Podcast Aviva Nuestros Corazones

Capitán

Annamarie Sauter: Aquí está Nancy DeMoss de Wolgemuth.

Nancy DeMoss Wolgemuth: William Ernest Henley se crió en la pobreza, en Inglaterra en el siglo XIX. A la edad de trece años contrajo tuberculosis de los huesos, y a la edad de diecisiete su pierna tuvo que ser amputada para salvar su vida. Mientras estaba en el hospital recuperándose de la cirugía del pie que todavía tenía, escribió un pequeño poema.

Y en ese poema él habla de estar en la oscuridad. Quizás estaba hablando de depresión o desesperación. No es exactamente claro acerca de qué estaba hablando, pero él habla de ser fuerte y valiente y sin temor aún “bajo los azotes del azar”.

Él habla en ese poema de cómo sus circunstancias, por duras que eran, no podían conquistar su alma. Él dice, “Mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.” Y luego concluye con estas palabras conocidas que quizás hayas escuchado: “Yo soy el dueño de mi destino: Yo soy el capitán de mi alma.”

El poema después fue llamado “Invictus,” que en Latín significa inconquistable o invencible invicto o – invictus, invicto, invencible.

El 11 de Junio del año 2001, justo antes de que Timothy McVeigh, el que bombardeó la ciudad de Oklahoma fuera ejecutado, él le dio una copia del poema de Henley, escrita a mano, al guardián de la cárcel como su declaración final. Esa fue su declaración final: “Yo soy el dueño de mi destino: Yo soy el capitán de mi alma.”

Annamarie: Este es el programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy está en la serie “La maravilla de Su nombre: 32 nombres de Jesús que cambian la vida.” Nuestro estudio de los nombres de Cristo hará contraste con ese poema que termina “Yo soy el capitán de mi alma.”

Nancy: Ahora, hay un sentido en el que pienso que esas palabras expresan la mentalidad de cada ser humano, hasta que entregamos las riendas de nuestras vidas a Cristo y lo reconocemos a Él como el Capitán de nuestra alma. Así que hoy queremos ver ese nombre de Jesús – Él es el Capitán de nuestra salvación.

Esta frase, esta palabra capitán para referirse a Jesús, es usada muy pocas veces en la Escritura y en algunas traducciones no aparece. Casi decido no usar este nombre y explicaré a qué me refiero, al ir avanzando en este programa. Pero decidí quedarme con este nombre porque pienso que el concepto en cualquier traducción nos da una idea importante de quién es Jesús y lo que hace, y como Él es el Capitán de Su pueblo y también el Capitán de este mundo.

Ahora, si buscas en el diccionario la palabra “capitán,” te dirá algo así: Es una persona que está a la cabeza de o en autoridad sobre otros; un jefe; un líder; quizás un oficial militar que comanda un grupo.

De hecho, algunas traducciones de la Biblia, en lugar de la palabra capitán, usarán la palabra “comandante,” la cabeza, el que está encargado. El capitán del barco, hablamos de que él es el que está encargado. Él da dirección. Él sabe para dónde va el barco, y él es responsable de llevarlo allí.

En el Antiguo Testamento tienes una palabra que a veces es traducida comandante o capitán, y es usada para describir líderes militares de Israel.

Por ejemplo, si tienes tu Biblia, querrás ir al libro de Josué, en el Antiguo Testamento – Josué capítulo 5. Vamos a ver hoy varias Escrituras, pero este es un aspecto de esta palabra en el Antiguo Testamento, que nos da un vistazo, pienso yo, de Jesús. Josué capítulo 5, comenzando con el versículo 13.

Ahora, el contexto aquí es que Josué se está preparando para dirigir a los israelitas a la Tierra Prometida. Se están preparando para su primera pelea contra Jericó, y esta es la ciudad que está fuertemente amurallada porque la ciudad ha escuchado de los ejércitos de Israel, y la gente está asustada, y está encerrada en la ciudad. La ciudad tiene una defensa fuerte.

El pueblo de Israel y Josué como su líder pudieron estar también atemorizados o ansiosos o preocupados por cómo iban a tomar esta ciudad. Pero en ese mismo abismo, en ese mismo momento mientras ellos se están preparando para entrar a Jericó, Josué recibe un encuentro que es una preparación muy importante para entrar y tomar la ciudad. Es un encuentro reconfortante que lo afirma. Leemos en Josué 5, versículo 13:

“Y sucedió que cuando Josué estaba cerca de Jericó, levantó los ojos y miró, y he aquí, un hombre estaba frente a él con una espada desenvainada en la mano, y Josué fue hacia él y le dijo: Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y él respondió: No; más bien yo vengo ahora como capitán del ejército del Señor.”

Ahora, detengámonos aquí por un momento. Josué le hizo una pregunta. Este parece un hombre, pero tiene una espada en su mano; obviamente es un guerrero. Y Josué le pregunta, “Eres de los nuestros o de nuestros enemigos? Y la respuesta es, “No.” Es una respuesta un poco inesperada porque en realidad la pregunta no es una pregunta para contestar   sí o no.

Pienso que lo que el comandante, el capitán, como se identifica aquí, está diciendo es, “El punto no es si estoy de tu lado o del lado de ellos. El punto es: ¿Estás tú de mi lado?” Eso es lo que este capitán está diciendo.

He escuchado, me parece que fue a Tony Evans, que dijo de este pasaje, “No he venido a tomar lados; ¡he venido a tomar el control!” En efecto, esto es lo que este capitán está diciendo.

Ahora, Josué es el comandante del ejército de Israel, pero ahora él tiene este encuentro con un oficial superior, alguien que lo supera en rango. Y entonces este hombre dice, yo soy el capitán del ejército del Señor.” Algunas de sus traducciones dicen, “Yo soy el comandante del ejército del Señor.”

Ahora, esa palabra “comandante” o “capitán” en el hebreo es la palabra sar – s-a-r. Hemos visto esa palabra anteriormente en esta serie cuando hablamos acerca del nombre de Jesús que es el Príncipe de Paz – dijimos que es Sar Shalom. El comandante, el jefe, el capitán, el príncipe, la cabeza – la palabra sar es traducida aquí como capitán o comandante.

Luego algunas traducciones dicen, “el ejército del Señor,” otras dicen “las huestes del Señor.” Esta puede ser una referencia al ejército de Israel. “Yo soy un verdadero comandante,” dice este hombre. “Josué, tú te reportas a mi tú te reportas conmigo.” O quizás puede estarse refiriendo a un ejército celestial, angelical, invisible que está peleando con y por Israel. Así que él dice, “Yo soy el comandante de este ejército, sea el ejército terrenal o el ejército, invisible en el cielo. El caso es que   yo estoy al mando. Yo soy el capitán.

Y, el versículo 14 dice: “Y Josué se postró en tierra, le hizo reverencia, y dijo: Qué dice mi señor a su siervo?”

“! Sí, señor! ¿Cuáles son mis órdenes de marcha?” Eso es lo que le dices a un capitán.

"El capitán del ejército del Señor dijo a Josué: Quítate las sandalias de tus pies, porque el lugar donde estás es santo." Y así lo hizo Josué. (v. 15)

Ahora, ¿quién es este hombre? ¿Quién es el capitán de las huestes del Señor? Bueno, yo creo que es una aparición de Jesús pre encarnado, lo que llamamos “Cristofanía” en términos teológicos.

Este hombre, Cristo encarnado, una imagen de Él antes de que viniera como un bebé, fue quien tomó el mando de los ejércitos de Israel en la medida en que ellos se movían a tomar posesión de la Tierra Prometida.

Él también es el Comandante de las huestes angelicales que asistieron, que ayudaron a Israel en sus batallas – Jesús – el todopoderoso, soberano, Comandante del ejército del cielo. Este es Jesús, el “Capitán de las huestes del Señor” que guía a Su pueblo a la victoria, y debe ser adorado, y obedecido. Él es nuestro Capitán.

Ahora, ese es un vistazo de Jesús nuestro Capitán en el Antiguo Testamento. Y luego llegamos al Nuevo Testamento. Así que permíteme leer en Hebreos capítulo 2, versículo 10 – tú estás familiarizada quizás con este versículo:

"Porque convenía que aquel para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor [al capitán] de la salvación de ellos."

La palabra “capitán de la salvación,” quizás tu traducción tendrán palabras diferentes allí. Hablaremos de eso en un momento. Pero es una palabra que en griego solamente es usada cuatro veces en el Nuevo Testamento.

Y Es una palabra fascinante. A veces es traducida capitán. A veces es traducida príncipe o gobernador o líder, fundador o autor – según las diferentes traducciones usaran diferentes palabras allí. Es una palabra que tiene diferentes significados, varios significados, pero todos están relacionados, y todas son descripciones apropiadas de Jesús.

Vamos algunos de esos significados de la palabra que aquí es traducida como capitán, autor, líder, fundador o príncipe de nuestra salvación. Es una palabra que puede significar el líder principal, gobernador, príncipe y esto habla de la preeminencia de Jesús. Él es la cabeza de Su pueblo, y Él nos está dirigiendo a la gloria. Es una frase que describe la exaltación de nuestro Capitán.

Es una palabra que también puede significar alguien que toma el mando en algo, como un pionero. Y la NVI, usa esta palabra aquí, el pionero, o el precursor, alguien que nos da un ejemplo a seguir. Jesús es nuestro Josué que nos guía a nuestra Canaán celestial.

Cantamos esa canción escrita ese himno escrito por Charles Wesley, durante la Pascua: “Elevémonos ahora a donde Cristo ha dirigido, siguiendo a nuestra Cabeza exaltada, ¡Aleluya!”

Ese es Jesús, nuestro Capitán, nuestra Cabeza, nuestro Pionero, nuestro Precursor, y como el Capitán de nuestra salvación, Jesús fue el pionero. Él abrió el camino para proveer un camino hacia el cielo. Tomo el mando para llevarnos allí.

Entonces vemos también Sus sufrimientos aquí, no solo la exaltación de nuestro Capitán, sino la humillación de nuestro Capitán quien allanó el camino a través de los sufrimiento en la cruz… ¿con que fin? Con el fin de conducir o llevar muchos hijos a la gloria – El es aquél que va adelante.

Y entonces esa palabra también puede significar el creador o el fundador. Lo ves en Hebreos capitulo 12 que dice, “el fundador de nuestra fe, el autor de nuestra fe” – uno que comienza algo – la fuente de nuestra salvación. Él es el fundador de una vida nueva que nosotros, los que Lo seguimos, experimentamos con Él. Todos estos son matices o sombras del significado de esta palabra, capitán, líder, fundador, originador, autor de nuestra fe.

Y también vemos el concepto de Cristo como nuestro Capitán, aunque no se usa literalmente la palabra, en 2da a los Corintios capítulo 2 donde dice: “Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.”

Esta es una imagen en 2da a los Corintios de un general romano triunfante después de una gran batalla, que él ha ganado decisivamente, y luego dirige sus tropas a un desfile para celebrar la victoria. Esa es la imagen a la que se refiere aquí, que la gente que leía esta carta del Nuevo Testamento habría entendido. La Escritura está diciendo que Cristo es nuestro general, y que Él está dirigiendo la celebración de nuestra victoria, esta procesión. Nuestros corazones han sido capturados por Él, y ahora es nuestro gozo seguir a nuestro Capitán celestial.

Así que piensa qué significa eso hoy para nosotras: Si Cristo es nuestro Capitán, si Él es nuestro Comandante supremo, si Él es el Príncipe de nuestra fe, ¿qué significa que implicaciones tiene eso para nosotras?

Bueno, algo que significa, y Josué ilustra esto en ese pasaje en Josué capitulo 5, es que nuestra responsabilidad es seguirlo a Él y hacer lo que Él dice. Si Él es el Capitán, si Él es el Comandante en jefe, entonces le debemos obediencia incuestionable a Sus órdenes de marcha – aun si a veces no entendemos lo que Él está haciendo, o estamos temerosas de dónde nos pueda llevar, o si no podemos ver el resultado, o Sus instrucciones no tienen sentido.  

Quizás te está pidiendo que te quedes en un matrimonio difícil o que ames a un hijo pródigo o a una hija pródiga y eso no tiene sentido para ti, quizás te está diciendo que dejes tu amargura. Tu Capitán te dice, “Suéltalo. Perdona.”

Y tú dirás pero es que, “Eso no tiene sentido.”

Si Él es el Capitán, si Él es el Comandante y nosotras somos Sus seguidoras entonces le debemos a Él nuestra lealtad y obediencia incuestionable.

También significa que puede ser confiado como nuestro Comandante. Porque Él cuida a sus tropas. Él se ha adelantado, El va delante. Él nos ha dado el plan de batalla. Él nos dirige a la batalla y en la batalla. Él es un Capitán capaz. Él no fallará.

Quizás no puedas ver a donde va…tengo esta canción dándome vueltas en la cabeza. Que la cantábamos cuando éramos niños: “Mi Señor conoce el camino a través del desierto; lo único que tengo que hacer es seguir.” Se puede confiar en Él.

Y también esas palabras de mi amigo Charles Spurgeon vienen a mi mente. Él dice,

Por lo tanto, arrójate a ti mismo al cuidado de tu Capitán. ¡Marcha adelante aunque no puedas ver el camino! ¡Vuela hacia el enemigo aunque parezca que te supera en número de diez a uno, porque más grande es El que está por ti que todo lo que está en tu contra! No tengas temor de nada, porque tu Capitán es el mismo en toda emergencia.

Se puede confiar en Él, El es el Señor Jesús, nuestro Capitán.

El pensar en Cristo como el Capitán de nuestra salvación debe fortalecernos y también alentarnos mientras batallamos contra el pecado y en contra de ese triple enemigo – el mundo, la carne, y el Diablo. A veces parecen ser muy poderosos, muy abrumadores para nosotras. Pero debemos cobrar ánimo y tener fuerza al darnos cuenta de que la batalla más grande jamás enfrentada, se queda corta de la gloria de Dios, mirando la ira de Dios de frente a la cara sin ninguna esperanza de victoria, Cristo ganó esa batalla por nosotros en la cruz como nuestro Capitán poderoso.

Y Ahora, ese mismo Capitán continúa peleando por nosotras. Él intercede por nosotras en el cielo mientras batallamos con el pecado en nuestros propios corazones, y peleamos contra la oposición desde afuera en este mundo caído. Eso significa que no necesitamos escondernos avergonzadas o dar lugar a la desesperación o acobardarnos atemorizadas. Él es nuestro Comandante Superior poderoso que está dispuesto, y es capaz de resistir las fuerzas del mal en nosotras y a través de nosotras y por nosotras. Así que cobra ánimo. Fortalécete mientras estás en batalla.

Ahora, sabemos que hay una batalla en curso en el reino espiritual, y si has sido cristiana más de treinta y seis horas, tú ya has visto eso. Satanás está vivito y coleando hasta ahora, y siempre está buscando quitar a Dios de Su trono y esclavizar los corazones de los hombres. Pero recuerda, que esa batalla fue ganada cuando Jesús clamó desde la cruz, “¡Consumado es!”

Pero todavía está esta “operación de limpieza” que se está llevando a cabo aquí en la tierra, y continuará hasta el día final cuando el Capitán de nuestra salvación dirija a los ejércitos del cielo para provocar la derrota final de Satanás y todos sus demonios. Y esa es una victoria que solo Jesús el Capitán de nuestra salvación, puede ganar ya que Él está comprometido a traer muchos hijos e hijas a la gloria.

Aquí hay otra cosa también que necesitamos recordar: Si el Capitán de nuestra salvación fue perfeccionado, como nos dice Hebreos capitulo 2, por lo que Él sufrió (y esa es toda una lección que podemos hacer en lo que significa todo eso)… sabemos que Él tuvo que sufrir para poder ser hecho la perfecta salvación, para poder ser hecho el Capitán perfecto de nuestra salvación. Si Él tuvo que sufrir, entonces también nosotras.

Sus sufrimientos abrieron el camino y abrieron la puerta para hacer posible nuestro camino a la gloria, y también nuestros sufrimientos allanan el camino a la gloria si lo estamos siguiendo a Él. Nuestro Capitán está trayendo a muchos hijos a la gloria, y Él dirigirá y guiará a Su pueblo por toda esta vida, hasta la muerte, y más allá de la muerte, para compartir Su gloria por toda la eternidad. Así que Nos ayuda entender esa gran imagen en perspectiva cuando estamos en medio de toda la basura que está sucediendo aquí abajo en esta tierra.

Un comentarista antiguo, Alexander Maclaren, lo dice de esta manera:

Si tomamos a Cristo como nuestro Capitán, Él enseñara nuestros dedos a pelear. Si nos mantenemos cerca de Él y volvemos nuestros ojos hacia Él, no caminaremos en oscuridad, sino que el camino más triste será iluminado por Su presencia, y el camino más áspero será hecho liso por Sus pies ensangrentados que pasaron por allí. Si lo seguimos a Él, Él nos guiará abajo hacia el valle oscuro, y arriba hacia el bendito sol, donde la participación en Su propia vida eterna y gloria será la salvación. Si marchamos en Sus rangos en la tierra, entonces con gozo sobre nuestras cabezas nos levantaremos y nos reuniremos con nuestro Capitán en los cielos.

¿No te encanta eso? Eso es lo que debemos mantener en nuestras mentes mientras estamos aquí abajo en estos valles oscuros. Hay un sol bendito y victoria y esperanza que nos esperan por delante.

Y eso me lleva a una palabra final acerca de la victoria final de nuestro Capitán. Y puedes leerlo en lo que es quizás mi capítulo favorito, ciertamente uno de mis capítulos favoritos en toda la Palabra de Dios. Es Apocalipsis 19, y nos dice a dónde va está historia. Permíteme leerte un párrafo comenzando en el versículo 11:

"Y vi el cielo abierto, y he aquí, un caballo blanco, el que lo montaba se llama Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y hace la guerra. Sus ojos son como una llama de fuego, y sobre su cabeza hay muchas diademas, y tiene un nombre escrito que nadie conoce sino Él. Y está vestido de un manto empapado en sangre, y su nombre es: El Verbo de Dios.

Y los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, le seguían sobre caballos blancos. De su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones, y las regirá con vara de hierro; y Él pisa el lagar del vino del furor de la ira del Dios Todopoderoso. Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: Rey de Reyes y Señor de Señores." (Vv.14-16)

Entonces aquí al final del tiempo, Jesús aparece otra vez. Esta vez ya no en humillación como vino en Su primer advenimiento sino en Su exaltación como Capitán y Comandante, dirigiendo los ejércitos del cielo a consumar la victoria que ganó en la cruz, y de una vez y por todas echar todas las fuerzas de oscuridad y muerte al infierno eterno.

Este es el hombre que Josué vio en Josué capitulo 5. Este es el Capitán, el Comandante que el apóstol Juan vio allí en la Isla de Patmos. Y este es el Comandante y el Capitán que un día veremos con nuestros propios ojos como el Rey de Gloria que viene y lleva a muchos hijos a la gloria.

Y así confiadamente proclamamos que solo Jesús merece el título “Invictus” – invencible, invicto, inconquistable. Él es el Capitán de nuestra salvación, y con alegría y con gozo afirmamos: “Yo no soy el maestro de mi destino: Señor Jesús, Tú y solamente Tú eres el Capitán de mi alma.”

Annamarie: Quizás no piensas con frecuencia en ti misma como una soldado siguiendo a Jesús como tu capitán. Pero Nancy DeMoss de Wolgemuth te ha estado mostrando por qué este nombre de Jesús es tan importante. Ella estará de regreso para orar.

La enseñanza de hoy es parte de la serie “La maravilla de Su Nombre.” Si el Señor usó el programa de hoy para hablarte, ¿hay alguien con quien puedas compartir este programa? Aquí están algunas opciones:

  • Si tu amiga es lectora, puedes compartir la transcripción del programa. La puedes encontrar en AvivaNuestrosCorazones.com.
  • O le puedes enviar el enlace al audio.
  • También puedes recomendarle la aplicación para que ella tenga los programas accesibles desde su celular.

Bien en la medida en la que concluimos el programa de hoy, queremos que escuches de una de nuestras radioescuchas,

Isabel Jiménez: yo soy Isabel Jiménez y vivo en Michigan, Grand Rapids y soy dominicana yo comencé oyendo Aviva Nuestros Corazones en ingles y estuve escuchándolo un buen tiempo quizás un par de años y estuve muy emocionada y contentísima cuando ya supe que lo íbamos a tener en español porque soy hispana y este trabajo con hispanos y quiero pasarlo a las mujeres hispanas que conozco.

Annamarie: Ella nos cuenta de su experiencia en una de nuestras conferencias Mujer Verdadera.

Isabel: Oh muy buena el hecho de que esta vez pude traer mis dos hijas que no habían venido ha sido una experiencia buena porque yo quiero que ellas también estén completamente conociendo todo lo que ellas pueden conseguir como mujeres que aman a Dios mujeres piadosas que Dios las ayude a formarse a través del ministerial de Aviva Nuestros Corazones.

Escuchado la programación leyendo los blocks, leyendo los libros, es importantísimo para mí como mama que mis hijas sigan en el camino de conocer como ser mujeres piadosas que aman a Dios y que quieren ser obedientes al Señor también.

Annamarie: Isabel nos habla de aquello a lo que Dios la ha estado guiando.

Isabel: Bueno Dios ha estado motivándome desde unos que se yo cinco años para que yo pase a mi otra generación, lo que he aprendido de El el que tenemos que estar yendo a la cruz por supuesto el mensaje del evangelio a aquellas que no lo conocen.

Pero también a aquellas mujeres que si lo conocen que ya han conocido el evangelio que están asistiendo a una iglesia por algún tiempo que todavía necesitan esa otra persona, esa Tito 2 mujer que puede estar ayudándolas de alguna manera a saber cómo lidiar con sus miedos, con sus emociones, con su día a día, ya sea como mama, como hermana, como esposa, como mujer de Dios.

Entonces creo que Dios esta llamándome para que yo me prepare y para que yo invierta mi vida en la vida de otras mujeres h eso es lo que quiero hacer lo que estoy haciendo preparándome con el CBC y también aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Esperamos que tú también puedas ayudarnos a compartir estos mensajes, y que te animes a asistir a nuestra próxima conferencia Mujer Verdadera “En busca de Dios” con alguna familiar o amiga la próxima semana. ¡Será una experiencia inolvidable! Visita MujerVerdadera17.com para más información.

Cristo es nuestra Piedra Angular. Nancy explica por qué esto es importante, en el programa de mañana. Ahora, para cerrar el programa de hoy acerca de Jesús como Capitán, ella regresa para orar.

Nancy: Y así, Señor, te adoramos, nuestro Capitán, nuestro Comandante, y el Capitán y el Comandante de todas las huestes y de los ejércitos del cielo. Eres poderoso. Eres inconquistable, invencible, invicto. Y gracias porque sufriste; Tú has ido a la gloria; y ahora, mientras caminamos por la senda del sufrimiento, Tú nos estás guiando en cada paso de la jornada y sigues trayendo muchos hijos e hijas a la gloria para estar contigo allí por siempre y siempre. Te amamos. Te bendecimos. Te adoramos, oh Capitán y Comandante de nuestra salvación. Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

 

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, y Darla Wilkinson proporcionaron asistencia de investigación útil para esta serie.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique otra fuente.

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, and Darla Wilkinson provided helpful research assistance for this series. 

Dawn Wilson, Lindsay Swartz, y Darla Wilkinson proporcionaron asistencia de investigación útil para esta serie.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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