yo misma  batallo con los mismos asuntos, pero recordemos que Jesús no es amigo del pecado. Él no tiene una amistad de las que consienten el pecado. Él vino a liberar a los pecadores de su pecado.

Él no pasa por alto nuestro pecado  –debía haber un pago por el pecado y Jesús lo pagó con Su vida. Cristo llevó el castigo por nuestro pecado y por el pecado de cada pecador en el mundo que ha puesto su confianza en Él, y eso es lo que significa que Él es un Amigo de pecadores.

Jesús es un amigo para cualquiera que se reconoce pecador y recibe Su amistad. Pero la amistad de Jesús no es solamente ‘de compadraje.’ Es una amistad purificadora y dedicada. Y tal como lo experimentaron muchos pecadores cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, una vez que recibes Su amistad, no puedes continuar con tu pecado. Porque su amistad es transformadora. El alejará nuestra inclinación a pecar, nuestro deseo por el pecado.

Por tanto, ser amigas de pecadores no significa que consintamos o participemos de su pecado. En los pasajes que hemos estado viendo, Jesús se comparó a sí mismo con un médico. Piensa en un doctor que trata con muchas enfermedades. Al doctor no le agradan los males con los que trata. A Él no le encanta. Ni tiene el deseo de andar alrededor y de contagiarse. Y no consiente las dolencias en la vida de las personas enfermas. Su propósito es ayudarles a mejorar. Bueno, Jesús se asoció con pecadores, para poder ayudarles a estar bien. Para que, por su gracia, ellos pudieran ser totalmente restaurados.

 Entonces, al considerar la amistad con pecadores, creo que necesitamos preguntarnos lo siguiente:

  • ¿Cuál es mi motivación?
  • ¿Por qué quiero ser su amiga?

Y estas preguntas también te servirán para ayudar a tus hijos o a tus nietos o a los adolescentes a sopesar estas cosas.

  • ¿Es porque disfruto su estilo de vida, y quiero participar de ello?
  • ¿Tengo un deseo sincero de que conozcan a Jesús que puede librarles de todo lo que no es santo?

Y creo que esta es una pregunta útil al considerar nuestra amistad con pecadores

  • ¿Soy yo una influencia para ellos, o ellos me están influenciando a mí?

Nuevamente te tengo que decir que esto es algo muy útil  para enseñar a tus jóvenes a pensar bien acerca esto.

Y permítanme atreverme a compartir algo, para lo que les sea útil. Los pecadores que no se arrepienten, y no están abiertos a considerar el evangelio, es muy probable que no deban ser nuestras amistades más cercanas, porque no tienen en común aquello que es lo más importante para nosotras, que es el amor de Jesús. Pero eso no significa que nosotras no podamos ser buenas y verdaderas amigas de esas personas.

Una vez que nos hemos hecho amigas de Jesús, tenemos que estar dispuestas a extender Su amor y su amistad a pecadores de todo tipo, recordando que nosotras también somos pecadoras en desesperada necesidad de Su misericordia. No merecemos Su misericordia o Su amistad más que los demás. Jesús se ha hecho nuestro amigo, y eso nos ayuda a recordar que no existe una “clase” de pecadores que esté más allá del perdón de Dios fuera de su alcance.

No hace mucho leí un libro y vi una entrevista de una mujer llamada Rosaria Butterfield. No sé si conocen su  historia, pero es una historia sublime. Rosaria era profesora en la Universidad Syracuse, una universidad grande.

Y ella también era una activista y feminista lesbiana radical, y lo había sido por muchos años.  publicó un artículo en el periódico local criticando una organización cristiana. Como respuesta a eso, ella cuenta cómo recibió muchos correos de odio y muchos correos de entusiastas seguidores.

Ella dijo como clasificaba su correo en dos grupos diferentes –correo de odio y correo de seguidores. Pero luego ella dijo, “recibí una carta que no podía decidir a qué montón enviar.” Era una carta amable de un pastor local que había leído el artículo en el periódico. Ella dijo que claramente él no estaba de acuerdo con ella, pero no tenía un tono contencioso. Él no la odiaba.

Le hizo preguntas para reflexionar respecto a cómo es que ella había llegado a colocarse en esa posición, y la invitaba a llamarlo y hablar un poco más sobre estas cosas. Y Rosaria pensó, “Bueno esta es  la carta de oposición más bondadosa que he recibido.”

En ese tiempo, Rosaria estaba recabando información para escribir un libro sobre los Derechos Religiosos, que por supuesto, ella no apoyaba, pero pensó, “bueno quizá debiera hablar con este hombre que me podría ayudar en mi  investigación.” Finalmente lo llamo y cuando lo hizo, el pastor la invitó a venir a su casa a cenar, para que pudieran explorar a fondo algunas de las preguntas. Ella se sentía un poco nerviosa al respecto, pero como pensó que esto podía ayudarla en su proyecto de investigación y decidió aceptar la invitación.

Y esa tarde, en la casa del pastor Ken Smith y su esposa, fue la primera de muchas horas y tardes pasadas junto con esta pareja. De hecho fueron dos años los que ella pasó reuniéndose con Ken y con Floy antes de poner un pie en su iglesia. Y a lo largo de esos años de esos dos años, ella dijo, “Ken, Floy y yo nos hicimos amigos.” Y para hacer corta una historia larga, porque es una historia larga, ella vino a los pies de Cristo, el Amigo de pecadores. Su vida fue transformada radicalmente. Es una historia fuerte. Y para ver más recursos de Rosaria Butterfield entra en nuestra página en ingles reviveourheart.com

 Me encanta ver en esa historia cómo el Pastor Ken y su esposa, Floy, reflejaron el corazón de Jesús, el corazón de Cristo, que dejó la comunión inquebrantable con espíritus semejantes en los cielos, para venir a esta tierra con el propósito de hacerse amigos de pecadores que iban dirigiéndose al infierno. ¿Acaso no nos resulta difícil a veces  salir de nuestro pequeño círculo de comunión con amigas que tanto disfrutamos para ir y entrar entre aquellos que aún no conocen a Jesús?

Y eso me lleva a preguntar lo siguiente: ¿Eres amiga de pecadores? ¿Lo soy yo? ¿Cuántos “pecadores” perdidos conocemos realmente? ¿Con cuántos pasamos tiempo? Estas son preguntas con las que he escudriñado mi corazón al meditar en Jesús, el Amigo de pecadores.

Tendemos a organizar nuestra vida alrededor de personas que son como nosotras. Queremos pasar tiempo con gente con quienes nos sentimos a gusto. Y estadísticamente, mientras más conocemos a Jesús, más pocos son los no creyentes alrededor de nosotros –pecadores con la necesidad desesperada de un amigo verdadero.

Escucha, como pecadoras que hemos sido hechas amigas de Jesús, debiéramos ser conocidas por dar la bienvenida y ser amigas de pecadores arrepentidos, y por extender nuestra amistad y el evangelio hacia ellos. –los que abusan de  sustancias, personas sexualmente inmorales, homosexuales, heterosexuales- aquellos con quienes no nos sentimos tan cómodas. Y están cerca de ti, en tu ciudad, alrededor de nosotras. Y quizás vives en una  ciudad pequeña, igual que yo, y estamos rodeados de ellos aquí también. Necesitamos buscar maneras para llevarles a Jesús, el Amigo de pecadores.

Y recuerdo ese himno que se titula "Oh que Amigo nos es Cristo"

“Oh que amigo nos es Cristo El llevo nuestro dolor. Vive el hombre desprovisto de paz gozo y santo amor, esto es porque no llevamos todo a Dios en oración.

Nancy: Oh Señor, Cuánto te agradecemos el habernos hecho tus amigas. Somos leprosas agradecidas a tus pies, regresando a decirte, “Gracias.” Danos la gracia para dejar que Tu amor fluya a través de nosotras para amar a otros que puedan llegar a conocer a Cristo, Amigo de pecadores. Jesús el amigo de pecadores. Oramos en Su Santo y grande Nombre, Amén.

Annamarie: Nancy DeMoss de Wolgemuth ha estado enseñando sobre el nombre de Jesús, “Amigo de pecadores.” Es parte de una serie llamada “La maravilla de Su Nombre: 32 Nombres de Jesús que cambian la vida.”

La enseñanza de hoy sobre Jesús como Amigo de pecadores—mi amigo cuando no lo merezco—verdaderamente te deja asombrada de Él.

Podemos proveer enseñanzas como ésta cada día de la semana gracias a escuchas que creen en este ministerio y ven a Dios trabajando a través de él.

¿Has recibido mucho de Aviva Nuestros Corazones? ¿Ves a Dios usar este ministerio? ¿Te gustaría invertir en hacer que estos programas sean efectivos en la vida de más mujeres? Si es así, ¿orarías por nosotros? Necesitamos tus oraciones, puedes hacer una gran diferencia en tus rodillas, al orar para que la Palabra de Dios de fruto en la vida de aquellas que la escuchan.

Si quieres compartir tu oración, te animamos a escribir en nuestra página web. Visítanos en AvivaNuestrosCorazones.com, ve al final de la transcripción del programa de hoy y deja tu comentario u oración allí.

Bien, ¿alguna vez has adorado a Jesús como tu Capitán, tu Comandante Supremo? Quizás no te sientas como una soldado, pero como creyente en Cristo, Él es tu Capitán. Nancy explicará por qué mañana. Regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Dawn Wilson, Lindsay Swartz y Darla Wilkinson proveyeron auxilio en la investigación de esta serie.

 

Canciones utilizadas:  Oh que Amigo nos es Cristo, Integrity Worship Singers, Songs 4 Worship en Español - Sendas Dios Hará ℗ 2003 Integrity Music

1Charles Hadden Spurgeon. “The Sinner’s Friend.”

2 Rosaria Champagne Butterfield, The Secret Thoughts of an Unlikely Convert: an English professor’s journey into Christian faith (Pittsburg, Pa: Crown & Covenant Publications: 2012), 9.

 

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.