Aviva Nuestros Corazones Podcast

Amnesia espiritual

Annamarie Sauter: ¿Sabes quién eres en Cristo? Con nosotras Elyse Fitzpatrick.

Elyse Fitzpatrick: Esta es la realidad. Todas sufrimos de amnesia espiritual. No sabes quién eres, y esto es porque que creemos que el reino de Dios depende de nosotras.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín. 

Si estás participando de la lectura de la Biblia junto a nosotras este año, la lectura de hoy es Números capítulos 30 al 32. Y si no te has unido, ¡no es tarde para comenzar!

En el programa de hoy escucharás la primera parte del mensaje titulado, «Porque Él me ama». Aquí está Nancy para introducir la enseñanza de hoy.

Nancy DeMoss Wolgemuth: Cuando transmitimos la serie llamada, «Cómo enamorarnos y permanecer enamoradas de Jesús», una oyente nos escribió durante la serie porque estaba batallando con creer que Dios realmente la amaba.

Ella dijo, «he sido cristiana por más de 20 años. Enseño a mis hijos la Biblia a diario. Oro. Ciertamente amo al Señor. Pero realmente batallo con Su amor por mí. Mi pregunta es, ¿Dios verdaderamente me ama? Parece que hago tan poco por Él». 

Es posible que te identifiques con alguna de sus luchas. ¿Alguna vez has sentido que tienes que hacer algo, trabajar, para ganar el favor de Dios? Creo que es una frustración común que experimentan las mujeres con las que hablo. Bueno, mi amiga Elyse Fitzpatrick tocará estas tres preguntas en el mensaje que escucharemos hoy. 

Elyse, es consejera bíblica y autora de varios libros; incluyendo un libro fantástico llamado, Because He Loves Me (Porque Él me ama). Creo que después del mensaje de hoy, tendrás una nueva sensación de admiración de cuánto Dios te ama.

Ahora, permíteme explicar una cosa antes de comenzar. Al principio de este mensaje, Elyse nos ha dado una definición de justificación. Es un gran término de teología, y casi siempre pensamos en esa palabra «como si nunca hubiera pecado». Pero Elyse nos recuerda que justificación también significa, «como si siempre hubiera obedecido la Palabra de Dios». Ten esto en mente mientras estás escuchando.

Elyse: Vamos a abrir nuestras biblias en 2 Pedro 1, versículos 5 y 10, vamos a leer todo el pasaje en un momento. Pero empecemos por estos dos versículos.

«Por esta razón también, obrando con toda diligencia, añadid a vuestra fe…», y todas sabemos cómo va el pasaje, con virtud, conocimiento y dominio propio, y así la lista. «Así que, hermanos, sed tanto más diligentes para hacer firme vuestro llamado… porque el que carece de estas virtudes es ciego o corto de vista, habiendo olvidado la purificación de sus pecados pasados».

Ahora, deja que te hable como consejera bíblica, como alguien que ha utilizado las Escrituras toda su vida y en la vida de otros por años. Cuando llego a esta parte del pasaje donde dice que, fue purificado de sus pecados pasados, yo no lo entendía, no tenía idea del verdadero significado del pasaje donde me decía lo que se suponía que tenía que hacer. Así que vamos a descomprimir este pasaje y vamos a develar su verdadero significado.

Mi sospecha es que todas nosotras estamos sufriendo, de cierta forma, una amnesia espiritual. Pensamos que nuestra vida, nuestra aceptación ante Dios, Su deleite, depende de nosotras o de algo que hay dentro de nosotras. Déjame decirte las buenas noticias. Aquí están las buenas noticias. ¿Estás lista para oír las buenas noticias? Las buenas noticias son que la relación con Dios el Padre está eternamente asegurada por el amor, el perdón, la vida perfecta y la resurrección de Jesucristo –El Dios-Hombre– para siempre y por siempre.

Lo que ahora quiero hacer por ti, es darte un poco de viento para tu vela. Como verás, puedes tener el velero más bonito que hay. Puede estar equipado con la mejor herramienta de navegación. Pero si estás en el agua tratando de llegar del punto A al punto B, y no hay viento, no llegarás a ningún sitio. Por eso no te daré un mapa. Te daré viento para tu travesía.

Ahora, el problema que tenemos la mayoría, es que pensamos que ya nos sabemos el mensaje. Justo hace unas horas antes estaba en una entrevista y la persona que me entrevistó me preguntó, «¿cuánta gente cree usted que entiende el evangelio?» Bueno, te pregunto, «¿qué es el evangelio?» ¿Qué dirías? Dirías algo como, «Jesucristo murió por mis pecados», ¿cierto?

Te diré la verdad que necesitas, no solo al principio de tu cristianismo o al inicio de tu fe. La verdad que necesitarás a diario para tener viento en tus velas. Para que puedas hacer todas las cosas que se te piden en este Libro; para que puedas hacer todas esas cosas, necesitas viento en tus velas.

¿Has olvidado que has sido purificada de tus pecados? ¿Has olvidado que ante Dios, ante Sus ojos, tú eres (si tú crees esta verdad) completamente justificada ante Sus ojos? ¿Sabes lo que la palabra justificación significa? ¿Cuántas de ustedes han escuchado la palabra justificación? 

Justificación es una de esas palabras de teología que usamos de vez en vez, pero de cierta forma tiene un contenido vacío. Lo que justificación significa no es «justo», como que no he pecado. No. Es «justa, justificada», como si nunca hubiese pecado.

Verás, en el pasaje que acabamos de leer, Pedro está diciendo, «una de las razones por las que no estás creciendo es que has olvidado que has sido perdonada». Has olvidado que fuiste perdonada. ¿Cuántas veces el día de hoy olvidaste que has sido perdonada? Y entonces cargas contigo una mochila llena de ladrillos de todas las cosas que se supone que debes hacer para avanzar, y todas las maneras posibles en las que fallaste.

¿Puedo decirte que si crees en el mensaje del evangelio, en las buenas nuevas, si lo crees ahora mismo, la palabra que está escrita en tu vida es «perdonada»? ¿Son buenas noticias? Perdonada. No voy a hablar de lo que debes hacer. Voy a hablar de lo Él ha hecho por ti.

Perdonada. Estás perdonada. Piensa en ese pecado, cualquiera que sea, que no puedes creer que lo hayas hecho. Bueno, primero que nada, no puedes creer que lo hiciste porque en realidad no crees en el evangelio, porque el evangelio dice que eres peor de lo que piensas. Así que piensa en ese pecado, en ese pecado que cometiste, ese pecado con el que siempre luchas. Cuando Dios te mira, Él tiene una palabra para ti. Perdonada.

Algunas de ustedes ya empiezan a sonreír. Verás, cuando salgas de ahí hoy, lo que quiero que hagas es que sonrías porque no tengo ladrillos para ti. Lo único que tengo son sonrisas. Estás perdonada si tú crees. Tienes que creer. Si crees, eres perdonada. Entonces, volvamos al concepto de justificación. Justificación no solo es que nunca he pecado, también es… ¡oh, esto hará que tu pequeño cerebro explote!... justo como si siempre hubieras obedecido. ¿¡No es esto maravilloso!?

Cuando Dios te mira, Él no está diciendo, «ah, ahí está Sally. Cómo me gustaría que su vida estuviera en orden». Él no está diciendo eso. ¿Sabes por qué? Porque tú tienes la justicia de Cristo. Cristo puso Su vida en orden para ti, lo hizo en tu lugar. Vivió 33 años y medio perfectamente, siempre amando a su prójimo, siempre haciendo las cosas que le agradan a Su Padre, siempre hablando verdad, nunca codiciando, nunca teniendo envidia, siempre ofreciendo su vida. Vivió Su vida entera por ti.

Verás, Jesús pudo haber venido a la tierra como un adulto y morir por nuestros pecados. Pero no lo hizo. Él es la encarnación. Él nace como un bebé y vive su vida entera en justicia. ¿Sabes lo que hace todo el tiempo? Todo el tiempo está ahí en su casa, siendo un carpintero, sometiéndose a sus padres, amando a sus hermanos construyendo cosas en su ciudad natal de Nazaret. ¿Sabes lo que está haciendo todo el tiempo? Cumpliendo la ley de Dios en tu lugar. ¿Sabes por qué? Porque tú no lo haces.

Podrás estar diciendo, «ah sí, yo sí cumplo la ley de Dios». Okay, aquí vamos. Dos leyes. ¿Cuáles son? Ama a tu Dios con todo tu corazón, alma, mente y fuerzas; y ama a tu prójimo como a ti mismo. ¿Lo has hecho alguna vez? No. No, porque en el mismo milisegundo que pienses en tu pequeño corazón, «ah, qué bien me porto, estoy amando a Dios», ya faltaste.

Así que, ahí tienes a Jesús. Piensa en esto. Él vivió una vida perfecta, amó a su padre, a su padre terrenal, quien murió bastante pronto; o por lo menos, después de que Él cumplió 12 años no lo volvemos a ver. Así que Él está apoyando como el hermano mayor. Está sosteniendo a su familia y su casa como Dios-Hombre encarnado, haciendo un trabajo secular por 18 años. Y su primo, Juan, el loco de la familia, después sale para el Jordán. Está bautizando a la gente por arrepentimiento de sus pecados. ¿Y a dónde va Jesús? A donde Juan, al Jordán para ser bautizado.

Y Juan ya sabe, él sabe quién es. Ve a Jesús y le dice, «he ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo». Él ve a Jesús y le dice eso. Y Jesús le dice, «aquí estoy para ser bautizado por ti».

Y Juan le dice, «ah no, no, porque este bautizo es para arrepentimiento de pecado, yo no soy digno de desatar la correa de tu sandalia. NO necesitas el bautismo del arrepentimiento.

Y Jesús le dice, «permite que así sea, para que sea cumplida la justicia». Aquí están las buenas nuevas. Él estaba siendo bautizado en tu lugar. Él tenía que ser bautizado porque tú necesitas Su justicia en tu bautizo.

Tengo nietos, y tengo el micrófono, así que puedo hablar de ellos. Mis nietos más grandes, hace un año aproximadamente quisieron ser bautizados. Vivimos en el sur de California. Así que van al océano a ser bautizados por el pastor.

Pero un día le preguntamos al mayor de los dos, que es en todos los sentidos el hermano mayor: «Cariño, en la historia del hermano mayor y el hijo pródigo, ¿quién eres?» Él contestó, «soy el hermano mayor, y estoy orgulloso de ello». Así que él lo entiende y siempre está nervioso de que no esté haciendo las cosas correctamente. Tiene de esos corazones. ¿Saben a lo que me refiero? Es como querer ser obediente, pero nunca ser suficientemente obediente, él es uno de esos.

Así que estaba hablando con el pastor antes de ser bautizado porque el pastor dijo, «voy a entrevistarlos un poco antes de bautizarlos». Así que Wesley le preguntó, ¿qué pasa si digo lo incorrecto?» Y su pastor, en su sabiduría, le dijo –y estas son buenas noticias– «cariño, Jesús fue bautizado en tu lugar. Aun cuando dijeres lo incorrecto está bien».

Son buenas noticias. Verás, porque al ser mujeres serias—y no estarías aquí si no fueras una mujer seria—tienes que saber que todas las maneras en que has fallado y todas en las que has triunfado y te sientes orgullosa por ello, Jesús ha sido justo en tu lugar. ¿No son buenas estas noticias?

Verás, la presión de que debes desempeñarte a la perfección es removida. Quiero decir, ¿no sientes la necesidad de decir «¡uf!»? Digo, traemos esta mochila llena de ladrillos de todas las cosas que se supone que debemos hacer para mover el camión del reino de Dios. Ahora, eso no significa que Dios no use sus medios. ¡Sí, claro que lo hace! Pero frecuentemente, los medios que Él usa no son los medios que tú crees que usará.

Por ejemplo, Dios quería mover el camión para demostrar Su poder en la tierra de Egipto. Así que usó los pecados de los hermanos de José. ¿Verdad? Él usó el pecado de sus hermanos para lograr su meta de liberar a su pueblo de Egipto. Ahora, seamos muy claras. No te estoy diciendo, «okey, vámonos todas a pecar». No estoy diciendo eso.

Lo que estoy diciendo es, «pecas porque no amas a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y todas tus fuerzas, y no amas a tu prójimo como a ti misma». Así que si Dios usara solamente a gente que tiene todo en orden, no podría usar a nadie. 

Muchas veces, no siempre, pero a veces, Dios usa aún tu pecado para Su gloria, así como lo hizo con los hermanos de José. Así que José les dice a sus hermanos, «quisieron hacerme un mal», mira, ¿pecaron? Sí. ¿Eran responsables de su pecado? Sí. ¿Dios usó su pecado? Sí. «Ustedes quisieron un mal pero Dios lo usó para bien». 

Piensa en el Calvario. El peor pecado que jamás se haya cometido en este planeta, se cometió según el plan preparado por Dios. ¿No es eso lo que dice Hechos 4? «…según el plan que Dios determinó que sucediera». Ahora, quiero regresar otra vez porque no quiero que nadie me malinterprete y después venga a decirme, «Elyse, ¿te importa si pecamos? No te estoy dando permiso para pecar. Estoy afirmando que pecas. Dios usará tu justicia—tus actos de fe—Él usará esto. Él también usará tu pecado para Su gloria. ¿No son esas buenas noticias? Mira, estas son buenas noticias, no dependen de tu obediencia. Qué Dios sea alabado por siempre.

No me crié en un hogar cristiano. ¿Cuántas de ustedes no fueron criadas en un hogar cristiano? ¿Dios necesita que seas un buen padre para salvar a tus hijos? ¿No son esas buenas noticias? Digo, ¿no son buenas noticias?

Okey, ahora te estoy diciendo, «sean unos padres miserables porque…» ¿Es eso lo que estoy diciendo? No. Lo que digo es «busca el ser obediente». Pero Dios logrará Su voluntad independientemente de que lo hagas bien o no.

Crecí en un hogar inconverso. Dios usó el pecado de mi padre y de mi madre para acercarme a Él. Te diré algo. Es así como la mayoría de las veces Él trabaja. Estás justificada, lo que significa justa, como si nunca hubieses pecado. Piensa en la última vez que les gritaste a tus hijos... Nunca pecaste. Perfectamente perdonada. Justo como si siempre hubieras obedecido. Ese es nuestro record.

Ahora, a la luz de esto, haz lo que Dios te ha llamado a hacer. A pesar de todas las formas en que has fallado en hacer lo que Dios te ha pedido, vuelve a retomar la senda, una y otra vez. Regresa al mismo lugar.

Escribo libros que hablan del evangelio. Puedo estar en una situación a veces, y digo, «no tengo ni la menor idea de dónde encaja el evangelio en esta situación». Escribimos un libro llamado, Give Them Grace (Dales Gracia), para presentar el evangelio a los niños. A veces estoy con mis nietos, hacen algo malo y pienso, «debo de decirles algo acerca de Jesús aquí». Pero realmente lo que quiero decir es, «entra al carro mocoso», pero no digo eso.

Ahora, ustedes se podrían estar riendo porque nunca dicen eso, pero en su corazón lo dicen miles de veces. Así que les digo a los niños, «corazón, sé que en este momento debería decir algo de Jesús, pero no sé qué, así que por favor entra al carro y si se me ocurre algo, lo diré». 

¿Ven? Esta es la realidad. Todas estamos sufriendo de amnesia espiritual. No sabes quién eres. Y eso es porque creemos que el reino de Dios depende de nosotras.

Nancy: ¿Sabes quién eres—cuál es tu identidad?Has estado escuchando un mensaje de mi amiga, Elyse Fitzpatrick. Mañana escucharás la continuación. Creo que la pregunta, «¿Dios verdaderamente me ama?» Persigue a muchas mujeres hoy. Todas necesitamos recordatorios del poder del evangelio para vivir en verdadera libertad.

Elyse escribe acerca de la libertad que puedes tener gracias al evangelio de Cristo en su libro, Because He Loves Me. (Porque Él me Ama—disponible en español). Es un gran recordatorio para todas nosotras. Espero que puedas adquirir una copia si has estado luchando con dudas acerca del amor de Dios o si conoces a alguien que esté en esa situación.

Muchas hermanas nos escriben de diversos lugares del mundo y nos relatan cómo enseñanzas como estas les han ayudado en su caminar con Dios. Y quisiera tomar unos minutos para compartir contigo lo que nos dijo una de ellas. Escuchemos.

Annamarie: Ella escribió: «¡Hola amadas mías y de Dios! Hace días no les escribo... Y ahora que estoy empezando a leer «Mentiras que las mujeres creen y la verdad que las hace libres», decidí aprovechar para bendecirlas y contarles un testimonio. 

Al leer solo la segunda mentira: «Dios no me ama», recordé cuántos años de mi vida cristiana luché con esto... Yo simplemente era «demasiado mala, demasiado pecadora y simplemente insuficiente» para creer que Dios podía amarme.

Había días en que pensaba que sí me amaba... Los días que a mí criterio religioso “estaba haciendo las cosas bien” o sea, había orado, leído mi Biblia y no había pecado en "algo grosero". 

Qué lejos estaban mi corazón y mi entendimiento del verdadero amor de Dios, de mi verdadera condición de hija. (Ahora comprendo también, que el haber crecido sin mi papá biológico en mi vida, no ayudó en nada a esta situación). Dios me amaba "a veces sí y a veces no"... 

Aún cuando tuve hijos y el Señor me hablaba al respecto, me costaba mucho aceptar esta verdad. Dios me decía: ¿tus hijos necesitan ganarse tu amor? Yo decía: No. ¿Los amas porque hacen lo bueno y los dejas de amar si te desobedecen? Y yo decía: No. Y Él decía: Así es mi amor de Padre por mis hijos. Yo no tomaba esto como una excusa para pecar ni mucho menos, pero al ver mi feo corazón solo pensaba, ¿cómo puede ser que mi Padre celestial me ame así? 

Creo que mi lucha terminó un día, que como siempre, luego de pecar en algo, le pedí al Señor—por vez número "mil", que por favor me diera una prueba de que Él aún me amaba (pues siempre, al sentir que había fallado pensaba que ya era suficiente, que Él seguramente estaba hastiado de mí y que ya no me amaría más). Pero ese día, el Señor me contestó: Ya no me pidas pruebas de mi amor de nuevo. ¿Qué otra prueba quieres? No envíe a mi Hijo a derramar Su sangre por ti? Y esta es la más grande prueba de amor de todos los tiempos. Sin importar cómo nos sintamos, NADA cambia esa verdad. 

Las bendigo hermanas».

Nancy: Estoy tan agradecida de que Dios nos permita hablar los corazones de mujeres como ella. A veces pensamos que somos un pequeño grupo de mujeres viviendo vidas contraculturales, pero ciertamente Dios está obrando en medio nuestro.

De hecho, cuando las líderes del movimiento feminista comenzaron a reunirse a mediados de los años setenta, fueron consideradas un grupo marginal. Muchas personas pensaron que estaban locas. Pero fueron sistemáticas, intencionales y persistentes, llevando el mensaje a mujeres jóvenes, mientras que los programas de estudios se abrían para todas las mujeres en las universidades de Estados Unidos y otros países. Incluso, distribuyeron su mensaje a través de muchos recursos impresos.

Esto me llevó a hacerme la siguiente pregunta: ¿Qué podría hacer Dios con un grupo comprometido con un nuevo movimiento, una revolución contracultural de mujeres verdaderas de Dios. ¿Cómo podría expandirse ese mensaje?

Seas abuela, joven, estés casada o soltera… Arraigadas en Cristo.

Sostenidas por Su Palabra en todo tiempo, unidas busquemos al Señor.

Como hijas de Dios estamos llamadas, no simplemente a sobrevivir, sino a disfrutar de libertad, plenitud y abundancia en Cristo. Para lograrlo necesitamos un fundamento estable, un ancla, una esperanza segura y firme para nuestras almas, que resista los embates de las diversas corrientes de estos tiempos, de las inestables y cambiantes filosofías de este mundo y los engaños de nuestro propio corazón. 

Únete a Mary Kassian, Dannah Gresh, Dámaris Carbaugh, Sugel Michelén y una servidora, en la Conferencia Mujer Verdadera 2020; junto con Jonathan y Sarah Jerez en las alabanzas. 

Mujer Verdadera 2020, titulada, «Arraigadas», se llevará a cabo los días 13 y 14 del próximo mes de marzo. Entérate de los detalles y de cómo puedes participar junto a miles de mujeres, desde tu localidad en MujerVerdadera20.com.

Annamarie: Elyse Fitzpatrick dice que muchos creyentes viven tratando de obedecer los mandatos de la Biblia a regañadientes, antes de entender quiénes son en Cristo.

Elyse Fitzpatrick: Él no dijo: «Consumado es, pero ahora necesito que hagas esto y esto y esto y esto, y aquello y si no lo haces, cosas malas te van a pasar». No, todo lo que se necesitaba hacer para conectarte con Dios Padre como tu Padre y con Jesucristo como tu Esposo fue consumado para siempre.

Annamarie: Mañana ella nos hablará más acerca de esto, aquí en Aviva Nuestros Corazones.

Invitándote a no solo sobrevivir en la vida cristiana sino a tener una vida fructífera en Cristo, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

El Misterio de Tu Amor, Iglesia Cristiana Oasis ℗ 2015, Iglesia Cristiana Oasis.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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