Podcast Aviva Nuestros Corazones

Amor para matrimonios sin esperanza

Annamarie Sauter: ¿Habrá alguna esperanza para un matrimonio como este?

Terry: Miré a mi esposo y le dije: «Ya no te amo más». Deseaba ser la administradora, la presidente y ese tipo de cosas. Todo mi reconocimiento lo recibía de mi trabajo y de lo que estaba haciendo. Por otro lado, mi amor por mi esposo no significaba nada para mí.

Annamarie: Hoy escucharemos la historia de Terry.

Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth, autora del libro, «Escoja perdonar», en la voz de Patricia de Saladín.

A lo largo de esta serie titulada, «¿Cómo está tu vida amorosa?», Nancy nos ha retado a leer diariamente el capítulo 13 de la primera carta a los corintios, por 30 días. También nos ha retado a memorizar una parte de este pasaje, los versículos 4 al 7.

Si has estado haciendo el reto o piensas hacerlo, te invito a dejar tu comentario al final de la transcripción del programa de hoy. Esto lo puedes hacer visitándonos en AvivaNuestrosCorazones.com. ¡Déjanos saber de ti!

Una oyente llamada Erin nos escribió para contarnos sobre el efecto que esta memorización ha tenido en su vida. Ella y su novio estaban memorizando el capítulo completo. Nos dijo,

«Ambos habíamos estado escuchando su programa desde distintos lugares y nos emocionamos al oír el reto de este mes. Nos animó mucho. Mi novio fue a su página de internet con la intención de escribirle un correo electrónico pero se dio cuenta de que era un ministerio de mujeres y es por eso que soy yo quien ahora les está escribiendo.

Tan solo queríamos dejarle saber que el tener confianza ha resultado de gran ayuda y ánimo en nuestra relación, ya que el amor confía sin ponerse temeroso o inseguro en nuestra relación. Nuestro deseo es guardar nuestro primer beso para el día de la boda. Muchas gracias por animarnos a través de esta serie».

El programa de hoy concluye la serie que hemos estado transmitiendo a lo largo de las últimas dos semanas, titulada, «¿Cómo está tu vida amorosa?».

Aquí está Nancy con nosotras,

Nancy DeMoss de Wolgemuth: Tomamos una prueba de amor basada en 1 Corintios, capítulo 13. Hemos visto que el «amor es paciente». «El amor es bondadoso. No tiene envidia. No presume ni es arrogante. No actúa de manera indecorosa. El amor no busca lo suyo. No es provocado. No toma en cuenta los males sufridos. No se alegra en la injusticia sino en la verdad». El apóstol Pablo nos dice que el amor todo lo soporta. Todo lo cree. Todo lo espera. El amor nunca falla. Persigue el amor. (Parafraseado de los versículos 14-18)

En la última sesión empezamos a conversar acerca de cómo perseguir el amor. Mencionamos que hasta que el amor de Dios no llene nuestros corazones no tendremos una fuente real de amor. Luego dijimos que una vez nos arrepentimos de nuestra falta de amor, entonces debemos acudir a la fuente de amor genuino y pedirle a Dios que nos llene con su amor. Esto no es simplemente un sentimiento.  Esto sucede por fe.

Quizás piensas: «Simplemente no puedo amar a esa persona». ¿Pero sabes qué? Dios no te ordenaría amar a esa persona si Dios no tuviera la intención de capacitarte para amar a esa persona. Puedes amar a esa persona por fe.

Mientras continuamos persiguiendo el amor, ¿qué pasos debemos dar? Yo sugiero dos pasos; primero debemos escoger amar. Escoger amar por fe. Una buena pregunta que debemos hacernos es, ¿cómo actuarías hacia esa persona si realmente amaras a esa persona?

C.S. Lewis escribió,

No pierdas tu tiempo preocupándote de si amas a tu prójimo. Actúa como si lo hicieras. Tan pronto lo hacemos, nos damos cuenta de uno de los secretos más grandes. Cuando te comportas como si amaras a alguien, eventualmente terminarás amándolo.

Leí la historia de un ministro llamado George Crane, quien relató acerca de una mujer que se presentó en su oficina. Ella odiaba a su esposo, y había venido a ver cómo se podía deshacer de su esposo y cómo podía herirlo lo más profundamente posible antes de divorciarse de él. Estaba tan enojada y tan llena de amargura que decía: «Deseo desquitarme».

El Dr. Crane le sugirió el siguiente plan a la señora. 

Él le dijo:

Vaya a su casa y empiece a actuar como si verdaderamente amara a su esposo. Dígale cuánto significa para usted. Haga más allá de lo posible por ser bondadosa, considerada y generosa. No escatime esfuerzos para complacerle y disfrutar de él. Hágale creer que le ama. Y después que le haya convencido de su amor y de que no puede vivir sin él, entonces deje caer la bomba. Dígale que quiere el divorcio. Eso realmente le dolerá.

Así que esta mujer vengativa, estaba emocionada con el plan. Sonrió y exclamó: «¡hermoso, hermoso! La verdad que se sorprenderá». De manera que salió y siguió  las instrucciones del pastor con entusiasmo, actuando como si amara a su esposo.  Durante dos meses le mostró amor y bondad, escuchando, dando y compartiendo. 

Como a los dos meses no había regresado, el pastor Crane la llamó y le dijo: «¿Ya está lista para divorciarse?» ¿Divorciarme? ella dijo. ¡Ni lo piense! Descubrí que lo amo de verdad». Como podrán ver sus acciones habían cambiado sus sentimientos.

Así que mientras piensas en aquellos que Dios ha puesto en tu vida para ser amados, pregúntate: «¿Cómo me comportaría si realmente amara a esta persona?» Luego toma la decisión de actuar como si la amaras y verás cómo Dios transforma tu corazón cuando comiences a comportarte de una manera amorosa.

Finalmente, déjenme sugerirles que necesitamos permitir que el amor de Cristo sea la medida de nuestro amor. Leí una historia sobre el gran amor que un hombre sentía por una mujer. La carta de amor más larga y simple que se haya  escrito fue escrita en 1875 por un pintor parisino llamado Marcel de Leclure. Estaba dirigida a Magdalene de Villalore. Esta carta contenía una frase en francés, je vous aimes (te amo),1,875,000 veces.

El amante no fue el que escribió la carta personalmente. Él contrató un escriba para que lo hiciera. Él pudo haberle dicho a la secretaria simplemente, «escribe te amo, 1,875,000 veces». Sin embargo, dictó la carta palabra por palabra: «Te amo». Cada vez que decía la frase, le pedía al escriba se la repitiera oralmente antes de escribirla.

De modo que según este relato, la frase se pronunció oralmente y fue escrita 5,625,000 veces antes de alcanzar su destino. Eso sí que es una gran expresión de amor. 1

Pero les podría sugerir que existe una carta de amor que te escribieron a ti y a mí que relata el amor de Alguien por nosotros. Un amor mucho más grande que el de ese señor que escribió, «te amo» 1,875,000 veces, para decirle a la joven de sus sueños que la amaba. Esta carta nos fue escrita en el Calvario cuando Jesús fue a la cruz. De hecho, todo lo que hemos estado hablando acerca del amor realmente es una imagen del amor de Cristo.

Amy Carmichael, a quien hemos citado en esta serie, era una mujer ordinaria que amaba de manera extraordinaria a las personas. Una de las obras de Amy que más me gusta es una llamada «Si».  Es un pequeño libro que fue escrito cuando le hablaron sobre un problema acerca de uno de sus compañeros de trabajo. Tan solo quisiera citar una porción de lo que escribió. Habla de cómo el amor del Calvario es realmente la medida de nuestro amor.

Ella dijo:

Si puedo discutir con facilidad los defectos y los pecados de cualquiera; si puedo hablar de manera casual aun de las travesuras de un niño, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si soy capaz de disfrutar una broma a expensas de otro; si soy capaz de menospreciar a otro en una conversación, o aun en pensamiento, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si puedo escribir una carta poco bondadosa; pensar sin benignidad, sin sentir dolor y vergüenza, entonces no conozco nada del amor del Calvario.

Si al tratar con alguien que no responde, yo me canso del esfuerzo y suelto esa carga, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si temo hablar la verdad para no perder el afecto, o para evitar que la persona en cuestión diga, «tú no entiendes», o porque tengo miedo de perder mi reputación de amabilidad; si antepongo mi buen nombre sobre el bien mayor del otro, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si me aferro a cualquier tipo de decisiones, tan solo porque son mis decisiones; si le abro las puertas a mis gustos y disgustos privados, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si no le doy a un amigo el beneficio de la duda, sino que pienso lo peor de lo que dice o hace en vez de pensar lo mejor, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si me ofendo con facilidad; si me siento satisfecha de mantener una fría enemistad; pudiendo ser amiga, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si una sacudida o empujón repentino me hacen decir una palabra impaciente o poco amorosa, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si me siento amargada con aquellos que me condenan, sintiendo que es injusto, olvidando que si me conocieran como yo me conozco a mí misma, me condenarían mucho más, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si digo, «sí te perdono, pero no puedo olvidar», como si Dios, que lava la arena en todas las playas del mundo dos veces al día, no pudiese lavar esos recuerdos de mi mente, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si la monotonía es una prueba para mí, si las personas necias me irritan y las pequeñas cosas me ponen los nervios de punta; si me ahogo en un vaso de agua, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario. 

Si soy desconsiderada acerca de la comodidad de los demás, o de sus sentimientos, o hasta de sus pequeñas debilidades; si soy descuidada con sus pequeñas heridas y pierdo oportunidades para hacer su camino más llevadero; si hago que el funcionamiento de los quehaceres de la casa sea más difícil de lograr, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si me molestan las interrupciones, y me impacientan las preocupaciones privadas; si oscurezco las almas que me rodean porque yo misma estoy en tinieblas, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si me pesa cuando me piden hacer algo por los demás, si cedo ante la indisposición interna de ayudar a otros, y evito hacer lo que me piden, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si la alabanza del hombre me llena de regocijo y me deprimo cuando me culpan; si cuando se produce un malentendido no puedo descansar ni dejar de defenderme, si necesito ser amada más que amar, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si la carga que me pide el Señor soportar no es la que mi corazón hubiese elegido, y me irrito internamente y me resisto a Su voluntad, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Si anhelo cualquier lugar de esta tierra más que el polvo a los pies de la cruz, entonces no conozco nada acerca del amor del Calvario.

Annamarie: Asombrosa cita de Amy Carmichael. Nancy estará de regreso con nosotras.

Esperamos que esta serie, «¿Cómo está su vida amorosa?», te esté ayudando a crecer en el amor. Aviva Nuestros Corazones le habla a las mujeres, pero algunos hombres también nos escuchan. Algunos de ellos que comentaron en la primera emisión de esta serie. Uno dijo:

«Estoy oyendo esta enseñanza. Tremendo. Esto mismo estábamos hablando mi esposa y yo. Con un supervisor que tengo en mi trabajo el Señor me ha mostrado mi falla. Le he pedido perdón. Gracias por este estudio bíblico».

Otro escribió,

«Qué maravilloso mensaje. Soy el hermano del medio. Mi hermano y yo hemos discutido. Mi intención por hacerle ver que la música que escucha lo aparta sin que se dé cuenta, solo le ha hecho sentir que seré su juez, pues como él mismo me ha escrito hoy: «me gustaría contarte muchas cosas, sin que me dijeras si está bien o mal, quizás no conozco al Dios que sigues, pero te amo hermano». Me ha partido mi corazón en dos al escucharlo y me ha hecho sentirme apenado, me ha dejado ver mi tremendo orgullo, mi soberbia e indisciplina con Dios y lo mucho que necesito el amor de Dios en mi vida para amarlo como mi hermano, como merece una familia. Este mismo le día le compartiré que le amo y que Dios nos ama de esa manera ágape. La música y todas esas cosas, se pondrán en orden según el amor de Dios se exprese en casa; hermanos, amemos. Esa es la plataforma de nuestras vidas. Dios le bendice abundantemente».

Al momento de grabar esta serie, una mujer de la audiencia, Terry, fue grandemente ministrada. Ella ha aprendido a aplicar muchos de los principios que hemos estado estudiando. Aquí está ella para compartir su historia con nosotras.

Terry: Mi esposo y yo acabamos de celebrar 25 años de casados. Pasamos por una etapa en la cual miraba a mi marido y decía: «Ya no lo amo más». Esto sucedió alrededor de los 16 años de casados. Había sido ejecutiva de una compañía. Quería ser la más alta ejecutiva, presidente o algo por el estilo. Recibía todo tipo reconocimientos en mi trabajo por lo que hacía.

Mi esposo era vicepresidente de finanzas, así que él estaba en el camino hacia la cima. Yo era cristiana. Cuando me casé permití que la emoción fuese suprimida por mi amor por el mundo, las riquezas y el poder. Estaba a cargo de un presupuesto de 3 millones de dólares. Así que todas estas cosas acallaron mi amor por Dios, y provocaron que no valorara mi amor por mi esposo.

Durante este tiempo nos separamos por un mes y él abrazó a Dios. Se puso de pie un domingo. Nunca había ido conmigo. Él se puso de pie y dijo: «yo quiero lo que tenía mi esposa. Acepto al Señor Jesucristo como mi Señor». Sucedió delante de muchas personas.

Entonces él empezó una «cruzada», por así decirlo, para salvar nuestro matrimonio.  Como resultado nuestro matrimonio se reconcilió. Dios honró esto. Había personas orando que ni siquiera sabía que estaban orando por nuestro matrimonio. Dios me llevó de rodillas a confesar mi propio pecado. Cuando hice esto oré para que redimiera lo que había sucedido.

Les quiero decir que Él movió a mi esposo a una posición de ministerio. Dejé mi trabajo. Me retiré de un trabajo de $75,000 dólares, para quedarme en casa con una adolescente a punto de graduarse que estaba metida en muchos problemas. Fue una tormenta terrible, pero Dios cambió nuestras vidas. Transformó mi vida.  Transformó la vida de mi esposo, y transformó la vida de mi hija.

Ahora tengo dos pequeñas nietas preciosas, y una de ellas se me acercó en días pasados y me dijo: «Nana, yo amo a Jesús». Yo pensé: «Señor, gracias. Gracias que me permitiste escuchar eso. Gracias que no permanecí en la carrera por alcanzar el éxito profesional, sino que me permitiste invertir y edificar en la vida de estos niños».

Nancy: Deseo citar la estrofa de un himno que tiene una hermosa aplicación de todo lo que hemos venido hablando, dice así:

Dentro del corazón triste, abatido, obra el Espíritu transformador,
Que lo conducirá arrepentido, a Jesucristo su buen Redentor.
Tocado por un corazón amoroso, despertado por la bondad;
Los acordes una vez perdidos pueden otra vez vibrar.

La gracia. la gracia de Dios. Inmerecida e incondicional. Una gracia mayor que todos nuestros pecados. 

Esos sentimientos…y el amor en última instancia no se trata de esos sentimientos, pero hay sentimientos ahí que han sido aplastados por Satanás y por nuestra insensatez y por nuestro egoísmo, y por las heridas de los demás, por el orgullo. Pero esos sentimientos que están enterrados pueden ser restaurados por la gracia.

«Tocados por un corazón amoroso». Dios transformó el corazón del esposo de Terry primero, pero quizás Dios desea transformarte a ti primero en tu matrimonio. Ves, en nuestro orgullo y en nuestro egoísmo esperamos que sea la otra persona que venga a nosotros amorosamente. Pero Dios dice: «No. Deseo que seas tú la persona que ame». Sé tú la que demuestre el amor de Cristo, la buena disposición de sufrir como lo hizo Cristo, de defender ese matrimonio, de defender ese pacto de amor, de ser fiel a esos votos.

Tocados por un corazón amoroso y despertados por la bondad. Existen muchas emociones dañadas en nuestras relaciones, en nuestros hogares, porque hemos dañado los corazones de las personas mediante nuestras palabras, con nuestro espíritu y con acciones que no son bondadosas. También nosotras hemos sido perjudicadas por la falta de bondad de otras personas. Así que tenemos personas heridas haciéndoles daño a personas heridas. 

«Despertados por Tu bondad. Su bondad. El amor es bondadoso. Lazos que han sido rotos y que el mundo cataloga como irreparables, como diferencias irreconciliables.  Eso es basura. Es la forma de pensar del mundo.

Ahora, humanamente hablando, puede que no exista esperanza para tu matrimonio.  Quizás no haya esperanza para esa relación. Pero al ser tocados por un corazón amoroso, por Su corazón amoroso a través de ti… Al ser despertadas por la bondad, la bondad de Cristo, la bondad de Dios vivida a través de nosotras…el tipo de bondad de Dios que nos trae al arrepentimiento, esas cuerdas que han sido rotas volverán a vibrar. El amor nunca falla.

«¿Significa esto que mi esposo se convertirá en un líder espiritual sabio, amoroso y piadoso? Puede que sí o puede que no. Pero cuando le ames, vas a estar comprometida con él sin importar lo que sea, porque el amor es darse a sí mismo completamente para suplir las necesidades de otro sin esperar nada a cambio. Y te diré algo. Si existe alguna esperanza para que él se convierta en ese líder espiritual sabio, piadoso, amoroso, probablemente no existe aparte del amor de Cristo fluyendo a través de ti.

Una de las cosas que he visto al ministrar a través de los años a las mujeres que tienen matrimonios difíciles, es que típicamente, cuando vemos un matrimonio que está en problemas, aquellos que estamos fuera del problema nos fijamos en las circunstancias. Piensas que esa persona ha hecho esto o lo otro para poner en peligro el matrimonio. Sientes que la persona que ha ocasionado el problema es clave para resolver el matrimonio.

Desafortunadamente, todos piensan que es la persona que ha ocasionado el problema, y esa persona usualmente no es la que viene a pedir ayuda. Quien viene a pedir ayuda es el inocente. Por cierto esa es una expresión que debemos sacar de nuestro vocabulario. No existe tal cosa como una persona inocente sobre la faz de la tierra. Todos somos pecadores. Somos pecadores depravados.

Si te fijas en las apariencias externas dirás: «Él tenía una aventura». «Está viviendo un estilo de vida inmoral».«Es adicto a la pornografía». O un esposo puede mirar a su esposa y decir: «Ella fue la que se fue y abandonó a los hijos». Es la persona que ha sido lastimada o herida la que viene a pedir ayuda.

Pero ¿saben lo que he descubierto? Casi siempre la persona que viene por ayuda es la que tiene la llave para la restauración de ese matrimonio. No la persona que parece ser la ofensora, la que quizás pecó en gran manera en ese matrimonio. Y no estoy minimizando el pecado de la otra persona, pero la persona que viene diciendo: «Necesitamos ayuda», usualmente tiene la llave en su poder.

Esto no significa que amas de manera manipuladora para salirte con la tuya en tu matrimonio, y obtener el tipo de esposo que cumple con tus expectativas. Eso no es amor. Es lujuria. Es buscar  lo suyo. En cambio el amor dice: «¿Cómo puedo dejar que Dios obre en mí para suplir las necesidades y para ministrar esta persona que Dios me ha llamado a amar, ya sea que yo saque, o no, algo de esto ahora? ¿Cómo puedo ser alguien que da en esta relación?

Dios derrama Su gracia sobre el humilde. Así que cuando una persona está dispuesta a hacer lo que hizo el esposo de Terry y luego lo que Dios guió a Terry a hacer, de llevarla a un punto de quebrantamiento, de humildad, aceptando la responsabilidad diciendo: «Soy yo Señor, no voy a señalar a los demás. No voy a sentarme aquí y esperar que esa otra persona cambie. Voy a permitir que Tú me transformes y voy a permitir que tú ames a través de mí. Estoy dispuesta a que no me comprendan. Estoy dispuesta a ser ofendida».

¿No es esto de lo que se trata el Calvario? Veamos 1 Pedro el capítulo 2, el último párrafo. Jesús el perfecto Hijo de Dios sin pecado, no cometió pecado. Ni se halló engaño ni astucia en su boca. Cuando Él fue agraviado, cuando Él fue atacado, cuando Él sufrió, no amenazó. Él no tomó represalias. Él no se vengó. En cambio, Él tan solo llevó nuestro pecado. Él recibió el ataque. Él recibió la vergüenza. Él recibió las acusaciones falsas. El poder de ese pasaje radica en que fue por Sus heridas, todas inmerecidas, que tú fuiste sanada. (ver los versículos 21-25).

Hay hombres representados en este lugar que nunca serán espiritualmente sanados a menos que haya una mujer dispuesta a amar como lo hizo Jesús. Eso implica la disposición de absorber, de llevar, los pecados de los demás. Eso es amor. No es necesario que ames así. Puedes permanecer egoísta. Puedes permanecer orgullosa y miserable. O puedes permitir que Cristo ame a través de ti; déjalo que te llene con Su Espíritu; deja que te dé un amor sobrenatural por ese hombre.

Te preguntarás: «¿Cambiará él algún día?» No puedo asegurártelo.  Lo que sí  puedo asegurarte es que tú sí cambiarás.

Annamarie: Esta es Nancy DeMoss de Wolgemuth ayudándonos a contemplar la belleza del evangelio. Ella nos ha estado ayudando a entender lo que significa amar como Cristo ama.

Como escuchamos al principio, la carrera de Terry era su prioridad hasta que tuvo la oportunidad de conocer a Dios. Después decidió hacer de su familia su prioridad. En su circunstancia, ella entendió que necesitaba renunciar a su trabajo.

¿Qué pudo haberle dado a esa mujer la valentía para hacer una cambio tan radical como este?

Aquí está Nancy de regreso con nuestra invitada, para concluir nuestro tiempo juntas.

Nancy: Terry, podrías hacer algo en este lugar por alguien, que quizás no conoces; hacer lo mismo que otro hizo por ti, orar. Vamos a dejar que Terry ore.

Terry: Amado Padre celestial al postrarnos ante Ti en este momento, Señor, tan solo te damos gracias por ser un Dios maravilloso. Padre, sabemos que todo en la tierra y en el cielo te pertenece, Señor, y que este es Tu reino, y que eres el Rey de toda la humanidad, y que Tus manos tienen el control, la fuerza y el poder. Solo Tú puedes avivar nuestros corazones.

Somos como un río en tus manos, y Tú nos diriges. Padre eso incluye la manera en que amamos y la forma en que amamos. Oro para que todas nosotras lleguemos al punto del quebrantamiento, que te abracemos como nuestro Señor y Salvador; y Padre, que Tú permitas que nuestros matrimonios sean sanados, restaurados y que seamos hechos nuevos. Todas estas cosas las pedimos en el precioso nombre de Jesús. 

Annamarie: Procurando alcanzar el amor juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss de Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Robert Ripley.Signs of the Times.pp. 755-56.

Voz adicional: Terry, en la voz de Sandra Patín de Matos.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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