Aviva Nuestros Corazones Podcast

— Reproducción de audio —

Ayudándonos unas a otras a encontrar satisfacción en Cristo

Dannah Gresh: Cuando Asherita Ciuciu estaba tratando de hacer cambios prácticos en su vida, sabía lo importante que era tener el apoyo de una hermana en Cristo.

Asheritah Ciuciu: ¡Fui a una biblioteca y allí tenían unas barritas dulces deliciosas sobre el escritorio de la recepcionista! ¡Se me antojaron muchísimo! Con mi teléfono les tomé una foto, se la envié a mi amiga y le dije: «¡Por favor ora por mí!»

Annamarie Sauter: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy y Dannah Gresh están con nosotras para la última parte de la serie, Satisfecha: La comida, Jesús y la batalla por satisfacción.

Nancy DeMoss Wolgemuth: ¡Dannah, esta conversación con Asheritah durante esta semana ha sido de mucha ayuda para mí! Ha sido un reto; me ha dado convicción; pero también me ha dado ánimo. Estoy muy agradecida de que ella haya escrito este libro titulado Satisfechas, quehabla de la comida, de Jesús y de la batalla por la satisfacción (disponible solo en inglés). Y yo sé que te ha ayudado a ti también.

Dannah: Definitivamente. Y creo que ha sido una bendición el hecho de estar aquí sentadas—las tres en esta mesa—y que estemos unidas en esta batalla. Muchas veces en mi vida, cuando se trata de comida, por alguna razón, me he sentido sola. Así como Asheritah nos dice en su libro: «tú no puedes hacerlo sola». Asheritah, gracias por recordarnos esto, y bienvenida de nuevo a Aviva Nuestros Corazones.

Asheritah: ¡Estoy muy contenta de estar aquí hoy! Gracias por tenerme en su programa.

Nancy: ¿Has encontrado que al escribir este libro y enseñar sobre este tema, pues yo sé que tú has hablado de este tema muchas veces, que esto como que intensifica tus tentaciones? Yo estaba un poco nerviosa por esta entrevista, porque he notado, que a veces cuando hablo sobre este tema, como que me atraen más los patrones que no son saludables. ¿Has experimentado eso?

Asheritah: Sí, cuando me dirigía hacia acá tuve una lucha interior con el Señor, le dije: «¡Yo no estoy calificada para hacer esto! ¿Por qué he venido aquí?» Esto sigue siendo una lucha para mí, y especialmente cuando tengo entrevistas como esta y cuando enseño o hablo sobre este tema.

Nancy: ¿Sientes que después lo único que quieres hacer es comer?

Asheritah: Usualmente es antes.

Nancy: Para mí es después.

Dannah: Para mí es después, también. ¡Una buena hamburguesa o una pizza!

Nancy: ¡Para! ¡Para ya!

Asheritah: ¡Nos está dando hambre a todas!

Dannah: Yo como después.

Asheritah: No, para mí es antes, porque si yo cedo, si vuelvo a los malos hábitos alimenticios, el enemigo usa esto para acusarme: ¿Ves? ¿Quién eres tú para hablarles a otras mujeres de Jesús?

Nancy: Y luego sientes que no puedes hablar sobre el tema. Pero lo que me encanta de esta historia sobre las barritas dulces que mencionaste, es que tú no estabas en eso sola. Tenías una hermana en Cristo que te estaba apoyando. Reconociste tu necesidad y dijiste: «Más valen dos que una sola» (ver Eclesiastés 4:9-10).

Dannah: ¿Por qué es tan importante eso?

Asheritah: Bueno, eso es algo que aprendí recientemente, en realidad, ha sido toda una odisea para mí. Traté de hacerlo sola al principio. Pero es mejor tener a alguien a quien rendirle cuentas. Porque al final del día, si yo fallo, si me como ese helado, o si me como seis galletas en vez de una, me siento derrotada de nuevo.

Aunque he experimentado la bondad de Dios, Su perdón y redención, mi alma olvida. Es como tener amnesia en el alma. Yo olvido quién es Dios y lo que Él ha hecho por mí de un día para otro. Teniendo esta amiga, le puedo enviar un mensaje de texto y decir: «¡fallé otra vez!» Y ella me contesta diciendo: «¡La gracia de Dios es nueva cada mañana! Empieza otra vez».

Nancy: A veces pienso, aun en medio de la tentación, que traerlo a la luz neutraliza el poder de la tentación. A veces he estado en alguna reunión donde… Mi esposo sabe que esto es una batalla para mí. Él ora por mí, me apoya. No es su batalla, él tiene sus propias batallas.

Asheritah: ¡Mi esposo también es así!

Nancy: Tenemos eso en común. Pero algunas veces, cuando estoy en una reunión, y brindan esta variedad de aperitivos y quiero comer como si la comida se fuera a acabar, como si mañana no fuera a haber comida; en algunas ocasiones donde tengo sabiduría, he tomado fotos y se las he enviado a Robert y le digo: «Mira las delicias que tienen aquí. Ora por mí».

¡Porque yo sé que debo poner algunos límites y algunas restricciones, o me comería todo lo que está en la mesa! Es solo en un instante —es solo un texto que le envío—pero en ese momento, la tentación realmente disminuye su poder; porque yo con humildad (Dios da gracia al humilde) reconozco que, «¡no puedo hacer esto sola!»

Dannah: Lo he visto cuando comparto con otras mujeres, mis amigas. Me refiero, a ayudarnos a rendirnos cuentas las unas a las otras, de alguna manera, parece que es bueno confesar cuando nos enfadamos mucho con nuestros hijos o les faltamos al respeto a nuestros esposos.

He trabajado con mujeres que están luchando porque están leyendo literatura erótica o consumiendo pornografía, y ellas reconocen su pecado y dicen: «¡Yo necesito ayuda!» Pero cuando se trata de comida pensamos que es algo tonto. ¿Debería yo aplicar lo que dice (Santiago 5:16): «Confiésense sus pecados unos a otros?» ¿Debería yo aplicar lo que dice el apóstol Pablo: «Expuestas a la luz» a la comida? (ver Efesios 5:13).

Nancy: ¡Bueno, no es la comida lo que es pecaminoso, pero lo es cuando se convierte en una obsesión, en un ídolo en tu vida!

Asheritah: ¡Así es, absolutamente! El pecado florece en las tinieblas, en lo secreto, en la culpa y la vergüenza. Pero cuando nos unimos con nuestras hermanas en Cristo, juntas experimentamos la victoria.

Nancy: Así es. Asheritah, una de las cosas que realmente aprecio de tu libro Satisfecha, Full, es que nos das algunos consejos reales y prácticos, a aquellas de nosotras que enfrentamos esta batalla. Uno de esos consejos es: cómo descubrir tus puntos débiles. Nos cuentas algo que sucede cuando entras a la cocina de tu mamá, y yo creo que a muchas nos pasa algo similar, tenemos la misma debilidad. Háblanos de eso. 

Asheritah: ¡Mi madre es una cocinera fantástica! ¡Todo lo que ella cocina lo disfruto muchísimo! Y cuando yo era una niña, la cocina era un lugar de confort para mí. Entonces, ahora que soy una adulta, entro a la cocina y hay una parte de mí que quiere tirar toda la disciplina por la borda y comer de todo lo que haya sin pensar: «¿Tengo hambre? ¿No acabo de comer? ¿Necesito esto realmente? ¿Debo dejar algo para que los demás también coman?» 

Así que para mí, entrar a casa de mi mamá—especialmente a la cocina—es un punto débil del que debo estar consciente. 

Nancy: ¿Sabes cuál es mi punto débil? No es tanto la cocina de mi mamá o la cocina de otra persona; pero sí un restaurante mexicano.

Dannah: ¿Cualquier restaurante mexicano?

Nancy: Cualquier restaurante mexicano. Les voy a decir algo—y no va a ser algo teológico precisamente, pero es para enfatizar el punto: yo prácticamente no puedo ir a un restaurante mexicano porque peco. Es decir, yo sé que para mí ir a un restaurante mexicano es exponerme a una gran tentación.

Me da pena decir esto, y no creo que siempre tenga que ser así, de esta manera necesariamente; pero yo sé…pon en frente de mí una canasta con tortillas, o nachos crujientes…a propósito, estoy pensando que anoche para la cena tuvimos ensalada mexicana y muchos chips crujientes. Yo no sé si ustedes amigas han notado, pero mi esposo sabe que esta es una batalla para mí.

Alguien nos trajo la cena. Yo no planeé el menú, así que no estaba preparada para esto. Y en un momento, Robert muy disimuladamente alejó las tortillas para que no estuvieran tan cerca de mí.

Dannah: ¡Aww, tan tierno!

Nancy: Fue muy sutil, fue un dulce gesto de su parte. Yo estaba realmente agradecida, y con frecuencia le agradezco por eso. Pero tenemos nuestras debilidades, cosas que nos provocan, nos tientan ¿cierto? Y que por alguna razón, son momentos en que somos más vulnerables a la tentación.

Dannah: Bueno, a mí el olor a comida me provoca. Cuando estoy de tour con el equipo de Chica Verdadera, muchas veces no tenemos tiempo para cenar porque estamos preparando el evento. Y por lo tanto, nosotras tenemos algo que llamamos «comida de bus». A la diez y treinta de la noche, la cual no es la mejor hora para comer…especialmente a mi edad. Pero ellas son más jóvenes, y sus cuerpos pueden lidiar con eso un poco mejor.

Tengo la costumbre de llevar mi atún con galletas, o manzana y banana y mantequilla de maní, lo que sea. ¡Luego huelo la pizza que ellas han pedido, o huelo el asado!

Nancy: ¿A las diez y media de la noche? ¡Tú no vas a dormir bien, eso es seguro!

Dannah: Yo durante las primeras dos o tres noches del tour estoy bien, y luego a la tercera o cuarta noche, colapso.

Asheritah: Bueno, aquí hay una mentira que yo creo que siempre surge en estas situaciones: «Es tan solo un bocado». ¿Alguna vez han pensado esto? «Es solo un bocado. Yo no me voy a comer toda una pizza».

Dannah: Ah, sí, no solo lo he pensado, ¡lo he hecho!

Asheritah: Ahí es donde el enemigo nos ataca. Esos puntos débiles, si no somos conscientes de ellos, pueden acabar con nuestras intenciones de honrar a Dios con nuestros hábitos alimenticios.

Dannah: Entonces ¿cómo hace una mujer para saber cuáles son sus puntos débiles?

Asheritah: Yo pienso que parte de esto es reflexión, honestidad. No es fácil embarcarnos en esto; pero tal vez, pasando algún tiempo, ya al final del día cuando sientes: «¡Ay no! ¡Ya lo arruiné!» Tal vez, te levantaste con toda la intención de comer saludable y honrar a Dios con tus hábitos alimenticios. Probablemente, no empezaste el día diciendo: «Me voy a devorar toda esta comida, voy a perder el control».

Dannah: Sí, nadie se levanta en la mañana y dice: «¡Voy a devorar todo hoy para sentirme horrible esta noche cuando me vaya a descansar!»

Asheritah: Así es, pero de alguna manera sucede. Así que yo quiero animarlas a todas, para que se tomen un tiempo al finalizar su día, y en oración le pidan al Espíritu Santo que abra sus corazones y sus mentes para reflexionar: «¿En qué momento, las cosas me empezaron a salir mal? ¿Sería al pasar por el restaurante de comida rápida? ¿Será cierta comida que tienes en la casa?

Una señora me compartió que ella siempre compra cierto tipo de chips para su pequeño grupo de discipulado, y así ella puede llevar suficientes a la casa, y comérselas después; pero ella inevitablemente se come todo el paquete en una sentada. Y así, para ella, ese tipo de snack es una debilidad.

Dannah: ¿Pueden las emociones ser una debilidad?

Asheritah: ¡Sí, por supuesto! Sentirse triste, enfadada, feliz…todas estas cosas…un largo día de trabajo…pueden ser una debilidad.

Nancy: Es algo con lo que yo me complazco y me premio a mí misma, autogratificación.

Dannah: Recuerdo que en una ocasión hablé por teléfono con una amiga que luchó con el alcoholismo en su pasado y constantemente me busca y me pide consejo. Ella me llamó varias veces en una semana... Y la tercera vez que me llamó pensé: ¡esta es la tercera vez que estoy en una tienda de donuts!

Nancy: ¡Suena como un patrón!

Dannah: ¡Sí, exactamente! Ella me preguntó: «¿Estás en la tienda de rosquillas otra vez?»

Y yo le dije (susurrando), «Sí-i, sí-i-i»

Y ella dijo: «¡¿Alguna vez has pensado que tal vez necesitas llamarme?!»

Y yo le dije: «Bueno, no, en realidad no lo había pensado, pero ahora creo que tal vez…»

Me preguntó: «Bueno, ¿cuál es tu debilidad?» Me lo preguntó directamente.

Le dije: «Me siento triste esta semana, estoy teniendo una semana muy difícil». Creo que a veces las emociones me juegan una mala pasada.

Y cuando reconozco esa debilidad…entonces, reconozco que estoy en la cocina de mi mamá o que me siento triste o lo que sea, ¿qué haces tú cuando reconoces esa debilidad? ¿Cuál es el paso a seguir?

Nancy: La respuesta no es: «¡Nunca volver a entrar a la cocina de tu mamá!»

DannahAsheritah: Correcto.

Dannah: O, ¡nunca comer esas rosquillas! (¡Gracias a Dios que esa no es la respuesta!)

Nancy: O, «nunca ir a un restaurante mexicano».

Asheritah: No, yo pienso que es identificar si tú puedes anticipar la debilidad. Algo como: «Esto es lo que va a suceder. Yo tengo una cita con mis amigas en un restaurante mexicano esta semana...»

Nancy: «Y van a ofrecer tortillas».

Asheritah: Así es. «Yo voy a ir a la casa de mi mamá», o «van a ofrecer donas en el autobús». Pensar en eso por anticipado.

En segundo lugar, ora y pídele al Señor que te dé dominio propio cuando entres ahí. Él es nuestro Ayudador. El Señor quiere que nosotras crezcamos y experimentemos victoria en nuestras batallas. Como dice 1 Corintios: «No nos ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla» (v.13).

Nancy: Esto me recuerda un versículo que leo con frecuencia en 1 Timoteo, capítulo 4. Hablamos de orar antes de entrar en la situación, pero también de las oraciones que hacemos antes de las comidas. Es decir, ¿son estas oraciones a veces, tan solo una formalidad?

Dannah: …o mecánicas.

Nancy: ¿O algo que nosotras olvidamos a veces? Pablo menciona que hay personas, que se creen más espirituales porque se abstienen de alimentos que Dios creó para ser recibidos con acción de gracias. Él dice: «Porque todo lo creado por Dios es bueno y nada se debe rechazar si se recibe con acción de gracias; porque es santificado mediante la palabra de Dios y la oración» (1 Tim. 4:4-5).

Ayúdame a pensar cómo podríamos aplicar esto en nuestras oraciones antes de las comidas y en nuestros momentos de debilidad.

Asheritah: Prácticamente, yo me siento a cenar y le doy gracias a Dios por la comida. Es decir, nosotras hacemos eso…

Nancy: Bueno, no podemos ignorar el hecho de que todo lo que tenemos es porque…

Asheritah: «¡Señor, esta es una buena dádiva que Tú me has dado!»

Nancy: Y no lo tendríamos si Él no nos lo hubiera dado.

Asheritah: Así es, pero también orar en ese momento: «¡Señor, yo quiero honrarte con estos alimentos!» Pablo dice: «Entonces, ya sea que coman, que beban, o que hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios…» (1 Cor. 10:31). Y mi oración es: «¡Yo quiero tomar estos alimentos de una manera que te glorifique a Ti, no para satisfacer mi apetito!»

Pedro dice que «un hombre es esclavo de aquello que lo ha vencido», y muchas veces yo he sido vencida por mis deseos, por mis apetitos, por mi estómago (ver 2 Ped. 2:19). En otro lugar Pablo dice: «Cuyo dios es su apetito». (Ver Fil. 3:19). Estas son personas que están perdidas, pero nosotras servimos al Único, Dios verdadero que nos satisface.

Así que, al sentarme a comer, yo digo: «Señor, quiero glorificarte por esta deliciosa comida. Santo Espíritu, ayúdame a no comer más de lo necesario, y que me pueda levantar de esta mesa—sin sentirme culpable, ni derrotada—sino alabándote a Ti por darme este alimento».

Es decir, imagínate que después de cada comida nos levantáramos de la mesa sintiéndonos agradecidas, por el alimento que el Señor nos ha dado.

Nancy: Y lo que estás haciendo con esa oración es que estás siendo intencional y estás pensando en lo que estás haciendo. No estás entrando en esa situación sin considerar lo que tienes por delante, y empezar a devorar la comida—lo que en última instancia sería algo egoísta, definitivamente, porque hay muchas personas en el mundo que nunca pueden hacer eso.

Así que piensa y considera. No te dejes controlar o esclavizar por la comida—aunque sea un regalo del Señor.

¿Y qué de las reglas en el comedor, a la hora de comer? ¿Tú las estableces? ¿Pueden ser estas una atadura, o pueden ser una ayuda?

Dannah: Sí, ¿cómo manejar esto con gracia para que no sea algo legalista?

Nancy: Sí, exactamente. ¿Y cuáles son las que nos pueden ayudar?

Asheritah: Una de las reglas que yo tengo es: Tratar de no comer mientras miro una pantalla.

Dannah: ¡Ahhh!

Nancy: Cuando yo era soltera, nunca habría podido comer, porque esa era la única manera, más o menos, en que yo comía, lo cual es terrible. Pero ahora que estoy casada esto me ayuda un poco, porque nosotros nos sentamos a comer a la mesa.

Dannah: ¿Qué le dirías a una mujer soltera? ¿Debería ella comer frente a una pantalla, está bien eso?

Nancy: Tú no estás diciendo que esto está bien o mal; solo estás diciendo, que para ti es algo útil, ¿cierto? 

Asheritah: Para mí, sí. Yo diría que esto de las reglas en la comida es personal, individual. Lo que yo necesite hacer para alimentarme de una manera que glorifique a Dios es diferente a como ustedes dos lo hacen.

Dannah: Eso es cierto.

Pienso en el Salmo que dice: «Las cuerdas cayeron para mí en lugares agradables» (Sal. 16:6). Hay seguridad dentro de esos parámetros. Así que para mí, como madre ocupada que soy, si como mientras estoy mirando Pinterest en mi tableta, y las niñas están gritando allá atrás, esta es una situación estresante y a menudo como más de lo que debo. Entonces son las emociones otra vez las que provocan que coma más.

Asheritah: Así es, pero tampoco soy consciente de la comida, no estoy disfrutando del buen alimento. Así que para mí, esta es una regla: Tratar de no comer frente a una pantalla.

Dannah: Ser conscientes…ese probablemente es un buen consejo. ¿Qué significa ser conscientes? ¿Cómo será eso?

Asheritah: Yo traté de llevar un diario de alimentos. Todavía lo uso en ciertas ocasiones, solo para observar. Pero anotando consistentemente, lo que estoy comiendo que para mí es demasiado. Me muestra este péndulo oscilante entre la fijación y la obsesión por la comida.

Dannah: Sí, exactamente.

Asheritah: Así que a veces lo uso para observar. Pero «ser conscientes» es pausar y tranquilizarse lo suficiente para poder disfrutar el bocado—sentir las texturas de la comida, percibir los sabores cuando estos se combinan, mirar lo colorido de mi plato…

Uso esto con mis niñas, para lograr que se coman sus verduras. Les digo: «¡Esta es una supercomida! ¡Te ayuda a ver mejor; te ayudará a saltar más!»

Dannah: Ahh, los de colores de las verduras.

Asheritah: Así es, pensar en esos términos respecto a mi comida. Pero entonces, debo pausar y pensar en mi estómago: «¿Habré comido suficiente?»

Nancy: Hay un versículo en el libro de Rut, que me recuerda cuando Rut estuvo en el campo que le pertenecía a Booz, y él deja que ella vaya y coma con los segadores. Él la deja espigar en su campo y luego le ofrece alimento. Y dice que ella comió hasta saciarse. Y luego ella ya no comió más. Eso está en el libro de Rut (ver Rut 2:14).

Y luego en otra ocasión, él le da alimento para que ella le lleve a su suegra, entonces lo que ella no necesita para ella misma, lo comparte con otra persona. No creo que este sea el punto más importante en el libro de Rut pero pienso que es interesante.

Dannah: Es una buena observación, y pienso que es un buen momento para que recordemos que la comida es buena. Es un buen regalo de Dios. La Biblia habla de festejar y también de tener domino propio. Hay un tiempo y un lugar para que nosotras nos acerquemos a la mesa y disfrutemos de la gran bondad de Dios.

Nancy: Yo pienso que el reto de esto es que: si vivimos comiendo todo el tiempo, entonces no vamos a poder disfrutar del festín. Nos vamos a sentir indigestadas y pesadas.

Dannah: El festín no tiene importancia entonces. Los festines en el Antiguo Testamento tenían importancia.

Nancy: ¡Mi esposo con frecuencia salta el almuerzo; a él no le interesa la comida! Y yo no entiendo eso; pero admiro su dominio propio. A veces no quiere almorzar porque le encanta sentarse a cenar con buen apetito.

Los dos trabajamos en la casa, así que yo tengo acceso a la comida todo el día y como mucho a deshoras, y cuando es hora de cenar ya no tengo hambre. Bueno, él a veces durante la cena dice: «¿No es bueno sentir apetito?» Y pienso que puedes decir eso cuando puedes disfrutar porque no has estado comiendo todo el tiempo.

Dannah: Pienso que este es un punto importante para poder tener éxito. Nosotras no solo estamos absteniéndonos de alimento. Dios no solo nos quita cosas, Él también nos bendice para que podamos decir: «¡Wow! Espero con gran anticipación esa deliciosa comida. ¡Gracias, Señor!»

Nancy: Pablo dice en 1 de Timoteo 6:17: «El cual nos da abundantemente todas las cosas para que las disfrutemos». (LBLA). Entonces la pregunta es: «¿Estoy disfrutando esto? ¿Estoy comiendo de tal manera, comiendo y absteniéndome de comer, de tal manera que cuando como puedo disfrutar de la comida!?»

Dannah: ¿Les puedo contar otra cosa que el Señor me mostró…y que yo no entendía? Probablemente pensarán que teológicamente estoy loca.

Asheritah: ¡No puedo esperar para oírlo!

Dannah: Jeremías 29:11, dice: «Porque yo sé los planes que tengo para ustedes…planes de bienestar y no de calamidad». Dios tiene un futuro para nosotros. Me he dado cuenta que me salgo de mis carriles cuando salgo a comer a un restaurante. Porque ¡yo quiero todo! Yo quiero el aperitivo, quiero el plato principal, quiero el postre.

Y realmente no tengo problema en la casa, en parte es por la manera en que hago el mercado ahora, y es que procuro no salirme de mis carriles en la casa. A menos que tengamos un evento especial o algo, hay comida saludable en la casa. Si me dan antojos, voy a la nevera y saco una banana cubierta de chocolate semidulce, porque no tiene azúcar. Un pequeño mordisco será suficiente para mí. Yo no tengo la opción de salirme de mis carriles…pero sí la tengo en un restaurante.

Entonces, le estaba orando al Señor acerca de esto, y el Señor me mostró en Jeremías 29:11: «Yo soy el que planifica el futuro, soy un planificador estratégico». 

Y quedé como: «¿Qué tiene que ver esto con ir a comer a un restaurante, Señor?»

Nancy: Mucho.

Dannah: Bueno, y esto fue lo que Él puso en mi corazón: «Tú no necesitas leer el menú. Necesitas decidir, antes de llegar ahí, lo que vas a pedir». ¡Y esto ha resuelto un mundo de problemas para mí! En los restaurantes que a mí me gustan y a los que estoy acostumbrada, ya conozco exactamente cuál es mi plato favorito, y pido eso.

Si voy a un restaurante al que nunca he ido antes pienso: probablemente necesito comer pescado y pollo y algunos vegetales. Pienso de antemano lo que voy a comer. ¡Eso me ha ayudado mucho!

Nancy: Estoy de acuerdo en parte, Dannah. Es una aplicación, digamos, de ese versículo. Me encanta ver los menús. Me gusta ver las fotos de los platos. Me gusta ver la descripción de la comida —el problema ahora es que les ponen todas las calorías y los carbohidratos y todo lo demás… 

Dannah: Eso es bueno para mí, me hace pensarlo dos veces.

Nancy: A mí me ha ayudado. Pero si estoy alimentando mi descontento o analizando mucho el menú, eso no me va a ayudar. Entonces es mejor pensar antes y decir: «Ni siquiera necesito ver el menú». Sé que cuando lo hago de esta manera, de verdad me ayuda.

Dannah: Sabes, cuando no estoy mirando el menú, les estoy hablando a mis amigas con las que estoy sentada en la mesa para comer.

Nancy: Sí, y lo que estás diciendo es: «Las personas son más importantes que la comida».

Asheritah: Eso es bueno. Y un consejo más que encuentro muy útil es la regla de los tres bocados, pues los científicos han encontrado algo que se llama: «Saciedad específica sensorial».

Nancy: Wow.

Dannah: ¡Dilo rápido! (¡No, no importa, solo estoy bromeando!)

Asheritah: Básicamente, nuestras papilas gustativas se sobrecargan cuando han probado el mismo sabor una y otra vez. Esto quiere decir que el quinto brownie ya no sabe tan bien como el primero.

Dannah: ¡Eso es muy cierto!

Asheritah: Lo que yo he encontrado útil es pausar y decir: «quiero esto, ¡voy a degustar y disfrutar tres bocados de esto!» Con el primer bocado, voy a pausar y a alabar al Señor y a decir: «¡Gracias por crear este alimento!» Con el segundo bocado, voy a experimentar el sabor. Y con el tercer bocado, voy a decir: «Ya está, estaba rico. Gracias Señor. ¡Es suficiente!»

Dannah: Eso es bueno. ¡Acabamos de aprender sobre los perfiles del sabor, excelente. Qué buen programa ha sido este. Sobre todo práctico.

Nancy: Y alentador.

Dannah: Y hay muchas más ideas y consejos prácticos en este libro que Asheritah ha escrito, titulado, Full, en español, Satisfecha: La comida, Jesús, y la batalla por satisfacción». Nancy, he disfrutado este libro y esta conversación vía llamada en línea. Y espero que nuestras oyentes se animen a conversar acerca de este tema con sus amigas.

Nancy: Este contenido es algo que te retará en cuanto a la comida se refiere; pero también, vas a lograr que tu corazón encuentre llenura y satisfacción en Cristo. Y para eso existe el ministerio Aviva Nuestros Corazones, para llamar a las mujeres a libertad, plenitud y abundancia en Cristo.

Gracias Dannah y Asheritah por conversar con nosotras esta semana.

Asheritah: Gracias a ustedes. Ha sido una bendición.

Dannah: ¡Ciertamente ha sido una bendición!

Bueno, y el Dios que creó los alimentos para que los disfrutemos es también nuestro buen Padre. Y este es un mes en el que en muchos de nuestros países honramos a nuestros padres terrenales. Este es un recordatorio para todas nosotras de que no hay nada más importante que abrazar a Dios como nuestro verdadero Padre. En nuestro próximo programa estaremos transmitiendo una enseñanza del Dr. Bruce Ware que no te querrás perder y que nos ayudará a profundizar en esto. Asegúrate de acompañarnos aquí Aviva Nuestros Corazones.

Annamarie: Llamándote a libertad, plenitud y abundancia en Cristo, Aviva Nuestros Corazones es un ministerio de alcance de Revive Our Hearts.

La lectura para hoy en el Reto Mujer Verdadera 365 es Salmos 57 al 63.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

*Ofertas disponibles solo durante la emisión de la temporada de podcast.

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Sobre los anfitrionas

Dannah Gresh

Dannah Gresh

Dannah Gresh es la autora del libro más vendido “Y la Novia Viste Blanco” y coautora con Nancy DeMoss Wolgemuth de “Mentiras que las Jovenes creen y la Verdad que las hace Libres”. Es nacionalmente buscada para dar conferencias a jóvenes y es respetada como líder en el movimiento de abstinencia basado en la fe para combatir el VIH/SIDA a nivel mundial. Ella es invitada frecuente a programas como Family Life Today, Midday Connection y The 700 Club.

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth

Nancy DeMoss Wolgemuth ha tocado las vidas de millones de mujeres a través del ministerio de Aviva Nuestros Corazones y del Movimiento de Mujer Verdadera, llamando a las mujeres a un avivamiento espiritual y a la feminidad bíblica. Su amor por Cristo y por Su Palabra es contagioso y permea todos sus alcances, desde sus conferencias hasta sus programas de radio (Aviva Nuestros Corazones, Revive Our Hearts y Seeking Him).

Ha escrito veintidós libros, incluyendo Mentiras que las mujeres creen y la Verdad que las hace libres, En busca de Dios (junto a Tim Grissom), y Adornadas. Sus libros han vendido más de cuatro millones de copias y están llegando a los corazones de las mujeres alrededor del mundo. Nancy y su esposo, Robert, radican en Michigan.

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